Capitulo 15

Me quedé veinte minutos fuera para pensar en lo ocurrido, tranquilizándome. Jamás había perdido el control de esta manera, me siento el peor de los idiotas por haberla tratado de esa manera, debí contenerme y escucharla. Por poco y arruino todo lo que había avanzado. Ver de nuevo esa mirada llena de resentimiento y odio me partió el alma. No puedo perderle de nuevo, si lo hago, realmente mi vida no tendría sentido.

— A veces me pregunto si de verdad eres un genio, o solo eres una persona sobrevalorada — Volteé la mirada y vi a Andrew parado en el marco de la puerta.

—No es asunto tuyo.

—Claro que lo es, Kotoko está involucrada — me miró con coraje.

—No sé cómo controlar todas emociones que son nuevas para mí, anteriormente no tenía necesidad de recurrir a estos sentimientos tan primitivos como la tristeza, los celos o la ira, pero desde que conocí a Kotoko, ella saca lo mejor y lo peor de mí, con ella puedo ser realmente yo mismo — dije serenamente apoyando mi cabeza en la pared.

— Y necesitas hacerle daño para sentirte vivo… ¿Eres un tipo de Cristhian Grey japonés? — me dijo con sarcasmo.

—No — lo miré de soslayo — ¿Realmente no pudiste encontrar una mejor referencia? — le pregunté con sorna.

—No — una sonrisa sarcástica asomó en su cara — te recuerdo que ella salió de milagro y con trabajo duro de una depresión profunda, no quiero volver a verla así y menos por tu culpa.

—Lo sé, es por eso que me cuesta mucho trabajo detenerme — cerré mis ojos — Amo a Kotoko pero me da miedo estar equivocado y sentir que realmente ella ya no siente lo mismo por mí.

—A pesar de mis intentos por salir con ella, por reconquistarla, siempre termino en el mismo punto de salida, y ahí, estás tú. Siempre presente — dijo con una sonrisa cansada — Pero no importa, seguiré intentándolo.

Me sostuvo la mirada, con una inclinación de cabeza se metió a la casa, escuché como se despedía y salía de la casa.

Estaba avergonzado, no podía entrar a la casa y sin más verla a los ojos. En mi mente se repetía una y otra vez el momento en que ella volvió a llorar por mi, a veces no me siento el ser tan poderoso que creía que era, me cuesta volver a ser el chico frío, insensible que no le importaba si lastimaba o no los sentimientos de las personas, por protegerme, terminé dañando lo único bueno que me ha pasado en la vida. Tal vez me merecía su desprecio y no su amor, pero carajo, la necesitaba, la amaba, Kotoko era una tabla de salvación, me hacía sentir vivo y completo.

Después de varios minutos de reflexión, decidí entrar a la casa, vi a Kotoko un poco cabizbaja con los dedos entre cruzados sobre la mesa. Sentí una punzada en mi corazón al verla así. Tal vez sintió que la miraba fijamente pues posó su mirada en mí. Esos ojos tan hermosos y expresivos. Una sonrisa surgió en su rostro, algo triste pero comprensiva. Me acerqué a ella con cautela, esperando alguna reacción negativa, pero ella simplemente me observó en silencio hasta tomar asiento.

—¿Quieres una cerveza? — me preguntó sin dejar de mirarme.

Asentí, ella fue a la nevera y cogió dos latas de cerveza, una me la entregó, la abrí y comencé a beberla poco a poco, el líquido amargo me refrescó y relajó un poco. Un silencio incómodo comenzó a surgir entre nosotros, así que decidí romperlo.

—Lo siento Kotoko, fui un tonto, de verdad no quería lastimarte. Aunque no justifica mi actitud, en mi defensa puedo decir que contigo no puedo controlar mis emociones, me haces ser yo mismo y aunque trato, a veces no puedo dejar de comportarme como un idiota — dije jugando con la lata de cerveza, nervioso ante su respuesta.

—No te preocupes, simplemente no vuelvas a comportarte de esa forma Naoki, no te daré más oportunidades, te lo digo de nuevo.

—No volverá a ocurrir te lo prometo, aparte, verte con el me hizo perder el control porque a partir de hoy soy un hombre libre — me miró sorprendida — soy oficialmente un hombre divorciado y ya no hay nada que me impida estar contigo.

—¿Sahoko como está? – preguntó, ¿cómo puede preocuparse por ella?

—Está muy enojada, cuando le dije que quería el divorcio se puso como loca y amenazó con hacerme la vida imposible y si consiguió causarme problemas, pero no graves, así que a pesar de todo, al final accedió a firmar los papeles. Sinceramente espero sea feliz.

—Pues, felicidades por tu nuevo estatus y salud – alzó su lata para después darle un sorbo para brindar por mi actual soltería — por cierto — Este fin de semana habrá una fiesta en casa de Cristine, va a ser como una despedida a mis amigos que vinieron de visita. Me gustaría que vinieras, si tú quieres claro…

—Está bien, iré — le dije sonriendo

—Solo que bueno, ellos son latinos y no esperes algo tranquilo. Espero no te abrume el ambiente tan animado.

—Reconozco que no soy fan de las fiestas escandalosas, pero si tu estarás ahí, puedo soportar cualquier cosa .

Con un semblante más feliz, ella y yo acordamos en ir juntos a la fiesta, pues aunque Andrew estaba indignado por la decisión de Kotoko de ir conmigo, no tuvo de otra que aceptarlo pues, yo no conocía el lugar y aunque lo hiciera, no quería perder esta oportunidad de salir a solas con ella.

Me da satisfacción saber que ella piensa en mí y no teme en volver a incluirme en sus planes, aunque nunca la imaginé yendo a fiestas y no era algo que me emocionara demasiado, el solo hecho de sentirme dentro de su mundo me reconfortaba.

Kinnosuke es un hombre afortunado, a pesar del gran amor que le profesaba a Kotoko, pudo salir adelante y encontró a alguien que lo amaba tal y como es, pues lo que recuerdo de su forma de ser es que era una persona muy peculiar. Me desesperaba mucho su voz escandalosa, sus actitudes infantiles, pero odiaba sobre manera la cercanía que tenía con ella, pues, aunque lo quisiera negar en ese entonces, me moría de celos cada vez que les veía juntos y tan animados.

Le envidiaba, pues él podía sin dificultar manifestar todas sus emociones, no tenía que soportar la carga de ser un ejemplo para todos, de ser llamado genio, de tener que guardar las apariencias y ser una persona más racional que sentimental.

Me dirigí al baño para refrescar un poco mi mente, entonces me dí cuenta de algo, mi cepillo de dientes está junto con el de Kotoko. Recordé el primer día en que se quedó en mi casa y la incomodidad que sentía al estar con ella, no era porque me pareciera repugnante, al contrario, me parecía una chica fácil de molestar y poco a poco se fue convirtiendo en mi pasatiempo el molestarle cada vez que la veía. Sin embargo, ella me había querido entregar una carta que por supuesto rechacé, no tanto porque era de la clase F, sino porque estaba harto de ser el foco de atención.

Cada día se me declaraban y a pesar de los beneficios que la popularidad tenía, sentirme un trofeo me daba asco. Muchas veces pude ver más allá de las sonrisas falsas y las cartas llenas de cursilerías que me entregaban, aunque no lo dijeran, tenía implícita la leyenda "quiero que todos me vean como la novia del genio", nunca había amor genuino en las palabras de ninguna chica, solo quería presumir con quien estaban saliendo.

Sin embargo, cuando rechacé la carta a Kotoko a los cinco minutos por un momento me dio pena haber sido tan frío con ella, pero, después me convencí que como a las demás, el capricho se le iba a desaparecer pronto.

Sucedieron aquellos hechos extraordinarios como el meteorito que cayó a su casa y la destruyó por completo, no tanto por la roca espacial, sino por la falta de una buena cimentación en ella. Pasaron los meses, en que estábamos juntos. Mi pasatiempo se convirtió en necesidad, si no la veía buscaba la manera de que nos encontráramos. Mi frío corazón encontraba una llama de felicidad con solo ver sus hermosos y expresivos ojos. Creo que jamás se va a enterar de cuando la vi caminar con Kinnosuke al Salir de clases, ellos estaban platicando ajenos a mi presencia, vi como él le abrazaba y sentí ganas de golpearlo para hacerle entender que solo yo podía hacerlo.

El agua caliente relajó mis músculos, sin querer volví a inmortalizar aquellos días tan inocentes para mí, pues era la primera vez que experimentaba todos esos sentimientos hacia otra persona que no era yo. A pesar de todo, sentía tranquilidad entre tanto caos, sin importar todos mis esfuerzos por impedir que se adueñara de mi corazón, fue imposible.

En la graduación, vi como Ikezawa le quitaba algas de la comisura de los labios a Kotoko, desde la perspectiva en que iba caminando comencé a sentir una rabia contenida pues parecía que estaba besándola, pero después de un rápido vistazo, entendí que no pasaba nada de lo que me imaginaba, sin embargo, me frustró el hecho de sentirme tan irritado a causa de alguien tan inferior a mí. Cuando regresé al salón, escuché a unas compañeras de mi salón estaban atacándola diciendo que por su culpa no había ido a la universidad que todos, excepto yo, esperaban que fuera.

Los comentarios de esa chica, la visión de Ikezawa besando a Kotoko y todo lo que ameritaba la confusión de mis propios sentimientos hicieron que dijera cosas que no quería, hiriendo de manera cruel a ella. Por su parte, jugó una buena carta y me dejó en vergüenza cuando mostró mi fotografía vestido de niña. Sin embargo, nada de eso me importó, es más, reflexionando la situación, al escucharla decir que le empezaba a disgustar y que dejaría de amarme, me hirió, sentí un vacío enorme en mi corazón, un efecto que nunca había experimentado hasta ese momento. Escuchar que me olvidaría me hizo perder la cordura y la besé, fue un beso torpe y lleno de furia, pero lo suficiente como para absorber el delicioso sabor de sus labios, sentir su pequeño cuerpo junto al mío. A pesar de lo que muchos piensan, ese fue también mi primer beso y no importa cuánto tiempo pase, jamás lo voy a olvidar.


Hoy subiré tres capítulos de nuevo porque realmente siento que se los debo.

Estoy feliz porque al fin se usar el guión largo y siento que se ve más bonito ejejejeje. Muchas gracias a todos los que me siguen y me dejan review, son importantes para mi y si puedo contestarles lo haré.

Por favor, dejen reviews, sus opiniones y sugerencias son importantes para mi.