Capítulo 10.

- Andrew, es hora de que te marches – mi madre dijo de manera seria – gracias por lo de la cena de hoy, espero pueda disfrutar más de tus platillos, pero, es mejor que te marches.

- Tiene razón. Disculpe el exabrupto – dijo el inglés sin apartar su mirada de mí – No creas que he terminado contigo estúpido obstinado.

- Cuando quieras, ya sabes donde me encuentro – le desafié

- ¡Basta los dos! – gritó Kotoko – Cariño, la señora Irie tiene razón, es mejor que todo esto se calme. Coge tu abrigo, vámonos.

- ¡Oh no! Tú no te vas de aquí – le agarré del brazo deteniéndola, la miraba con deseo y rabia.

- A ver… ¿tú quién te crees para decidir si voy o no voy con mi prometido? ¡Deja de meterte en mi puta vida! – me gritó. La agarré más fuerte.

- ¡Me voy a meter todo lo que quiera preciosa! Tú no vas a ningún lugar y es mi última palabra

- Si la única forma de que este neandertal te suelte es que yo me vaya, ok, lo haré. Sólo te advierto algo japonés de mierda, ella es ahora mi mujer y siempre y cuando ella lo quiera estaré ahí para ella. Vete acostumbrando a mi presencia – me dijo con rabia Andrew.

- Ya veremos si sigue queriendo estar contigo…

- Andrew, mañana te veo cariño – me volteó a ver – no voy a ir a ningún lado, ¿me sueltas? – la solté muy a mi pesar – gracias.

Acto seguido caminó hacia Andrew, le agarró las manos, le sonrió, se paró sobre sus puntas para alcanzarlo y darle un beso en los labios. Me hirvió la sangra nada más al verla hacer ese gesto cariñoso hacia él.

- Naoki, había pensado dejar de ser tan odiosa contigo, sin embargo, a partir de ahora, no me dirijas la palabra por favor.

En seguida, ella se fue a su habitación. Mi madre me miró con furia, no me habló, solo dio media vuelta y se marchó.

Había arruinado una velada que pintaba ser bella, pero no puedo contenerme ante tal estupidez… ¿decir que era su mujer?.

El tiempo pasa rápido, pero desde aquella noche, llevo cuenta de los días en los que Kotoko no me ha hablado. He intentado llamar su atención, sin embargo, no pude.

Hoy me he decidido a hacer que ella me hable, aun así tenga que invadir su intimidad entrando a su recámara. No puedo dejar de pensar en ella, ni una sola noche. He tenido que apaciguar mis ganas de ir a su cuarto y hacerle el amor como nadie se lo ha hecho. Gracias a mi desesperada situación, sé a qué hora ella se mete al baño a darse una ducha, sé cuándo se duerme, cuando despierta, se cada uno de sus movimientos y he usado toda mi fuerza de voluntad para no molestarle, sin embargo, extraño pelear con ella, extraño que me trate mal. Ahora ella me ignora totalmente, lo cual me hace sentirme olvidado y vacío.

Ya entrada la noche llegué a mi casa, comí, dejé mis cosas en mi cuarto y decidido, me dirigí hacia la recámara de ella. Iba a abrir de golpe cuando al otro lado de la puerta escuché sollozos y una voz ahogada que decía; "Andrew, no te vayas, yo te quiero. Sí sé que es incómodo todo esto. Tal vez mañana que estés más tranquilo podamos hablar. No te vayas. Él no significa nada para mí, a pesar de… ¡Que no! Yo te quiero a ti ¿No entiendes que me lastimas? ¿acaso estás terminando conmigo? Andrew, no me puedes hacer esto, mi amor… ¡Andrew!"

Mi corazón se hizo pequeño al escuchar todo, no sé lo que le habrá dicho aquel imbécil. A pesar de que ya no tenía tanto ímpetu, no la podía dejar sola.

- Kotoko, te escuché llorar – abrí la puerta.

- Déjame en paz Naoki – se enjugó las lágrimas

- Kotoko, si él te quisiera confiaría en ti, así como yo lo hago ahora mismo – le dije mientras cerraba la puerta tras de mí.

- ¡Todo es tu culpa! Si tan solo no hubieras aparecido con esa enferma obsesión hacia mí, si tan solo me hubieras dejado en paz – se le quebró la voz – si tan solo pudiera desaparecer de nuevo…

- Eso nunca pequeña – me senté a su lado – sufrí mucho cuando te fuiste, sé que me comporté como un patán en el pasado. Reconozco que fui una persona odiosa y cobarde, pero ya no me da vergüenza admitir mis sentimientos por ti. En aquel entonces me negaba a declarar mi amor por ti, ya que estaba mi imagen en juego. Ahora que todo eso se vaya al diablo, si tan solo pudiera volver a ver aquella sonrisa que me derrite. – le dije, de verdad le hablo con el corazón en la mano.

- Sigues comportándote como un idiota Naoki… creo que yo también lo he hecho – me dijo entrelazando sus dedos – no debería comportarme como lo hago contigo, no debería darte tanta importancia, sin embargo, cada vez que te veo me lleno de tantas emociones que no se cual elegir…

- ¿Sigues sintiendo, aunque sea una pizca de amor por mí?

- No lo sé sinceramente, Andrew dice que sí, de hecho, desde aquel incidente él se volvió muy frío conmigo, me reclamó haber dejado que me besaras en la fiesta. No tenía idea de que nos había visto. Él dice que sigo teniendo sentimientos hacia ti y por eso me cuesta tanto trabajo ignorarte.

- Aquel beso…

- Aquel beso no debió pasar, pero, para ser sinceros, no me desagradó del todo.

- Espera, ¿qué?

- Quería arreglar las cosas contigo, tenderte la mano y decirte que me disculparas por mi actitud y comenzar de nuevo como amigos, por eso te seguí cuando saliste al patio en aquella fiesta. Sin embargo tu actitud realmente me sorprendió y por unos segundos me perdí en tus labios.

- Kotoko – mi corazón bailaba de alegría.

- Eso no significa que te ame como antes, simplemente, pensé que eso debiste hacer en lugar de casarte con Sahoko. Me rompiste el corazón al saber o pensar que no me buscaste.

- Nena, aquella noche que te fuiste yo estaba decidido a dejarlo todo por ti, pero te fuiste, no pude encontrarte nunca. Me casé por despecho, pero créeme cuando te digo que, aunque Sahoko era mi esposa, jamás fue mi mujer. Nunca tuvimos relaciones ni nada por el estilo. Tarde o temprano me iba a separar de ella, pero tu hiciste decidirme de dar ese paso.

- Ay por favor Naoki – me miró con incredulidad

- No me creas si no quieres, pero prácticamente sigo virgen – le dije

-Eres increíble – se soltó a reir – jamás pensé que tuvieras tal sentido del humor.

-¡Es en serio! – le sonreí – que hermosa te ves sonriendo. No te pido que seas como antes, solo déjame ver esa sonrisa por lo menos una vez al día.

- Naoki, perdón y gracias por reconfortarme. No hubiera creído si en aquel entonces me dijeran que tu serías mi confidente. Pero gracias por escucharme.

-Para eso estoy, mira, soy sincero al decirte que mi amor por ti cada día es más fuerte. Discúlpame porque he sido un cretino y al parecer soy la razón de tu rompimiento. No quiero verte sufrir, pero tampoco puedo soportar verte en brazos de alguien más que no soy yo. Ya no voy a forzarte a nada, simplemente déjame enamorarte de nuevo.

- ¿Estás aprovechándote de la situación? Acabo de terminar con mi prometido, ¿No podrías esperar no sé, un día? – dijo mirándome estupefacta.

- Si estoy aprovechando la situación y no puedo esperar – le dije riendo – no puedo esperar más, si tú me lo permites, déjame ser el Naoki que querías que fuera, dame una oportunidad…

- Estás casado Naoki…

- Me estoy divorciando y me vale un comino Sahoko. Puedo pelear con dragones, sumergirme en lava, hacer la peor locura que se me pueda ocurrir si tan solo así puedo estar seguro de tener tu amor. Mi corazón, mi cuerpo, todo lo mío te pertenece desde el momento en que te conocí, sólo que soy muy lento para darme cuenta de mis propios sentimientos y te amo. Solo te diré que te amo. Es un infierno para mi vivir sin ti, solo una sonrisa tuya calma todos mis demonios y me hace querer ser mejor persona.

- Naoki – me miró con ternura.

- No te pido nada a cambio, solo déjame intentarlo, déjame darte todo el amor que he guardado para ti.

- Es difícil sinceramente decidir en estos momentos – me miró y puso una mano sobre mi pecho – no puedo confiar tan fácilmente en alguien que me rompió el corazón.

- Yo te entiendo nena. Creo que para cerrar este capítulo debemos darnos otra oportunidad. Si acaso te vuelvo a hacer daño, te prometo que, aunque me muera por dentro, jamás te volveré a buscar – le dije.

- Andrew se fue, dice que no quiere saber nada de mí. Incluso, rompió todo contrato que tenía. De verdad lo quiero y tu confesión, esta plática. Son muchas cosas que debo asimilar primero. Dame tiempo y te prometo que te diré si podemos o no volver a intentarlo.

- ¿Cuánto tiempo debo esperar?

- Dame un mes. Déjame tratar de recoger mis pedazos y tratar de componer mi vida. Solo así te podré responder.

- Es mucho tiempo, pero estoy de acuerdo. Haz lo que tengas que hacer y yo te esperaré, sólo concédeme una cosa.

- Depende, pero dime.

- Quiero ser tu amigo, en este mes, seré por lo menos tu amigo. Nada de peleas, nada de acoso, solo un buen amigo que está enamorado de ti desde hace mucho tiempo.

- Está bien. También te pido que arregles tu asunto con Sahoko, no quiero verme como la roba maridos.

- No te preocupes, yo cometí ese error y debo pagar un precio por ello. Te amo y ese mes será eterno para mí.

Después de eso seguimos platicando de todo y nada a la vez, fue un hermoso tratado de paz después de tantas peleas y malos entendidos. Andrew al final la dejó y espero no vuelva y si lo hace, deseo que sea cuando ella ya sea mía.

Ahora debo enfrentarme a un peligro mayor. La bruja de mi futura ex esposa.


¡HOLA A TODOS TANTO TIEMPO SIN ACTUALIZAR! discúlpenme, con mi hijo y mi trabajo no me queda mucho tiempo y sufrí un tiempo de estancamiento jajajaja, no sabía que escribir.

Espero esto le deje un buen sabor de boca y haya valido la espera. De verdad muchas gracias por seguir mi historia. Espero no tardar tanto en actualizar.

Melina Tolentino.