Capítulo 19.

Es día de la madre, todas las tiendas están abarrotadas pues quieren comprar el mejor regalo para ellas, como siempre en mi caso, es difícil sorprender a la mía, pues en este tipo de cosas ella siempre va un paso delante de todos.

Como es costumbre, cada año ella organiza una fiesta para celebrarse a sí misma este día especial, no es que mi padre, Yuki o yo no hayamos querido impresionarla, simplemente ella es así, quiere que todo sea a su manera y naturalmente la dejamos ser.

Han pasado un par de semanas desde que Kotoko y yo decidimos darnos una nueva oportunidad, desgraciadamente por nuestros trabajos y, principalmente, por el mío, no hemos coincidido para salir tanto como quisiéramos. Uno que otro día yo voy a buscarla a la salida de su trabajo para ir a comer y otros ella llega al mío para irnos a uno que otro lugar.

Evitamos anunciarlo a los cuatro vientos por el momento, pues, ella aún no sabe cómo decírselo a Andrew y yo no quiero que mi mamá nos case al día siguiente de habérselo dicho. Ambos queremos vivir nuestro noviazgo a nuestro tiempo.

Después de terminar algunas reuniones y asuntos en la empresa, me dirigí al departamento de Kotoko para buscarla e irnos juntos a la fiesta en casa de mi mamá. Hoy me parece un buen día para anunciarles a todos que ella y yo somos novios, no quiero quitarle el protagonismo a mi madre, pero creo que éste será un regalo que le hará muy feliz, la conozco y sé que nunca murió en ella la esperanza de hacer a Kotoko su nuera.

Llegué al complejo de departamentos donde vive Kotoko, subí por el ascensor hasta el piso donde ella vive, pensé en tocar el timbre, pero me aventuré mejor a probar si seguía siendo la misma contraseña que introduje aquella vez que la traje después de la fiesta de Cristine. Efectivamente, era la misma, debo regañarla porque esta clave es muy insegura, cualquier loco puede entrar a su casa.

Al ingresar, me quité los zapatos y fui hacia la sala de estar buscando a Kotoko, ella no estaba ahí, dije su nombre con voz fuerte, pero no encontré respuesta. Busqué en la cocina, en el baño, en el comedor, pero no había rastro de ella, entonces entré a su recamara y pude escuchar pequeños hipidos y una voz ahogada en un llanto casi silencioso. Preocupado, seguí el ruido y encontré a Kotoko debajo del escritorio llorando y con un portarretrato en el pecho, verla tan triste, tan desconsolada me rompió el corazón.

—¿Qué pasa Kotoko? — le pregunté agachándome para verla. Ella me miró sorprendida y se secó las lágrimas con el dorso de su mano.

—Nada amor, no te preocupes — me dijo mientras intentaba salir de su escondite — no es nada, deja me visto mejor para irnos a ver a tu mamá — se levantó del suelo y yo la detuve agarrándola de la cintura, la volteé para que me mirara y con mi mano levanté su barbilla

—Cuéntame que te pasa — le dije enjugándole las lágrimas — Quiero saber porque estas llorando, me preocupas.

—No es nada en serio — le miré enarcando una ceja, dándole a entender que quería que me dijera lo que estaba pasando — solo que, este día me pone muy triste, a pesar de todos los años que han pasado, yo aún extraño a mi madre, es difícil soportar todas estas emociones porque yo no tengo recuerdos de sus besos, sus caricias, ni siquiera sé cómo es su voz… Solo tengo esta fotografía que me evoca siempre lo mucho que anhelaba conocerla. — su voz se quebró mientras llegaba a la última frase, yo la escuchaba en silencio, dejando que todos sus sentimientos ocultos fluyeran. — Naoki, tu madre es maravillosa y siempre te envidiaré porque tu tuviste la dicha de crecer con ella a tu lado, tienes recuerdos de sus besos, sus abrazos, sobre todo, cuando ella se vaya, recordarás su voz. Yo nunca tendré eso y, desde que tengo uso de razón, el día de las madres me pone triste y trato de pasarlo sin que me afecte, pero, aunque no la conocí, la extraño, la necesito a pesar de todo.

La abracé fuerte para consolarla, ella lloraba en mi pecho y su dolor se convirtió en mi dolor, me hizo reflexionar sobre la relación con mi madre, ella era una mujer muy vivaz, demasiado expresiva, tendía a manipular un poco a la gente y las situaciones para que todo saliera como ella quería, e incluso, podía tener ideas locas o molestas que nos ha puesto en varias escenas vergonzosas a todos nosotros. Ella es una madre muy dedicada y le encanta hacernos felices, pensando en todo ello, no sabría cómo vivir sin ella, realmente no puedo ponerme en los zapatos de Kotoko porque nunca he tenido la falta de amor, de atención, cariños, cuidados, sin importar lo gruñón y mal encarado que puedo llegar a ser, mi madre tiene un amor por mi incondicional, ella siempre está para mí, así como yo para ella. Escuchar como mi hermosa novia, ha tenido que sufrir todos estos años ella sola este pesar, hace que mi corazón se haga chiquito, ella creció sin una madre, ella nunca podrá recordar cómo era un abrazo al ir a la escuela o un beso de buenas noches, ella no tiene esas memorias que te llegan a la media noche, solo tiene una foto de ella, nada más.

Creo que lo más cercano a una madre que ha tenido es la mía, supongo que ahora puedo entender porque siempre trataba de agradarle, aunque sus ideas locas no la convencieran del todo, ella siempre quería dar lo mejor de mí para poder tener la aprobación de mi mamá.

Soy afortunado de tener una madre, que sé que me ama mucho y siempre querrá lo mejor para mí, por más molesta que a veces me resulte, es mi madre y yo así la amo.

Dejé que ella se calmara un poco, con pequeños hipidos, se separó de mí y me miró con ojos tristes, con mis dedos sequé sus lágrimas y le di un pequeño beso para poder aliviar un poco su dolor.

—Si quieres no vamos nena — le dije mientras le acariciaba la mejilla con mi pulgar.

—¿Cómo crees? Es el día de las madres, debes estar con tu mamá, no te preocupes por mí, yo ya me he acostumbrado y no es la primera vez que celebro este día sin ella — me dijo con una sonrisa — Simplemente, siempre me llega esta nostalgia, pero, después todo vuelve a ser normal. Gracias por escucharme.

—Tu dolor es mi dolor Kotoko, si no te sientes segura, mi madre lo entenderá — la miré con cariño

—No Naoki, ella merece tener a su hijo mayor con ella, vamos.

—¿Segura? — ella asintió

—Deja me arreglo y partimos a su casa.

Salí de su habitación y fui a esperarla al sillón en la sala de estar, revisé mi teléfono y me puse a contestar uno que otro mensaje de negocios, y entonces vi uno de Sahoko, me extrañó que haya escrito, entonces lo abrí.

"Veo que visitas a menudo a la perrita esa, ¿Ya son novios? Disfruta tu felicidad, no creo que dure mucho y de eso me encargaré yo. Con amor. Sahoko IRIE."

¿Qué carajos? ¿Cómo sabe que frecuento a Kotoko? ¿Acaso me sigue o me vigila? Maldita sea la hora en que me fui a enredar con esa mujer, está loca y no entiendo ¿por qué su insistencia en seguir pensando que podrá lograr algo conmigo? No entiendo como una mujer tan capaz de conseguirse a cualquier hombre, sigue empeñada en uno que no la quiere. Medité si contestar su mensaje o no, pero, si lo hacía era caer en su juego y no quería dramas el día de hoy, así que decidí dejarle en visto para evitarme la molestia de dimes y diretes.

Cerré un momento los ojos y me apreté el tabique con dos dedos para poder calmar mis ánimos. Escuché que Kotoko salía de su habitación y la vi hermosa como siempre, traía un vestido azul con pequeñas flores amarillas, llevaba unas sandalias no muy altas y el cabello suelto, solo recogido por una diadema blanca. No traía mucho maquillaje, ese atuendo tan natural, la hacía ver muy tierna. Le hice caso a mis impulsos, caminé hacia ella y la besé en la mejilla, en la frente, en los ojos y después en los labios, esta sensación de paz me encantaba, solo con ella podía entrar en mi zona de confort.

—Me vas a arruinar el maquillaje cariño, vámonos mejor antes que pase cualquier cosa.

—Y a cualquier cosa te refieres… — le dije en tono seductor

—A una golpiza que te daré si no salimos de aquí que no están esperando.

Con una sonrisa en los labios salimos de su casa y nos dirigimos al ascensor para bajar hacia el estacionamiento. Se abrieron las puertas y fuimos en busca de mi auto agarrados de la mano, su tacto era tan tibio que me hacía querer proteger este hermoso calor que tanto me encantaba. Una figura familiar pude distinguir a lo lejos, Andrew caminaba hacia nosotros, primero fijó su mirada a Kotoko y después a nuestras manos unidas. Frunció el ceño y detuvo su caminata hacia nosotros quedando a un metro de distancia.

—Venía a recogerte para ir con los Irie porque me invitaron a su fiesta, pero veo que ya tienes con quien ir… ¿Por qué te toma de la mano Kotoko? — Preguntó de manera fría, vi como Kotoko se ponía nerviosa ante su presencia.

—Andrew… Naoki y yo…

—Ella y yo somos novios Andrew, hace un par de semanas que estamos saliendo. — le respondí

—Es por eso que me has estado evitando y cuando por fin logro hablar contigo eres cortante ¿Por qué no me lo habías dicho?

—No sabía cómo hacerlo, has hecho tanto por mí que en verdad no sabía cómo contarte que Naoki y yo somos novios, quería encontrar el momento adecuado para decírtelo — dijo algo nerviosa y asustada.

—Pues creo que encontraste el peor momento, pero que se puede hacer, después de todo lo que él te hizo pasar. Nada te garantiza que no te vuelva a romper el corazón kotoko — ella agachó un momento la cabeza — En verdad eres pésima para escoger a los hombres — le dijo en un tono muy frío y sin emociones.

—Ella ahora está conmigo, como te dije aquella vez en el pub, ella iba a decidir con quién quería estar — traté de ser amable — Quiero a Kotoko — Fijó su mirada en mí — A pesar que no necesito tu aprobación para estar con ella, mi novia se preocupa por ti, espero puedas entenderlo — le dije fríamente.

—Estoy seguro Kotoko, que tarde o temprano te arrepentirás de haber tomado esta decisión, pero yo ya no estaré ahí para ti.

—Andrew, tu siempre estarás en mi corazón, por lo menos déjame ser tu amiga.

—¡No puedo ser amigo de quien amo! lo siento… — miró hacia el suelo derrotado — dile a tu mamá que me disculpe por no asistir a su reunión, como puedes adivinar, no tengo ánimos de verlos juntos.

Se dio media vuelta y caminó hacia su auto, Kotoko quiso ir hacia él, pero yo la detuve, me miró con extrañeza, la miré dándole a entender que era mejor dejarlo solo, quizá con el tiempo, ellos puedan ser amigos.

Esperando que no haya más dramas, llegamos a la casa de mi mamá y la fiesta estaba alegre, asistieron varias personas, amigos y conocidos de la familia. Mi mamá en cuanto nos vio, corrió a saludarnos con la energía de siempre, Kotoko le dio un abrazo lleno de mucho cariño y le entregó un regalo para ella. Ella lo aceptó con una amplia sonrisa. Ella me miró y yo le abracé, sentí como mi madre se sorprendía ante esta muestra inusual de cariño hacia ella, pero lo que me contó Kotoko, me hizo sentir afortunado de tenerla. Le di un beso en la mejilla y le entregué un regalo. Era un collar con un dije de corazón bañado en oro, en él estaba grabado su nombre.

Pasamos a donde estaban todos los invitados y como Dejavu, le pedí a los músicos el micrófono. Era la primera vez que hacía esta clase de cosas y, aunque yo realmente lo sentía innecesario, creo que Kotoko apreciaría que yo hiciera este tipo de hazañas para gritarle al mundo que la amo.

—Si me permiten su atención tengo un anuncio que hacerles — todos los asistentes voltearon sus miradas hacia mí curiosos — desde hace dos semanas soy el hombre más feliz del mundo porque por fin, puedo estar junto a la persona que amo. Sinceramente, no entiendo que me impulsó a hacerlo de esta forma, supongo que es algo llamado amor — algunos asistentes soltaron una risita — Kotoko acércate — ella sonrojada se acercó hacia donde yo estaba, algunos me miraron con curiosidad, sobre todo mis padres, Yuki y el señor Shigeo — les presento a mi novia, la única mujer que he amado en la vida y desde hace dos semanas mis sonrisas son por su culpa.

Todos comenzaron a aplaudir y en ese instante, como se estaba haciendo costumbre, dejé que mis emociones me guiaran y la besé frente de todos. Fue un beso dulce y sencillo pero cargado de todo mi amor hacia ella.

Les agradecí su atención y tomados de la mano caminamos hacia nuestros padres.

—¡Que felicidad siento! Mi sueño por fin hecho realidad — mi madre se nos acercó para abrazarnos a los dos — estoy tan feliz que por fin mis oraciones fueron escuchadas.

—Gracias mamá — dijo Kotoko con una amplia sonrisa.

—Me alegro mucho de que ustedes sean novios — escuché al señor Shigeo a mis espaldas y volteamos nuestra mirada hacia él — espero esta vez no la hagas llorar como en el pasado, ella es mi única hija y no quiero verla sufrir.

—Ese Naoki inmaduro ya no existe, le prometo que cuidaré a su hija por siempre, si ella me lo permite claro. — le sonreí

Con este acto heroico, por así llamarlo, le grité al mundo que Kotoko era mía y que yo era suyo. No importa que pase, jamás la dejaré ir y con esto quiero comenzar a demostrarle a ella que mi amor es sincero y que no importa el tiempo que pase, mi afecto cada día se hace más grande por ella.

La fiesta siguió su curso, comimos, bebimos y nos divertimos como nunca lo habíamos hecho, era ocasión para celebrar a mi madre y también por el amor. Kotoko es la mujer de mis sueños y espero algún día ella sea la madre de mis hijos y así llenarla de flores y regalos, porque nadie se merece más amor que ella. Mi hermosa dama.


¡HOLA QUE TAL!

HOY LE TRAIGO DOS CAPÍTULOS NUEVOS. ESPERO LES GUSTEN.

COMO ES MAYO Y HAY VARIAS FECHAS PARA CELEBRAR EL DÍA DE LA MADRE, QUISE HACER ETE CAPÍTULO COMO ESPECIAL PARA ESTE DÍA. POCOS TRATAN EL TEMA DE QUE KOTOKO NO TIENE MAMÁ, ESPERO HABERLO HECHO BIEN.

GRACIAS POR LEERME. LOS AMO.

MELINA TOLENTINO.