Nicky estaba en el piso de su amigo Kevin junto con otros tres amigos. Ellos hablaban sin parar de cosas que a Nicky le importaba poco. Miró con tristeza su teléfono comprobando que la última conexión de Kate seguía siendo la de tres días antes, justo cuando su padre las había pillado en la cama y le había echado a patadas de su casa.

[Nicky. 18.03]: Nena, que ha pasado?

Le había escrito Nicky cuando había conseguido recuperarse del shock. Condujo hasta su casa a duras penas pensando que era una gilipollas por haber puesto en peligro así la relación. Ella tenía una casa, ¿qué necesidad tenía de haber hecho aquello en casa de Kate? Estaba muy preocupada, sabía que el padre de Kate era un hombre estricto de valores conservadores. Temía por lo que le pudiera pasar a su chica. Esperó que no le pusiera la mano encima y entristecida pensó que seguramente la prohibiría volver a verla.

[Nicky. 23.33]: Estoy preocupada…

Le volvió a escribir Nicky por la noche. Esta vez sí, vio como el mensaje le llegó a Kate. Sin embargo, la rubia no contestó. Nicky llamó a Kate minutos después y el teléfono descolgó.

- No vuelvas a acercarte a mi hija.- la voz del padre de su chica hizo que le ardiera todo el cuerpo de rabia. El hombre colgó el teléfono.

- Eh, ¡Nicky!- dijo uno de sus colegas después de haberle dado una gran calada a un porro-¿Qué coño te pasa?

- Déjala, Spencer- dijo Kevin- está de un humor de perros desde que el congresista McCarthy la pilló follándose a su hija.

- ¡No jodas!- exclamó el chico riendo- ¿Y qué tal la pequeña repúblicana? ¿Se deja domar bien?

- No hables así de ella, caracandado- se enfadó Nicky.

- ¡Oh!- puso ojitos Spencer- Nuestra Nicky se ha enamorado.

- Sea como fuere la he cagado por completo- sentenció ella.- Su padre no le deja hablar conmigo.

- ¡Qué le follen a ese chapero! ¿Sabes lo que deberías hacer? ¡Ir a por ella!- sugirió Kevin.

- Kevin, tiene 16 años, fui una gilipollas, nunca debí empezar esto- se lamentó Nicky. Pero no era cierto, no se lamentaba porque la amaba.

- Nicky, nunca te he visto así por una tía- afirmó él- si de verdad la amas, lucha por ella.- Tal vez Kevin tenía razón, tal vez debía ir a su casa y plantarle cara su suegro. Tal vez debía ir a buscar a Kate y decirle que la amaba y que no se iba a rendir tan fácilmente. Nicky se levantó, miró el reloj y supuso que dentro de un rato la rubia saldría del colegio. Tenía que ir y buscarla, ¿por qué había esperado tres días?

- ¡Eh, fiera!- le paró Kevin ofreciéndole algo que tenía en la mesa- ¿Unos tiritos antes de irte?

- No seas lerdo- sonrió Nicky.- Ya sabes que yo solo vendo.

Nicky se despidió y bajó a toda velocidad hacia su coche. Condujo hasta el colegio de Kate y el corazón se le salía del pecho cuando vio que los chicos ya salían de allí. Aparcó rezando por encontrarla. Aguardó bajo la sombra de un kiosko de periódicos viendo como los niños salían de clase. De repente la vio, iba con la cabeza agachada detrás de un grupo de chicas que charlaban animosamente. Pasaron por su lado y ella ni siquiera se dio cuenta de su presencia hasta que la cogió por la muñeca. Kate levantó la vista y sonrió a medias cuando se encontró con el rostro de Nicky.

- Estaba muy preocupada- logró decir.

- Nicky, tienes que irte- le dijo Kate amargamente- si mi padre se enter…

- ¡Me la suda tu padre!- exclamó ella- ¡Solo quiero saber si estás bien!

- Estará bien cuando se aleje de ti- el padre de Kate apareció en escena.

- Señor Mcarthy, yo…

- ¡Ah!- exclamó el padre de kate- Así que sabes quién soy, excelente, entonces sabrás lo que opino sobre la gente como tú.- el hombre cogió a Kate por el brazo y la situó detrás de él, como queriéndola proteger de Nicky.

- ¿Cómo yo?

- Enfermos, abominaciones de la naturaleza…- escupió el hombre.

- ¿Enfermos?- preguntó Nicky- Su hija y yo solo estábamos dándonos amor, ¿considera eso una enfermedad?

- Mi hija solo está confundida, es una pobre niña que se ha dejado influenciar por una zorra como tú.- rabió él.

- Su hija me quiere, ¡y yo la quiero a ella!- confesó Nicky.

- ¿Cuántos años tienes?- preguntó el hombre con una sonrisa en la boca- Podría arruinarte la vida si quisiera.

- Eso no cambiaría el hecho de que a su hija le gustan las mujeres.- respondió Nicky. El rosto del señor McCarthy se volvió serio.

- Apártate de ella, última oportunidad, sino lo lamentarás.

El padre de Kate tiró de ella metiéndola en el coche que conducía un chófer. Kate apoyó la mano en el cristal mientras miraba a Nicky llorando. Ella pudo leer un "lo siento" en los labios de la chica antes de que desaparecieran por la carretera. Nicky inspiró hondo. Estaba jodida, ¿qué cojones iba a hacer? Caminó hacia su coche sintiendo como el faltaba el aire, se sentó en el asiento del copiloto y comenzó a llorar. ¿Por qué tenía que ser tan complicado? De la rabia comenzó a dar golpes al salpicadero una y otra vez gritando de dolor. De la fuerza, la guantera del coche se abrió saliendo disparado un paquete con heroína que tenía que repartir aquella tarde. Nicky la cogió con una idea muy mala en su cabeza.