Nicky estaba tumbada con su espalda en el pecho de Morello mientras saboreaba un estupendo yogur de fresa que le había dado Boo por ganar la apuesta con Phoebe. Morello no dejaba de hablar sobre cosas banales y cuando se ponía así, Nicky desconectaba por completo. De la nada apareció Phoebe mirando con desaprobación a Nicky.

- Hola…- saludó la morena.

- Que hay- dijo desganada Nicky sin levantarse del regazo de Morello.

- ¿Interrumpo algo?- dijo molesta Phoebe. Nicky y Morello se miraron divertidas.

- ¿Qué te pasa?- preguntó Nicky.

- No sé, me preguntaba que a lo mejor querías ir a la capilla, pero veo que estás ocupada- respondió celosa.

- ¿La llevaste a la capilla?- preguntó Morello fingiendo molestia.

- No te pongas así, tú me dijiste que lo nuestro se había terminado para siempre…- rió Nicky, sabía que por mucho que le dijera Morello, siempre volvería a ella.

- ¡Pero si me follaste esta mañana!- exclamó Lorna dándole un golpecito en el hombro riendo.

- ¿Pero…?- Phoebe no entendía nada- ¿Estás con ella? Me dijiste que….

- Oh, nena…- comenzó Morello- Se lo persuasiva que puede llegar a ser esta perra.

- No lo entiendo tú, yo… ¡Creía que te gustaba!- gritó Phoebe.

- Mira… Phoebe, tú y yo nada.- sentendió Nicky.-Me gustan los yogures del comedor, ¿qué se le va a hacer?

- ¿Este es tu juego?- le gritó Phoebe molesta- ¿Engatusar a las niñitas nuevas de la cárcel?- los gritos estaban llamando la atención de los guardias- Pues… pues…. ¡Algún día te romperán el corazón, y entonces sabrás lo que es bueno!

Phoebe se fue de allí muy ofendida dejando a Nicky recordar.

Nicky estaba sentada en el banquillo de los acusados cuando el fiscal comenzó a hablar.

- ¿Sabe de qué se le acusa, señorita Nichols?- preguntó el hombre trajeado y con cara de pocos amigos. La sala estaba llena pues había sido un caso muy mediatico. Los padres de Kate estaban en primera fila, pero de ella no había ni rastro.

- De mantener una relación con la hija del congresista McCarthy, Kate McCarthy.- contestó ella.

- Está usted acusada de un delito de abuso de menores.- explicó el fiscal-¿Mantuvo o no mantuvo relaciones sexuales con Kate McCarthy cuando ella tenía 16 años de edad?

- Si, pero…

- ¡Responda solo a lo que se le pregunte!- intervino el juez.

- ¿Sabe usted que estaba cometiendo un delito?- preguntó el fiscal.

- No, ella no me dijo su edad hasta después de acostarnos.- respondió Nicky. ¿En qué momento se había ido todo a la mierda? ¿En qué momento se había jodido la vida de aquella manera?

- Y aun así siguió con la relación…

- ¡Ella también quería hacerlo!- exclamó Nicky.- ¡Dio su consentimiento!

- Como usted sabrá, eso da igual. La ley contempla los 17 años como consentimiento de edad sexual en el estado de Nueva York.

Nicky se cagaba una y mil veces en la edad de consentimiento sexual en el estado de Nueva York. Kate no era ninguna niña y ya venía con unos cuantos partidos jugados antes de estar con ella. Tenía 16 años, estaba enamorada de ella, y ella de Nicky, ¿qué había de malo en eso?

- La fiscalía llama a declarar a Kate McCarthy, señoría- Nicky tragó saliva cuando desde el fondo de la sala apareció Kate para subirse al estrado. Se la veía cansada, con ojeras, ojos hinchados de haber llorado, y mucho más delgada de lo que Nicky recordaba. El fiscal comenzó a hacer preguntas pero Nicky no podía estar atenta. Solo quería ir allí y abrazarla, y decirle que lo sentía y que sería una buena mujer para ella. Kate abrió la boca y Nicky se entristeció al escuchar su voz tan apagada.

- Ella era buena conmigo, me hacía regalos y me trataba como una reina, me daba lo que pidiera… Todo era genial, hasta que se drogaba, entonces me daba miedo, no sabía lo que podía hacerme.- Kate dijo esto último mirando al suelo. Nicky no entendía nada.

- ¡Mentira!- gritó ella- ¡Jamás consumí estando contigo!

- ¡Silencio por favor!- pidió el juez.

- Tenemos una muestra de la sangre de la señorita Nichols el día de su detención, da positivo en heroína.- dijo el fiscal.

- Ese día quería que me fugara con ella, vino colocada a mi casa, ¡no sabía que iba a pasar!- explicó Kate llorando.

- Señorita McCarthy, Nicky Nichols ha basado su defensa en que usted consentía la relación, en que lo que sienten es amor, ¿está enamorada de la señorita Nichols?- preguntó el hombre. Kate levantó la vista y se encontró con los ojos de Nicky.

- Estaba… Me gustaba despertarme en su apartamento de Manhattan con vistas a Central Park. Me gustaba la forma que tenía de tratarme, que me comprase cosas, y me llevase en coche a todos lados. Me gustaba…- Kate miró detrás de Nicky y vio como su padre estaba en un banco de la primera fila con la vena del cuello hinchada y negando con la cabeza.- No, no estaba enamorada de ella, tenía miedo de lo que me pudiera hacer si la dejaba.- Nicky sintió como su corazón se rompía en mil pedazos a la vez que no entendía nada. Todo lo que habían pasado, lo que se habían dicho, lo que había sentido, ¿todo era mentira? ¿Era solo el capricho de una cría de 16 años? ¿De verdad Kate sentía miedo de ella? Sintió que le faltaba el aire y se inclinó para susurrar algo al oído de su abogado.

- Señoría, a mí cliente le gustaría hacer un trato.- expuso el abogado de Nicky.

N/A: Bueeeeno, pues acabé mi pequeño ejercicio. La verdad es que he sufrido y a la vez disfrutado pasando el formato guión de tv a formato literario. Espero que os haya gustado mucho. Escribí este guión en 2014 cuando los flashback de Orange todavía eran una parte buena e importante de la historia xD La verdad es que me gustó imaginarme que Nicky acabó en la cárcel por algo completamente distinto a las drogas. En cuanto al fic, por si os lo preguntáis, yo siempre lo escribí pensando que Kate mentía diciendo que no amaba a Nicky y que solo decía eso para protegerla de su padre, pero bueno, ¡que cada cual de la interpretación que quiera!