Capítulo 8.

A pesar de que habían pasado varias horas desde que ella llegó a la casa, su semblante sorprendido e incluso incómodo no abandonaba su mirada. Todo había ocurrido tan repentinamente, imagino que fue una gran sorpresa verme aquí.

Posiblemente mi madre siga pensando que estoy en desacuerdo con que ella viva aquí, es probable que piense que me sigue fastidiando la idea de compartir mi espacio con ella, situación que es errónea ya que no siento mayor satisfacción que estar de nuevo cerca de ella.

Estamos desayunando en el comedor como hace algunos años, mi madre preparó café y pan tostado con un poco de mantequilla, al igual que unas fresas y crema batida para acompañar. El ambiente se sentía tan tenso que lo podías cortar con un cuchillo, nadie en la mesa hablaba, todos estábamos absortos en nuestros alimentos, sin embargo, un vistazo hacia Kotoko me hizo darme cuenta de algo, nunca imaginé que verla desayunar fuera un espectáculo tan erótico para mí, la forma tan delicada en que mordía el pan me hizo querer besar sus labios, pero, lo más bochornoso de toda esta maravillosa experiencia fue cuando escogió con cuidado una de las fresas, le echó un poco de crema batida y se la llevó a la boca, lo cual hizo que yo me perdiera en una fantasía donde las fresas solo serían una guarnición para el plato fuerte. Entonces al morderla se le quedó un poco de crema en los labios los cuales limpió tan deliciosamente con su lengua. Debo decir que esa acción arrebató mi último momento de recato por lo que sentí que me apretaba el pantalón en cierta zona que deseo que sea el sustituto de la fresa.

Supongo que me sonrojé pues levantó la mirada y la fijó en mi de manera extrañada. Santo Dios, es tan erótico verla desayunar, no me imagino lo que me provocará al verla comer o hacer otra cosa por más normal que sea.

Desgraciadamente no podía quedarme todo el tiempo a su lado, pues tenía que regresar a la empresa y seguir con mis tareas en ella.

Llegué temprano a la oficina para poner al día todos los pendientes que tenía. El día comenzaba de manera normal hasta que revisé mi correo y algo llamó mi atención. En el asunto solo se leía urgente y nada más. Lo abrí y decía:

Estimado Naoki.

Me complazco en saludarlo y espero que todo vaya bien en su vida, sin embargo, me temo informarle que el plan de invertir en su empresa para el próximo proyecto de su empresa queda suspendido hasta nuevo aviso por motivos que aún serán discutidos en la mesa directiva.

La causa de esta decisión me es imposible señalarla por este medio y espero poder reunirme pronto con usted para aclarar todo esto y poder tomar un veredicto de manera definitiva. Espero no haber causado muchas molestias con este anuncio y si no es mucho pedir, responda a la brevedad este email para poder acordar una cita.

Sin otro asunto que tratar, espero verle pronto.

Marc Thompson

CEO de Vladof Corp.

Un momento... ¿qué? No entiendo por qué tan repentino cambio pues hace unas semanas brindamos por la colaboración de ambas empresas. Algo no anda bien y tengo el presentimiento que esto solo es el inicio. Me recosté sobre mi asiento, sopese las alternativas e inmediatamente me puse en contacto con Marc Thompson para que me explique la razón de esta aparente retirada. Su inversión era una de las más importantes en los nuevos productos y hasta donde tengo razón era algo muy redituable para ambas compañías.

Llamé al señor Nagata, él era aparte de mi secretario, una persona que estaba al tanto de todo lo que tenía que ver con la administración, inversiones y planeación de los productos a lanzar de la compañía, debía saber si tenía conocimiento alguno de esta terrible situación.

Absorto en mis pensamientos y tratando de concentrarme en realizar todos los pendientes que tenía, escuché unos golpecitos en la puerta de la oficina e inmediatamente entró. Era el señor Nagata.

Me dijeron que me buscaba, ¿le puedo ayudar a en algo? – me dijo

Por favor siéntese – le señalé con la mano – acabo de recibir un correo donde me entero de una desagradable noticia, el señor Marc Thompson me anuncia el retiro de su inversión de los nuevos productos que íbamos a lanzar dentro de unos meses, me preguntaba si usted sabe algo sobre esto. Lo que sea me ayudaría mucho.

Nagata arrugó el entrecejo un poco y se tocó la barbilla señal que estaba recordando algo. Entonces comenzó a decirme muy serio:

Hace unos días usted no vino a la empresa, su esposa estuvo aquí en su oficina haciendo unas llamadas. Ese día me dijo que invitara al señor Marc Thompson a tomar un café pues usted le había pedido que en su ausencia se ocupara de un asunto urgente. No tengo idea que pudo tratarse la reunión, pero al salir, el señor Thompson se veía muy molesto. Igual estuvo todo el día haciendo llamadas a algunos inversionistas. De hecho, pasó algo muy curioso, me pidió la lista de ventas de los productos que ha sido un éxito y me pidió una copia de los estados de cuenta actuales.

¿se los diste? – le pregunté molesto

Si señor, pues como es su esposa yo pensé…

¡Acaso no se le ocurrió llamarme primero antes de que esa mujer hiciera cualquier cosa! – le grité, nunca lo había hecho. Me puse dos dedos en la sien izquierda – disculpe mi exabrupto, pero no puedo creer que ella haya influido en esto y usted no me hubiera consultado antes de darle cualquier tipo de información a ella.

Discúlpeme señor, como es su esposa yo pensé que ella podía acceder a cualquier información de la empresa.

No Nagata, ella nunca ha tenido esos privilegios y te pido una cosa, si vuelve a venir en mi ausencia, por favor llámame en seguida pues ella y yo estamos en proceso de divorcio, por lo que usted entenderá que acaba de cometer un gran error.

No… no sabía – agachó la mirada – perdóneme presidente, si quiere despedirme usted está en todo su derecho ya que yo…

No se preocupe Nagata, lo hecho, hecho está. Sólo me resta resolver todo esto y tratar de salvar y convencer a Thompson de que no retire de manera definitiva su inversión.

Nagata, asustado salió de la oficina. Entonces ésta es la manera en que Sahoko se quiere vengar de mí, quiere que la empresa comience a perder dinero y quiere llevarme al fracaso… ¿En qué momento pude casarme con esa arpía?…

Eran como las cinco de la tarde cuando me retiré a mi casa, llegué a ella y solo encontré a mis papás comiendo, mi hermano al parecer ha salido a una cita y Kotoko estaba en el restaurante de su padre. También ha de estar con ese cocinero de cuarta…

Hola – saludé al entrar

Hola Naoki ¿qué tal tu día? – me preguntó mi madre mientras me servía de comer

Pues más o menos, hay uno que otro contratiempo que no se pueda arreglar – mentí

Espero no sea nada de gravedad, tu sabes que puedo ayudarte en lo que sea a pesar de que ya estoy retirado. Esa compañía es como un hijo para mí – dijo mi papá – aunque, a pesar de todo, siento haberte forzado a que estuvieras ahí en lugar de estudiar lo que realmente querías.

No te preocupes papá, he aprendido a amar la compañía, aunque no más que tú.

Después de comer, subí a mi recamara para descansar un rato. Quizá tanta presión hizo que me sitiera muy agotado por lo que me desperté y ya había anochecido.

Salí de mi cuarto para bajar a cenar algo, al cruzar la puerta tropecé con Kotoko que se dirigía a su recámara. Tenía puesta una blusa blanca y unos jeans ajustados, su cuerpo se enmarcaba de manera espectacular. Tuve que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para no encerrarla en mi cuarto y quitarle cada una de esas prendas.

Mientras mi mente divagaba en ese mundo erótico que ella despertaba, me di cuenta que le tapaba el paso y ella me miraba con exasperación.

¿Te molesto si te quitas? – me dijo con desdén

¡Oh adelante! – me aparté de su camino, pero al pasar a mi lado le agarré de la muñeca y la pegué contra la pared.

¡Qué rayos te pasa Naoki! ¿acaso ya se te hizo costumbre tratarme como si fuera de tu propiedad? – me dijo mientras intentaba soltarse y apartarme.

Kotoko, ¿en verdad insistes en ocultar tus sentimientos? No debes olvidar el beso que nos dimos la otra noche…

¿Qué beso? No recuerdo que haya pasado nada entre nosotros – me dijo con indiferencia, pero sus ojos reflejaban ese nerviosismo inocente que la caracteriza.

¿Quieres que te lo recuerde? – le dije agachándome a sus labios a lo que ella volteó el rostro – no me costará absolutamente nada volver a hacerlo y quien sabe, quizá intentar algo más preciosa.

¿Qué? – me miró anonadada – Naoki, jamás pensé que fueras un maldito acosador…

Solo contigo soy así – le dije acercándome más - ¿no te gusta?

Ni, aunque fueras el último hombre en la tierra me acostaría contigo, recuerda que estoy comprometida y en caso de que quieras acabar en el hospital, te sugiero que me sueltes – me dijo sin emoción alguna en su rostro.

Kotoko. ¿te recuerdo que eras tú quien me acosaba a todas horas? – la miré y ella se puso colorada de la vergüenza.

Ti… tienes razón, perdón por esa actitud infantil de mi parte, prometí jamás seguirte de nuevo y lo he hecho, no tengo la necesidad de buscar tu amor pues no lo necesito – me volvió a mirar con desdén, pero ahora con un toque de burla.

Sin embargo, nos besamos… creo que no lo estás haciendo muy bien Kotoko, puede que hayas cambiado y que seas más hábil que antes, pero sigues comportándote torpe y nerviosa cuando me tienes cerca y eso significa solo una cosa. Que yo sigo aquí – toqué su sien – y aquí – puse mi mano en su corazón.

Típico de ti Naoki, sigues obsesionado conmigo pues eres como un niño, mientras a tu juguete lo tienes cerca ni atención le pones, pero si te lo quitan se vuelve lo que más deseas… - logró soltarse de mi agarre y caminó a su cuarto, pero antes de abrir la puerta se volteó hacia mí y me dijo – ¿me puedes hacer un gran favor? – asentí – deja de ser tan patético.

Sin más, se metió a su cuarto y comprendí que tal vez tenía razón, cuando la tenía no la valoré y ahora se ha convertido en mi mayor anhelo. Hay posibilidades en que ella crea que en cuanto vuelva a demostrarme sus sentimientos yo la rechace, pero debo demostrarle que no es así y por otro lado debo hablar con Sahoko para que deje de meterse en mis asuntos.

Mañana mismo debo hablar con ella y comprender que es lo que quiere, puede que no sea fácil y tal vez ya haya causado mucho daño que puede sea irreversible.


Hola queridos lectores y gracias por seguir leyendo mi historia. Espero les esté gustando.

No olviden escribirme algún review, es muy importante para mí, pues con eso me doy cuenta que les gusta y que no y es muy gratificante leer sus opiniones a cerca de este fic.

Besitos y gracias por leerme.