Capítulo 12.

La noche era fresca, un poco despejada y podían verse algunas estrellas. Salí al balcón del cuarto de mi hermano que ya no era ese niño fastidioso o frío que era. Sigue siendo taciturno, pero ahora hay una chispa en él, tal vez sea por una muchachita que conoció de casualidad en la escuela cuando eran niños.

Ella estaba en la clase F y necesitaba urgentemente un tutor para poder pasar sus materias. Yuuki lo vio como negocio así que él se ofreció como su tutor a cambio de una cantidad de dinero. El nombre de la chica es Konomi, una muchacha de rostro amable, cabello lacio y largo, tez clara y ojos café. De verdad era muy bonita y me gustaba verlos porque me recordaba a la vez que tuve que ser el tutor de Kotoko. Al principio era desesperante, tenía que enseñarle y estar junto a ella con tal de que me devolviera esa maldita foto donde usaba vestido. No soportaba tener que repetirle dos o tres veces las cosas hasta que las entendía, sin embargo, mientras más avanzaba, más me impresionaba su perseverancia y eso fue lo que comenzó a llamarme la atención, pues a mí nunca me había costado hacer nada.

Sin embargo, en la situación de mi hermano era diferente. Ya no era necesario que Yuuki le enseñara, pues ella ya había pasado los exámenes, pero mi hermano siempre buscaba alguna excusa para que ella no se fuera. Incluso Konomi le había dicho que no iba a poder pagarle pues sus padres solo le dieron dinero para que pasara esas materias, él le dijo que no era necesaria la paga, solo quería ayudarle.

Así pasó. Ella estudiaba unos días con él y pasaba un tiempo con mi mamá, ella le hacía compañía algunas veces que se sentía solitaria.

Mi hermano había llegado a la casa junto a Konomi, caminaban en silencio uno a lado del otro. Desde lejos podía notar que el ambiente entre ellos dos, era tenso. Algo había pasado para que estuvieran así. Llegaron al umbral de la puerta y Konomi se despidió, sacó una cajita de su bolso y se lo ofreció a Yuuki.

Él lo recibió y lo abrió. Pude ver que era algo en forma de corazón, tal vez un chocolate. Yuuki lo probó y probablemente no sabía bien pues lo escupió. Pude escuchar un "¡Sabe horrible konomi!". Ella al sentirse rechazada bajó la mirada, se disculpó y dio la media vuelta. Entonces mi hermano se dio cuenta que había cometido un error, la agarró del brazo y tiró de ella. Por la fuerza del movimiento ella chocó contra el pecho de Yuuki, entonces él la abrazó.

Sin más, la apartó un poco, le enjugó las lágrimas y la besó. No era un beso tímido, sino uno apasionado. Ella se apartó de golpe y puedo notar que se avergonzó de lo sucedido. Sorprendido tal vez, Yuuki se quedó estático, sin embargo, reaccionó y le preguntó algo a Konomi, ella abrió los ojos como platos y repentinamente dijo "¡SI!" y abrazó a mi hermano quien le correspondió. Se besaron de nuevo y se despidieron.

Es triste ver que mi hermano menor, tenga más agallas que yo.

Entró Yuuki al cuarto, supuse que no me vio porque cuando le llamé saltó del susto.

-Ah, Naoki, no te había visto – dijo mi hermano un poco nervioso

-Estás muy colorado, ¿estás bien? – pregunté fingiendo que no había visto nada

-Ah…eso… este… - dijo buscando algo en el armario – debe ser el calor, está insoportable.

-El calor – claro yuuki…

-Si jeje, eso es, el calor. – sacó algo de ropa y se dirigió a la puerta – voy a darme una ducha

-Está bien, por cierto, Yuuki – volteó a verme - Hoy Konomi se veía feliz – dije con una sonrisa socarrona.

Mi hermano solo entendió que los había visto, salió de prisa del cuarto para entrar a bañarse. Me reí en silencio.

Caminé hacia el estante para tomar un libro y leer cuando mi celular comenzó a sonar, vi quien me llamaba, pero no tenía el número registrado así que contesté:

-¿diga?

-Irie, disculpa que te moleste a estas horas de la noche, soy Andrew.

-Ah – dije - ¿qué se te ofrece?

-Necesito hablar contigo, no sé si puedas reunirte mañana conmigo como a las 4:00 pm.

-¿Para qué? ¿quién te dio mi número? – pregunté con un tono frío

-Para hablar sobre toda esta situación y lo de tu número se lo pedí al papá de Kotoko – dijo un poco molesto – mira, sinceramente no tiene importancia quien me dio tu número, solo quiero saber si podemos reunirnos.

-Me parece perfecto, te veo en la entrada de la compañía, a unas cuadras hay un pub donde podremos platicar tranquilos – y donde puedo controlarme y no -terminar matándote, pensé.

-Entonces quedamos.

Acto seguido colgó. No entiendo que quiere hablar conmigo, supongo Kotoko ya le habrá dicho nuestro acuerdo.

Me levanté temprano, me arreglé y bajé para desayunar algo antes de irme al trabajo. Al entrar a la sala un olor exquisito salía de la cocina y supuse que mi mamá estaba haciendo el desayuno. Entonces me encontré a Kotoko cocinando. Ella no es nada buena en la cocina así que fui hacia ella para cerciorarme que no estuviera a punto de descubrir otra forma de crear un arma radioactiva con huevos.

Caminé tranquilo hacia ella, ella me volteó a ver y me detuvo. Supongo que adivinó mis intenciones.

-Buenos días Naoki – me miró divertida – sé que en el pasado sufriste mucho porque te obligaba a comer mis experimentos químicos, sin embargo, esta vez sé lo que hago. Siéntate y espera – me ordenó – si no consigo redimirme juro que te invito a desayunar a donde quieras, no importa que tan caro sea.

-Pe…

-No hay pero que valga – dijo con la cuchara en la mano – espera y verás.

-Extrañamente vi que ella tenía razón, estaba haciendo huevos, pero en una forma diferente, olía delicioso me atrevo a decir.

Terminó de cocinar, sirvió en dos platos y me entregó uno a mí. Eran huevos con tomate y cebolla, una pasta negra que olía bien pero no conocía exactamente que era.

-Sé que te estarás preguntando qué es eso – me dijo mientras yo no decidía si probar o salir corriendo – ayer que fui a mi trabajo, me encontré con la grata sorpresa que vino de visita una amiga que es mexicana que conocí en Londres, ella me enseñó a hacer esto y es lo único que me sale bien. Se llama huevos a la mexicana y eso son frijoles re fritos.

-Pero, los frijoles son dulces…

-Los de México no. Come. – insitó.

Agarré un tenedor y con mucho miedo agarré una porción del huevo, la miré y noté que ella estaba expectante viendo mi reacción. Probé y realmente estaba delicioso. Probé igual los frijoles y estaban deliciosos. No podía creer que estaba comiendo algo agradable preparado por Kotoko. Sin embargo, mientras comía puse mi cara de póker para no revelarle si me había gustado o no.

-¿Y bien? – me dijo ella comiendo lo suyo.

-Kotoko – la miré serio y ella quitó su sonrisa.

-Bueno, era de esperarse… Quizá no te gustó es algo extranjero y no estás acostumbrado a…

-Está delicioso – la interrumpí, ella volvió a sonreír y yo le devolví la sonrisa.

-Sabía que te iba a gustar. Cuando estaba en Inglaterra, me quedé sola porque Cristine y Andrew tuvieron que salir por un asunto de su familia. Antes de irse le habían pedido a una amiga suya que me hiciera compañía pues apenas estaba aprendiendo inglés. Entonces, llegó Mariana, una amiga mexicana de ellos. Ella me enseñó a hacer esto.

-¿No le advertiste que eras como el doctor Frankenstein pero de la comida? – le dije divertido

-JA JA que gracioso – me hizo una mueca adorable – pero si le advertí que no era buena en la cocina y me dijo que esto era lo más sencillo del mundo. Me enseñó paso por paso y me dijo que así, si me quedaba sola, no pasaría hambre. Entonces, el otro día me dijo que tal vez iba a venir a visitarme y a ver a un amigo suyo y me traería algo. Bueno pues me trajo un paquetito de todo lo que me gusta. Espero la conozcas, es una muy buena muchacha.

-Si te enseñó a cocinar una cosa, me imagino que es más inteligente que yo…

Ella se echó una carcajada y yo igual. Con ese platillo extranjero desayuné y me fui contento a la empresa.

Todo marchaba relativamente bien, el equipo creativo se encontraba en un estado de estancamiento por lo cual no habían podido sacar nada nuevo desde el último lanzamiento. Algunos socios estaban temerosos de sus acciones ya que Sahoko seguía interfiriendo en todo.

Recibí un mensaje, chequé el teléfono y supe que era el señor Oizumi. Su mensaje decía:

"Necesitamos hablar. Ven pasado mañana a las 12:00 pm a mi oficina sin falta".

Supongo que es hora de enfrentarme a mi destino y descubrir de lo que se trataba todo esto. Entonces me contacté con mi abogado para preguntarle sobre mi divorcio. Él me dijo que en cuanto yo quisiera podía preparar los papeles para que el divorcio sea efectuado.

Con todos los pendientes que tenía por hacer en la oficina no me di cuenta de la hora, hasta que vi el monitor de mi computadora y supe que ya eran las cuatro de la tarde. Dejé lo que estaba haciendo y salí de la empresa para ver si ya había llegado Andrew.

Y ahí estaba mi rival, estaba parado con los brazos cruzados viendo a todos lados esperando. Me vio y se acercó.

-Que tal Irie – me saludó

-Todo bien – le correspondí el saludo – nos vamos caminando o traes vehículo, el pub queda a dos cuadras al este, no está lejos.

-Toma – me dio las llaves de su auto – vamos.


jajaja quise hacer un cameo y darle unas cachetadas a Irie, a pesar de que lo amo, igual lo odio. No me llamo Mariana jjajajjaajpero así me nombré... ajajaja.

Espero les guste, me dejen un review porque me ayuda de veras en pensar para los capítulos. Los quiero.

Melina Tolentino.