Capítulo 4.

Después de la pelea que tuvimos Sahoko y yo, decidimos sentarnos a hablar para tomar decisiones sobre éste matrimonio falso, ella tenía razón en que si no la quería debía divorciarme de pedí disculpas por el golpe y por la forma en que la traté.

- Sahoko, discúlpame por todo éste tiempo que te he menospreciado y hecho la vida difícil - le dije - tienes razón en que debemos separarnos para que tu sigas tu camino y yo con el mío.

- ¿No quieres intentar por lo menos darte una oportunidad conmigo? - me preguntó con un semblante triste - a pesar de todo te quiero y sé que podemos formar una linda familia juntos.

- Tu bien sabes que no puedo tener ése tipo de sentimientos hacia ti, se me haría injusto criar hijos en un matrimonio que desde el comienzo sólo se basó en apariencias y no en amor, al menos de mi parte no.

- Siempre estará esa chica en tu corazón ¿cierto? - me dijo con una sonrisa triste - supongo que si yo estuviera en tu lugar haría lo mismo.

- Me alegra que lo entiendas - le ofrecí una sonrisa sincera.

- Entonces, debemos ponerle fin a todo esto - asentí - de acuerdo, pero tengo una petición que hacerte, espero accedas pues nos beneficia tanto a mi como a ti.

- ¿Cuál sería tu solicitud? - le pregunté un poco desconfiado de sus intenciones.

- No quiero que lo tomes a mal o que desconfíes de mi - me dijo como adivinando mis pensamientos - conozco a mi abuelo y él está chapado a la antigua, no aceptará un divorcio de la noche a la mañana, es mejor si aguantamos en anunciarle un tiempo corto, por lo pronto vamos a la fiesta que el organiza, ya que es una reunión importante de negocios y sobretodo presentará al dueño del restaurante más famoso de Inglaterra, tu sabes como es y quiere convencerlo de que abra una franquicia en el país.

- Si eso me comentó la vez pasada que fue a la empresa, entonces, después de esa fiesta ¿comenzaremos con los trámites de divorcio?

- No lo creo propicio, esperemos seis meses para que el se vaya haciendo la idea de que "nuestro amor" se ha terminado - me sonrió - así no saldrás perjudicado y yo no tendré que lidiar con sus sermones, si accedes te prometo no molestarte y en cuanto se cumpla el plazo podremos anular el matrimonio.

- ¿Por qué tendría que esperar tanto tiempo? - le pregunté extrañado ante lo que me demandaba

- Simplemente porque creo que es un plazo justo para compensar los tres años amargos que me has hecho pasar y aparte para que la sociedad en que vivimos no nos señale ni nos hostigue con preguntas incómodas, sobretodo, para que estés seguro que en verdad quieres divorciarte de mi.

- Guardar esperanzas de que te elija es demasiado inocente de tu parte, por no decir que esperas mucho de mi.

- Supongo que tienes razón, pero no puedes negarme lo que te pido pues sabes que de todo ésto tu y tus negocios saldrán intactos - me miró con una sonrisa forzada - ya que es lo único que te interesa de nuestra unión, deberás analizar detenidamente las posibilidades de que si no hacemos lo que te diga, mi abuelo meta sus narices y tu salgas perjudicado.

- Conociéndolo, lo que me dices tiene sentido, al fin y al cabo - le dije - ¿qué puede pasar en seis meses?

- Nada, confía en mi.

Y lo hice, confié en ella pues, me daría el tiempo necesario de reconquistar a Kotoko y una vez divorciado, podía hacer mi vida libremente a su lado. Al menos así yo lo pensaba.

Sin embargo algo dentro de mi me decía que debía ser cauteloso pues, a pesar de lo sincera o "pura" que podría ser Sahoko, al fin y al cabo era mujer y cuando ellas están dolidas es preferible morir al frente de una guerra que soportar su ira, supongo que mis miedos son infundados pues su propuesta era demasiado buena para ser cierta.

Al cabo de unos días a mi oficina llegó la invitación a la mentada fiesta, la cogí con gusto pues ésta vez era diferente a las demás reuniones pues aquí concluiría mi fastidioso matrimonio y comenzaríamos a tramitar todo para que a los seis meses ambos estemos libres, ella podía hacer lo que quisiera con su vida y yo haría lo que tanto he anhelado en ésta vida, reconquistar a mi bella dama.

Unos días antes de la fiesta como siempre pasé frente al "Aihara" y vi a Kotoko saliendo del restaurante, me quedé un momento dentro del auto para ver si salía acompañada pero para mi buena fortuna estaba sola así que decidí abordarla.

- ¡Kotoko espera! - salí corriendo del auto para alcanzarla

Volteó para buscar de dónde le llamaban y en cuanto me miró lo hizo con un aire de indiferencia y fastidio, ese mirar me rompió el alma, pero tenía que lograr de una u otra manera me viera de nuevo con ojos de amor y no de odio.

- oh eres tu - me dijo sin emoción

- ¿Podemos ir a tomar un café y charlar un rato? - le pregunté esperanzado de que aceptara.

- Lo que tengas que decirme te pido que sea rápido pues tengo otras cosas que hacer - enfatizó - si no es nada entonces nos vemos - comenzó a caminar.

- No es eso sólo que... No te reconozco, tu no eras así - me sinceré - no esperé que después de no vernos tanto años, me trataras con frialdad, como si mi presencia no fuera de tu agrado o no hubiera significado nada..

- No creo que te tenga que tratar de manera especial - me miró algo extrañada - no hay alguna razón para que haga eso y sinceramente no tengo mucho tiempo pues tengo que hacer otras diligencias

- Puedo llevarte - sugerí - a dónde tu quieras.

- Te lo agradezco pero no es necesario, debo dar muchas vueltas y no creo que a tu esposa le guste que andes conmigo a solas - me dio una sonrisa burlona

- Insisto Kotoko, déjame llevarte - por favor mi niña déjame estar contigo dije entre mi..

Me miró con fastidio, como sopesando que decirme, suspiró y me dedicó una media sonrisa.

- No Naoki, te agradezco tu amabilidad pero no quiero estar cerca de ti o tener algo que ver contigo.

- Me llamaste por mi nombre - pensé en voz alta.

- Pues ese es tu nombre ¿no? - su actitud era arrogante - ¡ah! Pensaste que después de tantos años te seguirìa llamando Irie kun ¿no? - dijo con tono burlón.

- Kotoko... no importa, llámame como quieras - le dije, aunque me había quedado estupefacto ante la manera tan irónica de comportarse conmigo - simplemente que me sorprende tu manera de ser ahora, has cambiado mucho.

- Realmente no entiendo tu sorpresa pues no esperes que sea cariñosa y amorosa contigo, si mal no recuerdo tu y yo nunca fuimos nada y sería de mal gusto tratarte de manera "especial" cuando ambos tenemos pareja y se supone que las amamos - me sonrió como si mis palabras fueran algo absurdo.

- Kotoko...

- Naoki, no entiendo cual es tu interés ahora si cuando yo te quería tu nunca me quisiste, es más, hasta te burlabas de mis sentimientos...

- Pero yo te amo a ti - logré decir - no sabes lo doloroso que ha sido para mi todo éste tiempo en que no has estado a mi lado, el día en que me enteré que Kinnosuke te había pedido matrimonio corrí a buscarte para decirte que te amaba pero tu ya te habías ido y...

- ¡No mientas por favor! tu y yo sabemos que eso no es verdad. Tu te casaste con Sahoko Oizumi y antes de que me fuera le dijiste a tu madre que ella te gustaba y que era la indicada para ti - su mirada estaba llena de cansancio y dolor - ¿cómo te atreves a decirme ahora que me amas?, ¿acaso no te cansas de querer jugar conmigo? ¿sigo siendo una burla para ti? - me dijo amargamente.

- Kotoko, en verdad te amo a ti y si me casé con ella fue porque era la única opción viable en ese entonces para que la empresa no quebrara - me acerqué a ella para acariciarle la mejilla - créeme mi niña, cuando salí a buscarte tenia intenciones de cancelar todo y proponerte matrimonio a ti - ella me miró de manera extraña y apartó mi mano de su rostro.

- Naoki, eso ya no me importa ahora - vi como se le escapaba una lágrima - y, si ese es el caso, no creí que fueras capaz de jugar con los sentimientos de alguien por dinero - dijo con un tono molesto - eso me da a entender que el amor que sentía por ti en ese entonces no era tan importante pues no estaba acompañada de una fortuna. Realmente eres peor de lo que me imaginé - me fulminó con la mirada - dedica tu tiempo a tu esposa y a mi déjame en paz por favor, esas palabras que me dices ahora hubieran derretido mi alma en aquel entonces y probablemente hubiera dejado todo por ti pero tu tomaste tus decisiones y yo las mías.

- Kotoko...

- ¡La razón por la que me mudé de Tokio fue para no verte casarte con alguien más, para olvidar el amor que sentía por ti pues solo me hacía humillarme y hacer el ridículo! - comenzaron a brotarle más lágrimas y mi corazón comenzó a arrugarse - te quise, te ame pero ahora ya no, quiero comenzar de nuevo a lado de mi novio que me quiere y que no le importa si tengo dinero o no. El nunca me humillará de la manera en que tu lo hiciste - se mordió el labio y me miró seriamente - trataré de no encontrarnos seguido y si pasa lo contrario te pido que hagas como si no me conocieras, hasta luego.

Antes de partir, me dedicó una mirada cargada de tantas emociones que no supe descifrar de que se trataba, quizá había llegado tarde pero no importa, no me daré por vencido. Sólo sé por el momento la he perdido pero ya me amó una vez, puede hacerlo de nuevo.


N/A: Perdón por tardar tanto en subir éste capítulo, pero he tenido muchas cosas que hacer y no me ha dado tiempo. Espero retomar el ritmo que llevaba.

Gracias por sus comentarios, algunas opiniones las tomo en cuenta así que no se preocupen por expresarse, puede que me sirva en el futuro.

He leído comentarios a cerca de que esperaban que kotoko fuera más indiferente, pero si actuara así creo que no sería Kotoko, sino alguien que se esfuerza por aparentar que ha superado a Naoki, pues aunque no fueron nada, ella lo amaba mucho y sufrió bastante por él, aparte que es una persona muy pasional y aunque en ésta historia está cansada de sufrir y tiene a su novio a su lado (pronto les diré quien es), nunca dejará de sentirse tonta por dejar que Naoki la tratara como lo hizo... Sin embargo, creo que estaría bien que actuara así en otra ocasión.

Les agradezco de nuevo y no se olviden de dejarme Reviews, pónganlo en favoritos para que sepan cuando subo un próximo capítulo. Nos seguimos leyendo.

Melina Tolentino