Buenas gente de Fanfiction, volviendo con el nuevo capítulo de Inclinación, no tarde mucho, pero no es muy largo, espero lo disfruten y aclaro que el siguiente se tardara un poquito más en salir del horno.
Una cosa: me preguntaba, a ustedes mis lectores, ¿Qué les parecería algo así como una secuela de Inclinación? Pero en Realidad Alternativa. Las ideas brotaron a mi cabeza y dieron como resultado una nueva y extravagante historia, con nuestro mismo Ryuuji, en el mismo lugar, relatándonos como son sus vacaciones de verano, con toques cómicos, inesperados acontecimientos, entre otras cosillas. Seria básicamente la misma, solo que después de salir del segundo año en que esta horita en Inclinación (no afectaría la trama inicial del primer fanfic, solo que se hará un poco confuso pues es después de que se acabe este (por eso pregunto si les gustaría leerlo desde ahora (crean que es algo así como un spin-off (¿si, no, así se dice?)))),
¿Qué les parece? Por favor contéstenme, y díganme, si es que les gustaría, sino, para ya no escribir el capítulo dos :p
Sin más que agregar, disfruten del capítulo y son más que bienvenidos sus comentarios.
Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece.
Inclinación By Madoka
Capítulo 13: De Noches de Insomnio.
Si hablamos de mensajes subliminales, podríamos decir que Disney es un experto en persuadir gente y lavar cerebros, además de distorsionar realidades y pintarlas de cuentos de hadas. Comprobamos esto, con las innumerables veces en que aparece, de manera disimulada, la forma de la cabeza de la rata logotipo de dicha empresa en cada una de sus películas animadas; posteriormente nos encontramos historias de princesas sufrientes que por asares del destino, y crueles vidas pasadas, terminan por pasarles algo realmente mágico y significativo, llegando a ellas, el príncipe azul con el que tanto soñaron; viviendo felices por siempre. Cuando en realidad, los cuentos originales nos muestras lados psicópatas de las bellas damiselas en peligro, demostrándonos que la maldad, rencor, venganza e ira, sobrevive muy adentro de nosotros a pesar de todo, y que tarde o temprano, saldrá a luz con un cuchillo y las intenciones más negras de ver pagar con sangre y muerte a la bruja malvada.
Si habláramos de mensajes subliminales, o palabras en doble sentido, Disney es un claro ejemplo; pero lo que tenía en mis manos, no era ni un mensaje subliminal para persuadirme ni mucho menos algo en doble sentido o un disfraz de realidades escondidas, no, era una simple oración partida por dos comas y un punto y coma, seguida de la firma "Kyh", que, sinceramente, no sabía lo que me debía dar a entender.
¿Era acaso que Kiyama Hiroto (Kyh )se disculpaba, me rendía explicaciones, me aclaraba asuntos pendientes, declaraba su amor hacia mí, era un adiós, o un saludo, o un hasta nunca, o un hasta siempre?
La maldita duda, la incertidumbre, el no entender, me compungían terriblemente, y me quitaban el sueño. No dejaba de pensar en que sucedía, por que sucedía, que significaba todo esto, su comportamiento, la nota, sus últimas actividades que dieron revuelo en la sociedad estudiantil (pues muchos rumoreaban que el romance entre el Ángel de Hiroto, y la "buchona" de Reinita había reavivado, y que hasta los habían visto besarse con pasión varias veces, como nunca lo habían hecho (cuando me entere, lo cierto es que me encerré en mi habitación por cerca del día entero, tratando de aliviar mi alma rota y no llorar tanto)), pero, a pesar de esas actividades, Hiroto no parecía ser el mismo, y todo el mundo se dio cuenta.
A las dos trece me levante de la cama, con los ojos pesadísimos e hinchados de no poder dormir, gire mi vista hasta Kazemaru, que dormía muy plácidamente a mi lado (hijo de perra, debería ser un delito restregarle en la cara ese tipo de acciones tan crueles de las que privan a uno); rodé los ojos y volé mi copete húmedo, no soportaría más rodar en la cama sin sentido alguno, recordando y torturándome mentalmente por no saber que pasaba.
Me puse las pantuflas y salí de mi cuarto, cerré tras de mí, y me quede quieto, esperando que Yuko saliese del baño sin mirarme y se fuera a dormir (no tenía ganas de rendir explicaciones a nadie por mi insomnio (y que decir de la próstata inflamada de Yuko, que lo levanta cada hora al baño)). Luego de que hubo atendido sus necesidades, se fue tan soñoliento como me imagine había entrado al baño, encerrándose en su habitación (mejor dicho, en la habitación de huéspedes).
Mi postura decaída, las horrendas ojeras oscuras bajo mis ojos, detestaba no poder dormir, me ponía de mal humor, y mucho más el estar pensando constantemente en lo mismo; al día siguiente, lo más probable es que me levante tarde, me regañen por eso, tenga sueño a toda hora y ande con una puta actitud de mierda, que hasta a mí me cae de madres.
Llegue con pasos lentos y cansados a la sala, y me bote en el sofá (cansado, pensativo, dolido sin razón, ¿y ni así mi sistema reaccionaba a favor de complacerme dejándome dormir? ¡Ingrato descorazonado!); planeaba prender la televisión, pero recordando la hora, seguramente en la mayoría de los canales, o habría infomerciales absurdos promocionando productos inservibles a base de mentiras que gente tonta se cree y compra, o películas pornográficas de mala calidad que me provocarían sensaciones que no deseaba experimentar en esos instantes.
Así que opté por dejar el control donde estaba, y acomodar la almohada, recostándome y viendo el techo, ¡maldita sea, esos puntos! Aunque no hubiese ese tipo de techo en la sala, no dejaba de ver algún punto imperfecto de la construcción. Solloce en silencio, con mi cara hastiada y sufriente, gritando sin voz, me puse a patalear y golpear el sillón, sin preocuparme de que alguien me escuchase, pues ya Monique había hecho el trabajo de ladrar y seguramente, levantar a medio vecindario cercano (¡pinche perra coja! ¡Y su oído súper agudo!).
Cuando me hube calmado, me limpie la cara con la manga de la camisa y me acosté de lado, viendo la mesa de centro, el control sobre ella, el estúpido centro de mesa que el "Feing Shui" había recomendado para las calmas de estrés, y mamá compro por cinco dólares. Entre todo eso, esos objetos inservibles, inanimados y frívolos, recordé mi celular, y en él, un numero en particular.
Lo saque del bolsillo (porque no me iba a ir de mi cuarto sin mi queridísimo móvil), buscando entre mi lista de contactos (muchos que debo tener (hablando irónicamente, claro)), me topé con aquel que me ahuyentaba la dicha pero me la otorgaba en grande.
Recordé también, un día que andaba de ocioso en la red social (es que yo no soy muy vicioso de internet y sus modernas formas comunicativas), una compartida que este contacto, había hecho, era una frase, con muchas palabras, por lo cual no le preste atención en lo más mínimo, porque ese tipo de imágenes me llaman muy poco la atención, sea quien sea.
No recuerdo exactamente lo que decía (porque solo le eche un vistazo rápido al ir bajando), pero hablaba algo así de que no importaba que estuviese haciendo, o donde estuviese, si querías hablar con él, llamaras; de una forma muy poética y romántica, eso básicamente me dio a entender (el orden de los factores, no altera el producto (aunque no lo haya dicho de la manera mamona en que estaba, se da a entender lo mismo)), así que me dije; ¿Y si le llamo?
No Ryuuji, lo más probable es que este durmiendo, él cuida a su padre todas las tardes, y se levanta temprano, no le provoques insomnio, este es tu padecimiento y no lo compartas con nadie más. Pero el compartió esa imagen porque, me imagino, debe pensar así, y no solo la compartió porque se le hizo muy mona.
Decidido: le llamare.
¿Pero, que diré, como comenzare, que le preguntare, y si esta con Reinita en pleno coito conyugal por San Valentín, o en el hospital con su papá? ¡Maldita sea! Más bien debiera hacerme la pregunta a mí mismo de ¿Por qué mierda piensas tanto? ¡Es una reverenda babosada!
"El que no arriesga, no gana"
"No dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy"
"Nunca te quedes con las ganas de algo" (bueno, esa es de mi autoría).
¡Ya, a chingar a su madre, que le llamo!
No pendejo, piensa dos veces.
¡Si sigues pensando así, se te hará mierda el cerebro!
Eso no me conviene, no me servirá de mucho hecho desperdicio.
¡Entonces, úsalo mientras puedes cabrón!
Jódete, no me contestara y mis intenciones serán en vano, no me humillare ni perderá mi poca dignidad de esa manera.
¡Pinche miedoso!
¡Basta ya! Su puta madre y mi cabeza que no ayuda, ¿de cuándo acá dialogas mentalmente? ¡Chingaderas! Ya, en buena onda, si no te contesta, ni pedo, lo intentaste y eso con eso te conformaras, seguirás sufriendo y peleándote con el Ryuuji interior, hasta que se haga "popo" tu cerebro, o te contestara, le preguntaras, te explicara y podrás dormir tranquilo con la conciencia libre de pesares.
¡Sí!
Rápido pulse el botón verde y me pegue el móvil en la oreja, antes de que recapacitara mi Ryuuji interno y me retractara del hecho, pero solo escuche el primer "bip", me lamente; "estúpido, ¿Qué haces? ¡Cuelga, cuelga, cuelga….!"
-¿Aló?
-…- su voz sonaba tan serena y sueva, que figurativamente me derretí en el sofá. Pero que hacía, perdía tiempo, era ahora o nunca (y mejor que fuese ahora, porque mucho saldo no tengo como para desperdiciarlo en silencios incomodos) -¡Hiroto!
-¿Ryuuji, eres tú? ¿Qué sucede? Es algo tarde, no lo crees…
-Sí, sí, sí, lo sé, ¿te desperté?
-No, estoy aquí en el Hospital General con mi padre; se puso algo grave y me despertaron para informarme, no te preocupes tú por eso.
-Bueno…, lo siento por lo de tu papá, me imagino que no la debes estar pasando muy gratamente…
-No, pero, solo espero se ponga mejor…- silencio incomodo, te estas desviando del tema, que este ángel no trate de evadir sus responsabilidades con temas ajenos.
-Oye…- me quede pensando, pero el pensar no saldara mi deuda con la compañía telefónica –Iré directo al grano, porque ni tu ni yo estamos en horario ni condiciones como para sostener una prolongada conversación sobre aflicciones familiares- supuse que su falta de respuesta me confirmaba que pensaba lo mismo –De acuerdo, lo diré, para ver si puedo dormir de una desgraciada vez… ¿qué paso hoy?
-¿Hoy?- silencio (maldición, no quiero decirle nada insultante a él, pero en buena onda, no soy banco ni tengo cara de cheque como para estarle poniendo crédito a mi móvil) –Bueno, yo, buscaba hablar contigo, pero tu comportamiento me indico lo contrario, así que opte por escribir una nota resumida, porque, sinceramente, lo que te quería decir abarcaría muchísimo más que un simple papel rosa- suspiro –Me estoy extendiendo demasiado, lo único que puedo decir en mi defensa, y en tu alegato, es que lo siento…, perdón por todo el sufrimiento que te he hecho pasar, por mis actos dramáticos, injustificados, erróneos y contradictorios, por mi bipolaridad y mi falta de tiempo, tacto y sensibilidad, perdón por mi ceguera, mi memoria, mi corazón roto y mi abulia, perdón por haberte manchado de tinta indeleble aquella vez que nos besamos, perdón, Ryuuji, básicamente, por todo: por los rumores, por mis decisiones, por todo, lo lamento, tú no te mereces eso, yo no soy nadie para hacerte sentir de esa manera, tan desdichado, y como bien agregaste; desvelado. Perdóname, perdóname, solo… eres una maravillosa persona, no deseo perderte, pero si así gustas, entenderé, porque, aunque desaproveche mis oportunidades y no te veo de la manera que deseas, te quiero, te quiero, ¡te quiero! Gracias por enseñarme lo que significa el enamoramiento; no me arrepiento de nada, fueron los mejores momentos que he vivido. Yo…, quisiera Ryuuji, que…- y el bip que te anuncia que el saldo se ha acabado, sonó y corto la llamada.
Cuando reaccione y vi mi móvil prácticamente intacto de llamada, mis ojos se abrieron enormemente, me tense, y que importaba que me escuchasen.
-¡SU PUTA MADRE!
Grite, patalee, me desgarre la garganta, llore, estaba a punto de levantarme y salir a gritarle a Monique que cerrara su pinche hocico, cuando vibro mi celular, y tenía un mensaje de ni más ni menos que Hiroto.
"Lamento la perdida de tu saldo, yo te hablaría, pero tampoco tengo. De cualquier forma, creo que dije lo más importante, y solo falto agregar; te quiero Ryuuji, y lo que pase, que tenga que pasar, el tiempo lo dirá.
-Kyh"
Mis ojos se iluminaron, y una sonrisa idita se dibujó en mi rostro, cuando todas las luces de mi casa encendieron, y mire a mi santa madre, a Yuko y mi buen amigo Kazemaru, enfrente de mí, con las caras pintadas de enojo.
-¡RYUUJI!
