Capítulo 16.
Llegó el día esperado, terminé los pendientes en la empresa, cambié algunas reuniones para tener ese fin de semana libre y poder estar con Kotoko. Me dirigí hacia al ascensor para ir al estacionamiento por mi carro. Mis manos temblaban de emoción al saber que esa noche salía con Kotoko como un hombre soltero, sin nada que me atara para dar rienda suelta a todos mis encantos.
Iba rumbo a mi casa cuando casi saliendo del centro de la ciudad, vi una joyería y me decidí por comprarle una alhaja a Kotoko. Era un edificio de una planta con unos grandes ventanales donde exponían los joyeles que estaban a la venta. Tenían desde collares modestos, hasta grandes perlas. Entré y vi que el interior era elegante y sofisticado, pero al mismo tiempo el ambiente era cómodo y se podía percibir sencillez a pesar de todas las piedras preciosas y altos precios que se podían ver en el aparador.
Me acerqué a la zona donde estaba los collares, quería hacerle un regalo a Kotoko por el mal momento que le causé hace unos días. En la vitrina podía ver varios accesorios de muchos estilos, precios y materiales.
Una señorita muy elegante se acercó y me preguntó si me podría ayudar y asentí, necesitaba mucho un consejo de parte de una mujer para poder escoger correctamente el regalo para ella. Le dije que quería darle un collar a la chica que me tenía enamorado, pero no sabía cómo confesarle lo que sentía. Ella sonrió, dándome a entender que ella sabía de lo que hablaba, tal parece que tenía experiencia con este tipo de interrogantes de parte los clientes que tienen este problema como yo.
Me mostró tres modelos. Uno era una cadena de oro con una pequeña estrella adornada con piedras, era muy sencillo para mi gusto, aunque ella me dijo que era un collar muy solicitado, pues normalmente a las mujeres le dicen que con tal de verlas felices, le bajarían una estrella.
El segundo era un collar de perlas, tenía un entramado muy bonito echo con perlas, sin embargo, se veía demasiado ostentoso y difícil de llevar.
Sacó el último, pero antes de mostrármelo, me dijo que vio en mi un hombre enamorado pero que no sabe cómo demostrarlo abiertamente. Me preguntó cómo era la chica a quien iba dirigido el regalo y a groso modo le describí a Kotoko, ella se quedó pensando un poco y dijo que ese entonces no era el correcto. Fue al área de antigüedades y escogió algo de aparador y regresó hacia mí con una caja alargada color café.
—Puedo notar que ella lo atormentó por un tiempo, entonces este es el correcto. — me dijo entregando el estuche.
Abrí la cajita y en él se encontraba un collar con un dije de oro en forma de rosa, medía aproximadamente unos cinco centímetros, se notaba antiguo, pero era elegante. Sin embargo sentía que era demasiado sencillo como para que ella se emocionara demasiado. Le observé confundido por la pieza que me había entregado. Entonces me dijo que este collar nunca se había usado, lo habían fabricado para alguien en específico pero que nunca llegó a recogerlo. El collar tenía aproximadamente ochenta años. La historia si era interesante pero no terminaba de comprender todo aquello. Ella adivinó mis pensamientos y lo sostuvo. Entonces comprendí lo que decía. El collar no solo era eso, la rosa era en si un relicario, estaba el apartado para foto, pero en la tapa había una leyenda en latín que decía: Nil ego, quod nullo tempore laedat, amo. A pesar de que conocía varios idiomas, el latín no era de mi interés, solo pude distinguir dos palabras.
La dependienta al ver mi confusión sacó de un compartimento del estuche un papel, me lo extendió y pude entonces comprender por qué me lo había sugerido. La oración significaba »Yo amo lo que es capaz de ocasionarme un tormento«. Sonreí al ver la nota y muchos sentimientos llenaron mi pecho, muchos recuerdos, unos lindos, otros no tanto pero al fin y al cabo, recuerdo con ella.
Sin dudarlo, lo compré, creo que era la joya ideal para ella. Era mi dulce y amado tormento.
Salí de la tienda y subí a mi auto, el camino no era largo pero necesitaba algo de música para calmar mis nervios. A pesar de los que muchos piensan de mí, me agrada el rock clásico y uno de mis grupos preferidos es Scorpions. Encendí el estéreo y le puse play a la lista de reproducción que se encontraba instalada en el puerto USB del aparato. Comenzó a sonar una guitarra con acordes familiares, casualmente, después de salir de la joyería, el destino quería que el ambiente me pusiera romántico. Comenzó a sonar Still loving you de Scorpios, volví a sonreírle a la nada, en estos momentos, era la canción que describía mejor la situación con Kotoko.
La melodía comenzaba a sonar, el cantante comenzaba a recitar esa bella canción "tiempo necesito tiempo, para recuperar tu amor, yo estaré ahí, yo estaré ahí", era la primera estrofa. La canción continuó con sus acordes, el camino se hizo más ameno. Entonces el coro comenzó a sonar, y empecé a cantar haciéndole coro al vocalista "if we'd go again, all the way from the start, i would try to change, the things are killed our love…". La canción terminó justo cuando llegué a mi casa, aparqué el auto y me dirigí a entrar para poder darle el regalo que le compré a Kotoko. Sin embargo, mi sorpresa fue que al llegar al comedor, todos estaban menos ella. Mi madre me vio y caminó triste hacia mí.
—Kotoko se acaba de ir — dijo mi mamá.
—¿Qué? — comencé a ponerme nervioso.
—Si hijo, pero me encargó que te dijera que no te preocupes, que te arregles y te pongas guapo, ella a las ocho de la noche pasa por ti — me dijo sonriendo
—Entonces, sigue en Japón — mi corazón se tranquilizó
—Ah sí, perdón si te asusté — dijo con una sonrisa
—¿Entonces por qué tanta nostalgia?
—Ah, pues ella es como una hija y verla partir me rompe el corazón, pero a pesar de que ella podía quedarse todo el tiempo que quisiera, me dijo que ya no había necesidad de vivir con nosotros y se consiguió un departamento no muy lejos de aquí. — dijo mi madre sonriendo, en verdad a veces me hace perder el control.
—De acuerdo mamá, iré a cambiarme
Subí a mi cuarto, era extraño volver a estar solo en él, la ausencia de Kotoko se sentía en el ambiente, sin embargo, creo que la situación ésta vez es diferente.
Ahora entiendo sus sentimientos cuando yo me fui de la casa para poder aclarar mis sentimientos y pensamientos, estar cerca de ella hacía que mis impulsos tomaran más fuerza que mi razón. No quería que mi instinto me traicionara y terminara diciendo todo lo que sentía. Así que preferí huir. Aparte, en ese entonces tenía una guerra secreta contra los deseos de mi madre, aceptar mi amor hacia Kotoko era darle la razón a mi madre y yo no le quería dar el gusto.
GRACIAS POR SEGUIR DÁNDOLE A ESTE FIC UNA OPORTUNIDAD. ESPERO LES SIGA GUSTANDO Y SINCERAMENTE A VECES NO SÉ NI QUÉ ESCRIBIR PERO LO HAGO CON MUCHO CARIÑO.
ESPERO SUS COMENTARIOS, REALMENTE ME AYUDARÍAN BASTANTE. LOS QUIERO 3
