Capítulo 20.

Yuki me convenció de acompañarle para comprar un regalo a Konomi, pronto sería su cumpleaños y quería darle algo especial. Este chico a pesar de ser taciturno, no teme a demostrar sus sentimientos cuando está con su novia. Él era ese tipo de persona que prefiere demostrar su amor con acciones que con palabras, tal vez de su boca no se escuche un amor, bebé, o cualquier apodo cariñoso hacia su pareja, pero cuando está con ella, elige demostrárselo con pequeños detalles para hacerle entender sus sentimientos.

Caminamos por varias tiendas, sinceramente ya estaba cansado; trabajar últimamente muy duro por los nuevos proyectos, salir con Kotoko a relajarnos un rato y ahora, dar vueltas para encontrar el regalo perfecto, era agotador.

Nada de lo que veía Yuki le llamaba la atención, a sus ojos, nada era digno de ser usado por su amada, ella merecía lo mejor. Entonces recordé la joyería donde le compré el relicario a Kotoko, le sugerí que fuéramos hacia ese lugar, él aceptó la idea.

En silencio, como era de esperarse, caminamos hacia mi coche. Al entrar, el habló primero preguntándome sobre cómo me di cuenta que estaba enamorado de Kotoko, le sonreí; aunque me sentía preparado para este tipo de preguntas, nunca creí que fuera tan pronto.

—Como supe que estaba enamorado de kotoko… — lo medité — ella me decía a cada rato que yo le gustaba, era molesto, realmente no soportaba que a cada rato me hostigara y siguiera. Sin embargo, llegué a acostumbrarme. En la noche de graduación — volví a sonreír — después de una discusión que hubo entre la clase A y la F, yo la llevé hacia un lugar aparte para reclamarle porqué me había dejado en ridículo. Entonces ella me dijo que me conocía tan bien que ya comenzaba a fastidiarle y que me dejaría de amar. Eso en lugar de aliviarme me hizo sentir furioso y cuando comenzó a decirme que entrando a la universidad iba a buscar a otro chico de quien enamorarse, no pude soportarlo y la besé — le confesé

—¿Eso hiciste? — dijo Yuki sorprendido — entonces… el beso que vi en el hospital cuando me operaron…

—¿Pensaste que lo habías soñado? — le pregunté lacónicamente.

—Bueno, como te casaste con Sahoko, llegué a esa conclusión, aunque estaba seguro que era real.

—Lo fue — le dije — Aunque aún no entendía o, mejor dicho, no quería aceptar mis sentimientos, cuando la vi dormida, estaba tan linda que no pude evitar besarla. Yo quería confesarme desde ese tiempo. Ella fue quien me dijo que yo sería grandioso como médico, en verdad quería serlo. Después las cosas se complicaron y ya sabes el resto de la historia.

—Naoki

—Dime

—¿Por qué no le hiciste caso a tu corazón? — le mire curioso — Bueno, eso siempre dicen en las películas cursis que Konomi me arrastra a ver, que debes hacerle caso a tu corazón.

—Por arrogancia, simplemente porque sabía que aceptar mis sentimientos públicamente como la vez pasada lo hice, haría que aceptara que mamá tenía razón y estaba tan harto que quisiera manipularme y emparejarme con Kotoko que me dejé llevar por mi insolencia, misma que se fue cuando me enteré que Kinnosuke se le había propuesto, claro, en ese entonces ya era muy tarde. Ella se había ido.

—Te escuchaba llorar en ocasiones, no sabía si estabas dormido o despierto, solo sé que la llamabas y le pedías que no se fuera.

—En ocasiones dormía, pero otras veces, no. Sufrí mucho cuando ella se fue, casarme con Sahoko fue un infierno, ella siempre quiso ser una esposa modelo y ejemplar, pero a pesar de todo lo que ella se esforzara, jamás iba a sentir algo, pues no era Kotoko.

—Si pudieras cambiar algo de todo lo que has vivido ¿Qué sería? — preguntó Yuki curioso

—Tal vez no esperaría tanto tiempo para confesarle mis sentimientos a Kotoko, si ella se hubiera casado conmigo, probablemente yo sería un médico y ella una enfermera. Estaríamos juntos y a punto de tener nuestro primer hijo.

—¿Lo tenías todo planeado? — Yuki dijo sorprendido ante mi respuesta

—No, solo la conocía. A donde yo fuera, ella iba conmigo. — le dije a mi hermano con una sonrisa.

Nos quedamos callados hasta llegar a la joyería donde había comprado el relicario. Es extraño, pero no me incomodó en absoluto compartir parte de mis sentimientos con Yuki, probablemente, él tenga situaciones similares a las mías. Somos hermanos y desgraciadamente, tenemos un temperamento similar. Aunque él, es un poco más abierto que yo.

—Voy a buscar algo Yuki, si necesitas ayuda por aquí estaré. — le dije a mi hermano, él asintió mientras se acercaba a un mostrador.

Por mi parte, me aproximé al estante de los anillos de compromiso. Estaba observándolos cuando una voz familiar se dirigió hacia mí.

—¿En qué le puedo ayudar? — levanté la vista y era la misma vendedora que me había sugerido el relicario. — oh, es el señor de la vez pasada ¿Todo salió bien?

—Muy bien, le encantó su sugerencia.

—Es mi trabajo hacer que los clientes queden satisfechos. — me brindó una sonrisa amable — ¿algo con que le pueda ayudar ahora?

—Necesito un anillo, algo especial para ella.

—¿Alguna idea de lo que busca?

—Quedo en sus manos nuevamente — le dije sonriendo, al parecer, mi gesto le causó algún tipo de reacción pues noté que se sonrojaba un poco.

—Tengo este anillo, tiene un diamante de 14 kilates, es muy usado en estos días. Sencillo y no muy caro, pero creo que para usted… ah, ya sé — me sonrió con complicidad — tengo este anillo, es un poco antiguo, algo caro eso sí, pero creo que lo vale.

Me dio el anillo y lo observé con detenimiento, el aro estaba adornado con pequeños diamantes azules, que son muy raros de encontrar, pero que hacía contraste con el oro blanco con que estaba hecho. El chatón, tenía forma de flor y en cada pétalo había pequeños diamantes azules. En medio, un zafiro en forma redonda y un poco grande. Era ostentoso, eso sí, pero único. Parecía como si fuera una Udumbara, una flor algo extraña y muy hermosa que crece en un tallo Delgado pero resistente, cuentan que florece cada tres mil años. Es tan única y bella, como Kotoko. A pesar que era un anillo algo vistoso, para mí era perfecto.

—Me lo llevo

—¿Seguro? Cuesta 112,000 yenes — me dijo sorprendida

—No importa — le entregué mi tarjeta — ella merece el mundo.

Con una sonrisa, tomó el anillo y lo guardó en un estuche color negro, y me lo entregó. Me di la Vuelta para ir con mi hermano, entonces la dependienta me pidió que volviera al mostrador donde se encontraba.

—Señor, es una chica muy afortunada su novia — me entregó unos sencillos aretes de perlas — cortesía de la casa.

—Oh, gracias. — le dije haciendo una reverencia — espero no causarle problemas.

—Que le vaya bien, espero le guste el anillo a su novia.

Le sonreí y volvió a sonrojarse, vaya… entonces esto causo en las mujeres… — pensé.

Caminé hacia Yuki, estaba indeciso entre una pulsera de oro blanco con pequeñas piedras alrededor y un collar con un dije en forma de estrella. Entonces vi los aretes que me había dado la vendedora, le llamé y el caminó hacia donde estaba.

—¿Por qué es tan difícil elegir un simple regalo? — dijo Yuki exasperado.

—No lo sé, es una de las cosas que nunca le podré encontrar explicación.

—¿Qué le compraste a Kotoko? — preguntó curioso.

—No es de tu incumbencia Yuki…

—Como siempre, tan hermético — rodó los ojos — Bueno, mientras tú estabas coqueteando con la bella dependienta de aquel lado, yo estaba a punto de un colapso nervioso y aún no sé qué regalarle a Konomi — dijo devanando los sesos.

—Toma — le di los aretes — tal vez le gusten.

—Oh… son hermosos — me miró extrañado — ¿Cómo…?

—Venía con lo que le compré a Kotoko, podrías dárselos con el collar. — le sugerí.

—¿En serio? — asentí — ¡Gracias hermano!

Yuki se acercó al mostrador, le indicó al dependiente el collar que había elegido para Konomi, se lo entregaron en un bello estuche color azul.

Salimos satisfechos con lo que habíamos conseguido. Sé que Kotoko y yo no tenemos mucho tiempo de ser novios, pero, no aguanto las ganas de pedirle que sea mi esposa.

Al llegar a casa de mis padres, subí a mi recamara para guardar el anillo, tengo que encontrar el momento perfecto para poder decirle. El sonido de mi celular me sacó de mis pensamientos y vi que era un mensaje de Sahoko.

"¿Ya son novios? Awww que bonito. Espero lo disfrutes Naoki, no durará mucho tiempo. Te amo. Sahoko"

Volví a ignorar su mensaje, de seguro alguien le dijo sobre mi declaración y ahora está más obsesionada que nunca. Tomé de nuevo el celular para contestarle, pero me arrepentí, era hacerle caso y darle gusto de recibir un mensaje mío, sin embargo, todo esto ya me estaba hartando y tendría que hacer algo para que dejara de molestarme.

Sonó mi celular, era Kotoko, últimamente, cada vez que se va a dormir me manda un mensaje y conversamos un rato, parecemos dos adolescentes enamorados.

"Hola cielo, hoy fue un día difícil en el trabajo, pero lo soporté porque todo el tiempo estuve pensando en ti. Espero tú también lo hayas hecho. Te amo. Kotoko"

Sonreí al ver su mensaje, era extraño que solo con ella podía ser abierto, libre, sin temor a ser juzgado de muy cursi o muy serio, solo era yo y ella me aceptaba con todos mis defectos. Ella era perfecta a pesar de todo. Perfecta para mí.

"No tuve tiempo hoy."

Le contesté, tenía ganas de molestarla un rato.

"Eso me pone un poco triste, pero tus razones tendrás. Buenas noches Naoki"

Pude sentir que estaba molesta. Sonreí al imaginarla haciendo pucheros de decepción.

"No es cierto mi vida, tú me das fuerza y valentía para todo. No he podido sacarte de mi cabeza desde hace muchos años, obviamente pienso en ti cada día. Te amo mi niña. Por cierto, muero por volver a ver ese tatuaje. Atentamente. Tu novio"

"¡Que atrevido! Igual muero porque lo vuelvas a ver. Ya me iré a dormir mi cielo, no te preocupes, no soñaré con nadie más, solo contigo. Te quiero. Tu novia"

Me gustaba esta relación tan libre que tenemos, coquetear con ella, molestarla un poco, me da paz. No sé si las cosas hubieras sido distintas, como sería mi relación, pero estoy seguro que me hubiera evitado tantos momentos malos.

Era divertido mensajearme con ella, mandarle uno de buenas noches, buenos días, alguno que otro en el transcurso del horario de trabajo. Saber que ella pensaba en mí tanto como yo en ella. Soy feliz, nadie me puede arrebatar a mi amada niña. Sahoko ya me tiene harto con sus mensajes. Pero mientras ella esté conmigo, soy el hombre más fuerte del mundo, soy capaz de todo con tal de verla sonreír. Daría mi vida por ella, pues, es la mujer que amo y que siempre amaré.


BUENO, ESTO ES TODO POR HOY, ESPERO ACTUALIZAR PRONTO, BUSCO PEQUEÑOS ESPACIOS PARA ESCRIBIR.

LE DOY LAS GRACIAS A MI AMIGA EMILCE, QUE ME AYUDÓ CON SU REVISIÓN Y CONSEJOS.

NO DEJEN DE LEER, SE VIENE ALGO EMOCIONANTE... JAJAJAJA

GRACIAS POR LEERME. DEJEN SUS REVIEW POR FAVOR. SON IMPORTANTE PARA MI.

MELINA TOLENTINO.