Volviendo con los capítulos cortos, aquí tienen la tan esperada y singular obra estelar del Festival de Primavera, ¡disfrútenlo!
El siguiente será complemento, así que no esperen mucho, ¿sí?
Sin más que decir…
Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece.
Inclinación By Madoka
Capítulo 15: Macbeth.
Kui Ruru, como bien mencione anteriormente, puede llegar a ser un grano en el culo cuando se enoja, y las cosas no le salen como ella quiere. No dejaba de gritar, a todos y cada uno de los que entraban a tras bambalinas donde nos preparábamos para la tan esperada puesta en escena; inclusive llego a sostener un dialogo fuerte con Sushillo, que no evito el inquirirse levantamiento de voz, y termino con un punta pie para el maestro.
El veintiuno de marzo era un caos total, que habría la primavera.
Para el evento se había puesto de inicio las nueve de la mañana, a esa hora se haría la primera llamada (y era más que obvio que nadie llegaría puntual (así que como a las diez daría comienzo el espectáculo)).
A los participantes se nos citó antes, en especial a nosotros, que nos dijeron que nos presentáramos estrictamente a las seis.
Atravesé la puerta principal del teatro con un bostezo, la bufanda enrollada a mi cuello, y un chocolate caliente en mano, soñoliento viendo alrededor: los adornos y las escenografías se comenzaban a levantar, haciendo presencia de su lujo. Kazemaru salió disparado tras bambalinas, y yo me aplaste en una butaca.
Estaba cansado, no había logrado dormir anoche, y las líneas de mis diálogos daban vueltas en mi cabeza, no sabía cómo sacármelas y acomodarlas correctamente para no arruinarlo. Bostece de nueva cuenta y trate de relajarme, viendo el escenario, a los actores correr de lado a lado, y a otros tantos llegando. Suspire y deje de pensar un momento (el tan esperado día llego, era tiempo de brillar (como un Espíritu con forma de Gato)).
-Buenos días, ¿puedo sentarme?- gire los ojos, y me topé con Hiroto, sonriéndome, con un guion en la mano y en la otra un vaso. No pude disimular mi cara de sueño, y solo le asentí, rio despacio y se acomodó a mi lado – ¿Listo para el gran espectáculo?
-Yo nací listo- y le di un sorbo a mi bebida (no quería sonar arrogante ni malhumorado, pero el sueño me caga horriblemente, y no puedo controlar mi mala leche con los demás (pero parece que no le tomo importancia, pues empezó a reír)) - ¿Y tú?
-Emocionado- contesto enseguida, y comenzó a hojear el guion. Suspire.
Miraba alrededor como todos llegaban, y se iban tras bambalinas a ensayar, a probar vestuario, y otras tantas cosas, me pregunte que pasaba conmigo y con el ángel, porque seguíamos aplastadotes ahí y no estábamos con los demás, pero era reconfortante y memorable.
-¿Vendrán a verte?- pregunte para romper con la tensión (y el incómodo silencio).
-Mi hermana, padre aun no sale del hospital- silencio –Pero daré lo mejor de mí, mi hermana grabara y después se la llevaremos a él para que lo vea; ¡por eso no debo fallar en ninguno de mis actos, lo hare para él!- me volteo a ver y sonrió ampliamente, de pronto el sueño se me quito, y sonreí por igual, tomando un poco de la buena vibra del ángel - ¿Y a ti?
-También, mamá vendrá, y obviamente se traerá a Yuko consigo- negué ligeramente y bebí.
-Bueno, demos lo mejor de nosotros- y puso rostro angelical, que se complementaba y adornaba adorablemente con el gorro, la bufanda y los guantes que traía, se veía realmente guapo. No evite sonrojarme, y desvié la vista a la entrada principal, que se abrió de par en par, dejando entrar a un Sushillo muy animado, gritando ordenes por todas partes –Debo irme- voltee a verlo con sorpresa, se levantó y abrió los dedos con los que sostenía el vaso, dejando caer un pequeño papel, del cual, al parecer, no se dio cuenta (y no quise interrumpirlo) –Nos veremos después- sonrió y camino por el pasillo hasta la puerta.
Me quede un momento pensativo, viéndolo irse, luego baje la vista y recogí el papelito que había dejado caer; estaba doblado por la mitad, y al frente decía mi nombre, lo tome y lo abrí: "Suerte. Te quiero. –Kyh". De inmediato me gire a la salida, estaba de pie en el umbral, viéndome con una sonrisa cómplice, posteriormente se fue sin más.
No evite suspirar varias veces, me guarde el pequeño pedazo de papel, y corrí tras bambalinas.
La gente comenzaba a llenar los asientos, este Festival de Primavera no era como me lo había imaginado antes (si sabía que se llenaba, pero por el pequeño agujero por donde echaba un vistazo, me pareció demasiada). Fue que en ese momento, sobrevino a mí el nerviosismo; estaba a punto de ser colgado del techo, vestido de gato, simulando un espíritu (pensándolo bien, suena estúpido, es el peor papel que pude haber elegido, y ahora, no me queda de otra más que soportar el ridículo).
Ensayamos con los arneses, y todo salía a la perfección, exceptuando el hecho de que colgaba de ahí durante todo el tiempo que nos llevaba repetir líneas, así que lo único de lo cual debía preocuparme, es que a nadie se le olvidaran los diálogos.
Tras bambalinas todos se preparaban, Kui Ruru vestía y señalaba personas a las cuales se debía maquillar (los grupos de primeros años resultaron ser unos artistas de lo dramático, puesto que son los encargados del vestuario y maquillaje (y eso que solo pensaba eran unos niñatos saliendo de primaria, comenzando a pintar dentro de las líneas (pero no, la juventud de hoy ha perdido el encanto))).
-Engendro del cereal- llegue hasta Kui y la jale del hombro; me volteo a ver de manera asesina (y comprendí que realmente es un engendro (da miedo)) - ¿Y mi vestuario?- pregunte simple, haciendo cara de vale madres, bufo molesta y se bajó del banquito (ya que no alcanza a nadie y debe subirse a lo alto para poder acomodarles los trajes). Volvió luego de unos minutos metida en una caja, con un enorme mameluco negro: enarque una ceja - ¿Qué es eso?
-Tu vestuario.
Un maldito mameluco gigante, negro, con gorro y orejas, y una larga cola, además de las patas (que estaban pegadas al traje, y no me dejaban hacer nada): ¡me veía ridículo! Esta obra estaba preparada para humillarme, al parecer, de la peor manera posible (¿Por qué no se fue por lo fácil y escogió una botarga? Ah, no, este mugroso enano la trae en mi contra). Supongo que el maquillaje debe actuar a mi favor, y hacer lo posible porque me vea como un espíritu con forma de gato decente.
Me senté en una caja y Ann comenzó a pintar mi cara: mandaron a hacer una prótesis de espuma de látex asemejando los labios y nariz de un gato.
-No muevas tanto la nariz- me dijo ella, pero no podía evitarlo, el pegamento con que lo adhería me provocaba mucha comezón. Cuando estuvo lista (y seca), pinto la nariz rosada, y los labios de mi tono de piel (si, entre los detestables alumnos de Raimon (además de llamarme, malamente, Fancy) nunca falta el que llega a decirme negro (como si todos fueran unos paliduchos)). Trazo unos bigotes, acentuó mis ojos con delineador, para parecer un poco más grandes, y peino mi cabello con un cepillo raro, para darle volumen, me puso el gorro, se separó unos pasos, y grito listo, juntando las manos en su pecho.
Tome un espejo y me mire; no evite mi rostro de sorpresa y el levantamiento de voz.
-¡Dios mío!
Faltaban alrededor de ocho números para nuestra presentación, y yo vestido y maquillado como gato, no me hallaba; camine por todo el lugar, viendo a todos alistarse, antes de comenzar con el primer acto del show.
El primero en presentarse, era un recital de poemas a la primavera, interpretado por Kodomichi Tooru, Kurakake Clara y Nemuro Kimiyuki. Después, el coro interpretaría Let It Be, Imagine, y Yesterday; como tercero, los mismos, pero versiones acústicas de otras canciones; Kirigakure monologaría (ni idea sobre qué tema), y luego, las cuatro indecencias de Raimon, bailarían My Pumps (o sea Reinita, Kii, Kuri y Maki (sin ofender a ninguna, claro), acompañadas de la singular voz de Aktsu); posterior a eso, vendría el solo de Hiroto: Puttin' on the Ritz (no debía perdérmelo); el cuadro de danza con Limonada Rosa, y seguido un grupo de Jazz (donde Hiroto también participaría, y en el coro, tocando el acordeón). Por último, como cierre: Macbeth.
Estaba nervioso, si, preocupado, también, pero sobre todo, ansioso por quitarme este horrendo disfraz.
Mire sobre mi cabeza, a Sakiyama, Henmi y Arata preparando los arneses para mi sorpresiva aparición, y regrese la vista hasta el coro, viendo a Afuro, Sakuma y al ángel tocando. Suspire y regrese atrás.
Estaba desesperado, no encontraba que hacer, no me podía entretener con nadie, pues ninguno estaba desocupado, y el monologo que seguía no me llamaba la atención de ver. Me quede sentado en un sillón, con mueca torcida, esperando un milagro, y fue, que como caído del cielo, divise al coro regresando para arreglarse, y a Hiroto entre ellos.
No le despegue la vista, se preparaba para su solo, cambiándose de atuendo, estuve a punto de ir a saludarlo, cuando sin improviso, una chirriante voz me saco del estupor.
-¿Zorreando tan temprano?- voltee la cara y me topé con Nozomi, vestida y maquillada terriblemente como una bruja.
-¿Y cómo porque de repente te dio por dirigirme palabra? Creí que habías quedado en un estricto voto de silencio con Rimu para no cruzar diálogos, o bueno, pendejadas conmigo- y sonreí irónico, esta solo rodo los ojos y se alejó (últimamente me han estado pasando cosas muy raras con chicas extrañas). Regrese a mi primer propósito, y para mi desgraciada desdicha; ya no estaba mi ángel (chingado, las chicas parecen estar de acuerdo en arruinarme la poca relación que llevo con él (es lógico, pero no justo)). Bufe, y me levante, no tendría más de otra que ver el monologo de Kirigakure (que conociéndolo, estaría hablando de algún tema demasiado bobo para mí, y demasiado complejo para él (así como las conversaciones de mis amigos)).
Me dirigí hasta el extremo del escenario detrás del telón, y ahí fue que me lo encontré; moviendo las manos recordando su solo. Sonreí como tonto y me puse a su lado.
-Que tal- movió la cabeza, algo aturdido (creo que lo asuste).
-Ah…, hola- me miro de pies a cabeza –Lindo traje- y ser rio (¿ahora se burla? Caray, eso es nuevo para un ángel, ¿cuándo vez a alguno riéndose en tu cara? ¡Nunca, eso no debe pasar!). No me evite fruncir el ceño, cruzándome de brazos, comprendió enseguida lo que pensaba –Oh, disculpa, no creas que me burlo de ti, solo; te vez adorable- de acuerdo, acepto su disculpa (eso sí, los ángeles son excelentes pidiendo perdón y aceptando sus errores).
-No hay bronca, yo también solo bromeo (no, no bromeaba). ¿Preparando tu solo?
-Sí, no se me debe olvidar nada- le preste atención a su atuendo: unos pantalones de vestir negros, zapatos de tap, camisa de botones manga larga rojo quemado, corbata, tirantes (de esos sujetos al pantalón), y un sobrero con plumas, además de llevar recogido su cabello con un lazo y un bastón muy clásico.
-¿Tendrás escenografía?
-Sí, elaboraremos un pequeño bar, Netsuha y Kino estarán ahí también; y el coro ayudara un poco.
-Cielos, deseo ver tu solo, seguro será fenomenal.
-Seguro…- y bajo la mirada, en eso, Kirigakure salió del escenario cargando su banquillo, no se evitó el choque con mi hombro, y mi pie atravesando su camino, haciéndolo trastabillar. El telón bajo, y Kii y Maki entraron, posicionándose para el siguiente numero; ambas usaban el mismo traje: como cabareteras, un poco más formales.
-¿Solo ellas bailaran?- pregunte para romper con el silencio (sabía que Kuri y Reinita entrarían después, pero quería escucharlo y no me gustaba verlo tan callado).
-No, Reina y Kuri entraran del brazo de Aktsu, ellas bailan y el canta.
-¿Canta? ¿Y por qué no te lo pidieron a ti?- ¿desbancando a Hiroto esa imitación barata de robocop? Debe de ser una broma. La música comenzó, y el telón se alzó, entrando del brazo de este ambas chicas, resonando sus botas (sus vestuarios daban mucho que decir, no se miraba que fuera exactamente muy adecuando para la ocasión (pero conociéndolas, que importa (quizá Hiroto estaba congojado por ver a su ex novia de exhibicionista (pero siempre ha sido así, inclusive cuando andaban, seguro no es eso (Aktsu andaba de chaleco y corbata, elegante (sin olvidar sus lentes rojos (¿acaso es un mutante como los X-Men?))))))).
La canción era en inglés, y me quede impactado al escuchar la voz de Aktsu; se oía realmente bien, no sabía que tenía esa talento, el ángel negó.
-Si me lo ofrecieron, pero lo rechace, por los otros compromisos, aunque más que nada por Reina- torció la boca –Ni siquiera está cantando, es Play Back- señalo, haciendo cara de "no mames" (pero de buen modo, él no dice groserías, ni suena sentido, y eso me sonó muchísimo más que sentido (destaco que comprendo su molestia, pues ¿a quién no le enojaría que suplieran su puesto? Incluso me sacaría de quicio a mí)).
Nos quedamos en silencio observando el número, demasiado sensual para mí gusto, y para el festival, levantaban las piernas altamente, se deslizaban por el suelo, meneaban el trasero, y Aktsu, solo cantaba sin casi moverse: Hiroto suspiro decaído.
-¿Sucede al…?- no termine mi frase, puesto que los labios del ángel cerraron los míos, en un apasionante beso improvisado.
-No sabes cuánto lo necesitaba- y apretó sus manos en mi cabeza, atrayéndome en otro beso.
-¿Nervioso?- pregunte sarcástico en cuanto se me separo, este negó, contestándome un "ya no", sonriendo de medio lado, sacudiéndose y saltando ligeramente (hubiese disfrutado muchísimo más su nerviosismo, si no fuera por la estúpida prótesis, que solo logro estorbar y darme un sabor a plástico y amoniaco (pero delicioso a fin de cuentas)).
My Pumps termino, y entre aplausos del público, salieron por el otro extremo, solo el telón bajo, Hiroto entro, junto con el coro, Kino y Netsuha, acomodando todo el escenario. Al cabo de un momento, estuvieron listos, se posicionaron en sus respectivos lugares, y me guiño un ojo, sonriendo, se puso de perfil, con la mano en el sombrero viendo hacia abajo, y en la otra el bastón; la música comenzó y el número dio inicio.
Pasos sensuales, discretos, elegantes y bien pulidos, con su dulce y armoniosa voz, daba giros, saltos, extensiones de piernas por todo el lugar (se veía asombroso, me quede anonadado por tan excelente presentación (no evite que se me acelerara el corazón)). Y de nueva cuenta, las chicas buscan mofarse de mi existencia: Nozomi llego y se paró a mi lado.
¿De cuando acá le da por estar junto a mí? Ella fue la que me dijo leproso gay, y creo que si fuese muy especialita y remilgosa, no estaría tan cerca (no vaya hacerlas de mala y se la pegue). Enarque una ceja, torcí el gesto, y la mire con cansancio, estática con el rostro al frente.
Cuando Nozomi y yo estábamos juntos y llegábamos a discutir (que al principio no era seguido, posteriormente se hizo recurrente), dejábamos de hablarnos por días enteros, hasta que el orgullo se cansaba y nos dignábamos a cruzar palabras y hacer como que nada paso (mejor dicho, sacando la disculpa a quien lo provoco); pero había otras ocasiones, en que ni el orgullo ni la dignidad se cansaban, y la señorita tenía la horrenda manía de (comprendiendo que ya era suficiente de dramas (y se daba cuenta de que no flaquearía yo)) pararse a mi lado, como bien lo hace ahora.
Sin decir nada, sin voltearme a ver, solo ahí, de pie; ese tipo de situaciones me frustraban demasiado (puesto que no importaba donde ni con quien estuviera, lo hacía igual), terminaba por cansarme, y le pedía una tregua (en pocas palabras: me sacaba la disculpa (aunque yo no lo hubiese provocado)).
Así era como ella conseguía lo que se le antojaba de mí, pararse a mi lado. Pero Nozomi y yo hace mucho que no peleamos a palabras, y destaca que ya no andamos, entonces no entendía que era lo que estaba haciendo en esos instantes, ¿Qué diablos quería? (esta mujer sí que sabe cómo sacarme de mis casillas (de una sutil manera)).
Suspire cansado, y voltee el rostro hacia abajo para que no viera mi cara de frustración (seguro ya lo sabe, y se está burlando internamente), me rasque la nuca, suspire de nuevo, mire el solo de Hiroto, volví a suspirar, ¡y ella seguía allí!
-¿Qué es lo que quieres, Nozomi?- solté, cansado.
-Nada- dijo sin mirarme.
-No digas nada, porque cuando tú dices nada, ¡es todo!
-Piensa lo que quieras- apreté los dientes y mire a otro lado (relájate Ryuuji, que no te saque de quicio, eso quiere, no le des el gusto) -¿Y que, te la pasaste bien en manos de Ann?- y entonces se aclaró todo en mi mente: la pequeña celostina volvió.
-Así que la señorita esta celosa… ¡Increíble!- dije sarcástico, y por fin se dignó a verme.
-¿Cómo crees eso de mí? No pensé que esa absurda posibilidad llegara a cruzar tu mente- silencio, justo cuando pensé que por fin había tomado algo de decencia y cordura, exploto -¡No fíjate, no estoy celosa!
-Uy, si, no, como paso a creer eso, no, no, no, Nozomi no es celosa; ¡ella es todo un caramelo comprensivo!- nos enfrentamos directamente, con esas poses clásicas de peleas cómicas.
-¡Como si no te hubiera visto con esos ojos lujuriosos!
-¡Por Dios, Nozomi! Ella es una amiga, y siempre lo ha sido, ¡no me hagas revivir tus ataques de ira del año pasado! Además no necesito darte explicaciones de nada, ¡No andamos!
-¡No, tú me terminaste por ese afeminado!- y señalo el escenario, donde se presentaba el número de Hiroto; no me evite el abrir la boca y deformar mi mueca a sorpresa. Lo único que buscaba era estar fregando con lo mismo: nuestro rompimiento. Creía que Nozomi ya lo había superado, pero parece que las cosas no le entran por un oído y le salen por el otro, sino que le retumban en la mente, esperando el momento idóneo para dejarlas salir todas (¿Por qué no pensé en eso antes?).
No buscaba discutir con ella, ni alzar la voz, tampoco soportar sus frases sin sentido, excusándose con lo mismo, pero ese último grito, me llego tanto como cuando la estúpida Star Gome lo dijo, y termine sacando todo lo que me guarde de nuestra relación, ella no desaprovecho, y los reclamos resonaron en tras bambalinas.
Todos atrás no se evitaron el inquirir las miradas a "la pequeña resolución de problemas" que se llevaba a cabo entre el "Arroz zombífico" y el "problemático Fancy". De improviso, llego Sushillo, y nos tomó por los hombros, arrastrándonos adentro.
-¡¿Qué rayos hacen?! ¿No se dan cuenta que se escuchan en todo el teatro? ¡Cierren la boca!- refunfuñamos ambos, y nos dimos la espalda; ella marchándose, y yo tumbándome en el sofá, esperando el cierre que dará termino con mi martirio.
Kazemaru me regaño, Nagumo me felicito, Sakuma negó y Afuro desaprobó mi actitud, aparte de que Kui y Sushillo no me quitaron la vista de encima (ahora que estaba tranquilo, y lo pensaba mejor, que pena conmigo, de verdad que me avergüenzo de lo que hice (ella empezó, es con lo único que me defiendo (espero no haber arruinado el número del ángel))).
Ahí aplastado en el sofá, espere a que terminaran todos, y diéramos inicio a la obra.
A mi fortuna, el programa paso rápido (rápido te parecen las cosas cuando estás tirado en un sillón viendo a la gente entrar y salir del escenario); Sushillo llego hasta mí, y me señalo arriba, indicándome que era la hora de amarrarme los arneses. Suspire cansado (estoy suspirando demasiado (y muy cansado)), y me dirigí a mi destino.
Sakiyama y Arata me esperaban, los salude forzadamente, y me pusieron las cuerdas y ganchos.
-Ya no te preocupes tu- le dijo de pronto Sakiyama a Arata, deteniendo su trabajo –Puedo encargarme de esto, tu baja a preparar las escenografías- no pude ver su cara, pero seguro era una falsa sonrisa para distraerlo y que nos dejara solos (lo más probable es que esté buscando su venganza por la señal obscena que le hice semanas atrás).
-Está bien- contesto simple –Te deseo buena suerte, Midorikawa- alegre me palmeo el hombro, le asentí y bajo por las escaleras. Centre mi vista abajo, y vi el inicio.
El sonido fuerte de truenos y relámpagos era bueno, entraban tres brujas (Rimu, Nozomi y Yuki), hablaban sobre la próxima vez que se verían, que sería con Macbeth, y recitaron una frase sin sentido antes de salir. En la segunda escena, Duncan (Gouenji), Malcolm, Donalbain, Lennox y acompañamiento (Fubuki & Fubuki, Sakuma y reparto), entraban, encontrándose con un Capitán del Ejército, cubierto de sangre (Afuro (me sorprendió el que no haya dicho nada en contra del maquillaje)).
Así sucesivamente siguieron las escenas: Ross (Hiroto) junto con Angus (Tsunami), anunciaron las buenas nuevas a Duncan, que el rey de Cawdor callo gracias a la astucia de Macbeth (Endou); posterior a eso, este protagonista y Banquo (Kidou), se encontraban con las tres brujas en un sitio espeluznante, estas les cantaban las fortunas que pronto caerían sobre ellos, y así se marcharon. Duncan le celebro a Macbeth su triunfo, y lo nombro barón de Cawdor (una de las dichas de las que le hablaron las brujas), y como todo se estaba cumpliendo, según lo declarado, lo próximo seria ser Rey. Le mando una carta a su esposa Lady Macbeth (Natsumi), diciéndole lo que había pasado, esta ideo con él, el asesinato del rey, una noche que fue a cenar junto a sus barones; lo asesino, y continuo la obra (no relatare explícitamente cada escena, pero eso fue lo básico).
Esto me resultaba mucho más aburrido que estar acostado en un sofá viendo gente pasar (los diálogos de cada uno son sumamente tediosos, complicados y largos (y hay quienes se equivocan y vuelven a empezar)), pero el manojo de nervios aún no se me pasaba, y pronto vendría mi debut. Sakiyama estaba a mi lado, viendo la obra por igual (él saldría en los últimos actos, y es el encargado (para mi desgracia) de colgarme).
Fue entonces que en un páramo nocturno, las seis brujas (Rimu, Nozomi, Yuki, Jyuka, Takanashi y Nonomi) se encontraron con Hécate (Hitomiko) y Macbeth (Endou), para hablarle de su futuro o fortuna, no recuerdo, y donde las tres apariciones entrarían, conmigo como espectador.
Esa era mi señal, en el momento que Hécate comenzaba a canturrear sobre el pozo de los muertos.
Le señale a Sakiyama que era el momento, y este bostezo fastidiado, tirándome por mi lado, y amarro las cuerdas en el barandal, sin darme cuenta de ello, baje, y quede colgado a mitad de cuerpo del telón arriba. Subí las piernas para que no se vieran, y me voltee, encontrándome con que el encargado había desaparecido, dejándome colgado a mi suerte.
Jale los arneses de mis hombros para poder bajar un poco más (no podía solo salirme la mitad), pero no lograba nada, estaba atorado, completamente, y la obra no se podía retrasar. Mire a bajo, Hitomiko veía con duda, no sabiendo que hacer, le hice mueca con el rostro y las manos de que no podía hacer nada, mire a mi extremo izquierdo, y Sushillo alterado, le señalo que siguiera sin mi parte.
Así fue como mi debut estelar se derrumbó, o bueno, quedo colgado de un barandal (eres un hijo de puta, Sakiyama, desgraciado).
Creyendo que todo había sido culpa mía, nadie se dignó a venir a buscarme, o solucionar el problema, no, sino que malamente, Sushillo, le comento a todos que aquí me dejaran hasta que finalizara el programa, para que se me quitara lo irresponsable y poco profesional de mi actitud (y decir que Sakiyama se inventó el choro de su vida, diciendo que no sabía cómo ocurrido tal infortunio).
Solo digo, que si tal vez me hubiera conformado con ser un maldito noble, o de acompañamiento, tan siquiera un tamborín, no tendría que estar en estos momentos colgado del techo del escenario, viendo a todos limpiar el teatro (de verdad que el profesor de artes puede llegar a ser muy malo).
Los espectadores se habían marchado, los maestros por igual, claro, dejando a los coordinadores y algunos alumnos a la limpieza (¡y a mi aquí arriba!); ni siquiera a mis amigos o al mismo ángel les importe, puesto que no quedan rastros de ellos por ningún sitio (los mire a todos marcharse por la entrada principal (seguro festejando el "éxito" de la puesta en escena)(según dijeron que Sushillo los amenazó con no soltarme, o les iría mal en calificación (creo que ahora sí, soy el peor alumno de la historia para él))).
-Hola Midorikawa- me saludo alegremente Arata, barriendo el escenario. Gire mis ojos cansados, y le asentí, este se rio, acerco una silla, y se sentó observándome. Apreté los dientes, y buscando fuerza, me removí, patalee y sacudí tratando de liberarme, pero todo fue en vano, y lo único que causaba, eran más risas de parte del chico. Por fin suspire cansado, convencido de no saber cuánto tiempo estaría aquí, pero lo estaría.
-¿A qué hora los dejaran salir a ustedes?
-Cuando terminemos de limpiar; el programa comenzó tarde, y no sé cuánto nos demore la limpieza- torció el gesto y le asentí –Pero oye, no te aflijas así- miro a ambos lados, y me hablo un poco más despacio –Si quieres, puedo soltarte- no se me evitaron iluminar los ojos –Con una sola condición- levanto el índice y me guiño el ojo (sabía que no podía ser tan perfecto). Rodé los ojos fastidiado.
-¿Cuál?
-Que me aceptes una invitación a cenar- y sonrió de oreja a oreja. Me quede sorprendido, y este regreso a su labor de limpieza. No puede ser malo ir a cenar con Arata, es un buen tipo, y amigo también; suspire derrotado.
-Está bien, vamos a cenar- pude notar en su expresión, que se alegró mucho más al escucharme, y estando a punto de decirme algo, la puerta principal se abrió de golpe, retumbando el estrepito por todo el sitio, acompañado de unas voces muy peculiares y conocidas para mí.
-¡Ryuuji!- gritaron Kazemaru, Sakuma y Afuro, felices de la vida.
