Capítulo 23.

Pandai iba creciendo cada día más, independientemente de los problemas que ocasionó Sahoko, todo se había resuelto y ahora se estaba posicionando entre una de las más importantes compañías del ramo en Japón. Expandimos nuestro mercado a países como Corea del Sur, China, Taiwán y algunos de América latina.

Yo no me sentía una persona adinerada, pero, quizá gracias a mi trabajo duro en la compañía, comenzaba a amasar una buena fortuna, lo cual me hacía sentirme orgulloso pues, podría darle a Kotoko una vida cómoda, llena de lujos si así quiere o viajando por el mundo. Podía cumplir el más absurdo capricho que quisiera, sin embargo, yo sabía que a ella lo último que le interesaba de mí era el dinero. Kotoko era una persona buena y pura, con un gran corazón que a todos enamora con su encanto.

Ella es perfecta para mí pues, me ama tal y como soy, cosa difícil de hacer ya que, a pesar de todo, Sahoko nunca soportó mi frialdad e indiferencia, aunque al principio quise comportarme como un buen marido, nunca pude hacerlo. Ya había mentido suficiente como para querer hacerlo conmigo mismo. Sé que fue un fatal error, no obstante, gracias a ello, en estos momentos valoro el tiempo que estoy con el amor de mi vida.

Llevo varios días sintiéndome inquieto, algo preocupado, tal vez sean los nervios porque he pensado muchas maneras de pedirle a Kotoko que sea mi esposa, pero ninguna me parece lo suficientemente buena, linda o romántica para ella. Puede que esté exagerando y quiera tirar la casa por la ventana cuando a ella, con una cena a la luz de las velas le parezca bien, pero yo quiero que sea inolvidable, quiero que sea único. A pesar de que sería mi segundo matrimonio, era la primera vez que yo le pediría a alguien que pasara el resto de su vida conmigo. La primera vez en la que me veo dentro de una familia, con hijos, envejeciendo con la persona que amo, observando el tiempo pasar tomados de la mano, besando sus arrugas y decirme a mí mismo que fue lo mejor que he hecho en mi vida. Morir con una sonrisa en sus labios porque pude conocer lo que era el amor, porque a pesar de todo, estuve completo y mi vida fue buena.

Quiero a Kotoko en mi vida y no me imagino un instante sin ella. La amo, como nunca imaginé amar a nadie.

Tomé mi teléfono y marqué su número, solo quería escuchar su voz.

— ¿Diga? — contestó Kotoko

—Hola mi amor, ¿qué haces pequeña?

—Hola Irie kun, estoy revisando unos proyectos que me acaban de enviar, realmente son buenos, pero tengo que decidirme solo por uno

—oh, ya veo — dije taciturno

— ¿Pasa algo? — me dijo preocupada, entonces se me ocurrió una idea para pedirle que se casara conmigo, le haría una pequeña broma al hacerme el enojado y citarla en un lugar para hablar seriamente de nuestra relación.

—Kotoko, he estado pensando en todo lo ocurrido y quiero hablarte sobre un tema muy delicado y que cambiará para siempre nuestro noviazgo — dije serio, controlando mi tono de voz para que pareciera que estaba molesto.

— ¿Qué quieres decir? ¿Ya no quieres estar conmigo? — oí su voz quebrándose

—No puedo decirte por teléfono, te espero en el Starbucks que está frente a mi oficina a las cuatro de la tarde.

—Naoki… Después de todo lo que hemos superado, estos últimos meses… — su voz sonaba triste, sentía un dolor en mi pecho, pero quería que ella se llevara una agradable sorpresa. — Entiendo, sea lo que sea, sé que tienes una explicación coherente. Te veré entonces, adiós.

Y sin esperar respuesta, me colgó el teléfono.

Llamé por interfon a mi secretaria y le pedí que cancelara cualquier compromiso que tenía por la tarde, al parecer estaba libre y me fui hacia mi casa para recoger el anillo y cambiarme de ropa a algo más cómodo.

Me puse una playera color rojo y unos pantalones de mezclilla azul, unos zapatos casuales color negro y una chamarra de cuero negra, me veía como un motociclista, pero eso no importaba, hoy iba a ser un día especial y sé que a ella le gusta verme de esta forma.

El estuche del anillo lo puse en mi chamarra, primero la iba a ver en el café y charlar un poco de su día, sé que ella estará ansiosa por saber lo que está aconteciendo, pero la dejaré con la duda. Una vez que ella comience a desesperarse por no encontrar respuesta, la llevaré al puente arcoíris, a ese lugar donde fuimos en nuestra primera cita, si es que así se le puede llamar, le diré todo lo que sentía por ella desde el primer momento en que la vi, desde el instante en que me quiso entregar esa carta llena de sentimientos genuinos hacia mi persona.

Se me ocurrió escribirle una carta similar a la de ella, caminé hacia el escritorio de mi cuarto, saqué una pluma y un papel y comencé a redactar todos mis sentimientos en ella, cuando se la dé, le diré que la lea en voz alta y cuando termine de hacerlo, yo me estaré arrodillado ante ella, frente a toda la gente y le pediré que sea mía. Nada debe salir mal, sin embargo, puede que el destino no quiera que sea de esta manera, así que, tengo otros planes en mente por si acaso esto no sale como quiero.

Estoy ilusionado y emocionado por lo que hoy pasará. Estoy pleno y tengo que confesar que fue muy difícil escribir una carta, ponerle detalles y revisar que todo sea perfecto. Ahora entiendo a Kotoko y me siento un idiota por no haber sido más amable con ella en aquel tiempo. Pero, eso ya no importa, hoy ya no.

Estaba por dar la hora pactada y me fui hacia el café donde la esperaría para "hablar sobre nuestra relación". Pasaron los minutos y dieron las cuatro, estaba nervioso y expectante ante tal evento, mis manos temblaban y sudaba. Pedí un vaso con agua, miré el reloj y habían pasado cinco minutos, era extraño porque, aunque estuviera enojada, ella no era capaz de dejarme plantado.

La camarera venía cada tanto para saber si iba a ordenar algo, pero yo le negaba, esto ya no era normal, habían pasado veinte minutos y me estaba preocupando, quizá hice mal en hacerle esa broma y ella piensa que ya no la quiero.

Cuando saqué mi celular para marcarle, entró una llamada de su celular, contesté, pero antes que dijera algo, escuché otra voz por el auricular. Era Sahoko.

—Así que te citaste con tu noviecita ¿no Naoki? — me dijo con tono sarcástico — que pena que ella no llegará — la escuché reírse

— ¿Qué le has hecho bruja? — Me levanté de mi silla — no sé qué pretendes pero…

—Cállate mi amor, que ella está bien… por ahora.

Terminó la llamada y sentí mi corazón latir, tenía mucho miedo de que le hiciera algo, no puedo vivir sin ella y Sahoko estaba loca, quien sabe que cosas podía hacerle.

Pagué la cuenta y corrí hacia mi carro, lo encendí y rápidamente me dirigí hacia su trabajo, al llegar a las oficinas, le pregunté al guardia sobre si la había visto o había notado algo o a alguien extraño, a lo que me respondió que ella había salido veinte minutos antes de las cuatro de la tarde y que no había visto nada extraño.

Maldije a Sahoko, estaba desesperado pues, tengo que encontrar a mi Kotoko, un mensaje llegó a mi celular, era de un número desconocido, lo abrí y decía:

"No se te ocurra dar aviso a la policía o ella sufrirá una muerte horrenda."

Ese mensaje me descolocó, mi mente por primera vez se quedó en blanco, no podía pensar en nada, Kotoko había sido secuestrada por esa demente y yo, estoy en esta enorme ciudad sin idea de su paradero, la quiero de vuelta.

Una llamada entró a mi celular, era Andrew.

~0~

Ya está cerca el finaaaal. Espero que sea de su agrado este capítulo.Los capítulos 22 y 23 fueron betados por mi amiga Emilce, quien amablemente me dio luz verde para subirlos jejejeje.Dejen sus comentarios para saber que les pareció y bueno, me da gusto saber que leen mi sencilla historia.Un abrazo. Melina Tolentino