11,172 palabras en 27 hojas, ¿mucho, poco, suficiente? Bueno, tarde un poco, pero aquí está la continuación, queridos lectores, espero la disfruten mucho. Me retrase porque estuve releyendo toda Inclinación, y corrigiendo errores gramaticales, ortográficos y cosas sin sentido de las que no me había percatado, y quiero disculparme por ello.
En fin, les doy un adelantito de la secuela de la que les hable, el titulo será: When Aiel Was There (me lo he robado de la nueva película de Studio Ghibli (espero no ofender a nadie)), y se tratara de las vacaciones de verano de Ryuuji, y como de repente, Aiel llega a cambiar una gran parte de su soledad, convivencia, emociones, y divertidas situaciones inesperadas.
Suficiente de habladurías, disfruten del capítulo sin más.
Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece.
Inclinación By Madoka
Capítulo 14: De Papeles Estelares, Carreras de Relevos y Comida Internacional
Mi madre es tan buena, inocente y comprensible, que aquella noche cuando despertó por mis gritos de histeria, lo único que le paso por la mente fue el Apocalipsis y Juicio Final; por ende, lo primero en lo cual pensó hacer, fue salir corriendo en busca de un refugio subterráneo antibombas, que importa su hijo, hermano y "amiga", lo más importante en esos instante, fue salvar su pellejo.
Y al darse cuenta, de que todos aquellos pensamientos sobre el fin de los tiempos, habían sido causados por nada más ni nada menos que una mala jugada de emociones juveniles al límite; su compareciente actitud cambio drásticamente, ocasionando mi castigo por lo que sobraba de mes (eso quiso decir, adiós teléfono, adiós internet, adiós salidas; lárgate a la escuela y vuelve cuanto antes).
Así que cuando el mes de marzo llego, arribo a mí con aires de grandeza y dicha (hola teléfono, hola internet, hola salidas), pero todo lo que había planeado hacer con anterioridad, al término de mi castigo, se fueron derrumbando, pues, ¿qué hay más importante, que la Primavera?
Los preparativos para el Festival de Primavera, estaban dando frutos por todo Raimon; carteles aquí, haya, organización de eventos, compra de equipos deportivos, escenografías elaboradas, comités al borde de los nervios, comida echada a perder, era un tremendo caos el mes de marzo.
Caminaba feliz (por lo que se puede decir feliz a mi manera) por el pasillo del segundo piso, dirigiéndome a la sala común de maestros, pues se me había olvidado entregar el viernes pasado una carpeta de evidencias que para más tardar necesitaban hoy. Mi primer día sin castigo en el colegio lo pasaba tranquilo, hasta que llegue al periódico mural en la cruza de los pasillos, y vi algo sumamente sospechoso, que llamaba mucho la atención; el cartel de las actividades programadas y quienes fueron asignados.
-…Festival de Primavera (este nombre hará mucha presencia, debo admitir y prevenir)- murmure, y solo eso basto para que una suma innumerable de alumnos de Raimon, aparecieran por donde ni yo sé, y se aglomeraran frente del anuncio, empujándome en el transcurso, trastabillando y casi cayendo.
Las palabras, manos y gritos, volaban, en busca de saber todo lo referente para el tan esperado festival (que madres, si yo lo vi primero); no me quedaría como un total perdedor, yo fui el responsable de haberlo encontrado antes que ninguno, así que por derecho, soy yo quien debe buscarse entre esa multitud y el papel arrugado.
Comencé pues, mi odisea entre el contingente, empezando a empujar, pero eso no dio mucho resultado, así que opte por jalar, pero tampoco fue buena idea, y después pensé en adentrarme a diestra y siniestra por entre la multitud, sin que me importasen, ¿y cuál fue mi respuesta? Un tremendo empujón de un grandote de último año, que me mando directo al suelo, recibiendo patadas de piernas largas y delgadas.
Recordé aquella vez que tuve que arrastrarme entre piernas para llegar a saber qué ocurría en el campo de futbol, si esa vez me funciono, esta quizá fuera igual. Y justamente eso hice (fue un poco más difícil por el reducido tramo), logrando salir de un salto hasta frente al mural, donde estaba el cartel.
Recibí golpes, gritos y jaloneos, pero me volvió a valer madres y rebusque rápido algún indicio de mi participación en el evento. ¿Con que me voy a encontrar? Obra estelar: segundos años.
El Festival de Primavera es organizado por el comité estudiantil y los padres de familia, al igual que los maestros asignados y colaborados de materias relevantes. Este se desarrolla en tres días, los cuales comienzan dos antes del veintiuno (entrada de la primavera). Se empieza a organizar mucho antes del mes, pero el verdadero embrollo comienza cuando el mes llega.
El primer día del festival, se lleva a cabo un evento deportivo, donde el alumnado reúne sus equipos, y compiten en distintas modalidades, con la ayuda de padres de familia, invitando también a participar a gente de la comunidad. El segundo día es mucho más tranquilo, el bazar de Raimon abre sus puertas, y los talleres de cocina nos dan a conocer sus elaborados platillos gourmet, asemejando un restaurante en el tercer piso del primer edificio (cobrando, obviamente).
Y por último, el día de la primavera, se montan distintos números teatrales; se arregla el teatro y escenario de Raimon, y todo el alumnado inscrito, nos muestra el talento que tienen, ya sea en baile, canto, o actuación (el coro participa, al igual que el cuadro de danza), y cerrando con broche de oro todas las festividades; los alumnos del segundo año presentan la obra estelar, las más importante, compleja y elaborada que se pueda imaginar.
Así de sencillo es como terminamos todos los alumnos del segundo año A y B, en el Aula de Medios, con los asesores designados (el profesor tontito de Literatura, Sushillo y el buen viejo de Hibiki). Muchos murmuraban que la puesta en escena seria Romeo y Julieta (de lo cual obviamente proteste mentalmente con mi Ryuuji interno, diciéndome que sería un apestoso cliché), otros tantos afirmaban que sería un asco nuestra obra, puesto que, Sueño de una Noche de Verano, había sido una tremenda genialidad, hermosura y que jamás alcanzaríamos ese nivel de personificación (a lo cual me burle, recordando la terrible caída del escenario de Saginuma (lo que le provocó una fractura en dos partes de la pierna derecha(¡pero fue graciosísimo!))).
En fin, éramos un desastre quienes asistíamos en aquel aula; la mayoría nos detestábamos (es curioso cómo surge esa rivalidad y odio entre los grados (porque no recuerdo bien cuál fue el motivo de nuestro complejo desagrado e imposibilidad de cruzar miradas (bueno, si tengo conciencia de ello (fue durante un simulacro de incendio que teníamos que coordinar ambos grupos (y un chico de mi grupo, demasiado listo, olvido por completo los extintores, cuando el incendio "controlado" se desataba (ese listo chico fui yo (pero resolví echándole la culpa a uno del B (lo cual lo negó, culpando a otro de mi salón, y así sucesivamente, quedamos mal, nos peleamos y fin de una grata convivencia durante tres años, o una catástrofe incendiaria)))))))).
Los maestros llegaron cargados de guiones, el profesor de Literatura se veía nervioso (siempre tiene la misma cara), Sushillo traía su sonrisa perfecta, de oreja a oreja, y Hibiki, pues era Hibiki.
La actuada nunca ha sido mi fuerte, siempre he sido aquel personaje insignificante que pasa, le tiendo un sobre al protagonista y dice: "aquí está la carta", para posteriormente, salir, y ya no hacer nada más. Esos han sido los papeles en los que he actuado (las pastorelas de Navidad no cuentan), y no me imagino para nada, estar de pie más de dos minutos en un teatro lleno de gente (porque se llena, a tope), padezco pánico escénico, por ende tampoco hablo por micrófono, y cuando nos toca la ceremonia cívica los lunes, paso totalmente.
Así que en pocas palabras, espero que lo único que me ofrezcan para colaborar, sea en escenografías (mucho menos soporto los nervios de recordar líneas (en esas obras, sus líneas son párrafos enteros)).
-Muy bien muchachos- comenzó Sushillo –Como bien saben, el Festival de Primavera esta próximo, y ustedes, mis jóvenes pupilos, son los representantes de la obra estelar de este año- bravo, me causa tanta alegría, su sonrisa transmite ese sentimiento por el arte, que bárbaro; ¡lo admiro! –Así que, ¿ya han pensado en una obra de su agrado?
Y las palabras empezaron a resonar como gritos por el aula, que esta obra y la otra, inentendibles, tuve que tapar mis odios para no escuchar las agudas y ruidosas voces. Entre todas resaltaba la dulce y armoniosa voz de Natsumi, que gritaba Romeo y Julieta, escuche a mi lado, a Kidou que mencionaba Hamlet, al fondo se escuchaba el coro de Cat's, y otros tantos Vaselina.
Todos estaban fuera de sus casillas, prácticamente matándose por ser escuchados y que su obra fuera la trascendente para realizar. Mire a todos lados, Hiroto descansaba con seriedad en su silla, sin inmutarse para nada (me sorprendí, porque yo creo, que hasta un ángel se hubiese quejado del ruido).
Desde aquella noche que Hiroto y yo hablamos (que se me termino el saldo, cabe destacar), nuestra relación ha mejorado un poco a lo que era antes; el rumor de que volvió con Reinita, solo era eso: un rumor. Se trató de dar una oportunidad, pero para lo único que regresaron, fue para darle un punto final a su tragicomedia, y con eso cerrar un ciclo de mala influencia y dejar de corromper su ética moral.
Y bien, desde ahí, solo hemos quedado como amigos, mientras reafirmamos la confianza perdida (mamaditas), y que pase lo que tenga que pasar (me siento tranquilo, confieso, pero es una pendejada total (claro, no se lo puedo decir, que siga creyendo que soy lindo (y fin del drama (creo)))).
Suspire y regrese la vista a los profesores, que se tapaban igual los oídos, pero con un enorme manotazo que retumbo en toda la sala, proveniente de Hibiki; como si nada, calladitos, calladitos (ándele cabrones, síganle).
-¡Basta! Si no se ponen de acuerdo, terminaremos escogiendo la obra nosotros y los papeles, y nada de rechistar- declaro duramente Sushillo (que solo él hablaba, puesto que el profesor tontito (que ciertamente, no recuerdo para nada su nombre) no decía nada por miedo, Hibiki se reservaba para no perder postura ni perspectiva severa que todos le tenemos (¡ese sí que es mi maestro favorito!)).
Y sobrevinieron los lloriqueos y abucheos, conllevando así, los manotazos repetidos de Hibiki en el escritorio, dejando nuevamente a todos en silencio.
-Macbeth- dijo de pronto Hiroto, nadie dudó ni un segundo en ponerle los ojos encima, con cara de confusión ante el comentario –Es una de mis tragedias favoritas- y sonrió dulcemente.
-Sí, Macbeth- se escuchó al fondo, y el coro a Macbeth sonó de improviso, aplaudiendo y apoyando la declaración del ángel.
Los maestros nos dieron la espalda y murmuraron entre ellos (ni idea de que esto fuera misión imposible), para después, voltearse y asentir afirmativos.
-Excelente propuesta señor Kiyama, creo que esa será nuestra puesta en escena- sonrió Sushillo, y así es como el buen Kiyama Hiroto, arreglo la situación y su opinión se tomó en cuenta, siguiéndolo como los borreguitos imitadores que somos todos (oye, ¿cómo no hacerle caso a esos ojos verdes de ángel?).
Personajes.
-A-a-aquí está el li-li…stado de ¡los personajes a interpretar!- comento el profesor tontito de Literatura (debería buscarle un apodo más apropiado (ese es demasiado largo)). En el pizarrón se mostraba una lista de treinta y cuatro personajes a acomodar.
Finalmente; el reparto estuvo listo:
Rey Duncan de Escocia: Gouenji Shuuya (muchos nos llegamos a preguntar, porque lo escogieron a él, pero según la opinión del público (y de quienes leyeron la obra), su porte es adecuado para el título de rey (esperemos que solo no se le suba a la cabeza)).
Malcolm y Donalbain, sus hijos: Fubuki Shirou & Atsuya (que gran novedad (a nuestros queridísimos tontarrones se les asigno este singular papel, por ser hermanos, más que nada)).
Capitán del Ejército de Duncan: Afuro Terumi (ningún papel es menospreciado aquí, y mucho menos con el actor que se carga (me extrañe mucho que lo hubiesen puesto de tal (creí que su reputación lo empujaría a un protagónico, y no a simples párrafos secos (aunque mayormente, él se ofreció a papeles pequeños (tiene compromisos con el coro, no puede distraerse tanto))))).
Macbeth: Endou Mamoru (y todos nos preguntamos, ¿Por qué, y Hiroto? Sencillo: el ángel tiene compromisos aparte, con el coro y el cuadro de danza, como Afuro, no se puede distraer mucho, así que le asignaron el papel estelar a ni más ni menos que al descerebrado del capitán de soccer (extrañísimo)).
Portero del Castillo de Macbeth: Kazemaru Ichirouta (y nos seguimos preguntando, ¿por qué? Tal parece que mis buenos amigos, no quisieron trascender en los protagónicos (aparte que quería estar cerca de su adorado Endou (ya vera cuando se entere Edgar (¡adiós tarjetas de crédito!)))).
Tres Asesinos de Macbeth: Netsuha Natsuhiko, Atsuishi Shigeto, Touchi Shuuji (como no, como no les gusta el pedo).
Lady Macbeth (la psicótica mujer que lleva al límite su cordura y la de su marido, en busca de fortuna, sonsacándolo para que mate a su primo/hermano): Raimon Natsumi (sin comentarios).
Seyton, Sirviente de Macbeth: Otomura Gakuya (él solo quiere su calificación, y que mejor que en papeles pequeños).
Doctor y Dama de Compañía de Lady Macbeth: Ichinose Kazuya, Kino Aki (claro, la uña y la mugre no podían estar separados ni quedar sobrantes).
Banquo, Barón Escoses: Kidou Yuuto (el Súperman de Raimon será parte de la bola de barones, excelente).
Fleance, su hijo: Tachimukai Yuki (su puesto lo gano, disque porque se parece a Kidou, y bien podría interpretar a su hijo (que feo que te comparen con un chico tan ridículo como él (¡me compadezco!))).
Macdoff, Barón de Fife: Fudou Akio (mi buen amigo Fudou no se permitiría quedar abajo, y se dispuso a conseguir un protagónico (según lo que yo sé, Macdoff mata a Macbeth al final (pero no quiero arruinárselo (es uno más de la bola de barones, ni que empiece a emocionarse)))).
Lady Macdoff: Kudou Fuyuka (ella también deseaba participar, ¿y qué mejor que la adorable Fuyuka para que interprete a la esposa del carnicero Macdoff?).
Hijo de Macdoff: Kogure Yuya (el enanito de Kogure por fin sobresaldrá además de sus bromas de mal gusto).
Lennox, Barón Escoses: Sakuma Jirou.
Ross, Barón Escoses: Kiyama Hiroto.
Angus, Barón Escoses: Tsunami Jousuke.
Caithness, Barón Escoses: Suzuno Fuusuke.
Menteith, Barón Escoses: Nagumo Haruya (no puedo argumentar nada en favor de ellos (aunque ahí este mi amor platónico de toda la vida, y mis buenos amigos Sakuma y Nagumo (a Suzuno lo detesto, y Tsunami me intimido demasiado la última vez)), solo están para hacer bola).
Siward, Conde: Domon Asuka (creo que este papel, se le subirá a la cabeza).
Joven Siward, su hijo: Hera Tadashi (el inexpresivo Tadashi participara de buena manera (tengo tanta curiosidad de verlo actuar, sinceramente)).
Doctor Ingles: Megane (su nombre no me lo sé, además, a los doctores nadie los quiere, mucho menos a los falsos raros).
Hécate, Reina de las Brujas: Kira Hitomiko (colaboración especial de la hermana de Hiroto (todo un acontecimiento relevante)).
Seis Brujas: Rimu, Nozomi, Yuki, Nonomi, Takanashi, Jyuka (fue la asignación que más risa me dio (¡está perfecto para ellas!)).
Viejo: Hibiki (no tenemos a alguien más viejo (sin ofender)).
Narrador: Narukami Kennya.
Así, quedaron por fin, dando finiquito a la reunión, los papeles para la obra Macbeth, interpretada por los alumnos del segundo año, representada el veintiuno de marzo, día de la Primavera.
Suspire aliviado de todo este drama, ya por fin había acabado el acomodo de los papeles, y muchos ensayaban sus guiones en voz alta, en los corredores, durante clases, en los recesos; nunca faltaba la apuesta a actor en Raimon, tratando de ser los mejores. El Cuadro de Danza igualmente ensayaba durante horas, y en las clases más tediosas, en la explanada, disfrutaba viendo a Hiroto dar vueltas. El Coro se preparaba mejor en privado, y el escenario idóneo para ello, era el teatro; los organizadores del evento deportivo se notaban tensos a cada instante, con sus tablas registrando equipos, y pensando en un sinfín de actividades para tal día. Sushillo también se había convertido en un mar de nervios: con el taller de cocina y teatro, era más que suficiente para él, inclusive no llegaba a almorzar sus tan comunes sushi bolas por estar al pendiente de los eventos. En pocas palabras: Raimon se convertía en una bomba de tiempo.
¿Y yo? Bueno, yo no hacía nada; los recesos los pasaba por lo general solo, mis buenos amigos ensayaban demasiado, Nagumo se la pasa con la novia, y Fudou igualmente quería trascender y no paraba de repetirse sus líneas. Hiroto, el Ángel, tampoco tenía tiempo para nada, solo comía, un sí, hola, y adiós, era todo. Fubuki & Fubuki se hicieron mi compañía en varias ocasiones; me comentaban lo bien que les salían sus papeles, que ellos tienen buena memoria, pero lo único que les faltaba, era desenvolvimiento en el escenario, y que en eso era en lo que más trabajaban.
Se supone que marzo es un mes para unirnos, pero me sentía más solo que nunca.
-Te hablo en serio: ya ni siquiera sé que hacer, tener mi nariz metida en libros y poca vida social me terminaran volviendo loco.
-¿Mas?- se burló Fudou, mientras caminábamos cargados de cajas con bisutería barata y telas en oferta, directo a tras bambalinas –Y si andas de nena quejándote como un "Forever Alone", ¿por qué no te metiste a la obra? ¡No tiene sentido!
-Claro que lo tiene…- me quede pensando unos momentos -… La actuación no es lo mío, soy pésimo, bueno, así me considero yo, aunque digan que no, tienes potencial, solo muy adentro, debes saber explotarlo; son mamaditas.
-Se me antojaron unas…- babeo, rodé los ojos y continúe.
-Escucha, si no participo es porque…- y como un flash, recordé: mamá deseaba verme actuar (mejor dicho, me había amenazado a que participara), después de mi última gran actuación (que fue el año pasado, durante la obra de invierno (en donde solo salí como por dos minutos, con cuatro líneas)), mi santa madre se molestó tanto, que me dio un incentivo amenazante para que tuviera un papel estelar este año (dice que debiera tener el dramatismo en la sangre, puesto que ella en su juventud, actuó en todas y cada una de las obras que le proponían, e igualmente mi progenitor (ahí que se conocieran de vista)) -¡Madres!- me detuve en seco justo antes de cruzar la puerta principal.
-¿Qué?- se volteó Fudou parándose frente a mí.
-Mamá quiere que salga en la obra…
-¿Y?
-¿Cómo qué y? Me asesinara si no aparezco, sus incentivos son brutales (sí, me puso a monologarle como por dos horas de productos anticonceptivos (disque para fomentar la expresión en mí, de temas difíciles (¡cruel!))).
-¿Y qué planeas hacer, güey? Que yo sepa, ya no hay papeles disponibles y ni modo que saquen a alguno por ti.
-No, claro que no…- baje la cabeza y seguimos caminando.
Tras bambalinas, se preparaban los actores para el tan esperado día, ahí se vestían, arreglaban, gritaban, lloraban, se morían de los nervios, y terminaba todo en desastre. A Fudou y a mí, nos pidió el profesor de Literatura, si lo ayudábamos llevando el material de los vestuarios al teatro, puesto que una chica de primero (que no recuerdo su nombre (solo recuerdo que tiene una agudísima voz, es un grano en el culo cuando se enoja y no le salen bien las cosas, y es experta en costura, además de ser chaparrita, con dos enormes coletas resaltando su cabello morado)), ella se encargara de todo el vestuario y maquillaje.
-¡Llegaron tarde! ¿Dónde estaban?- grito en cuanto nos vio cruzar el umbral (mira, que un duende irlandés me esté gritando es nuevo en mi relativo mundo mágico).
-Nos quedamos chachareando un poco- dijo Fudou, que al término de su comentario, me volteo a ver, con cara de que necesitaba una aprobación, si su comentario había sido correcto: solo le asentí con rostro cansado (no sé porque de repente le dio por imitar unas cuantas de mis palabras rebuscadas).
Dejamos las cajas, y antes de marcharnos, me voltee, viendo directo a la pequeña niña.
-Oye…, de casualidad, ¿no sabes si aún quedan papeles en la obra?- pregunte de lo más tímido (hasta yo me sorprendí de lo extraño que soné). Ella me miro con unos furtivos ojos, expresándome lo molesta que estaba por nuestro retraso (ya empezaba a dudar de haberle preguntado a ese engendro del cereal).
-No lo sé…- me desanime, pero continuo –Creo que queda uno, de un espíritu, pero no es la gran cosa, además, escuche que Narukami estaba malo de la garganta, y que su participación como narrador estaba colgando de un hilo- rio malvada.
Esas eran buenas noticias (lo del espíritu, no lo de Narukami (él me cae muy bien, pero si puedo suplirlo en su puesto, mejor)); busque en las cajas, y tome un guion, marchándonos enseguida., yo; emocionado y esperanzado.
Durante todo el primer ensayo de la obra en el teatro, estuve sentado en una butaca leyendo el guion, buscando aquel tan inesperado espíritu del que me había hablado la enanilla aquella (empezaba a sospechar que solo se burló de mi), descubrí que en el reparto, no se habían tomado en cuenta a los nobles, caballeros, soldados, criados, mensajeros y acompañamiento que harían bulto en el escenario (ellos habían sido asignados a los sobrantes que quisieran actuar, por ende que no estoy en ninguno (y no quiero participar en uno, quiero líneas)), así que prácticamente estábamos escasos de participantes y papeles.
Me acosté en dos sillas, subí los pies al respaldo, me tome un frappe, y aun así, no encontraba el tan dichoso espíritu del que me había hablado la "enana de las telas" (solo encontré a un niño ensangrentado (que sería interpretado por uno de primero), una cabeza cubierta con yelmo (que sería de utilería), y un niño coronado con un árbol (ni idea quien será, pero yo no)).
Era todo, no había nada más.
Suspire cansadísimo, irritado (pase hora y media viendo el ensayo (los estúpidos actores que no saben nada de actuación (haciendo babosada y media)), y buscando algo inexistente (ese maldito engendro irlandés me las pagara caro)), molesto, deprimido; ahora tendría que soportar el sermón y el castigo de mamá por no llevar conmigo el encanto de la actuación (¡su puta madre!).
Cuando de improviso, mire al fondo de la lista de personajes, algo realmente curioso, que no me había percatado antes: Espíritu con forma de Gato. Rebusque rápido entre las hojas, y halle el acto en el que aparecía: hablaba con las brujas antes de que dieran luz las apariciones, y contemplaba todo desde arriba (¡era perfecto!).
Corrí tres filas de butacas frente de mí, directo a Sushillo, que casi se arrancaba el cabello por el estrés. Lo tome de la manga de la camisa, y lo zarandee.
-Sushillo, Sushillo.
-¿¡Q…Que!?- me grito y aparto su brazo de mi agarre.
-Mire, no mencionaron este personaje en la reunión que tuvimos hace días, ¿no cree que sería bueno que alguien lo interpretase?- y alce las cejas en referencia a mí. Me quito el guion de jalón y lo vio por unos minutos, después, me lo tendió con cara de superioridad y arrogancia.
-Mmm… eso es minoría, solo está en unas cuantas versiones, es extraño que casualmente hayas encontrado uno con tal- hablo seco.
-Pero sería fenomenal, seria… ¡trascendente!- enfatice la última palabra (deseaba poder convencerlo).
Bajo la vista y se puso a pensar, mientras yo no le podía quitar los ojos de encima, ilusionado con un papel nuevo y diferente. Su rostro se arrugo, se puso duro, y yo no le despegaba la mirada, se empezó a hartar, y finalmente exploto.
-¡Ya basta!- en todo el teatro retumbo su grito de frustración, y quienes estaban ensayando se detuvieron, con caras de susto – ¡BIEN, QUIERES EL PAPEL, TEN EL PAPEL!
-¡Sí!- es lo único que pude celebrar, antes de salir corriendo fuera del recinto (mas asustado que emocionado (no me imaginaba lo que Sushillo me pudiese hacer en el estado de estrés en el que se encontraba)).
Si, había conseguido mi papel estelar.
-Puta madre que… ¡argh!- tras aquella petición para participar en la tan esperada obra, me di cuenta de que me había metido en un embrollo terrible con el personaje que le (prácticamente) rogué a Sushillo que me diera.
Cuál fue mi sorpresa, al descubrir (como estúpido, porque no lo leí antes), que el Espíritu con forma de Gato, no tiene diálogos concretos, sino que cada interprete le da el suyo propio, lo que hace original cada puesta en escena (y los diálogos que note antes, solo eran instrucciones para armado de líneas (y así el buen Ryuuji ignorante y despistado, se mata las tardes en busca de frases coherentes y extensas para la situación donde aparecerá (es un maldito castigo))).
Y no podía ir con Sushillo para retractarme (después del show que le arme, si le digo algo más, seguro me mata), total, tenía que atenerme a mi situación y suerte de mierda que cargaba; bueno, solo espero que todo salga como lo tengo planeado.
Al fin el diez y nueve de marzo llego, y con este trajo banderas de colores alzándose en los aires y bailando, astas blancas, metas de plástico, y mucha tiza por el suelo. La organización a cargo del evento deportivo fue llevada a cabo por los grupos de terceros años (por ende que se mirara medio sosa toda la explanada), presumiendo sus camisetas blancas con el enorme cartel de STAFF en la espalda.
Todo el alumnado de Raimon formo sus equipos, escogió un color, y se puso un nombre para competir en las actividades planeadas. Los equipos eran de cinco integrantes (había algunas excepciones por sobrantes) y se podían formar de los mismos grados y de distintos grupos.
Así es como quedo mi equipo de cinco: Kazemaru, Sakuma, Afuro, yo, y nuestro capitán Nagumo (es mi amigo y no quería estar solo (aparte que casi nadie lo quiso en sus equipos (porque la señorita Raimon, abarco todas las buenas opciones y acaparo puestos eligiendo a los equipos ella misma))). Nos titulamos Brownies y nuestro color era el café.
-Explícame; si somos Brownies, ¿Por qué tenemos dibujado un Mordisco en la playera?- le dije a Afuro señalando el bonito diseño que había mandado hacernos para el evento.
-¿Sabes cómo luce un Brownie? ¡Es solo un rectángulo de pan! Me pareció más bonito un Mordisco- y me guiño el ojo.
-¡En ese caso nos hubiésemos llamado malditos Mordiscos!
-Estas bromeando, ¡este está bien, y ya!
-A ver equipo- llamo de pronto Nagumo y nos jalo de los hombros a todos para hablarnos en privado -¿Cuál será nuestra estrategia? Bueno, ¿primera prueba?- Sakuma suspiro y saco una tabla que no supimos a quien se la quitó.
-Veamos… tendremos un encuentro de voleibol contra Los Dioses de verde- y volteamos todos al lado izquierdo (el circulo celestial de amigos de Hera) –Así que pues…
-¡Muy bien!- grito Nagumo y se enderezo -¡Ganaremos contra esos flacuchos creídos!- y comenzó a reír como loco.
-Hey, Fancy, ¿acaso son Brownies de marihuana?- escuche las carcajadas de Suzuno y su equipo mientras pasaban a nuestro lado, no dude en voltear hacia Afuro, con cara de "¿vez lo que provocas?", para solo recibir como respuesta una volteada de rostro. Suspire, este día tenía que tener cosas agradables.
Los grupos de tercer grado planearon un sinfín de actividades, para que nadie se quedara sin hacer nada en lo que se llevaban a cabo las competencias. De un lado tenían partidos de soccer, al otro, de bádminton, voleibol, baseball, quemados, y baloncesto, para dar finiquito al día con una carrera de relevos donde invitarían a los familiares y vecinos de la comunidad.
Estaba de pie entre la multitud, viendo como llegaban todos con pantaloncillos cortos y camisas de colores (solo a Afuro se le pudo haber ocurrido llamarnos Brownies y escoger el color café, además de mandarnos hacer camisas con un estúpido Mordisco sonriente (y se excusó, con que ya habían ganado los buenos colores (si, sus buenos colores serian rosa, amarillo y violeta))).
Veía a todos lados, tratando de identificar a mis buenos amigos con los que no pude estar; Fudou se unió a un grupo de chicas, con Jyuka, Nonomi, Yuki y Takanashi (¡Takanashi! ¡La psicótica ex novia! (me sorprendió mucho el haber visto ese equipo formado)), Fubuki & Fubuki se desbancaron un poco, estaban con Henmi, Sakiyama y Kennya (se me hizo raro que esos Pingüinitos Imperiales no estuviesen con Kidou (pero el Súperman de Raimon fue vencido con criptonita roja)), Kino se encontraba con sus amigos americanos, Fuyuka y Kogure, Nozomi estaba (obviamente) con Rimu (me acabo de enterar que su verdadero nombre es Nanakaze Rimu, y no Reem, como malamente la conocía), Miura, y otros dos que no logre identificar, el bueno de Otomura, estaba con sus amigos Tsunami, otros dos que no conozco, y Tachimukai, Suzuno estaba con Shuuji, Atsuishi, Netsuha y Hegakure, el capitán de soccer, Endou, se había puesto con Handa, Matsuno, Kabeyama y el grandulón de Someoka; en los equipos de tercero, los que más figuraban eran el equipo de Saginuma, con Mutou, Segata, Maki y Kuri, otro era el de Reinita, Isunou, Kii, Komazawa, y Aktsu.
Gire y me topé con los Red Stripe (nombre mamon que se pusieron (bueno, lo dejaron en claro con sus camisas de rayas rojas y blancas)), liderado por ni más ni menos que la reina del baile de navidad del año pasado, la actriz que interpretara a la demente esposa de Macbeth, la única, la inigualable (gracias al cielo): Raimon Natsumi, quien había tomado deliberadamente a los mejores de los segundos (en mi opinión, solo a uno de los mejores); su novio cara de sufrido Gouenji, el Súperman de Raimon Kidou, el modelo de ropa interior Genda, y el ángel, Hiroto.
Ahí estaban, parados junto a la fuente, todos con sus poses de superioridad, esperando la foto de los paparazis (sino fuera porque estaba Hiroto junto a ellos, tomaría un balde lleno de agua helada y se los echaría sin una pizca de escrúpulos ni decencia, seguido del comentario "¡las audiciones de The Face para metrosexuales terminaron, grupo de afeminados arrogantes!"(Eso sonaría irónico viniendo de mí, puesto que es a mí a quien le gritan eso todo el tiempo (¡por eso que no lo hago!))).
No podía retirarles la vista de encima, se veían ridículamente graciosos, como un pésimo elenco de las películas de Austin Powell: colores brillantes y extravagantes poses dramáticas (el evento deportivo no podía ser más que un circo de fenómenos reprimidos).
Los ojos verdes de Hiroto se interpusieron en mi trayectoria, y me absorbieron en su círculo de visión. Sonrió, inclinando un poco su cabeza al lado derecho, rio, y me hizo ademan con la mano de que me acercara (no lo dude ni dos segundos cuando mis pies ya estaban en marcha).
Llegue hasta él y lo salude, recibiendo una cara de asco mezclada con confusión de parte de la capitana de los rojitos en cuanto me vio pasar.
-¿Y cómo porque estás aquí, si es que se puede saber, Midorikawa?- dijo ella, de una manera muy soez. Voltee los ojos hacia atrás, viendo su mueca contraída de molestia, gire sobre mis talones y baje el mentón (la nena es bajita), viéndola indiferente, sin aparentar arrogancia ni tampoco perdiendo mi dignidad.
-La neta no se puede saber- hice una mueca como diciendo "ni modo, querida, no se puede", negando ligeramente. Esta frunció mas el ceño arrugando el rostro de una increíble manera (creí que se contraería tanto que terminaría desapareciéndole), para después, dejar salir un bufido (que sonó mas como un taladro eléctrico prendido), darse media vuelta, e ir a los brazos de su amor Gouenji.
No evite poner mi cara de triunfo, y regresar con el ángel.
-Que malo te viste, Ryuuji, no necesitabas ser tan grosero con ella- me dijo de pronto, intentando sonar molesto, cuando en realidad, lo que quería era reírse conmigo.
-¿Qué? Solo le conteste- sonreí de medio lado, estando a punto de iniciar una conversación, con la clásica pregunta de "¿Cómo estás?", pero mis intenciones se vieron frustradas por las trompetas de la Banda de Guerra, quienes anunciaban el comienzo del evento –Bueno, supongo que por fin dará inicio este tormento.
-Oye, no lo tomes tan mal, seguro nos divertimos todos.
-Seguro…- ambos sonreímos (sin duda nos vimos bien imbéciles, pero era lindo), me tendió la mano y las estrechamos.
-Te deseo suerte.
-Yo te la desearía a ti también, pero tu equipo no es de mi agrado, sinceramente- empezó a reír, mi comentario le pareció chistoso, y es cierto, era para que riera (y lo dije con toda sinceridad, cabe destacar).
-Está bien- nos separamos y me aleje de ellos, en mi camino, no pude evitar escuchar la espantosa voz de Natsumi, que me grito "¡eso no te pudo haber salido más homosexual!", a lo que solo voltee, sonreí con malicia a su dirección, y le mostré el dedo medio, siguiendo con mi caminar, escuchando sus gritos de histeria y enojo, y las carcajadas del ángel.
Odio el voleibol, recuerdo cada lunes en la mañana, y viernes por la tarde, que en educación física me obligaban a jugar, y siempre me viene a la memoria el hecho de que soy un maldito imán de balones, y todos terminan golpeándome en la cara.
No evite el lloriquearle a Nagumo porque no me metiera a jugar, pero el muy cabrón no quiso, y de malicioso, me puso justo en el medio.
-Solo golpea la pelota cuando la veas que viene hacia ti, ¿sabes cómo, no?- me pregunto, y solo pude formar un puchero y verlo con rencor, a lo que llego Sakuma a calmar tensiones.
-Bien, bien, bien, toda estará bien Ryuuji, solo es un juego, ¡divirtámonos!- bufe y me fui a mi posición.
El servicio era para nosotros, Kazemaru saco, directito a las manos del chico de cabello rubio que menciono es muy parecido a Afuro, este lo regreso con un golpe de puños bajos, y fue a dirigirse justo a mí.
Me quede en shock, no sabía qué hacer, y mi reacción fue tan tardía, que termino estrellándoseme en la cara, y con el capitán tumbándome en la cancha (puesto que ese héroe sabía que no haría nada, y quiso meterse para salvar la jugada (pero le fallo, y azotamos los dos en el suelo)).
-¡Te quedas aquí!- me grito, apuntándome que me quedara sentado en la banca –Toma agua, ¡si, serás el aguador, y punto!
-¡Jódete!- le respondí y levante el dedo medio, lo agarro y me lo torció hacia atrás (me queje, y comencé a lloriquear de nuevo (detesto cuando me hace eso), mirando cómo se iba a jugar de nuevo (¡que buenos amigos somos! Nos echamos de madres, golpeamos, pero en el fondo, nos amamos)).
Y ahí fue como quede aplastado en la banca, viendo a mi equipo perder (no la hacían con cuatro jugadores), y de pronto, llega el maguito del furbo a salvar el día, y pide permiso para entrar a ayudarles (caray, ¿de donde salen estos deportistas innatos? ¡Que todo lo pueden hacer! (se miró muy arrogante, la verdad)). Posterior a eso, llego su equipo a sentarse junto a mí, mejor dicho, Kino llego a sentarse.
-¿Mal comienzo?
-¡Pésimo! Comienzo- la mire con pereza, y ella me sonrió muy de lo lindo (hasta asco me dio (ando de un humor desde ese balonazo, que bárbaro (mejor no le hablo a Hiroto, no vaya hacerla de mala leche))) -¿Y ustedes?
-Terminamos ganándoles a las Gansitas rosas y Fudou en baloncesto, y nos tomamos un descanso, pero Ichinose no quería quedarse sin hacer nada- y se levantó a echarle porras (cielos, y ahora resulta que la animadora es ella (¡¿y Fudou perdió?! ¡Increíble!)).
La cara de vale madres de Hera, no pudo describir de mejor manera lo que sintieron en el momento que Ichinose entro a la cancha, tomando mi puesto. Supusieron, que su buena ventaja, pronto seria alcanzada y superada por el mago deportista que todo puede hacer.
Los Brownies cafés terminaron ganándole veintidós-quince a Los Dioses verdes, quienes abandonaron indignados a la muchedumbre que se alzaba en festejo de nuestro triunfo (nuestro, porque cabe destacar que soy miembro oficial del equipo (no por algo mi camiseta tienen un numero dos en la espalda)).
Y el maravilloso día deportivo continuo con pruebas absurdas y porcentajes descomunales que los equipos acumulaban cada vez que superaban una (nosotros íbamos como en décimo sexto lugar (pero no nos sentíamos tan mal)); hasta que llego el esperado encuentro de beisbol entre segundos años.
Maki llego corriendo desde la explanada principal, cargada de extraños mandiles blancos con el enorme título de Segundo A, a la pequeña y desaliñada banca de los equipos que nos habían asignado a nosotros, donde estábamos aglomerados preparándonos para el partido (me sentía estupendo, este (aparte del rugbi) es uno de mis deportes, donde sí puedo presumir que soy bueno (¡en tu cara, Ichinose!)).
-¿Qué es esto? Dios mío, seguramente a mí se me habría ocurrido un mejor diseño para identificarnos, además de un destrozado pedazo de tela sin color.
-Si, como a tu buen amigo Afuro y su Mordisco- le recalque a Kazemaru, mientras miraba con desagrado la prenda, y se la ponía de mala gana (que no se empiece a ponerse delicadito (como si tuviese Raimon el dinero para despilfarrarlo en uniformes que solo se usaran una vez (bueno, si lo deben tener, pero son muy tacaños como para mal gastarlo en nosotros))).
Mire a mi costado, todos sostenían sus "camisetas" y se las ponían, otros tantos como mi buen amigazo, se quejaban, y el resto se tomaban las cosas más enserio y calentaban el brazo.
-Aquí tienes, Ryuuji querido- me tendió Maki la playera, sonriendo tontamente y guiñándome el ojo, seguido de tirarme un beso disimuladamente –Te deseo buena suertecilla- rio, y se marchó (¿que había sido eso? No lo sabía, pero fue demasiado raro), dejándome sorprendido, gire la cabeza, y note como Hiroto no me despegaba la vista, de una manera rencorosa, decepcionada; apretó los labios, bajo el rostro y siguió entrenando.
Ok, aquí ocurrió algo que no tengo la más remota explicación de que fue, y empeora con Nagumo y su mueca de "ya te chingaste".
Señoras y señores, el primer encuentro inter-segundos en Raimon, da comienzo, con la apertura de segundo A al orden al bate.
El primer jugador en enfrentarse al tremendo brazo de Tsunami Jousuke de pitcher, es Kogure Yuya, con el número cuatro de Los Unicornios blancos.
Era increíble, que el capitán, que se había auto elegido Kidou, pusiera como primer bateador a Kogure, ¿eso quiere decir que será nuestro tercera base? No jodas, ¿en que está pensando este Súperman? ¿Acaso quiere que perdamos? Tercera es una de las posiciones más difíciles, ¿y pone a este enano? Menuda idiotez (solo con que no quiera quitar a Genda de pitcher, a Nagumo de cátcher, y a Hiroto de short stop todo estará bien).
-Midorikawa, después de él, sigues- soltó de pronto Kidou, sin voltearme a ver, sacándome de mi estupor, dejándome en uno peor.
-¿Qué? ¿Me estas poniendo de parador en corto? ¡Estás de broma!
-No, eso dije, ya tengo mi cuadro.
-Yo fildeo en el siete, no puedes venir a cambiar un orden que desde siempre ha estado. ¡Soy pésimo para las rolas (admito que si lo soy)!
-Ni modo, ¿quieres jugar, o no?- se volteó a verme de manera severa, tratando de intimidarme, pero yo ya no estaba para calmarme, y no dejaría que arruinara mi única oportunidad de triunfo.
-Púdrete, estúpido- y todas las miradas se clavaron en nosotros.
-Ah, ¿ahora me estas insultando? ¿Acaso buscas un reto, Fancy?- y dale con Fancy, bola de descerebrados incompetentes.
-No, lo único que busco es que te dejes de payasadas y formes un cuadro decente para jugar, o mejor aún, bájate los sumos de líder innato y pon a alguien que de perdida sepa cómo se lanza una pelota, imbécil.
-Ya me estas molestando demasiado, Midorikawa, y sabes, te jodiste, ya no jugaras, supliré tu maldito puesto de siete con Nonomi, a ver si eso si te parece.
-¡Vales mierda…!
-Wow, wow, wow, tranquilicen esas ansias de jugar, caballeros, que así no llegaremos ni a primera base, ¿sí?- llego de improviso Genda, al ver el alboroto, con los brazos extendidos, en busca de calmar la situación –Kidou, siento que tú no sabes muy bien cómo realizar una estrategia para el juego, creo que debieras dejarme esto a mí, el pequeño Fancy tiene mucha razón, si es que queremos ganar- solo rodé los ojos, cruzándome de brazos, mientras que mi poco factible líder arrugaba el ceño y se iba a sentar a las gradas, musitando un enojado "hagan lo que quieran".
Así, el juego se detuvo y se realizó de nueva cuenta la formación del equipo (no es que tenga nada en contra del desempeño de las chicas en el campo, solo que deseaba ganar como no se tiene una idea, y ninguna de ellas es lo suficientemente buena para ello); Genda tomó las riendas, y la nueva alineación quedo de la siguiente manera: en tercera Gouenji, segunda Suzuno, primera Takanashi, pitcher Genda, cátcher Nagumo, short stop Hiroto, siete yo, ocho Ichinose y nueve Fudou, para la mitad del juego, se harían cambios necesarios para que el resto del grupo jugara.
Kazemaru refunfuño en la banca, molesto por no haber quedado en los titulares, le dije que no se preocupara, que mi remplazo seria él, pero el señorito se puso sus moños y dijo que si jugaba, quería ser pitcher (que ni bromee, ese título o es para Genda, o para Otomura, ellos son quienes tienen excelente brazo para lanzar (creo que más mal se sintió al ver que Sakuma y Afuro si estaban de titulares, como cátcher y tercera (eso debió afectarle))).
-Son tonterías- y se cruzó de brazos, haciendo un puchero.
-Ya, nena, luego nos vamos a McDonald's a celebrar el triunfo- y se sobo el estómago saboreando mi otro buen amigo Nagumo, tratándole de levantar los animos.
-¡Sí! Sus ensaladas son espectaculares- y ambos lo vimos con dejes de que no era de este mundo, ¿hablo enserio, una ensalada, en McDonald's?
-Ir a McDonald's por una ensalada, es como ir con una prostituta para que te de un abrazo; no es lógico- deje salir, alzando los brazos con cara de "dah", para recibir un asentimiento afirmativo de Nagumo, y otro puchero de mi amigazo vegetariano.
-Midorikawa- me hablo de pronto el líder, y me paso el brazo por los hombros, para murmurarme y pusiera atención –Mira, ahora, seguirás tú de batear, le dije a Takanashi que se dejara golpear, así tendremos la caja llena, lo único que debes hacer, y no fallar, es un home run, para tener ventaja, ¿ok?- me quede en shock, me estaba pidiendo un home run, cuando mi promedio de bateo es como de un cuarenta y dos por ciento, lo que no da cabida para un lanzamiento de ese tipo (creo que le entraron los aires de ganador) –Estamos a un out, confió en ti- y me golpeo el pecho.
Tome el bate y me posicione, sin dejar de pensar en que necesitaba conectar un cuadrangular con una sola oportunidad (era un terrible momento de tensión, y creí que pronto me empezaría a hiperventilar como el Ryuuji interno que lloriqueaba esperando no fallar (¡esperaba no fallar!)).
-Suerte- me susurro Afuro, detrás de mí; pase saliva y me prepare para recibir el lanzamiento de Tsunami. Una recta, y… ¡primer strike! Maldita sea, ¿por qué abanique? Luego, bola, eso estuvo bien, y después, segundo strike (toda la presión de pronto me sobrevino, y comprendí que la estaba cagando, con todos sin despegarme la vista, rogando mentalmente que le diera, de perdida, para envasarme).
Y ahí fue, con la mirada penetrante y oscura de Tsunami, el sonido constante del golpeo al guante de parte del cátcher, las chácharas de todos en las gradas, las maldiciones de Nagumo que hasta acá lograba escuchar, el sudor de los jugadores bajo el sol, y… ¡tercer strike! (¡su puta madre!).
-Ya hiciste tu pendejada del día, ya estarás contento- articulo Nagumo, cruzado de brazos, viéndome como esposa malhumorada.
-No mames, cállate- solté el bate, y tome mi guante, marchándome a mi posición.
Después de aquella descomunal babosada y errónea jugada, el partido continuo, y ambos pusimos todo nuestro empeño en ello (fue culpa de Genda, él me presiono a hacer un cuadrangular (si no me hubiese dicho nada, no tendría que haber soportado los abucheos de la afición (y cabe destacar que al parecer, Kidou en realidad si buscaba nuestra derrota, puesto que no dejaba de secretearse por lo bajo con Natsumi en las gradas, y su mirada de odio hacia mi persona cada que volteaba al campo, me lo confirmo))).
El juego continuo, llevábamos una ventaja de dos carreras en la quinta entrada, cuando Hegakure lanzo increíble bola hasta el siete, corrí lo más rápido que pude, concentrado en atrapar aquella pelota, sin improviso, estrellándome contra la barda, no pudiendo librar el cuadrangular que nos empato. Salí del campo con la nariz sangrante, y con Kazemaru de mi remplazo.
Creo que todo se echó a perder en el momento que mis ojos se toparon con la enorme pared blanca, puesto que mi buen amigo no podía atrapar bien ningún elevado, el cambio también afecto a primera base, que suplió Yuki, nueve con Kennya, y segunda con Netsuha. Perdimos ocho-seis, y fue que me sentí todavía peor por haber fallado aquel home run (maldito Rey de los Deportes y su presión constante).
El Día Deportivo no podía prolongarse más, y fue que al final, anunciaron la carrera de relevos que daría cierre a las actividades del Festival de Primavera de este día en particular (la tan esperada carrera que desee desde un principio).
El circuito constataba en total, un laberinto por las cuadras alrededor de Raimon; cada equipo escogería a dos familiares para que los apoyaran en el primer trayecto, cerca de un tramo de dos kilómetros, posteriormente, cuatro miembros del equipo, correrían de a dos, atados de los tobillos, poco más de la mitad del recorrido, para así, al llegar con el quinto y último integrante, este terminaría el resto de la trayectoria (claro, pasándose el estúpido palito blanco, sino, no contaría).
Fue así que mamá se ofreció como voluntaria a participar, junto al padre de Sakuma (un hombre moreno prominente con rasgos duros y vista perdida al horizonte, como todo un macho (realmente me intimido mucho, y no rechiste el que participase)). Nagumo, Afuro, Kazemaru y yo, esperaríamos después del recorrido de los padres, para seguir atados de los tobillos (rogué que me emparejaran con Nagumo (es buen corredor (creo que incluso podría llevarme cargando))), y al término, le entregaríamos el palito a Sakuma para que finalizara el horror de este día.
Y ahí estábamos nosotros, a un lado de Las Naranjas Molestas que brincoteaban y alardeaban que ganarían (eso me hubiese intimidado muchísimo, sino fuera que Endou le llega a los hombros a Someoka (y me parece que lo arrastrara), y que Matsuno y Handa solo jugaban con sus manos). Yo por mi parte, estaba sentado en el suelo, esperando que llegasen los adultos, Nagumo saltaba ligeramente, disque para entrar en calor, mientras que los otros dos, divertidos le llevaban la corriente a la competencia.
A mi cuarto suspiro de aburrimiento, fue que miramos dos puntos morenos acercarse, y otros dos puntos de anaranjado. Rápido me puse de pie y estire la mano para que mamá me alcanzara el palo, pero sus pies izquierdos eran muy lentos, ambas parejas de las Naranjas salieron velozmente, y Afuro y Kazemaru no tardaron en imitarlos (con un poco más de lentitud y delicados pasos, claro).
Tome el extremo del cilindro blancuzco, y se lo arrebate con rapidez, marchándonos a zancadas.
Esto era más difícil de lo que había imaginado (que de por si perdí condición al dejar el rugbi), la cuerda con la que nos habían unido raspaba de una manera atroz, y al parecer a mi amigo no le importaba, pues trataba constantemente de ir más rápido jaloneándome. Íbamos tomados del brazo, pero pronto me agarro la mano para aumentar un poco el paso; dolía mucho, apreté los dientes y trate de concentrarme en mi velocidad, pero me costaba el aguantarme el lloriqueo.
Llegamos a una esquina, y vimos dos caminos sin marcar, no tuvimos de otra más que detenernos a pensar (habíamos perdido por completo de vista a todos los demás (estábamos muy retrasados)).
-¿Por dónde?- pregunte, recuperando el aliento, Nagumo volteo en ambas direcciones, con el semblante pensativo (clara evidencia de que estábamos perdidos sin saber que hacer). Luego de ocho segundos (eternos) pensando, optamos por la izquierda.
Mire a mi alrededor durante el camino, y no escuchaba barullos, ni veía alboroto cercano.
-Creo que tomamos el camino erróneo- comente, sin detenernos.
-Creo que tienes razón- respondió.
-¿Qué hacemos?
-Seguir, en la próxima esquina cambiamos de rumbo- declaro y seguimos, cuando de pronto, escucho detrás nuestro el golpe de contenedores cayendo, y sin pensarlo volteo, topándome con un enorme perro negro que comenzó a perseguirnos.
-¡Corre!- grite y acelere el paso.
-¿Qué…?- no tuve tiempo de explicarle lo que ocurría, miro atrás y entendió de inmediato.
Los ladridos del perro se escuchaban cada vez más cerca, y como podíamos, escapábamos de su alcance, no me percate, cuando la cuerda se trozo por la fricción, y Nagumo salió disparado de mí, haciéndome tropezar y casi caer.
-¡Idiota, espérame!
-¡No puedo, pecho tierra y hazte bolita!
-¡¿Qué?!- no pensé en nada más que en mi buen amigo que se alejaba de mi a toda velocidad, para librarse del perro que nos seguía, dejándome a su merced. Deje de cuestionarme, y no teniendo otra opción, me tire al suelo y me hice bolita, protegiendo mi cuello y estómago. El perro negro no tardó en llegar, y me clavo los colmillos en la pierna, zarandeo un buen rato y por fin me soltó, regresando a su casa.
¡Si Nagumo, run bitch, run!
Luego de media hora vagando por las cuadras, llegue a Raimon (cojeando), viendo como los ganadores del evento celebraban su triunfo y las banderas, metas y astas se guardaban.
Mi equipo me esperaba (cual, comían muy tranquilos) sentados en una mesa cercana a la entrada, el primero en verme fue Afuro, que animado grito mi aparición. Me les acerque, dejando caer pesadamente mis manos sobre la tabla, jadeando, con mueca enojada.
-Así que… ¿perdimos?- solté irónico, viendo la cara de decepción de todos, camine dos pasos, y golpee a Nagumo en la cabeza con la mano – ¡Imbécil, a ver si la próxima vez eres tú quien se tira pecho tierra!- termine gritando, y me fui como había llegado: cojeando.
De milagro el primer día del Festival de Primavera había terminado (y di gracias al cielo por ello (pues yo fui quien salió de la patada)), pensando en que otras desgracias me acontecerían en este dichoso festival (con una nariz chueca, y la pierna mordida, creo que tengo suficiente).
Llegando a casa me duche, me acosté calientito, vende mi pierna (antes de ello, mi madre la había llenado de alcohol para desinfectarla (le dije que no quería ir al médico, que no fuera dramática, no había sido para tanto)), un pañuelo húmedo en mi nariz, y una relajante noche de sueño (esto estaba demasiado perfecto como para ser para mí, y tome mis precauciones).
Gire la vista hasta Kazemaru, que se pintaba las uñas de los pies. Bufe y me voltee en la cama, escuchando el suspiro cansado de este.
No preguntes, no preguntes, no preguntes…
-¿Qué pasa contigo?- yo y mi gran bocota. Recibí otro suspiro, y me gire a verlo.
-Mañana es el bazar y el restaurant.
-¿Y?
-Participo en el taller de cocina, debo presentarme temprano.
-Pues sí, deberías estar durmiendo ya- regrese a mi posición dispuesto a dormir, pensando que la conversación termino, pero no, claro que no.
-Si pero… es que Tachimukai no ira, porque tiene unos pendientes, y él es mi mano derecha- no me estaba gustando el rumbo que tomaba la conversación, y trate enormemente hacer el esfuerzo por quedar inconsciente, antes de que llegara a la parte que no deseaba –Y pensaba… que pues, mañana no tienes nada que hacer, no habrá clases, y dudo que quieras ir a comer o comprar cosas usadas- rio nervioso.
-Aja.
-No me gustaría ir solo… y… Afuro ensaya, y Sakuma trabaja, así que…
-No- dije secamente, antes de que terminara su oración.
-¡Por favor, por favor, por favor, por favor!
-¡No!
-Ándale, solo tienes que ir con camisa y pantalón, haya te damos el resto del uniforme, levantas una charola y repartes comida, ¡nada difícil!
-¡Nada que necesite compañía!
-¡Por favor!
Ni idea cuando me hice tan manipulable y fácil de chantajear, puesto que a las siete quince me levante, vestí con pantalón negro, zapatos y camisa de botones, dispuesto (en mi contra) de ir a ayudarles en el restaurante de Raimon (de verdad que soy un amigo genial (mira que acabar así)). Recogí por completo mi cabello (dejando mi flequillo, por supuesto), tome una chaqueta del perchero y salí de casa.
La pierna dejo de doler, y la nariz no la mire tan mal, así que era algo menos de que preocuparme.
Con mi caminar lento (de cuando no quiero llegar algún sitio (pero debo de)), pise los aposentos de Raimon, montándose por todos lados, los puestos de vendimia de ropa, zapatos, accesorios, manualidades, y no sé qué otras cosas por toda el ala central de los edificios.
Como no traía prisa, no evite darles un vistazo rápido: la ropa no se veía tan mal, pero los zapatos un poco gastados, estaban dando talleres de manualidades, y veía exposiciones ambientalistas; era como una vil expo de instituto, sin el debido presupuesto.
En mi recorrido divise a lo lejos un pequeño puesto donde Jyuka estaba sentada, con muchos volantes alrededor. Decidí entonces acercarme a ver qué es lo que planeaba (quizá trataba de persuadirme a comprar algo, o a ser más consiente sobre en medio ambiente, o sugestionarme religiosamente (puedo esperar de todo con esta chica)).
-Buen día Jyuka.
-Oh, buenos días Midorikawa, muy temprano para que te vea despierto en un día de asueto escolar, ¿no lo crees?
-Sí, pero por desgracia ayudare en el taller de cocina.
-Oh, en ese caso, creo que has llegado un poco tarde.
-¿Ah sí? No importa- moví la mano a los lados y le preste atención a los volantes que estaban sobre la mesa -¿Qué es esto?
-Reparto folletos con el programa de mañana, y sus participantes- y sonrió. No niego que me emociono la idea de que mi nombre estuviese en un panfleto que sería guardado para la posteridad (por decirlo así), tome uno y me puse a hojearlo.
Al parecer Hiroto tenía un solo, Kirigakure haría un monologo, el cuadro de danza presentaría teatro musical, el coro daría presencia con destacables canciones de los ochentas, y nosotros la obra estelar, entre otros tantos números. Revise la lista de los participantes, y me sorprendió mucho, el no verme ahí.
-¿Tu participas en la obra, Jyuka?- pregunte, a modo de distracción, ella asintió sonriente.
-Sí, y tú también, ¿qué no?
-Eso creía; no estoy en esta lista- le señale la hoja, y miro detenidamente, comprendiendo a lo que me refería.
-Bueno, Sushillo así me dio el borrador, solo los imprimí, tal vez tu personaje no tiene la relevancia suficiente como…
-Para estar entintado en un mugroso papel- trate de disimular mi mueca molesta –Me llevare este- obviamente no pude, y me aleje de ahí, pensando en una elaborada venganza a Sushillo, por no darse el lujo de ponerme como participante, y sí al montón de relleno que tendremos (y mi perfecto desquite seria a su enorme camioneta contaminante).
Perdido en mis pensamientos vengativos y rencorosos, llegue hasta el tercer piso del primer edificio, donde el restaurante de Raimon se inauguraba, en la puerta, divise a un nervioso Kazemaru, supuse que me esperaba.
-¡Ryuuji, llegas tarde!- me jalo del brazo y comenzó a arreglarme la camisa -¿Por qué te retrasaste?
-No me dijiste a qué hora debía llegar- golpee sus manos para que dejara tranquilo mi cuello, y nos palmeamos mutuamente hasta que dijo basta, saco un listón rosado, un chaleco negro y un mandil con bolados.
-Si viste que me levante a las cinco y media, eso debió haberte dicho algo.
-Oye, no me percate cuando te fuiste, eres muy sigiloso- me hizo un moño como corbata, abotono el chaleco, mientras me amarraba el mandil, y listo, me mire igual de teterita de bebe que él – ¿Todos visten así?- pregunte, revisando como había quedado.
-Sí, y ya, entra, que nos retrasaremos- me empujo hasta el aula, donde pude ver como habían ambientado pareciendo un lujoso restaurante: mesas con manteles rosados, centros altos, cortinas en las ventanas de terciopelo negro, velas para dar un toque privado, y muchas, muchas flores.
Enarque una ceja y entramos a la "cocina". Todos corrían de un lado a otro, lavaban utensilios, verduras, descongelaban carnes, limpiaban las mesas, acomodaban las charolas, y entre todos ellos, resaltaba la mandamás: Haruna (¿quién dijo que no se puede estar en más de un taller? ¿Y quién dijo que no se puede ser el líder en más de un taller? Por desgracia, ella lo es).
-Ejem- aclaro la garganta en cuanto me vio, se cruzó de brazos, y le dirigió una mirada severa a Kazemaru.
-Viene en lugar de Tachimukai- se apresuró a decir. Esta cerró los ojos y suspiro, anotando en la tabla que llevaba.
-Bien, Kazemaru, lárgate con los otros meseros y preparen los vasos en las mesas- dicho, salió disparado fuera del sitio, dejándome a mí solo con la pequeña mora sarnosa (me parecía muy extraña la actitud complaciente que Kazemaru había tomado hacia ella después del incidente en el laboratorio (me daba miedo)).
Se me acerco y deshizo el moño de la corbata, arrebatándome el listón del cuello, después me desabotono el chaleco y me dijo que me lo quitara; hice caso y se fue a guardarlos (seguramente me odiaba lo suficiente como para aguantarme toda la tarde aquí, y me estaba dando a entender que me fuera). Regreso con una redecilla para el cabello (no podía ser, ¿me pondría a cocinar, confiaba en mis habilidades culinarias?), me la dio y me señalo la parte trasera de la cocina.
-Serás lava platos, no quiero estarte viendo la cara a cada instante, además no confió en que sepas siquiera tomar entre tus manos una charola. Supliré el puesto de Tachimukai con alguien más; ¡anda!- me señalo hacia atrás, y se fue.
Era increíble cómo había dejado que me gritara de esa manera tan deliberada aquella especie de alienígena azul, pero ahí estaba yo, con una mendiga red en la cabeza, lavando platos (solo porque soy un buen amigo, y no quiero fallarle a Kazemaru, nada más (me las pagara también esta niñata)).
El restaurante tenía más éxito del que esperaba, cada cinco minutos llegaban más y más trastes, y yo apresurado, los lavaba (aprendí con mamá), pero ya me estaba hartando (al menos, frente a mi tenía una ventana con vista perfecta del estacionamiento, donde resaltaba la Hummer de Sushillo (camioneta, agua, desperdicios de comida, todo encajaba a la perfección)).
Salí de mi fantasía vengativa en cuanto más platos llegaron, y alguien a ayudarme. Mire por lo bajo, y me encontré con Clara, que lavaba con la cabeza abajo.
-¿De lava platos también? Creí que tú estabas en el taller, y no suplías puestos- le pregunte, para romper con el hielo, y poderme distraer. Suspiro.
-Se supone, pero no soy muy buena cocinando, y todos me mandan al fregadero, no podía fallarles, soy su lava trastes preferida- y sonrió cansada. Eso me pareció feo, ¿Qué te traten como alguien que no sirve para hacer las cosas? No es muy justo, el taller de cocina es para aprender, no para denigrar.
Me quede pensando de nuevo, una manera de tomar venganza a Haruna por igual (no por mi solamente, sino por Clara (me dio pena ajena)). Y fue que las ideas bombardearon mi cabeza, y tenía todo el plan hecho (tal vez no era muy elaborado ni malvado, pero era algo, y eso me bastaría para sentirme bien (además de que debía marcharme luego de lo que tenía que hacer, y eso era un alivio)).
Voltee a la bandeja donde dejábamos los restos de la comida, y le shite a Clara para que no dijera nada, ella asintió. Tome el cubo, y viendo por la ventana si no había nadie cerca, y quedar justamente sobre la camioneta de Sushillo; deje caer los desperdicios. Todos se regaron por el techo de la Hummer, y el agua sucia resbalo por los costados, enmugreciéndola por completo.
Clara y yo nos carcajeamos en silencio. Deje la cubeta y me despedí de ella, para preparar la venganza contra la cruel dictadora de la cocina.
Entraba y salía constantemente de la cocina, corriendo y gritándole a todo mundo. Le dije a un repostero si me podía dar un poco de crema batida y una charola de pay, accedió e hice una imitación con solo la espuma blanca.
Me recargue en una mesa frente a la puerta, distraídamente para no levantar sospechas, con el molde en mi mano derecha. En eso, Haruna entro corriendo, y le metí el pie, se tropezó y justo estaba por caer, cuando la jalo de la camisa, evitando su azote, y le embarro en la cara toda la crema batida.
-Oh, cielos, Haruna, lo lamento, no te vi- me alce de hombros, poniendo cara de "¡ups!". Escuche a mi alrededor las risas y festejos por mi actuación (creo que todos odian a su detestable líder). Al contrario de esta, que abrió la boca enormemente, limpiándose los ojos.
-¡MIDORIKAWA!- grito, y comenzó a corretearme por toda el área, pasando al lado del fregadero, escuchamos a Sushillo (que acababa de encontrar su camioneta), gritando a todo pulmón.
-¡HARUNA!- se detuvo sorprendida, y se asomó por la ventana, viendo a un encolerizado maestro jaloneándose el cabello. Aproveche la distracción, me arranque el mandil y redecilla, y salí disparado fuera del salón, piso y edificio.
Mi huida termino en el tercer edificio, donde una azotea cerrada se encuentra, y es ideal para distraerse. Subí las escaleras, estando a unos metros de la puerta, escuche música (¿el cuadro de danza estaría ensayando, aquí, o el coro?). Mi curiosidad me alcanzo, y abrí con cuidado, echando un vistazo en el cuarto: era Hiroto, ensayando su solo.
El solo hecho de ver sus vueltas, me hizo suspirar involuntariamente, se miraba realmente guapo y angelical con esos pasos elaborados, dejó caer su pierna izquierda al suelo, con una pose de ave, bajo los brazos, subiéndolos sensualmente por su otra pierna, mirando provocadoramente, perdiéndose su vista directo en la entreabierta puerta donde me asomaba.
-Ryuuji- sonrió, y hecho su cabello atrás (rayos, me descubrió). Reí nervioso y entre, rascando mi nuca.
-Lamento si te moleste, no sabía que estaba ocupada la azotea.
-Descuida- se levantó y detuvo la música –Ya tuve suficiente hoy- volvió a sonreír y fue hasta la otra esquina del cuarto por una botella de agua, me ofreció y le dije que no gracias. Nos sentamos en el suelo –Y dime, ¿Qué te trae por aquí?
-Nada, solo…- no podía decirle sobre las travesuras que había cometido, así que me fui por lago más fácil –Kazemaru quería que le ayudase con el restaurante; trabaje un poco, pero me aburrí, y me di cuenta que no me necesitaban tanto- sí, eso sonaba convincente y creíble –Quise distraerme y relajarme un poco.
-Ya veo- contesto y bebió de su botella.
-¿Y tú? Pensé que ya estabas preparado para mañana.
-No hace daño el practicar más, hay una parte que se me complica, y quise venir a mejorarla: lo logre.
-Menos mal- un silencio incomodo sobrevino –Se ve muy bien tu número, ¿de qué es?
-Teatro musical, adoro esa categoría, gracias a mí, el cuadro de danza presentara Limonada Rosa, aunque es un poco femenina, los hombres actuaremos en otro de jazz. Mi solo es la canción de Puttin' on the Ritz, cantare y bailare.
-Que suave, no sabía que tenías ese talento (que novedad, es absurdo no saber que el ángel hace de todo), y además que eres muy flexible- y se echó a reír.
-De hecho, ¿no crees que es algo raro para un hombre hacer ese tipo de movimientos?
-Bueno, yo no soy el indicado para hablarte de rarezas- y soltamos las risas.
-Sin comentarios- se defendió levantando las manos.
-Supongo que un atleta de tu calibre debe ser flexible, no creas que no he visto tus tiros- hice cara de "no manches", y este asintió pensativo.
-Sí, bueno, algo de la niñez debió quedárseme.
-¿De la niñez?
-Por diez años estuve en una compañía de baile, y competía los fines de semana.
-¿En serio?
-Así es, era bueno, pero lo deje.
-¿Y eso?
-Me quitaba mucho tiempo; después de clases me quedaba toda la tarde ensayando, los domingos salía de la ciudad a competir, no me adapte a los horarios cuando entre a la secundaria, así que lo deje, pero el cuerpo parece que lo conservo aun- me guiño el ojo, y reí.
-Cielos, Hiroto, me sorprendes mucho.
-¿Por qué lo dices?- pregunto confuso.
-Además de ser un perfecto ángel, eres todo un estuche de monerías: ¡Puedes hacer cualquier cosa!
-No- y se levantó, mientras yo no paraba de reírme – ¿Sabes en que si no soy para nada bueno, ni aunque lo intente?
-¿En qué?- y puse cara de no creyente, viéndolo moverse de un lado a otro, intentando convencerme.
-Cocinando- soltó de repente, viéndome y poniendo su mano frente de mí.
-No te creo- negué.
-No, es cierto, te juro que siquiera hervir agua puedo- no puede ser que yo sepa más que el ángel en algo tan básico como cocinar –Soy algo olvidadizo y poco paciente en eso- se rasco la mejilla apenado, esa imagen fue muy dulce, y comprendí, que Hiroto, después de todo, tiene una parte humana que nos hace creer que lo imposible, solo es una palabra: que no hay obstáculos para realizar nuestros cometidos.
Me levante y palmee su hombro.
-Sé que, algún día; aprenderás- reímos y me abrazo.
Luego de un rato conversando divertidos, salimos del aula y lo acompañe hasta la entrada de Raimon, nos despedimos, y se subió al auto donde su hermano lo esperaba al otro lado de la calle.
Suspire viéndolo irse, cuando una mano en mi hombro me saco del encanto; mire sobre este, y me encontré con la cara roja de Sushillo, viéndome enojadísimo.
Así pase el resto de mi tarde limpiando la contaminante camioneta del maestro preferido de los artistas, y soportando los gritos de Haruna que no dejaba de reclamarme, con Kazemaru abogando por mí, sin prestarles atención a nada, más que a imaginar el escenario perfecto para que un ángel aprendiese a cocinar.
¿Y bien, les ha gustado? El próximo no se pierdan el cierre del Festival de Primavera.
Y les aclaro, descargue la obra de Macbeth, y en esta versión no existe un Espíritu con forma de Gato, en realidad no existe esa descripción que les di, sino que me la invente solamente para darle toques divertidos, pero yo recuerdo que si existía cuando leí el libro, no sé qué paso .-.
Besos, y nos leemos…
