Hola, ¿qué tal? Espero que estén bien.

Lamento si me retrase pero he estado un tanto ocupado.

Me quedó mas corto de lo normal, espero no les moleste Jejejejlo .

Disfrutenlo.


La visita de Suga le había dejado un cálido sentimiento. Le ayudó y se divirtió junto a él, cosa que desde hace un tiempo no hacían pero volver a lo de antes le había conmocionado.

No dudó en ofrecerse en acercarlo a su hogar, y aunque sabía que el peli plateado se negaría – por su clara modestia – continuó insistiendo hasta que el otro cedió. Simplemente sentía que debía hacer aquello, mínimo como muestra de agradecimiento, porque sí, se sentía bastante agradecido con él tras haberle ayudado en sus estudios. Él sabía que Suga no necesitaba aquel repaso, era la materia en la que destacaba y no tenía problemas, pero aún así, había decidido ayudarle ese día.

"¿Por qué me siento así?".

Una sonrisa se formaba en su rostro automáticamente al momento de pensar en Suga. La borraba inmediatamente pero de igual manera volvía a aparecer. ¿Estaba alegre?, no hacía falta preguntarlo. Él sabía la verdad.

La respuesta afirmativa de su madre le había sorprendido. No esperaba que accediera a preparar aquel panqueque solo por la llegada de su amigo, pero se excuso diciendo que hace tiempo no hacia algo dulce para comer. No sabía por qué le pidió aquello pero quería de alguna manera prolongar la estadía de Suga en su casa, aun después de haberle invitado a jugar en su consola por un rato.

Más tarde, cuando escribía el mensaje, mentiría se decía que no lo borró más de diez veces. Y es que no hallaba las palabras correctas para hablar con él. Sentía que podría demostrar algo, insinuar cualquier cosa, si sus palabras eran muy obvias. Ya que sinceramente quería demostrarle al peli plateado que le importaba, aun con un simple mensaje, le daba igual, era lo único que tenía en aquellos momentos para hablar con él. Tan solo deseó la llegada del día lunes para continuar compartiendo con Suga, porque solamente eso quería, ¿no?

No pudo evitar una sonrisa nerviosa pero que gracias a la distancia Suga no lograba ver.

Pocas veces coincidían en encontrarse antes de llegar a la preparatoria en el lugar donde siempre se separaban después de cada día de clases. Por lo mismo no pudo evitar sorprenderse y a la vez alegrarse un poco.

- Hola, Suga – Extendió su brazo ofreciéndole un saludo.

- Hola, Daichi. ¿Qué tal? – Lo único que sintió fue la tela de los guantes del peli plateado.

- Bien, y ¿tu? – Caminaron en la misma dirección hacia la preparatoria.

- Bien.

No pudo evitar sentirse bien a primera hora del día. Encontrarse con él, quien parecía estar más a menudo en su cabeza, le alegraba. Y cuando hablaba acerca de pensar en él no se refería a las fotos que casi ya permanecían olvidadas últimamente, aunque si se lo proponía podría recordarlas muy detalladamente pero no prefería aquello.

Con su rostro casi totalmente cubierto por su bufanda y solamente sus ojos a la vista le daban cierto aspecto tierno. Lo contempló durante algunos – obviamente de manera disimulada – instantes mientras caminaban y hablaban. Lo que más destacaba de Suga en esos momentos obviamente era su lunar al costado de su ojo izquierdo. Era lo primero que se encontraba cuando se giraba a hablarle.

Durante el día se encontró con Asahi, viniendo a su mente el raro comportamiento de este con el líbero del equipo. Se había percatado de eso desde el primer día. No eran los mismos de siempre, sobre todo Nishinoya que se mostraba más cortante y frio con el as. Más de alguna vez pasó por su mente que Suga sabia acerca de lo que ocurría con sus compañeros, era bastante observador y – por lo que suponía – el confidente del equipo, así que no dudaba que alguno de los dos hablaría con él para explicarle el por qué de su comportamiento. Pero solamente bastó una respuesta negativa de parte del armador para dejar de pensar en ello. Sabía que podía confiar en él y no le mentiría en una situación tan crítica como la de ahora, porque sí, era bastante grave y preocupante, estaban afectando por completo el equilibrio del equipo Asahi y Noya con su extraño comportamiento. Aunque él no era nadie para hablar respecto a la verdad o la mentira. Él le había mentido al peli plateado sobre las fotos que realmente sí vio. Pero en estos momentos no trataba de él, sino del equipo en general, por lo que cualquier ayuda que el armador le diera podría servir. Solamente le daría un poco más de tiempo a los chicos para que arreglaran sus cosas, de lo contraria, él mismo intervendría aun si era un problema personal. Ya lo había decidido.

Le extrañó el que su amigo le dijera que se adelantara al salón del club. Normalmente acostumbraban ir juntos pero supuso que tendría un pequeño asunto que atender.

Entró al salón, encontrándose con los chicos cambiándose ropa. Recibió la esperada pregunta acerca de por qué Suga no llegó con él, y solamente repitió lo que su amigo le había dicho hace unos momentos. Luego de unos minutos ya estaba completamente cambiado de ropa. Esperó a los demás y se disponían a salir del salón para dirigirse al gimnasio.

Comenzando el calentamiento esperaba ver entrar al peli plateado por la puerta corrediza del gimnasio, pero no llegó. No era el único sin asistir, también estaba la ausencia del líbero que momentos después notó.

Asahi miraba constantemente la puerta, se percató de ello. Parecía esperanzado de ver llegar a su compañero, al igual que él con Suga. ¿No era el único así?

Dio por hecha la inasistencia de Suga al momento de comenzar a jugar. Normalmente después de anotar un punto siempre le miraba al estar o no en el mismo equipo, era algo que hacían por inercia, pero esta vez no encontraba su mirada simpática por ningún lado, y eso era obvio ya que no estaba.

Soltó un suspiro.

¿Por qué se preocupaba tanto?, es decir, era preocupación después de todo, ¿no? ¿Le ocurría aquello tras no ser avisado por el mismo Suga que no vendría a la práctica, o porque creía que le ocurrió algo? Realmente no lo sabía, no se había cuestionado aquello. Solamente pensaba en él y punto. Es que era bastante rara la ausencia del armador. No acostumbraba faltar a las prácticas, y menos sin avisar, sin avisarle a él.

Decidió concentrarse en el juego. Luego le mandaría un mensaje o algo.

No pudo evitar sentirse solo mientras caminaba a casa. No había pensado en que tendría que irse solo en ningún momento del día, ni si quiera había pasado por su mente. Y es que parecía tan raro que sentía que exageraba al notar en demasía la ausencia de su amigo en estos momentos. ¿En qué instante Suga había pasado a formar parte de su vida? – Si tenía el atrevimiento de decirlo de aquella manera – ya sea por la forma en que ahora sentía que de verdad debería estar caminando junto al armador. ¿Acaso se había vuelto una costumbre?, ¿era eso posible?

- Comportarte, idiota – Se dijo en voz alta. Parecía un niño pequeño triste por la falta de su mejor amigo en un día de clases.

De pronto, y como una ráfaga de viento, una idea golpeó su mente.

Suga faltó a la práctica. Noya faltó a la práctica.

Click.

"¿Se pusieron de acuerdo para falta?".

Una leve molestia sintió tras pensar en la posibilidad. Aquellos dos, holgazaneando, sin hacer nada, solo para faltar a la práctica, y peor aún, sin avisarle. Pero, no. Los chicos no eran así, amaban el voleibol y sabia que no harían tal estupidez solo porque les dé la gana.

"Tal vez tenían asuntos importantes que atender".

Pero… ¿Qué clases de asuntos tan importantes como para no avisarle de su inasistencia? Y nuevamente sacaba a flote la misma excusa de siempre. Él no era la madre de ambos como para que le avisasen de todo lo que hagan, por lo que no debería de sentirse con ese derecho, aun cuando era el capitán del equipo, tal vez eran temas que no le conciernen.

Sacudió su cabeza. Se hacía problemas por cosas estúpidas. Mañana hablaría con los chicos.

El botón para borrar estaba siendo utilizado más de lo normal en su móvil últimamente. Y es que no sabía que le diría al peli plateado por mensajes. Pero se lo había propuesto, así que sentía que debía hacerlo. Cuando por fin se sintió contento con su mensaje, lo envió.

"Hola, Suga. Nos preocupamos en la tarde porque no fuiste a la práctica. Nishinoya también faltó. Espero estés bien".

Sonrió contento de haber encontrado las palabras adecuadas y exactas. Realmente estuvo mucho tiempo buscando un mensaje más simple.

Más tarde su móvil sonó, alertando la llegada de un mensaje. Por su mente de inmediato paso la imagen de Suga, por lo que lo revisó.

"Perdón por hacer que se preocupen, pero surgió algo y tuve que marcharme, debí avisarte, lo siento.

¿Nishinoya también falto? Qué raro, mañana hablamos con él".

Una leve sonrisa se formo en su rostro tras leer el mensaje. Suga de alguna manera se sentía culpable tras no avisarle de su inasistencia.

Realmente los demás chicos del equipo no estuvieron demasiado preocupados. Solamente se extrañaron pero justificaban la ausencia de los chicos con; "debían hacer algo importante", "les surgió algo", cosas así. Solamente él había continuado pensando en sus dos compañeros ausentes más de lo normal. Debió decirle aquello a Suga para ocultar su leve preocupación, solo porsiacaso.

Dudó un momento sobre continuar la conversación o dejarlo como estaba. La verdad tenía unas leves ganas de continuar hablando con el peli plateado pero se contuvo y se lo prohibió, sintiendo que no era necesario.

La respuesta de Suga lo había dejado satisfecho. Más de una vez pasó por su mente la idea de que se juntó con Noya para faltar a la práctica, pero el armador se lo acababa de aclarar.

Se acostó.

Se sentía muy raro últimamente, por razones que se le hacían desconocidas y más de una le sorprendía. ¿Qué le pasaba?

Cerró sus ojos deseando amanecer totalmente repuesto y nuevo para el día siguiente. Hoy no había sido el día más normal de su vida.

La sensación era bastante placentera. Sacándole más de un suspiro y quejidos – obviamente – de placer. Solo atinaba a cerrar fuertemente los ojos y tratar de cerrar su boca, mordiéndose los labios en el proceso.

Era cálido, suave, húmedo, y le gustaba aquello. Como le envolvían para luego dejarlo libre y sentir el frio aire que hacia total contraste con la cálida cavidad. Pronto sintió un tope en aquel lugar, chocando con el fondo y presionando una que otra parte de su intimidad, sacándole más gemidos. Era fantástico.

Abrió levemente los ojos y bajó su mirada, encontrándose con la ajena conectada con la suya, mientras tenía en su boca su miembro.

Una imagen bastante excitante y bella a su parecer, más aun al ver la cara de gozo de su compañero mientras tragaba su miembro.

Las mejillas sonrojadas. Sus ojos marrones envueltos en pequeñas lágrimas acumuladas en sus pestañas. Su mirada sensual y pervertida. Su boca cálida y profunda que se tragaba todo su miembro en su total esplendor. Unas leves gotas de sudor caían por su sien pero no era comparación con el líquido que salía por su boca mientras tragaba su miembro, que se deslizaba por su mentón, provocando un río de su propia saliva. El cabello un tanto revoloteado por los constantes agarrones para profundizar la penetración en su garganta.

Todo y mucho más fue suficiente para sentir el clímax en la punta de su miembro y sorprendiéndose hasta él mismo de su osado movimiento, lo presiono contra sí mismo introduciendo aun más su hombría en la garganta de su compañero. Con los ojos fuertemente cerrados y los labios ajenos topando en su pelvis, comenzó a correrse. Podía sentir cada uno de los disparos de su semilla en lo profundo de la cavidad de peli plateado, suponiendo que pasarían directamente al estomago de él.

Sintió unas manos en su trasero, presionándolo aun mas contra aquella boca que hace unos momentos era estrecha. El mismo Suga se auto follaba con su miembro que aun continuaba depositando el semen en aquella hambrienta boca.

Fue inevitable no gemir como nunca lo había hecho, aun cuando trató de callar como antes sus gemidos, no pudo. Se mantuvo ahí, con sus piernas a punto de flaquear y sus pies en punta, mientras se encorvaba ligeramente entrando hasta el fondo. Fue magnífico.

Suga ligeramente fue retirándose, dejando totalmente mojado su miembro de su saliva y a la vez de restos de su semilla.

Le miró. Con aquella mirada perversa y una sonrisa seductora. Sacó su lengua mostrándosela a Daichi. Pudo ver restos de su semilla en ella. Cerró su boca y tragando exageradamente – para que se percatara de ello – volvió a sonreírle.

- Gracias por la comida.

Abrió los ojos de golpe, encontrándose en su cuarto.

Tenía el rostro ligeramente sudado, la ropa se pegaba a su piel y un calor lo envolvía, sofocándolo. Pasó su mano por su frente, secando el sudor. Tenía el corazón un tanto acelerado, por el miedo, sorpresa o vergüenza. Tenía muchas emociones acumuladas. Tenía bastante calor. Tenía… una erección.

Apartó las mantas de su cama, encontrándose con una carpa proveniente de su entre pierna. A la vez sentía como estaba mojado y casi parecía que acababa de tener un orgasmo tras botar tanto líquido pre seminal.

Una ola de calor invadió su rostro más de lo que ya estaba antes. ¿Nuevamente tenía una erección?, ¿por Suga?, ¿otra vez?

Esto era colmo. No lo creía ni le gustaba. Pensó que solamente ocurriría una sola vez y fue por la abstinencia sexual en la que se encontraba, pero esto era otra cosa. No necesitaba masturbarse, ni tenía deseos de aquello. Sin embargo, ahora mismo se encontraba con una erección mañanera, de esas que hace tiempo no tenía. Nunca le ocurría.

¿Aquello fue un sueño? Pareció tan real que no podía creerlo. Se sintió bastante consciente durante el mismo, como si realmente él fuera quien quería hacer aquello, y no se detuvo para nada en gozar.

Las sensaciones, las recordaba bastante bien, aun casi sentía su miembro mojado de la saliva de Suga, pero solo era su imaginación.

Las ganas de dormir y se esfumaron totalmente, quedando completamente activo.

Palmeó su rostro con ambas manos, despabilando. Necesitaba pensar a consciencia, cada cosa que ocurrió y saber qué hacer con ello. Tenía eso en mente pero cada vez que trataba de darle orden y sentido a las cosas, la imagen de Suga a sus pies le venía como una cachetada.

Suspiró. Respiró hondo y exhaló.

Atribuía a que Suga aparecía en sus sueños tras pensar tanto en él. Ya sea por el día anterior y todo lo que había pasado las ultimas semana, tenía sentido para él. Pero aún así, el contexto de su sueño fue demasiado erótico y sexual, cosa a la que no le hallaba explicación. Pudo ser por las fotos de Suga, que aún guardadas en su memoria, formó inconscientemente una imagen de él, aunque parecía casi imposible poder hacer eso, ¿verdad?

Eso había sido realmente nuevo y raro. Una cosa es ver las fotos de tu amigo desnudo, mostrando sus partes y cuestionarse su sexualidad. Otra, era soñar que le follabas la boca, y te corrías en ella – faltaba decir. Cosa que era importante para Daichi – por lo que se preguntaba, ¿a que llegaría si seguía con esto?, ¿Soñaría que se lo cogería?

"¿Me gusta Suga?"

Llevó su mano al mentón, pensado tranquilamente, por fuera, pero por dentro no era necesario describir como se sentía, era todo lo contrario.

No se había cuestiona su sexualidad desde que vio las imágenes de Suga. Esa vez en la que tuvo una erección mirándolas, desde ese día. El tema había quedado olvidado y no le dio tanta importancia tras no sentir nada por Suga los siguientes días – y él esperaba eso – pero ahora nuevamente volvía a su mente aquella pregunta.

"¿Soy gay?"

La idea de algún modo no le molestó, sino más bien se sintió mal tras pensar en ello. Era algo que nunca había pensado y claramente no recibiría una buena respuesta de su parte. Pero en estas circunstancias lo único que podía hacer era estudiar todas las posibilidades.

Nunca había sentido atracción por un hombre. No hasta que ocurrió el incidente con el móvil de Suga. Quedó totalmente comprobado que su erección de ese día había sido provocada por el armador e independiente a eso, no sintió un rechazo hacia la intimidad del dueño de las fotos, mas bien, le pareció atractivo. Pero de todos modos, pensaba que estaba mal vivir todas las experiencias por las que estaba pasando. Aun más al incluir a Suga. No era correcto. Era su mejor amigo. No se sentía cómodo mirándolo con otros ojos. La culpa volvía como un yoyo hacia él. Como aquella culpa que de pequeño te daba después de ver alguna revista o video pornográfico. No era el mejor ejemplo pero se sentía un tanto así.

"¿Por qué me pasa esto a mi?, ¿Seré el único?, ¿Es mi culpa o de Suga?".

Se sentía perdido y desorientado. No sabía qué hacer o decir. ¿Cómo debería actuar? No sabía llevar a cabo el tema.

"Podría pedir ayuda, pero… ¿a quién?".

La idea paso solo un instante por su mente, pero lo suficiente para quedar rondando en ella.

Él no conocía a personas homosexuales o bisexuales, pero aunque lo fueran o no, daba igual, de cualquier manera le podrían ayudar. Solo necesitaba alguien que lo escuchara y no juzgara por lo que le pasaba. Si ese fuera el caso, y encontraba a esa persona que le ayudara, debería contarle todo, absolutamente todo. Cómo husmeó en el móvil de Suga, tuvo una erección en su nombre, le mintió, luego tuvo un sueño erótico con él, y luego otra erección. Qué bonita historia. Además, ¿Qué esperaba al recibir ayuda?, ¿una solución?, lo dudaba. A no ser que conociera a alguien que le enseñara a controlar sus sueños y a olvidar cosas como fotos de tu mejor amigo desnudo. Ojala fuera tan fácil.

Un bostezo salió de su boca que ni molestó en tapar. Daba igual.

Se giró de costado en su cama, aun quedaban unos minutos para levantarse a la hora de siempre. No trataría de dormir, ya que no lo lograría, y si ese fuera el caso, peligraría quedarse dormido y llegar tarde a la preparatoria, por lo que solo se quedó mirando un punto fijo de la ventana a su lado.

Era como volver al mismo punto de inicio del que desde hace unos días había partido. Nuevamente Suga le ocasionaba esto, y no era culpa del nombrado, claro que no, solamente era una manera de no sentirse tan mal pasándole la culpa a alguien más. Lo sabía, todo era su culpa, pero engañarse por unos momentos no le hace mal a nadie.

Se encontraba de la misma manera que en el día que vio las fotografías. Culpable. Confuso. Extraño. No se conocía ni a él mismo.

Alguna vez halló bonita una chica, mas con un chico nunca le pasó aquello, ni nunca pasó por su mente. Tal vez su homosexualidad siempre estuvo escondida o inconscientemente se frenaba, ya siendo por su integridad o el "tabú" que aquello significaba, o incluso por el qué dirán los demás, refiriéndose a la sociedad. Más aún si de pequeño te dicen que las mujeres deben estar con un hombre y viceversa. Automáticamente se bloqueaba su interés por los chicos, siendo que desde pequeño estuvieron en él, solamente que escondidos.

Se revolvió en su cama desesperándose.

- ¿Qué mierda me pasa?

Estaba más furioso que nunca, y consigo mismo.

Como siempre lo ha hecho, le dejó todo al tiempo. Siempre que se encontraba con algo que no entendía, que era raro para él, o que no le hallaba explicación, le dejaba el resto al tiempo. Solamente debería aguantar y soportar sea lo que sea que viniera.

Recién comenzaba el día y para el ya era una mierda.

Suspiró derrotado.


Hasta aquí el capítulo.

Creo que el próximo lo subiré en unas horas mas, en la tarde, ya que estaré fuera de la ciuda días y ahí aprovechare de avanzar mas en los próximos capítulos. Véanlo como una compensación con el retraso y lo corto de los capítulos.

Adiós. Cuídense.