Buenas, mundo Fanfiction, hace mucho que no se posteaba nada por aqui, asi que traje el capitulo 11, espero lo disfruten.

Disclaimer: Inazuma Eleven no es de mi pertenencia.


Inclinación By Madoka

Capítulo 11: De La Llegada De Mi Dulce Pesadilla

Cuando tenía seis, y paseaba por los largos pasillos del invernadero de Yuko (que en ese entonces era mi tío (porque ya no lo es)), me topé con una extraña, pero atrayente y bella flor que reposaba en la esquina; era un lirio atigrado. Olía bastante bien, su color era precioso, brillante, con esas motitas del centro que la diferenciaba. Y me pregunte entonces; ¿sabrá rico? No dude ni un segundo, y de un bocado la devoré. ¿Para qué? A las horas, me diera un tremendo dolor de estómago, junto con que no salía del baño; me deshidrate. ¿Qué aprendí de eso? Muy sencillo; que las apariencias engañan. Solo porque era muy hermosa por fuera, no significaba que por dentro lo fuera también (no juzgues a un libro por su portada (creo que esas son venenosas)). Así era como me pasaba con Kazemaru; por fuera se ve que es muy simpático, buena onda, algo guapo, si, con las mayores intenciones de ayudar o brindar amistad con esa sonrisa tan característica de él. Pero (siempre hay un "pero" en todas partes (aquí no podía faltar)) el león no es como lo pintan (¡borra eso de tu sistema! ¡Naco de mierda!). Y a pesar de que en definitiva, Kazemaru es como te lo imaginas por fuera, es todo un parasito por dentro; cuando lo conoces mejor y te ganas su confianza.

Y así es como tenía que soportarlo, no solo en casa, sino también en el colegio. Tan solo fue presentado, la boca no le paro; hable, hable y hable, describiéndose, presentándose, inclusive lo que le gusto del salón y lo que no. En esos momentos solo pensaba en "ya cállate Kazemaru". Y cuando dijo que vivía con migo…

-Yo si hice la tarea, profesor, ¿¡No la va a revisar!?- le grite prácticamente para silenciar a mi amigo. El profesor tartamudeo un poco, corroboro lo dicho por mi (de lo cual todos abuchearon (porque los imbéciles no hacen tareas de literatura)), y le agradeció a Kazemaru, marchándolo a sentarse. En su camino al lugar, no evite verlo con la mirada más intimidante y asesina que pude lograr; solo deja que se acabe la clase, solo deja.

-¿Por qué tenías que decir tanta cosa? ¿Por qué tenías que agregarme en cada uno de tus detalles? Y más importante, ¡¿Por qué dijiste que vivimos juntos?!- y solo se subió de hombros, sonriendo diciendo "no sé".

Las cuatro horas pasaron de lo más rápido; rápido cuando te la pasas viendo con odio a tu compañero de cama.

El toque se dio, y velozmente, Nagumo llego a mi lado, a lo visto demasiado contento, casi, casi saltaba frente a mí. Me levante y le pregunte que ocurría, ¿para qué? Me contara que estaba más que feliz porque ya había llegado a "segunda base" con su novia, ayer que no vine (con la excusa de que estaba aburrido por mi ausencia (mamon)). Lo que yo entiendo por las "Bases Amorosas" (como fases (¡carita de feliz estúpido!)), es que la primera, es cuando practican la acción profunda bucal, ¿no? Acá los besos franceses, para entender mejor. Y pues segunda, cuando ya llegan al manoseo e intiman. Tercera es matrimonio y la carrera completa es tener un hijo (eso es lo que yo entiendo por las bases, no sé si este en lo correcto o solo ande diciendo pendejadas).

A todo lo que decía, yo solo contestaba con; "aja, si, como no, continua, sigue, espera (y me guardaba un momento de silencio, fingiendo que pensaba profundamente sobre lo que me había dicho (descansaba de tanta tontería)), sí, yo sé, aja". Termino su interesantísima charla con un "¿Qué tal, ¡eh!?" orgullosísimo de su varonilidad (rodé los ojos). Suspire seguido de un bostezo, súper bien discreto para que no se diera cuenta de que su plática fue de lo más aburrida para mi persona.

Mire atrás (fingiendo que me estiraba) para ver a Kazemaru, y… no está. Su asiento vacío.

-Chingado… ¿Y Kazemaru?- me voltee a preguntar a Nagumo, con un rostro sumamente extrañado. Este alzo los hombros.

-No lo sé. Tú eres el que vive con él- suspire entre decaído y molesto.

-No se valla a perder… ¿Vamos?- le dije con mi cara de flojera, este dijo "pues ya que, no planeaba pasarme el receso encerrado en el salón" –A güey, pero nada más falto y éntrale al armario.

-No, no, no- y nos fuimos por el corredor discutiendo pacíficamente como buenos amigos; de cualquier estupidez.

Salimos por el corredor, fuimos a la pequeña cafetería del colegio (un mugroso puesto de madera que atiende Segata), Nagumo mi buen amigo, me compro un emparedado, para que desayunara, le dije que se me había hecho tarde, no pues a él le importa mi salud (cual, le tuve que rogar como por diez minutos para que me lo comprara (el muy cabrón no me quiere)). Nos sentamos en una mesa, yo comiendo y el hablándome de lo sexi que es su novia, que tiene unas acá (y le hacía con las manos enfrente girándolas de un lado a otro), y unas por atrás (y volteaba las manos). Yo solo le respondía con un "aja", y seguía sin encontrar a Kazemaru; no lo miraba por ninguna parte (ojala lo hayan secuestrado y matado, o se haya perdido, para que no vuelva (¡no es cierto! Yo lo quiero mucho (¿eso qué?))).

Termine con mi delicioso desayuno (que en realidad estaba bastante malito), y nos regresamos al salón, con el pretexto de que estaba haciendo mucho frio.

Caminamos de vuelta, y justo en la intersección de los corredores, vi a Kazemaru parado en medio con cara de estúpido (bueno, su cara de siempre) saludando a alguien. Bufe (diablos, no se lo secuestraron). Estábamos a punto de llegar hasta con él, cuando una desquiciada y horrenda voz se escuchó. Gritando a todo pulmón el nombre de Kazemaru.

-¡Maldito! ¡Kazemaru!- volteamos y era Haruna, con un rodillo de cocina en mano. Kazemaru se dio cuenta a tiempo, y salió huyendo (como bien lo hizo hace un año). Nosotros saltamos un paso atrás para dejarles espacio, y fuimos viendo como ambos puntos azules desaparecían: uno siendo perseguido por el otro con un rodillo.

-¿Y?

-¿Qué?- le pregunte confuso.

-¿No harás nada? Es tu amigo, ¿y si lo matan?- me dijo Nagumo todo serio (por un instante creí que no era él).

-Supongo que debo hacer algo (no le voy andar dando explicaciones a mamá sobre la muerte de su amiga): la loca de Haruna se lo tragara- asintió. Suspire y asentí, para después salir detrás de ambos.

Obviamente no los alcance (corren rápido), y me fui con clama por cada pasillo, inspeccionando por igual las aulas. Y no fue que a un costado de mí, en el laboratorio, se escuchó algo romperse, vidrio. Preocupado (fingiendo) porque ahí estuvieran y a Haruna le haya entrado el rencor y la locura, lo estuviera matando con los restos de un tubo de ensayo roto. Abrí la puerta, y con lo que me tope, fue algo peor que ver la masacre de un salón cubierto de sangre: Kazemaru y Haruna se estaban comiendo a besos. Me quede impactado. Mi amigazo la tenía sobre la mesa (de ahí que se hayan caído y roto muchos instrumentos), apretándola contra su cuerpo, besándose como si no hubiera un mañana (aparte de que este amigo mío la estaba manoseando de arriba abajo).

Puse la mano, para no ver aquella demostración digna de Nagumo. Kazemaru se dio cuenta de mi presencia, y con la mano me hizo seña de que me fuera. Yo, por supuesto, me marche, cerrando la puerta tras de mí. Solo estuve fuera, el escalofrió más asqueroso me recorrió toda la columna, como diciendo "fuchi, guácala" y otros sinónimos de asco.

En eso que estaba sacando de mi sistema aquella escena traumática, salió del salón.

-Listo; asunto resuelto- dijo de lo más tranquilo, arreglándose el uniforme, con una sonrisa hasta más idiota que la de siempre, yéndose por el pasillo, meneando el culo de lado al lado.

Negué con cara de "chale", y me fui, dando vuelta en el corredor derecho, donde me encontré de lleno a Hiroto (gracias que nos dimos cuenta a tiempo, sino, hubiésemos chocado). Nuestras miradas se cruzaron, la respiración se nos cortó, nuestros rostros se afligieron, las lágrimas surcaron los ojos.

-Perdóname- exclame y me lance a abrazarlo, él me correspondió fuertemente, articulando un perdóname por igual, soltando ambos en llanto.

Ok, acepto su disculpa.

El día se me fue extremadamente veloz, eso cuando te la pasas con aquel ser querido, charlando, riendo, y haciendo cada tontería (como confundir a los Fubuki cambiándoles de malteada (es un poco estúpido, pero son las inocentes bromas de un ángel)). No me separe de Hiroto en las últimas tres horas, y siquiera me pregunte por Kazemaru (que no lo ubique). En nuestras platicas, me conto a cerca de la salud de su papá; que está yendo muy bien con el tratamiento, que entre él y su hermana lo cuidan: ella en las mañanas y Hiroto el resto del día. Cielos, es increíble la forma en la que habla, esas muecas, gestos y expresiones que hace con cada una de sus palabras, y ese tono, esa forma llena de sinónimos, algunas veces hace comentarios contrariados, y te deja entendiendo bien (cuando me dijo que la leche no le gusta, pero el chocolate es una de sus adicciones (no recuerdo exactamente como lo dijo, pero lo dijo "algo bien")). La dicha de estar con un ángel es tan grande, que gripe ya no tengo, y el brazo ya no me duele, ¡aleluya!

¿Y qué digo de las tres horas rapidísimas? Pues que el profesor Kudou (que aún sigue enfermo), mando en su remplazo a Suzume; una practicante para maestra de química. Es una vieja amargada de lo peor, solo bostezas y ya te está sacando de clase. Así que, en mi platica con el ángel (que en realidad el solo hablaba y yo escuchaba de lo lindo porque no quería interrumpirlo y maltratar su hermosa voz) nos dejó hacer un pequeño mapa mental sobre las ramas de la química. Total, Hiroto se puso a hacerlo, sin dejar de dar a luz sus comentarios, y yo sin dejar de mirarlo y escucharlo atontado (como pendejo). Y como mi suerte está de viaje en alguna galleta de la fortuna; la profesora me descubrió sin hacer nada, me regaño de lo lindo, y me envió a detención (aunque Hiroto hablo en mi defensa, la señora está bastante loca, y le valió madres).

Detención es un salón lúgubre y solo. Al final del pasillo. El profesor de literatura cuidaba a quienes iban a parar ahí, por ende de que muchos cayeran, pues decían que con él, estaban regaladas las horas. Hasta que un estúpido analfabeta drogadicto de tercero se le ocurrió jugarle la broma de los tornillos en la silla, se lastimo la cadera, y las fáciles horas de fiesta en detención terminaron con la llegada del Teacher Kageyama. Ahora sí que nadie se atreve a portarse mal, solo algunos cuantos idiotas que todo les vale menos que un grano de arena.

Jamás había ido a detención, siempre trabajo y me porto bien, aunque sea un respondón con los profesores, ellos bien saben que soy de llevado y me arreglan con la dirección y no con la detención. Pero al parecer no me dio tiempo de sociabilizar y que me conociera la señorita Suzume, para cuando estaba caminando hacia la tan temerosa detención.

-Ah, pinche bato culo a la verga.

-Cabrón de mierda, tu, bato culo.

-Pendejo…

Y así era como me encontraba escuchando las complejas y singulares conversaciones de mis dos vecinos de asiento en detención: Genda y Endou. No puedo creer que en tan pequeño cuerpecito de Endou Mamoru, puedan caber tan solo estupideces. De Genda me lo puedo esperar todo, si una cosa me lo dice, es saber que se masturba con sus amigos frente a un televisor viendo pornografía. Estos dos nunca aprenden, siempre se meten en líos o no trabajan, son de esos pocos humanos con el cerebro aun en desarrollo después de la evolución que tenemos del simio.

Suspire cansado. Con el Teacher leyendo el diario frente a nosotros en el escritorio, sin prestar la más mínima atención a las conversaciones que tienen lugar en detención (no sé porque les da tanto miedo ir a parar aquí). Tome mi mochila y la deje sobre la mesa, recargando mis brazos y dejando recostada mi cabeza sobre ellos; a esperar (a ver si no me corrompo o se me pudre el cerebro con tanta majadería).

En fin (como digo eso, ¿no?), total, las clases terminaron (la detención por igual (es un martirio escuchar los pleitos de ambos, y saber que soy como un fantasma entre ellos, pues ni caso me hacían (y si lo hacían, solo era para preguntarme cosas tales como la hora, o pendejada y media))), Hiroto y yo salimos juntos hasta la puerta principal (se quedó a esperarme fuera del aula de miedo (no como el Aula de Miedos, no), con un rostro compungido de pena por mi castigo (yo solo le dije que no había de que preocuparse, que a final de cuentas fue mi mera culpa, y que aceptaba sus disculpas)), donde miramos a su hermana esperándolo en el coche. Se despidió de mi con un beso en la mejilla, y agradeciendo mi compañía (yo no pude reaccionar más que con una sonrisa de idiota enamorado y asentir); y se fue.

Suspire. Qué bien se siente volver al principio, cuando Hiroto y yo nos hacíamos pendejos, gozando de la presencia del otro. Suspire. Pero, no sé, hoy no vino Reinita, ¿eso significa que estuvo conmigo porque ella no estaba? No…

Me levante de hombros y gire sobre mis talones, viendo hacia el edificio, esperando que se apareciera este amigo mío enfadoso, bipolar, y con doble personalidad (desgraciadamente no puedo volver sin él, mamá me daría santo regañón). Sabía que no había salido aun, puesto que Hiroto me dijo que sus pertenencias seguían en el salón cuando fue por mí.

Me cruce de brazos, mirando mi reloj. A ver a qué hora se le ocurre a la señorita aparecer.

Y no pasaron más de los siete minutos que estuve como imbécil esperando parado haciendo para arriba y abajo mi pie (la clásica acción de desespero, o el ritmo musical), para ver al punto azul venir, y no solo, sino del brazo de un punto amarillo y uno gris.

-¡Hola, Ryuuji! Espero no haberte hecho esperar tanto, es que estaba con mis nuevos amigos. Ellos son…

Afuro Terumi es un chico, de sexo dudoso (muchos dicen que es hermafrodita (de ahí que venga su sobrenombre de Aprhodi (y también por su apariencia femenina al extremo))), muy conocido por los lares estudiantiles por su fama de "modelo de lencería juvenil femenina".

Afuro es un coreano que llego hace un par de años aquí, y desde su llegada, empezó a crearse una reputación muy poco banal. Comenzó con su carrera de modelaje en revistas como PlayBoy infantil (un mal título para referirse a pornografía infantil (que no sean mamones los editores)), posando en distintas y tentativas páginas con poco o nada de ropa (claro, era una revista para caballeros homosexuales (no crean que yo he visto alguna, me han contado, queda aclarar)).

Su trabajo lo mantuvo ocupado durante bastante tiempo, ya que su familia había llegado sin nada y él tenía que ayudar en las finanzas. Las revistas pasaron de moda, y tuvo participación en un video porno de la página "Sexy Girl", dirigida a un público maduro. Estuvo en esas labores por seis meses, y la buena suerte toco a su puerta: las finanzas comenzaron a estar estables y fuertes, haciendo que dejara su mal trabajo.

Al parecer, Afuro no quedo con algún trauma, ni nada por el estilo, y entro a la gran academia Raimon. Aquí tuvo un caluroso recibimiento (gracias a su fama, muchos querían tirárselo a la primera), pero él tuvo mucha dignidad y no flaqueo, se dio a respetar, y llego a donde esta; un líder innato, lleno de energía, positivismo, confianza, y que le gusta ayudar a los demás. Es secretario en la sociedad estudiantil, al igual que en el segundo B, que es donde va. Y al igual que Kazemaru; es Homosexual declarado, se dice que está interesado en el Dios Hera, pero no he visto mucho de eso (ni que me la pasara de mirón, verdad, es un decir, claro). Todos conocen su historia; todos quienes la hayan leído en (una excéntrica página donde se recolectan las biografías de estrellas porno).

Nunca le había hablado a Afuro, y no supe exactamente que responderle a su hola; ¡era tan suave y aguda su voz! Sonaba como una verdadera chica, me quede anonadado, pero obviamente lo disimule y sonreí tranquilo ante su saludo (seguramente debió creer que soy un hipócrita de lo peor). Lo que me recuerda que también está incluido como primera voz en el coro; canta muy bien. A mi opinión; él es un tipo agradable, que no lastimaría ni a una mosca, que es medio ridículo e inocente como mi buen amigo, pero es de esas personas, que solo conoces una vez en la vida.

Pasando a otro orden de ideas; Sakuma Jirou es mi ejemplo a seguir (bueno, eso sonó muy cursi), un chico admirable, lleno de valor y entusiasmo.

Cuando recién entro a Raimon, ¡pesaba más de cien kilos! Estaba realmente pasado de peso, y eso le provoco muchas burlas y rechazos por parte de sus compañeros (si, como si todos los estúpidos fueran pinches palos largos). Lo que provoco que se la pasara solo todo el tiempo. Su soledad se convirtió en depresión. Trato hablando con los psicólogos del colegio, pero no hicieron mucho por este.

Llego hasta el último punto de la depresión, tanta fue su carga y dolor, que intento quitarse la vida, cortándose el estómago. Lo encontraron desangrándose en su habitación. A tiempo lo llevaron al hospital y le pudieron salvar la vida. Pero con eso, aprendió una enorme lección: que no hay que juzgar a nadie por su apariencia física, sino por su interior (pero los creídos de Raimon no se dieron ni el lujo de conocerlo bien).

Los siguientes días fueron de arduo trabajo; le dejo de importar la opinión de los demás, y esos rumores que se soltaron acerca de su intento de suicidio, y siguió una rutina de entrenamientos intensos, comenzó a comer de acuerdo con su edad y peso… ¡y listo! Ahora pesa cuarenta y cinco kilos, ni más ni menos.

Se convirtió en una nueva y mejorada persona. Es tesorero del consejo estudiantil, mejor amigo de Afuro (y al parecer de Kazemaru también). Es excelente cocinando, y tocando la guitarra; así es como se ganó su puesto en el restaurant "A La Claire Fontaine", donde se sirve comida francesa y tocando los sábados en la noche, con Afuro de cantante (que resultase también trabaja ahí como mesero). Es amable, muy listo, comprensivo, pero nada ridículo como sus nuevos amigos (aunque algunas veces si se deschaveta un poco). No es homosexual declarado, pero se dice que gusta mucho de Koujirou.

El punto es que lo admiro por como supero todo, al igual que Afuro, no quedo con ninguna secuela al respecto. Ignora por completo a quienes le recuerdan cuando llego; ¡es fantástico! No sé nada acerca de la relación de ambos con Hiroto, pero seguramente es buena, al ser del consejo estudiantil, me supongo.

A él si lo salude de mano, lo cual se vio muy pasado de lanza, así que también salude al chico rubio, que por su costumbre (seguramente), me saludo de beso (se me hizo realmente muy extraño).

Vaya amigos que se consiguió Kazemaru, eh?

El trayecto a casa fue uno de los más extraños y memoriales que he tenido. Caminamos por la banqueta, en silencio la primera cuadra, y para cuando di el siguiente paso; ya estaban en el debate sobre el brillo labial de Honoka, el bien formado pecho de Tsunami de segundo, y sobre que regalarían este próximo Valentín. Y solamente cruzábamos la cuadra, comenzaron con el tema del K-Pop, resaltando sus bandas favoritas como Girl's Generation, 2ne1, entre otras.

Por mi parte quede fuera de lugar ante sus emotivas pláticas, caminando enfrente de ellos, sin despegar la vista y pensando en que tal sabrían los labios de mi ángel con brillo del número tres, de caramelo (lo que provoca escuchar a más de un Kazemaru durante más de una hora).

No dije nada, total; son sus amigos y no los míos, cuando mucho los veré de vez en cuando juntos en el colegio (espero y no se le ocurra llevarlos a la casa). Tenía una perspectiva distinta de Sakuma (de Afuro claro que no); pensé que sería más como yo (no es que suene egoísta o con sumos superiores, solo que no se, eso pensé).

Llegamos a casa y doble justo en la entrada, ignorando a todos quienes pudieran decirme algo y solo me concentraba en que cruzando ese puerta, me esperaría una comida hogareña, los expresivos ojos de mamá preguntándome como me había ido en el día, la horrenda y mofada cara de Yuko, algún comentario burlesco y cuatro horas de maratón de "Duck Dynasty" aplastado en el sofá.

Justo lo que necesitaba para calmar la tensión, y asimilar de manera adecuada que diantres había pasado hoy. Aunque claro, la vida no es fácil ni color de rosa, ¿creyendo que me escaparía de Kazemaru y sus nuevos amigos? Resultase que ahora son mis amigos por igual.

Observando que los ignoraba por completo (con una fatalidad y extremismo digno de Raimunda a primeros), me gritaron un "espera" tan meloso, que pensé en que no sería lo primordial la comida hogareña que me esperaba, sino un baño con agua caliente para quitarme el dulzor de aquella voz tan azucarada.

Afuro me tomo de la mano y se despidió de mi de beso, diciéndome que había sido un placer conocerme al fin (creo que este año me hice un tanto famoso (si, seguramente llama bastante la atención el hecho de haber besado a Hiroto, romper su relación, y llegar con un alienígena al colegio)). Sakuma, al contrario, me tendió la mano muy amablemente, sonriendo de medio lado (lenguaje masculino: me caíste bien, o lenguaje de sexo dudoso: no eres tan malo después de todo).

Posteriormente, Kazemaru y Afuro me abrazaron, saltando felizmente. Me quede petrificado, llenándome del aroma de sus perfumes de marca, seguramente, y el roce de sus uniformes arreglados. Luego de seis segundos sumergido en ese mar de cariñosidad, me separe como pude, dejándolos a los dos, seguir con su danza demostrativa de que no tienen ningún respeto por la opinión ajena.

Respire hondo, colocando la mano sobre mi pecho, diciéndome mentalmente "aléjate lo suficiente, por bastante tiempo de Kazemaru, la escuela, y el perfume", cuando Sakuma se me acerca y se para a mi lado, viendo con emotividad, la escena de las chicas saltando. Rio de manera bufona.

-No son malos, después de todo- voltee a verlo intrigado, mientras este sonreír, ¿a qué había inquirido su comentario? –Afuro me comento que tenía planeado pasar la tarde en el Revolcón, para celebrar la nueva adquisición al círculo amistoso (un circulo bastante pequeño a mi opinión (si es que no se refería a solamente él y Afuro)). ¿No te gustaría venir?

-Ah…- el Revolcón no es uno de mis sitios favoritos (aparte de llevar nombre de Table Dance barato y mascuarro), es una cafetería helada, donde los jóvenes van a divertirse, pasar las tardes con el wifi gratuito, retacarse de pan, frapes, y cuanta cosa dulce venden ahí, al igual que jugar en su sala especial para los amantes de los videojuegos.

Y ahí estaba yo, aplastado en un sofá de cuero viejo que no era el aterciopelado de casa, viéndolos bailar Oops!… I Did It Again, del Just Dance 4, en el Kinect de la famosa Sala de Videojuegos (o como lo llamo ahora: La Sala de los Desidiosos (pues este sitio de que te ayuda; a distraerte (mientras te pudres el cerebro con los juegos (y te llenas de azúcar las arterias)))).

Termine viniendo con ellos por los lloriqueos de Kazemaru a mi persona, y después a mamá, que obviamente tuve que hacerle caso, y escoltarlo como buen samaritano a otra colonia retirada donde se encuentra el dichoso lugar.

Me prestaron el auto, y calladito se fue todo el camino, viendo por la ventana, como cachorrito en paseo, asombrado de cuanto habían cambiado los sitios desde su partida. Llegamos luego de quince minutos, viendo como Sakuma y Afuro esperaban sentados platicando amenamente sobre quien sabe que, en una mesilla de afuera del local.

En cuanto los vio, y frene, mi buen amigo salió disparado hasta con ellos, saludándolos de una manera emocionada (cielos, el hecho de tener amigos "como él", lo han sacado de sus cabales, ya es todo un "señorito" con sus "damitos" de honor (aunque estoy feliz de que sean amigos (seamos, porque ya me incluyeron))).

Pensaba marcharme, dejarlo ahí, que me hablara cuando quisiera irse, pero no, ambos chicos de cabello largo (bueno, los cuatro tenemos el cabello largo, pero Kazemaru y Afuro lo tienen más largo que Sakuma y yo) se metieron al auto, y por la fuerza, me arrancaron literalmente del asiento del conductor, casi, casi me traía conmigo el volante.

Así que empezaron a bailar, les dije que yo tenía hambre, y que quería comer algo, antes de quemar calorías (porque ah, como sudas con ese juego (lo he jugado antes, en casa de Nagumo, una noche loca que estaba pasado de copas y deseaba hacer algo cansado, excitante, divertido (y como no estaba la novia); tomo el Xbox de su primo (que en ese entonces se quedaba con él (y es medio del otro lado)), y viendo que no tenía ningún juego divertido que no fueran Just Dance, nos pusimos a bailar para liberar tensiones y emocionarnos (casi me da un ataque al corazón cuando baile Rasputin, y Nagumo se puso a romper cosas cuando terminamos de bailar Hey Girl, Hey Boy))).

Debo admitir que esa noche fue memorable: terminamos sudados, rompiendo el espejo del mueble del televisor, y dándonos un chapuzón en la alberca inflable que reposaba en el jardín contiguo (puesto que la familia Nagumo no tiene piscina, y estábamos asoleados a morir, aparte que el calor no ayudaba (y en el aire acondicionado nos daría un torzón)). Ese juego es divertido, pero a veces es algo adictivo, y te saca tus peores lados.

Compre una dona glaseada, un café de lata frio, y me acomode a observarlos. Los tres eran graciosos, todos tenían dos pies izquierdos y la gracia de un elefante para bailar (aunque admito que yo no soy precisamente un flamenco en estanque (pero si tengo gracia)). Cuando vieron que ya me había terminado mi aperitivo, me gritaron emocionados que me metiera. Les conteste que debía esperar un rato a que se me bajase la comida (no se me vaya a reventar una tripa), pero poco les importo, pues ya me estaban jalando y poniendo en medio.

-¿Cuál quieres bailar?- pregunto de lo lindo Afuro, rodándole una gota de sudor por la frente.

-Amm, no lo sé, la que sea, ¡mientras sea de hombres!- alcance a decir, no vayan a serlas de malvados y me quieran poner alguna de chicas sexis. Total, Sakuma, al dominio total del control, puso rápidamente la canción You're the First, the Last, My Everything, que casualmente se jugaba de cuatro, que casualmente eran todos hombres, y que casualmente había un tipo trajeado al que le toco ser Ryuuji, pensando que por ser un hombre elegante, y se miraba de negocios, no haría payasada y media. Cual, claro, a Ryuuji le toca ser el primero en dar los pasos más mamones y ridículos, seguidos de combinaciones absurdas de las épocas disco.

Y así trascurrió la tarde, llena de pasos, sudor, risas. Ciertamente me divertí, estos chicos no son tan malos como me lo imagine (y como bien me había dicho Sakuma). Quizá si sean fastidiosos, ridículos, demasiado cariñosos y amistosos (pues no se pusieron a coquetearle al mesero para que les invitara un agua (claro, Afuro y Kazemaru (Sakuma es más como yo))), pero a fin de cuentas, personas extraordinarias, que con gusto, conoces una vez por vida, y me hacía feliz que esta vida fuera.

Tan entrado en mis pensamientos cursis, no me di cuenta cuando el mesero venía con una charola alzada cruzando el umbral, puesto que yo iba saliendo distraídamente para llegar al baño del otro lado; nos topamos de lleno, golpeándome con la esquina de la madera barnizada, viniéndose un vaso de cristal con agua dentro, terminando noqueado en el suelo por el tremendo golpe en la cabeza que me dio ese pequeño adefesio trasparente.

Un día divertido, confuso, sin igual, mojado con la bendita agua que me trasportaba a la realidad.