Gui: Bueno, aquí seguimos. Este fic participa en el minireto de Julio del Torneo entre distritos del foro Hasta el Final de la Pradera. Hay 593 palabras, glubs. Esta vez se trata de la posguerra. Reconstrucciones, niños nuevos que no han conocido nunca los Juegos... Cosas que siguen siendo complicadas, pero hay que vivir de alguna u otra manera
Disclaimer: Esto ya casi ni es de Collins
La red
o tejiendo
Tejer una red es como tejer tu vida.
Las palabras de Annie resonaban en su cabeza cuando iba a buscar el recuerdo. Igual lo había modificado con los años. Al fin y al cabo sólo tenía catorce años. En esa fiesta había bailado con la pequeña Mella. Todos la llamaban así, pero Mella y Deen parecían nombres elegidos para no darles importancia, trozos de apellido. La niña también le había dado un pelo para su red.
Nick iba a menudo a Tuelb, el doce, con Annie. Invitados de honor, en un aerodeslizador, porque era en nombre del Sinsajo, aunque en realidad todos los trámites los hacían Peeta y Haymitch. Nick siempre había pensado que podía ir a verlos a todos cuando quisiera. Se lo pedía mucho a Annie, se daba cuenta de que su madre se lo pasaba bien, o algo así. Hacía un esfuerzo que le venía bien. Y a Nick le gustaban los bosques de Tuelb y Villafuego. También había visitado Sevud cuando era pequeño pero Johanna Mason ya no vivía allí. Ahora se ocupaba de cosas importantes en el Capitolio.
No había ido a más regiones, pero siempre había tenido ganas de verlas. Conocía cosas de ellas, a qué se dedicaban sus habitantes, en qué lugar del mapa estaban y ese tipo de cosas. Lo que no sabía era que hiciesen falta permisos para moverse. Razones de peso. No un simple saludo a unos amigos: nadie tenía amigos en los otros antiguos distritos salvo los Vencedores de los Juegos del Hambre.
Mella le había enviado una carta rápida, codificada. Quiero ver Panem, Nick. Hace dos años que no vienes y mamá no quiere que me vaya, pero yo quiero viajar y quiero ser arquitecta. Aquí no se aprende eso y deberían enseñarnos, las reconstrucciones son feas. Hay que ir al Capitolio, pero cualquiera puede ir al Capitolio. Yo quiero ver todos los edificios de todas las regiones, con su historia.
Mella era una chica rara. No hablaba con mucha gente, juzgaba muy mal a su madre y no encontraba la compensación en su padre. No trataba muy bien a Deen, que intentaba protegerla siempre y la entendía. Sólo le caían bien Johanna y Haymitch y pretendía ser tan sarcástica como ellos. Y ahora quería algo contra todos ellos. Quería ser libre. Cuando la gente vivía agradecida y feliz y celebraba cada año en el que no había Juegos del Hambre ella se sentía oprimida por una sociedad controladora. No entendía el trauma de los adultos y les comía el coco a los jóvenes. Y quería que Nick la ayudase.
Por fin, apareció el tren y se bajó Johanna.
–Nick Odair, decir tu nombre es como trabarse con la lengua, le falta un trozo.
–Johanna.
–No veo por qué hablaría yo con Paylor. Tiene asuntos más urgentes que atender que dos piojos que quieren viajar.
–Podría crear un comité de los viajes entre regiones.
–Ya se verá.
–No es del todo justo, se supone que ya no vivimos oprimidos.
–No sabes lo que es vivir oprimido, y Mella menos aún.
–Entonces llévame al Capitolio y me ocuparé de que sea posible pedir viajar entre regiones.
–Al Capitolio puedes ir cuando quieras.
–Sólo de viaje, no a formar una coalición de viajes. No puedo vivir allí a menos que reemplace a algún idiota que quiere vivir en una región exótica. Sólo te pido que me instales, ya haré yo los trámites.
–¿Por qué lo harías?
–Porque Mella me cae bien. Porque sigo tejiendo mi red. ¿Por qué no? Si no estamos oprimidos.
Así me gusta, a dirigir la vida se ha dicho
Gui
SdlN
