Capítulo 6.
El aire se hacía cada vez más pesado conforme el tiempo pasaba, mis emociones estaban a flor de piel y por más que intentaba controlarme me parecía inútil. Estaba molesto, no, furioso con todo y con todos, no podía creer lo imbécil e ingenuo que había sido; sin embargo, después de todo este tiempo creo que me lo merezco.
No he sido más que un patético perdedor desde que nací. Comenzando mis días con las locuras de mi madre, vistiéndome de niña y yo inocentemente dejando que jugara conmigo como si fuera algo normal, pero no, al momento de que todos se enteraron de este tipo extraño de trasvestismo, mi corazón se hizo más oscuro y esta experiencia hizo mella en todo lo sensible que pude ser. Probablemente por envidia, trataba mal a Kotoko, proyectaba mis frustraciones en ella a tal grado de negarme a mi mismo todos los sentimientos bellos que había despertado en mi... Ahora lo entiendo todo.
Después de la discusión con Sahoko y la confesión de sus intenciones, me di cuenta que siempre subestimo a las personas y confío en ellas pues no parecen tan inteligentes como para engañarme, pero creo que he aprendido mi lección. Llegando a casa lo primero que haré será recoger mis cosas e irme a otro lugar a vivir, adiós a todos los planes, inmediatamente iniciaré mi demanda de divorcio para no ver a esa maldita mujer nunca más.
Absorto en mis pensamientos, sentí una presencia familiar y al dirigir mi mirada hacia aquella persona descubrí que era Kotoko. Mi cuerpo se movió de manera automática hacia ella y entre más cerca estaba la furia me cegaba. La agarré del brazo e hice que volteara a verme de manera brusca, ella reaccionó con sorpresa y me miró estupefacta ante mi manera de tratarla.
- ¿Qué demonios te pasa Naoki? - gritó - ¡Qué te da derecho de tratarme de esta manera!
- ¡Me da todo el derecho del mundo porque tu eres mía y de nadie mas! - le dije
- ¿De qué hablas? ¿estás ebrio?
- ¡si! Ebrio de dolor si así lo quieres ver, no entiendo como pudiste olvidarme, como ese tipo pudo ganar tu corazón y ahora hasta te vas a casar con ese imbécil.
- ¡Tu no tienes ningún derecho de reclamarme algo! - me gritó soltándose de mi agarre - te recuerdo que tu y yo nunca fuimos ni seremos nada, ¡déjame de molestar! ¿Qué no te da vergüenza o un poco de pudor que tu esposa esté aquí? Es a ella a quien tienes que acosar, a quien tienes que buscar no a mi.
Me fulminó con la mirada y comenzó a caminar para apartarse de mi, no la dejé, le agarré de nuevo del brazo para ponerla frente a mi. Esta vez apreté su muñeca para que no pudiera soltarse por más que quisiera.
- Suéltame me lastimas Naoki - me dijo mientras forcejeábamos
- ¡No quiero! Y escúchame bien, no dejaré que te cases con ese tipo porque yo sé muy bien que aunque hayas vivido muchas cosas con él, al que siempre amarás es a mi.
- ¿Por qué estás tan seguro de eso? ¿acaso crees que sigo siendo la misma niña idiota que te entregó todo lo que tenía y tu sin compasión solo lo pisoteaste? - comenzaron a rodar lágrimas por sus mejillas - ¿No te cansas de hacerme llorar, de hacerme sentir miserable?. Es cierto, quizá a ti te amé mucho pero ya no, mi corazón es de Andrew y aunque te pese o quieras evitarlo no podrás, el me ha hecho inmensamente feliz, me ha tratado como una persona, ¡no como tú, que siempre me hiciste sentir una basura, alguien sin valor porque no estaba a tu nivel!
- Perdóname Kotoko - no aguanté más, era la primera vez que se me escapaban lágrimas enfrente de alguien. Kotoko me miró extrañada. Pude notar un poco de compasión en su mirar - Perdón por todo el daño que te hice, por todas las lágrimas que derramaste por mi, por despreciar tus sentimientos, te amo tanto que me carcome el alma saber que tus besos y tu sonrisa no son para mi, saber que te perdí por mi absurdo ego, me duele saber que sufriste día tras día cuando vivías en mi casa por todas las groserías que te hice pasar.
- No creo tus palabras... ¿cómo sé que no es una más de tus bromas? ¿no te cansas de jugar conmigo?
- Kotoko, ¿en serio me crees tan miserable como para jugar con algo tan doloroso para mi que me pone furioso? ¡Mi vida no tiene sentido sin ti y todavía dudas de mi! - le grité
- ¡Suéltame Naoki! No quiero escuchar tus mentiras - me gritó.
En ese momento sentí mi sangre hervir, un sabor amargo inundó mi boca y sin pensarlo la besé. Le di un beso intenso y apasionado, no como el que le dí aquella vez en la fiesta de graduación, éste beso era desesperado, hambriento de ella. Kotoko me respondió, el sabor de sus labios era dulce y suave. Sentí como nuestros corazones se sincronizaban. La atraje más hacia mi apretándola contra mi pecho mientras nos seguíamos besando con ansiedad y deseo.
Abrúptamente se separó de mi y me dio una bofetada.
- ¡Nunca me vuelvas a besar! - me miró con odio.
- Lo seguiré haciendo pequeña, pues me he dado cuenta que no te soy indiferente. Me amaste una vez, lo volverás a hacer.
Me fulminó con la mirada y caminó de regreso para entrar al salón.
No tengo idea si alguien nos vio, lo único que sé es que me correspondió mi beso, fue algo tan mágico y apasionado que lo sigo sintiendo. Pudo haber durado segundos nada más, pero para mi el tiempo se detuvo y me sumergí en sus labios. Saboreé su sabor impregnado en los míos por última vez mientras caminaba hacia el salón. Era tiempo de retirarme y sacar mis cosas de esa maldita casa de una vez.
- ¡Naoki querido! - escuché la voz de Sahoko al entrar, mi humor pasó de bueno a malo - ven cariño, acompáñanos con una copa - me la ofreció y la sostuve, ella se encontraba acompañada de su abuelo y otras personas a quien ignoré - les estoy contando nuestros planes de ser padres pronto, ¿te imaginas? Un bebé parecido a ti o a mi...
- Eso no pasará Sahoko - dije - y como hoy es el día de las confesiones creo que me toca a mí - la miré con una sonrisa - Quiero el divorcio, soy miserable a tu lado y sabes que no te quiero. Discúlpeme director Oizumi, sé que esto no le debe agradar y es algo inapropiado, pero hago a su nieta infeliz así que Sahoko, me retiro, hoy mismo empacaré mis cosas, me iré de la casa aún no se a donde, mañana recibirás la visita de mi abogado para comenzar con el trámite.
- Naoki...
- Discúlpeme director, pagaré mi falta y compensaré el tiempo que perdió su nieta.
El director se puso rojo del coraje, no le di tiempo a que tomara la palabra, solo sentí las miradas curiosas de los asistentes que presenciaron el espectáculo. Espero y esto no le traiga consecuencias graves a mi familia, pero era necesario hacerle entender a ella que no era su juguete, ¿tener hijos? De que habla... Si ella y yo nunca hemos intimado.
Llegué a mi casa, corrí hacia mi cuarto para hacer mis maletas. Entonces escuché que abrían mi puerta de golpe. Era Sahoko que estaba furiosa.
- ¿Quién crees que eres para humillarme de esa manera Irie Naoki? - me gritó - ¿crees en serio que te librarás tan fácil de mi? Me sentí mal por haberte obligado a ir y hacer que presenciaras la propuesta de matrimonio pero con esto, mi querido amor, te has ganado una enemiga y créeme, usaré todo mi poder para hundirte.
- No te tengo miedo Sahoko, tus amenazas no me importan.
- Naoki, te arrepentirás por todo lo que me has hecho...
- Sahoko - volteé a mirarla - no me importa lo que digas, yo quiero mi libertad, ya no quiero estar atado a ti, quise seguir tu juego pero ya no... Después de todo he descubierto que me casé con una mujer que recurre a trucos muy sucios y yo pensaba que eras mejor que eso.
- ¡Todo lo hice por amor a ti! Me he aguantado todos estos años en los que no me tocas, no me miras, no me amas. Odio a esa maldita niña, ojalá se case pronto y desaparezca para siempre de nuestras vidas.
- Sahoko, no te atrevas a meterte con ella - le dije en tono amenazador - nunca ha habido un nosotros. Déjame en paz, tu y yo jamás formaremos una familia y a partir de mañana comenzaré a ser un hombre libre y ni tu ni nadie me impedirá intentar estar con Kotoko de nuevo.
- Te vas a arrepentir - me miró con odio.
- No me interesa...
Sus ojos se clavaron en mi por unos segundos, dio media vuelta y salió de la habitación azotando la puerta.
A pesar de todo los acontecimientos inesperados de la noche, mi parte favorita fue probar los labios de mi bella dama, una felicidad inunda mi ser y se me escapa una sonrisa al pensar que respondió a mi beso. La amo y con esto me convenzo de que por más que se quiera engañar, ella me ama a mi y no me detendré nunca más para hacerle entender que mi amor es sincero. Si a pesar de todo ella se casa con aquel tipo, entonces desapareceré de su vida, pero mientras tenga la oportunidad, no dejaré de insistir todos los días a todas horas pues ella es mi mundo.
HOLA QUERIDOS LECTORES, DISCULPEN POR NO PODER ACTUALIZAR RÁPIDO, ESTUVE MUY OCUPADA EN MI TRABAJO Y BUENO, ESTOY YA EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS DE EMBARAZO Y TENDRÉ UN POCO MÁS DE TIEMPO.
GRACIAS POR LEERME. DEJEN REVIEWS PARA QUE YO SEPA QUE LES ESTÁ GUSTANDO O QUE NO.
MELINA TOLENTINO
