Capítulo 5.
No se como sentirme al respecto, ella ha cambiado y supongo que yo también. No solo físicamente se ha vuelto más atractiva, en su forma de hablar, en su presencia todo es como un imán para mi. No creo tener el valor suficiente como para alejarme de nuevo de ella, pues su presencia aunque por el momento distante, es una invitación para que yo le ame más. Se es que es tonto seguir luchando por alguien que está haciendo su vida y está feliz con una persona mejor que yo, pero, quizá mi egoísmo no me permite que la deje ir, ella me amaba y tengo la esperanza que aun lo haga, aunque el dolor y el sufrimiento que le causé sea suficiente para sepultar esos sentimientos que yo desperté alguna vez en ella.
El día de la fiesta había llegado, realmente era un evento al que yo no quería asistir pero lo prometí, pues era una de las condiciones para separarme y acabar de una buena vez con éste fatídico matrimonio. Espero Sahoko encuentre a un hombre que la ame y la haga sentir única, no sé si ella haya tenido amantes o si tenga algún novio secreto, no lo creo, sin embargo, no le reprocharía nada pues ella es libre de hacer lo que quiera.
Me puse un traje color negro con una camisa y corbata a juego, era un atuendo no muy llamativo pero tampoco parecía vulgar, salí a la sala de estar para esperar a Sahoko y en cuanto la vi realmente me sorprendió lo bella que estaba. Portaba con gran elegancia un vestido color azul marino que se le ceñía al cuerpo, sus curvas eran sutiles pero coquetas. Su cuello estaba adornado por unas perlas y su cabello recogido, la hacían toda una beldad.
Me miró como diciendo: "seguro de que quieres perder todo esto", entendí sus intenciones pero le sonreí y la adulé, pues no era mentira, estaba esa noche hermosa. Si la amara me sentiría el hombre más afortunado por tener a mi lado a una mujer como ella a mi lado.
No nos tomó más que diez minutos llegar a la recepción que se daba cita en un salón muy lujoso donde sólo políticos y grandes empresarios tenían acceso. Antes de salir del coche le miré y le dije:
- Sahoko, te ves muy hermosa hoy. Espero esta última fiesta sea tranquila y después de hoy sigamos siendo amigos.
- Naoki - me sonrió - aunque sabes que me duele no puedo retenerte a mi lado y espero acabe pronto todo esto...
- Yo igual - le sonreí.
Nos bajamos del coche, le entregué las llaves al valet para que acomodara el carro. Entramos al lugar y toda la gente rica e influyente se encontraba ahí. Mientras nos adentrábamos, las personas nos saludaban y le hacían cumplidos a mi pareja. Ella tomaba mi brazo y caminaba al mismo tiempo que yo, supongo que hacíamos una pareja encantadora por la manera en que nos veían al pasar frente a una mesa o a un grupo de señores hablando.
Al final del trayecto, junto a la mesa de bocadillos se encontraba el Director Oizumi, con un traje blanco hecho a la medida que lo hacía ver más elegante de lo que ya era. Se encontraba platicando con un muchacho alto y rubio, europeo pude adivinar al solo mirarle. Mi suegro me miró y pidió que nos acercáramos.
El muchacho se me hizo familiar, sin embargo, no lograba recordar en dónde le había visto o conocido. Estaba bien vestido, llevaba un traje completo hecho a la medida, todo lo que portaba estaba combinado a la perfección y tenía un aire de desarreglado pero a la vez elegante.
- Naoki - dijo el director - déjame presentarte al Chef número uno en Inglaterra, lo conocí en una cena de negocios y me enamoré tanto de la comida como del lugar que quiero convencerlo en que abra una sucursal aquí en Tokio - me señaló - Andrew Robbins, te presento a mi nieto, Irie Naoki.
- Un gusto señor Naoki, espero podamos llevarnos bien - me dijo sonriendo.
Le devolví la cortesía y entonces me di cuenta de que él era el tipo que había besado a mi Kotoko, sentí una opresión en el pecho que nunca había experimentado, un hormigueo recorría todo mi cuerpo. Sentí en esos momentos ganas de irme a golpes y romperle la cara, el a besado sus dulces labios y tal vez ha acariciado su cuerpo desnudo al momento de tener intimidad. Él tiene lo que yo más anhelo y me obligué a sonreír de la manera más natural que pude. No soporto la idea de tener a este bastardo frente a mi.
- Encantado señor Robbins, dígame ¿por fin le ha convencido este hombre? Me atrevo a decir que es muy persistente cuando quiere algo.
- Ya he notado sus dotes de persuasión y convencimiento - se rió - pero me temo informar que él no me ha convencido aún de abrir una extensión de mi restaurante aquí en Tokio ya que, creo que me enamorado más de la gastronomía local que considero un insulto tratar de vender comida extranjera, que a pesar que estoy consciente de mi éxito, no puedo compararla a todos los sabores que aquí tienen.
- Lamentable señor Robbins que no quiera compartirnos un poco de sus habilidades que demuestra en Inglaterra pero supongo que es gracias a su hermosa novia que por cierto - se dirigió a mi - creo que ya había tenido el gusto de conocerla ¿no es cierto Sahoko?.
- Si abuelo - dijo Sahoko - es la señorita Aihara Kotoko - me miró - la hija del amigo de tu padre, supongo que si la has de recordar.
- Claro que la recuerdo, ella vivió conmigo muchos años ya que por eventos desafortunados se quedó sin hogar y mis padres y yo tuvimos el gusto de tenerla en casa - Sahoko sabía todo y aún así me lo ocultó, ¿qué más cosas mantendrá en secreto? - por cierto, ¿dónde está ella? Después de muchos años de no verla me gustaría saludarla.
- Fue un momento al tocador, no ha de tardar - noté como Robbins se ponía tenso
Nos miramos el europeo y yo fijamente por un instante, entonces esa melodiosa y bella voz sonó detrás de mi.
- ¿Me permites pasar?
Volteé y era ella, mi hermosa Kotoko. Se veía deslumbrante con un vestido negro tipo strapless color vino que se ceñía a su pequeña cintura y que marcaba sus curvas de manera exquisita, imaginarme quitándole ese vestido mientras le besaba el cuello hizo que sintiera un poco de calor y mi pantalón comenzara a molestarme.
- Claro - me hice a un lado sin perder la oportunidad de tocarla tan siquiera el brazo. Fue como un choque eléctrico.
- ¡Preciosa! Ven a mi lado que te he extrañado mucho tiempo - le dijo Robbins abriéndole sus brazos en señal de que la quería abrazar... Maldito.
Kotoko sonrió de forma picarona y obedeció a la orden de su pareja.
- Vaya que éste tiempo en el extranjero le ha cambiado señorita - dijo el director Oizumi - Claro siempre me pareció una chica guapa pero ahora me parece una mujer fascinante.
- No exagere señor - sonrió de forma amable - sigo siendo la misma chiquilla que usted vio el año pasado.
¿Cómo? Ya se habían visto antes...
- ¡Ah! Es algo que no les he contado aún - me miró el director - el año pasado que fui a una reunión de negocios en inglaterra conocí a estos talentosos muchachos - señaló al rubio y a Kotoko - fue algo muy gracioso porque ella estaba como gerente del restaurante y nosotros éramos lo primeros clientes en entrar, por lo tanto no había meseros aún por un problema en la cocina ya que el uno de los chef se había desmayado de tanto alcohol que había tomado el día anterior. Kotoko muy apenada tomó nuestra orden y al traer los platillos se había equivocado en una de las comidas que pedimos, pero estaba tan roja de la pena que a todos nosotros nos dio ternura por lo que aceptamos lo que había traído por error, y resulta que era uno de los platillos nuevos del Chef Robbins, que estaba delicioso. Ese día me enamoré por supuesto de todo el concepto del lugar y de los alimentos que servían.
- ¿Te fuiste a Londres? - le pregunté a Kotoko
- Si Naoki, después de vivir un año en el pueblo natal de mi padre, decidí gracias a la ayuda de Cristine irme a Inglaterra a estudiar mercadotecnia y pues vivo allá desde hace dos años, en cuanto termine Andrew con todo lo que tenga que hacer en el país regresaremos. - me miró fríamente
- Perdón que insista en preguntarte sobre tu vida privada, pero eres una vieja amiga mía y no he sabido de ti desde hace años así que dime ¿dónde vives allá? ¿con los padres de Cristine?
Kotoko me miró y mientras lo hacía tomó del brazo a Andrew.
- Al principio sí, pero ahora vivo con mi novio - miró a su pareja y este se agachó para darle un tierno beso en los labios.
Me quedé sin habla, mi corazón se detuvo por un segundo y solo de pensar en que duermen juntos, bajo la misma sábana, me llena de coraje y celos.
- Si Naoki, sé que aquí no se acostumbra y a mi suegro no le parecía la idea al principio pero bueno, ahora no tendrá de que preocuparse el señor Aihara por nada - miró a Sahoko - gracias por darme la idea - le guiñó el ojo.
¿Qué idea? Miré a Sahoko con el señor fruncido, ella entendió lo que pensaba pero se limitó a darme media sonrisa, miró a Robbins y asintió con la cabeza.
- ¿Qué pasa? - preguntó desconcertada Kotoko.
- Director Oizumi si me permite decir unas palabras enfrente de todos, prometo que pensaré detenidamente en su propuesta.
- El lugar es tuyo hijo
Tomó de la mano a Kotoko y se dirigió al escenario donde tocaba un grupo de jazz, le pidió el micrófono y comenzó a hablar.
- Kotoko, he tenido la dicha de conocerte en todos los aspectos y en muchos momentos de tu vida. Cuando venía a ver a mi hermana a Japón creo que la usaba de pretexto para poder estar contigo. Conocerte ha sido las mejores de las experiencias que he tenido que ni los premios, el reconocimiento o la fama podrá compararse a tenerte a mi lado.
Al momento de saber que irías a Londres a vivir me emocioné y Cristine está de testigo que diario le llamaba dos o tres veces para preguntarle cuando llegarías. Te he visto sufrir, llorar por un amor no correspondido - me miró fugazmente - que me propuse hacerte olvidar y sanar todas esas heridas que te habían dejado en el alma. Hoy me siento el hombre más afortunado del mundo por poder tenerte como mi compañera y de verdad deseo que seamos felices toda la vida. Kotoko acércate un poco - le dijo Robbins
Ella avanzó unos pasos hasta quedar frente al escenario justo donde el se encontraba. Robbins sacó un estuche de terciopelo color rojo y temí lo peor... Oh no, esto no está sucediendo. Miré a Sahoko sorprendido, ella miraba fijamente la escena con una amplia sonrisa, entonces comprendí lo tonto que había sido al venir con ella de esta manera y a aceptar sus términos.
- Kotoko - continuó Andrew mientras se bajaba del escenario con micrófono en mano para arrodillarse frente a ella - ¿Quieres casarte conmigo?
Kotoko abrió sus labios en una perfecta "o" de la sorpresa por lo que estaba pasando. Miró a Andrew extendió su mano, le quitó el micrófono y con voz temblorosa, tal vez por los nervios pronunció un "sí".
Todos en el salón aplaudieron frenéticos por la escena, muchas mujeres suspiraban por la declaración del europeo mientras yo solo puse cara de póquer para no poner en evidencia mis sentimientos. Ella había aceptado la propuesta de matrimonio de otro tipo, de alguien que la supo valorar más que yo, de alguien que con ternura y amor logró apagar el amor que sentía por mi. Mi corazón está hecho pedazos, verlos abrazados es doloroso.
Entonces, recordé que Sahoko le había dado la idea a Andrew por lo que la agarré del brazo y la conduje hacia el otro lado del salón para salir al jardín.
- ¡Tu sabías que ella estaba aquí! - le grité
- Baja la voz Naoki o te van a escuchar - me dijo algo incómoda.
- Me importa un bledo si me oyen, ¿cuándo te reuniste con ese tipo? ¿cómo fue que le diste esta maravillosa idea? - le dije de forma sarcástica.
- Hace unos días te seguí y vi la forma tan humillante que te comportaste frente a esa niñita, a lo que cuando te marchaste, entré en el restaurante y platiqué con Kotoko, su padre y con Andrew por supuesto, como el estaba invitado a la fiesta de todos modos, le dije que era momento de hacerle la propuesta a Kotoko, obviamente a él le pareció estupenda idea y a mi una jugosa oportunidad para alejarla de ti...
- ¡Cómo te atreviste! - le grité - Ellos se están comprometiendo por tu culpa y todo para retenerme a tu lado.
- No querido, no seas tan egocéntrico, que mi intención no fue esa sino, hacerte sufrir un poco y verte derrotado, justo como ahora - me sonrió descaradamente - creo que debiste pensar dos veces antes de casarte conmigo y tratarme de esa forma tan cruel como lo hiciste. Mientras estemos casados ten la seguridad que haré de tu vida un infierno. - me miró de manera fría y sin darme tiempo a responder, dio la media vuelta y volvió al salón.
¡Maldita mujer, mil veces maldita!. Kotoko no se casará con él y si lo hace, creo que mi vida no tendría sentido. Prefiero morir antes de verla unida en matrimonio con otro hombre.
Hola, perdón por la demora. Realmente he tenido mucho trabajo y llego tan cansada a mi casa que como y duermo.
En serio, trataré de subir más seguido los siguientes capítulos. Espero éste les guste y haya compensado el tiempo sin actualizar.
Melina Tolentino.
