Capítulo 24.

—No tengo tiempo de lidiar contigo… — dije irritado

—¡No cuelgues Naoki! Es importante que me escuches — demandó Andrew — Sahoko le va a hacer algo a Kotoko, ella está en peligro. — dijo temeroso

—¿Tú como sabes eso? ¿Acaso tienes que ver en lo que está pasando? — Grité

—Necesito verte y explicarte todo — dijo desesperado — de verdad no te llamaría si no fuera algo de vida o muerte.

—Te veo en la cafetería que está frente a mi compañía.

Colgué e inmediatamente me dirigí al lugar acordado para hacer tiempo, espero Andrew no tenga nada que ver en esto, pero, si es así, me encantaría matarlo con mis propias manos. Sin embargo, sé que eso no ayudaría a nada. Sahoko me tiene atrapado, no puedo pensar en nada, intento callar las voces de mi mente que me recuerdan una y otra vez que puedo perder para siempre al amor de mi vida, sinceramente, me siento atrapado.

Sé que no he sido un buen hombre, merezco sufrir por mis pecados, pero ¿por qué castigar a alguien inocente?

Los minutos, se hicieron eternos al esperar a Andrew, tuve que pedir un vaso de agua para poder calmar mis nervios, lo cual fue un intento inútil, pero al menos por momentos podía distraer mi mente. Sentía que perdía el tiempo ahí sentado, pues, podía estar en las calles buscándola, sin embargo, tal vez él tenga alguna información valiosa y me ayude a encontrarlas.

Siempre he presumido de mi capacidad para mantener mi mente fría e inmutable en situaciones de estrés, no obstante, en estos momentos, la vida de la mujer que amo corre peligro y no tengo idea de cómo actuar, qué hacer. Me lleno de coraje al recordar su voz victoriosa, siento un escalofrío muy grande al imaginar a Kotoko a su merced, no quiero pensar en las cosas horribles que le puede hacer. Ella me dijo que no llamara a la policía, pero, si no lo hago, Kotoko corre el riesgo de ser lastimada por esa mujer. Me arrepiento sinceramente de haberme enredado con ella.

Absorto en mis pensamientos, no me di cuenta del momento en que llegó Andrew, hasta que noté que alguien me miraba, él lucía muy descuidado, tenía la mirada perdida y se notaba pálido con unas ojeras enormes alrededor de sus ojos, lucía una barba descuidada, realmente la estaba pasando mal.

A paso apresurado se acercó hacia la mesa donde estaba, se sentó, iba a tomar la palabra cuando él me interrumpió.

—Antes de cualquier cosa Naoki, debes mantener la calma, no sé en qué estaba pasando en aquel momento… — dijo mientras tomaba asiento

—Al grano que no tengo mucho tiempo — le interrumpí

—Sahoko le puede hacer daño a Kotoko, la ha secuestrado y no tengo idea de a donde se la llevó, ¿Se ha puesto en contacto contigo?

—Si, minutos antes que tú me hablaras y quiero que me expliques, ¡Que carajos tienes que ver con esto! — demandé — ¿Cómo sabes que ella está en peligro? Oh… déjame adivinar, tú tienes algo que ver ¿No es así?

—Si y lo sien…

—¡Qué daño te ha hecho Kotoko! — le interrumpí dando un puñetazo en la mesa — ¡Su único pecado ha sido no amarte! Y eso, no es motivo para que conspires en su contra — le dije furioso

—Escucha, al principio cuando supe que eran novios, me llené de rabia y celos. Había recibido mensajes de Sahoko para que nos reuniéramos, pero yo me negaba hasta ese momento— se pasó la mano por sus cabellos —ella sugirió que nos encontráramos, al principio solo era como amigos, confidentes, pues ella me platicaba sobre cómo había sido su vida de casados, todo el daño que le habías hecho. —suspiró — sinceramente, siempre le creía la mitad de lo que me contaba y no le hacía mucho caso, pero, conforme fueron pasando los días, mi rabia crecía cada vez más. — cerró sus ojos y con su puño golpeó la mesa — no puedo decir que ella me obligó a algo, pero si me convenció de buscar a Kotoko y ser su amigo y así lo hice, le llamaba, le mandaba mensajes, sobre todo, le sacaba información. Los seguía en ocasiones y me di cuenta de que, por su forma de coquetear, ustedes ya habían intimado. Esto le dije a Sahoko y ella enloqueció, me propuso secuestrarla para que yo me la llevara a Inglaterra de nuevo y acepté…

—¿Cómo fuiste capaz de planear algo tan ruin y bajo contra alguien que se supone que amabas? — me levanté de mi silla y lo agarré de su playera, tenía ganas de golpearlo y entonces me di cuenta de que la gente comenzaba a vernos, traté de tranquilizarme y poner mis sentimientos al margen para no matar en ese momento al individuo que estaba frente a mí.

—¡Estaba engatusado por esa mujer y lleno de celos! — me miró con miedo — ¡tienes todo el derecho de golpearme, sé que lo merezco!, pero escucha, después de hablar con mi hermana, desahogarme, me di cuenta que eso era muy egoísta de mi parte pues, aunque la amo todavía, yo fui quien se alejó y comprendí que aunque me la llevara, ella nunca me amaría, probablemente me ganaría su odio y prefería que me quisiera como amigo a que me odiara — sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas — Sahoko me habló anoche, me dijo que ya todo estaba listo para nuestro plan, fue entonces que deserté — agachó la cabeza, se le comenzaba a entrecortar la voz — le dije que ya no iba a seguir con esto y que cancelara todo — me miró a los ojos, y en ellos pude ver dolor y arrepentimiento — traté de convencerla de que en lugar de Kotoko, que ella se fuera conmigo a Inglaterra, que intentara olvidarte y que si era necesario contrataría ayuda profesional. Por supuesto ella no quiso y me dijo que con o sin mi ayuda Kotoko iba a desaparecer. No le creí hasta que al venir a despedirme de Kotoko, vi como unos hombres se la llevaban amenazada y la subían a una camioneta negra, los seguí, pero les perdí el rastro…

—Entonces, tienes parte de culpa en esto Andrew… — hablé entre dientes

—Lo siento — se tapó la cara — Soy consciente que hice mal, pero solo quería advertirte…

—Es inaudito escucharte — reí con ironía — pues, cada palabra que pronunciaste era tan infame, tan malvado — comencé a alterarme — ¡kotoko ahora está quien sabe en donde junto a una mujer que está enferma! Espero y ella no llegue a hacerle algo Andrew porque te juro por lo más preciado que tengo que, no importa donde estés, te encontraré y te haré pagar por esto que acabas de hacer. — le amencé, el sintió mi mirada llena de ira y agachó la cabeza en señal de sumisión.

—Tienes todo el derecho de matarme si Sahoko le llega a hacer algo a ella, ten — me extendió un trozo de papel — ella me había dado una nota unos días antes para que la dejara en la puerta de tu casa, quizá tenga alguna pista…

—Espero y esto tenga algo de utilidad — le arrebaté el papel — deseo no verte nunca más Andrew, y si lo hago, ten por seguro que será solo para vengarme ¿entendiste? — le dije con repulsión.

—Lo entendí — dijo agachando la cabeza, estaba por irme cuando me detuvo — Naoki, no importa lo que te haya dicho ella, es peligrosa y necesitas ayuda. Llama a la policía.

—No necesito que me de sugerencias un pobre diablo como tú —Le miré a los ojos, salí a prisa de aquel lugar para poder pedir ayuda a las autoridades.

Caminé hacia mi auto, lo puse en marcha, me dirigí hacia la estación de policía más cercana para denunciar la desaparición de Kotoko. No podía dejar imaginar las atrocidades que ha de estar pasando, no lograba quitarme de la cabeza la idea de que, si llego demasiado tarde, sería fatal. Necesito toda la ayuda necesaria para poder dar con su paradero. Mi corazón duele al no tenerla cerca, al no escuchar su risa, su voz, sin ella no soy nadie, no tengo nada. Si existe un Dios, ruego que la cuide y me ayude a encontrarla.

En cuanto llegué a la estación de policías, me atendió el comandante en turno, le expliqué la situación y le enseñé los mensajes que había estado recibiendo. Desgraciadamente no grabé la llamada ni tenías más pruebas, pero el comandante dijo que con eso era suficiente. Me hicieron varias preguntas de rutina para poder conocer las circunstancias, al terminar ese test, les comuniqué que Sahoko me había dicho que no les llamara, era común que hicieran eso para amedrentar a sus víctimas, pero era necesario dar aviso a las autoridades y actuar rápido.

Para ubicar el lugar donde mantienen raptada a Kotoko, me pidieron que esperara a que me llamara Sahoko, tarde o temprano lo iba a hacer, quería jugar con mi mente y, por ahora, llamarme era su único recurso. Esto lo usarían para poder rastrear la llamada y conocer la ubicación. No importaba cuánto debía esperar o cuánta charla tenía que hacerle a Sahoko, lo suficiente para poder salvar a la mujer que amo.

La preocupación y las ansias de saber su paradero me estaban matando, no podía ni siquiera probar alimento, mi madre llamó incontables veces; no atendía sus llamadas pues, no sabía que decirles, como contarles lo que estaba sucediendo sin que los alterara. Mi suegro y mis padres sufrirían mucho ante esto y les quiero evitar por el momento esa angustia.

De igual forma, intenté ponerme en contacto con el director Oizumi, mas, siempre me impedían hablar con él, simplemente no podía, me decían que estaba en junta, o que había salido a comer. Curiosamente todo señalaba que se negaba a hablar conmigo. Desde que me divorcié de su nieta, no quiere saber nada de mí y lo entiendo, pero esto era muy grave y debía comunicárselo.

Estaba por arrancarme los cabellos de la desesperación cuando una llamada entró, los policías me indicaron que atendiera.

—¿Diga? — contesté tratando de ocultar mi nerviosismo.

—Me he dado cuenta últimamente que eres una persona muy testaruda — dijo Sahoko —hiciste exactamente lo que te pedí que no hicieras…

—¿Cómo sabes? — pregunté sorprendido

—Tengo ojos en todos lados querido, cualquier movimiento que hagas me notifican. — soltó una pequeña risa — También sé que hablaste con el cobarde de Andrew, espero y no nos arruine la diversión que hemos tenido Kotoko y yo, ella es tan… como decirlo, es tan, entretenida — dijo con burla.

—¿Cómo quieres que no pida ayuda si tienes secuestrada a mi Kotoko? — exclamé furioso —Como puedes caer tan bajo como secuestrar a alguien…

—No tuve otra opción mi amor — fingió un tono cariñoso — pero no soy tan mala como crees — claramente estaba disfrutando la situación.

—Sahoko — los policías me indicaron que le hiciera hablar para que ellos lograran localizarle — No era necesario que la tomaras de rehén, pudimos hablar como gente civilizada.

—¿En serio? Pero eso no sería divertido — escuché que se reía sarcásticamente — Simplemente quería escucharte y notar que sufrías, justo como ahora… ¿acaso no te cansas de subestimar a las personas? — se mofó de mí.

—¡No le hagas nada a ella! — demandé

—Te repito, no soy tan mala persona así que aún está viva — a lo lejos escuchaba un forcejeo — tal parece que tu novia quiere hablar contigo… ¿Quieres oír su voz? — preguntó fingiendo interés

—Si quiero — mi corazón latía a mil por hora, en esos momentos no sabía que efecto tendría en mi…

—¡Mi amor! — era Kotoko — Te amo no importa que pase, recuerda que te amo y siempre estaré contigo — Dijo sollozando — siempre te amaré Naoki, siem… — escuché como Sahoko ordenaba que se la llevaran.

—Uy que tierno, me derrite el corazón — dijo al arrebarle el teléfono — no sé si vomitar o alegrarme — sentía mi sangre hervir, mis manos comenzaron a temblar de la impotencia.

—¡Déjala libre! — le grité — ¡Sahoko, reacciona!

—No, este es tu castigo por todo lo que me hiciste, bonita tarde mi amor.

Sin permitirme decir algo colgó, vi las caras de frustración de los policías pues estaban a punto de decubrir el lugar en que se encontraban cuando terminó la llamada. Cerré mis ojos y apreté el puente de mi nariz con mis dedos, sentía mi pecho arder, mis manos estaban frías. No pude hacer nada más que cerrar mis puños y golpear la mesa en un arrebato de coraje.

—¡Tranquilícese señor Naoki! Encontraremos a su novia — me dijo el comandante confiado

—Estoy desesperado por saber dónde está — suspiré — ella está enferma, no sé qué crueldades pueda hacerle.

—Normalmente este tipo de personas llevan a sus víctimas a lugares donde tienen recuerdos arraigados — me dijo mientras me tendía un vaso con agua — puede ser un parque, un bosque, una iglesia o una casa, cualquier lugar en el cual tenga un trauma o un recuerdo aferrado. — dijo mirándome a los ojos — Aunque nuestro trabajo es encontrarla, nos sería de mucha ayuda que hiciera una lista de los lugares donde compartieron juntos, es muy probable que ella esté más cerca de lo que pensamos.

—Está bien, muchas gracias comandante — nos despedimos con un apretón de manos.

—Mis hombres seguirán rastreando el número de los mensajes y de cualquier movimiento extraño de la señorita. Si usted recibe un mensaje o cualquier novedad, infórmenos de manera inmediata. —añadió

—Lo haré

Sin más fui al departamento de Kotoko para estar en un lugar con su olor. Su ausencia me mata, cada minuto se hacía eterno y por más que trataba de tener mis emociones bajo control, simplemente, no podía. Ésta se añade a la lista de las situaciones donde tengo la mente en blanco, donde no sé qué hacer.

Debo enumerar esos lugares y tratar de buscar en mi mente algo que nos relacione, aunque, en estos momentos, no tengo ánimos de nada, solo quiero tener a Kotoko a mi lado, abrazarla y besarla. No sé cómo llamar todo lo que siento, pero probablemente, en estos momentos, podría llamarlo infierno.


!Hola! Perdón por tardar con éste capítulo, pero se me hizo algo difícil... Espero les guste y continúen leyendo ésta historia.

Pronto será el fin de esta historia. La verdad me siento feliz de saber que me leen y que les agrada. En fin, espero les guste este capítulo y trataré de no tardar mucho en actualizar. Últimamente he estado inspirada y motivada. jajajaaja

Gracias Misskaro por tu aposho :)

Éste capítulo fue revisado por mi amiga Emilce, su usuario aquí en fanfiction no recuerdo... perdón.

Les quiero. Melina Tolentino.