CAPÍTULO CINCO
Ya eran pasadas de las diez de la noche, Octavia y Lexa habían decidido aceptar la invitación de las dos amigas, por lo que iban un poco atrasadas, a Lexa no le agradaba ir tarde, pero Octavia parecía que disfrutaba de ver a su hermana nerviosa esperando por ella. A las once en punto, las dos entraban al bar donde se encontraban Clarke y Raven, en cuanto las vieron, la rubia les hizo una seña con la mano para que se acercaran.
-¿Qué van a tomar? –Preguntó Raven mientras llamaba a la moza.- Cervezas –Dijo en cuanto la chica se acercó.- ¿Cuatro? –Las tres chicas asintieron con la cabeza, y la moza se retiró para ir por el pedido.
-Dos contra dos –Dijo Clarke mientras tomaba los tacos y se los alcanzaba a las chicas. El lugar no estaba muy transcurrido para ser un sábado por la noche, quizás por eso habían escogido ese lugar, aunque allí había alrededor de unas veinte mesas de billar. –Lexa y Raven contra nosotras dos. –Anunció la rubia sonriéndole a su amiga, quien le devolvió la sonrisa.- Eres con la única hermana que me falta hacer pareja –Bromeó Clarke.
-Es una pervertida, mejor ignórenla. –Continuó con la broma Raven.- A Clarke le gusta hacer pareja con todos. –La rubia, quien ya se dirigía a la mesa, se giró y le sacó la lengua a la castaña.
-Celos –Dijo la rubia, haciendo que su amiga sonriera. Clarke acomodó las bolas de colores en el triángulo negro que estaba sobre la mesa.- ¿Qué obtenemos si ganamos? –Preguntó la rubia mientras daba la vuelta a la mesa y se situaba frente a las bolas que recién había acomodado.
-Mi eterna gratitud –Bromeó Raven.
-¡Ja! Eso no me sirve. –Respondió la rubia.- Lo tengo desde hace años.
-¿Las que pierden pagan las siguientes dos rondas? –Propuso Octavia, ambas chicas la miraron y asintieron con la cabeza.
-Está bien para ser un comienzo. –Respondió Raven
Clarke tomó la tiza y la pasó por la punta del taco, se inclinó y golpeó la bola blanca haciendo que esta golpeara la primer bola de la fila, las bolas se dispersaron por la mesa, haciendo que dos lisas entraran por dos agujeros, pasó por el lado de Raven y le sacó la lengua, haciendo que esta golpeara con su mano el glúteo de la rubia.
-Si ganas, puedes llevarme a la cama. –Bromeó la castaña, haciendo que la rubia riera.
-Ya quisieras –Comentó con una sonrisa mientras la miraba.
-Como si no hubieras dormido conmigo. –Clarke se giró para observarla.- ¡Oh! ¿Ves que eres una pervertida? –Justo en ese momento llegaba la moza con las bebidas.- A mi amiga tráigale otra ronda más, está muy acalorada. –Continuó con la broma la castaña, Clarke se bebió el contenido del vaso de una sola vez.- Mejor trae un par de jarras –La chica asintió con la cabeza y se retiró de allí. Clarke volvió a tirar, pero no embocó ninguna por lo que el siguiente turno fue de Raven.- Si gano, quiero un beso.
-Hecho. –Se apresuró a decir la rubia.- Octavia te lo dará –Sonrió la rubia, haciendo que la morena se sonrojara, a Lexa no le pasó desapercibido aquello, y soltó una leve carcajada haciendo que su hermana se sonrojara un poco más, quien para cubrir aquello bebió de la cerveza.
-Bien, pero si tu ganas, Lexa te besará. –Respondió la castaña.
-Hecho –Se apresuró a decir Octavia. Raven miró a Octavia con una sonrisa, y luego se preparó para hacer su tiro, con la blanca golpeó una rayada la cual embocó en uno de los agujeros, dándole otro tiro más, y así lo hizo, embocando nuevamente. Ahora estaban empatadas, Raven le sonrió a Clarke y volvió a embocar otra bola, llevando la delantera.
Para el siguiente turno de la castaña, volvió a embocar, y el siguiente le erró, ahora era el turno de Octavia, quien tenía una lucha interna, besar a Raven o que Lexa besara a Clarke, cualquiera de las dos ideas le agradaba. Realizó su tiro embocando una bola, quedando con una diferencia de dos, volvió a golpear la blanca y una lisa entró en uno de los agujeros, pero erró el siguiente tiro. Lexa se preparó para su turno, golpeó la bola blanca y embocó una rayada, pero detrás de ésta una lisa también entraba en el mismo agujero. Lexa y Raven llevaban la delantera por una bola, en la mesa sólo quedaban tres lisas, dos rayadas y la negra.
El turno era de Clarke, quien embocó una y sonrió a su amiga, quedando dos contra dos, Clarke volvió a tirar, no embocó ninguna pero acomodó una, dejando para que en el turno de Octavia ella la embocara. Raven embocó una, Octavia la empató, y luego fue el turno de Lexa, quien también embocó, quedando como ventaja, Clarke las volvió a empatar, y ahora ambas parejas debían embocar la negra. Raven y Lexa tenían que embocar en la esquina derecha superior, mientras que Clarke y Octavia en la esquina izquierda inferior. El turno era de Clarke, quien arrimó la bola negra cerca del agujero que debía embocar, pero Raven en su turno la alejó de allí, Octavia la volvió a acercar, y volvía a ser el turno de Lexa. La castaña dio con la punta del taco a la bola blanca, quien golpeó en uno de los bordes de la mesa, luego dio a la negra, y esta lentamente fue rodando hasta el agujero en que debían embocar, dando la partida como ganada a Raven y Lexa.
-Porque soy buena amiga. –Dijo sonriendo la rubia.- Podrán besarse al terminar la noche. –Clarke comenzó a buscar con la mirada a la moza.- Nunca trajo las jarras. –Dijo sonriendo mientras levantaba la mano y le hacía seña a la chica.
Durante el resto de la noche continuaron jugando y bebiendo, las parejas cambiaban a medida que una nueva partida comenzaba, las jarras de cerveza llegaban llenas pero se iban vacías, habían perdido la cuenta de cuantas iban, pero ninguna estaba demasiado alcoholizada como para no mantenerse de pie o no saber lo que sucedía. Después de unas cuantas horas más, pagaron la cuenta entre las cuatro y salieron del bar, ninguna sabía qué hora era en esos momentos, tampoco era que les interesara mucho, pero ya se podían comenzar a ver rastros de un amanecer.
-Espera –Dijo Clarke mientras tomaba el brazo de su amiga, justo antes de que pudieran dirigirse hacia los autos.- Aún me debes algo. –Sonrió mirándola y luego posó su vista en Octavia, Raven suspiró y se acercó a la morena, con sus manos tomó su mejilla y depositó un pequeño y corto beso en sus labios.- ¿De verdad? –Se quejó la rubia.- Sabes besar mejor que eso. –Raven fulminó con la mirada a la rubia quien sonreía, miró a Lexa y le guiño un ojo, ésta observaba atenta a su hermana, pero había girado su vista justo para ver el guiño, nuevamente posó su vista en su hermana, quien al parecer no sabía qué hacer.
Raven se acercó a Octavia, rápidamente tomó la cintura de la morena y la atrajo hacia sí, uniendo sus labios. El beso al principio fue lento, la castaña no quería abusar pero sabía que su amiga no la dejaría en paz hasta que diera un digno beso, se sorprendió al sentir que la morena respondía aquel beso, abriendo su boca para que la castaña pudiera introducir su lengua, y ésta así lo hizo. Raven aferró más sus manos a la cintura de Octavia, y ésta lo único que pudo hacer fue colocar sus manos en los brazos de Raven. Ambas chicas se separaron al mismo tiempo, como si juntas recordaran que tenían espectadores, y una sonrisa se formó en los rostros de Lexa y Clarke, al ver que tanto Raven como Octavia se quedaban observando.
-Eso si fue un beso. –Dijo Clarke, haciendo que las tres chicas la miraran sonriendo. En las mejillas de Octavia un color rosado comenzaba a surgir, mientras que Raven intentaba ocultar una sonrisa que amenazaba con salir.
-Mejor vamos antes de que tenga que volverme a pie. –Para sorpresa de todas, la que había hablado fue la mayor de las hermanas, quien tomó el brazo de su hermana y jalaba de ella.- Nos vemos –Dijo saludando con la mano, mientras se llevaba a una sonrojada Octavia.
Clarke golpeó la espalda de su amiga con su mano, quien se giró para observarla con una sonrisa, la rubia le devolvió la sonrisa y le indicó con la cabeza que era hora de irse. Ambas chicas siguieron su camino hacia el auto de la castaña, sin decir palabra alguna se subieron y comenzaron su camino de regreso al departamento.
-Te pegó fuerte. –Rompió el silencio Clarke con una sonrisa.
-Me besó –Comentó Raven aún sin poder creérselo.
-Técnicamente tú la besaste y ella te correspondió. –Sonrió la rubia, ganándose un pequeño golpe en el hombro. Clarke no le preguntó a su amiga, sino que tomó el camino para ir a su departamento, no quería perderse el rostro de la chica a la mañana siguiente.
El lunes por la mañana Octavia se sentía feliz, aunque intentaba ocultar su buen estado de ánimo no pasó inadvertido para Lexa, ni para Clarke que la había visto unos minutos ese día. Clarke sabía que Raven estaba igual, al menos el día anterior no había mostrado ningún signo de lo contrario. La rubia quería saber qué pasaba por la cabeza de la morena, pero no tenía la suficiente confianza como para preguntar o siquiera insinuar algo, por lo que lo dejó pasar.
Lexa ya estaba acostumbrada al humor de su hermana, quien parecía que no tenía otro en esos días, pues desde lo pasado el sábado no había cambiado. Durante la semana continuaron con el proyecto, la morena muy animada no tenía peros y mucho menos discutía con la castaña. Era el miércoles por la mañana, Octavia había disminuido considerablemente su sonrisa de su rostro, Lexa creía que se debía a que los pómulos ya le estaban doliendo, un golpe en la puerta hizo que las dos chicas finalizaran su conversación.
-Hola –Saludó Clarke, después de saber que tenía permiso de entrar. Miró a la morena y luego a la castaña.- Creo haber tenido demasiado con una sonrisa –Bromeó la rubia, haciendo que la castaña riera por el comentario.- Sólo venía a asegurarme que el sábado por la tarde irán al partido.
-Claro –Se apresuró a decir Octavia, ignorando tanto el comentario anterior de la rubia como las miradas de ambas en esos momentos.
-Bien –Dijo con una sonrisa.- Por cierto, seguro después iremos a mi departamento a cenar, así que están invitadas. –Y antes de que alguna pudiera decir algo más, la rubia se retiró de aquella oficina.
-¿Vendrán con nosotros? –Harper había estado esperando que su rubia amiga saliera de la habitación.
-Sí, creo que será muy divertido. –Respondió la rubia.
-Aún no van a decir qué sucedió, ¿verdad? –Clarke negó con la cabeza, al mismo tiempo que Harper suspiraba, le habían dicho que el sábado habían salido, pero ninguna comentó nada más que eso.
El sábado por la tarde Raven había pasado a buscar a Clarke, ese día irían en su auto ya que al finalizar el partido irían al departamento de la rubia. Después de aparcar, se dirigieron hacia la entrada del estadio, donde allí ya se encontraban los seis esperando por las amigas.
-Lo siento. –Se disculpó Clarke.- Si alguien no hubiera tardado más de lo necesario…
-Fue tu culpa. –La interrumpió la castaña.- No me dijiste que teníamos que pasar por la tienda. -Clarke llevaba dos bolsas en sus manos, las cuales le tendió una a cada hermana.- Son para ustedes –Dijo sonriendo Raven, haciendo que Clarke pusiera los ojos en blanco.
Ambas hermanas tomaron las bolsas, y de adentro sacaron una remera igual que la que tenían los demás. Los cuatro chicos rieron, les habían conseguido remeras para el partido, ya que cada uno tenía la suya propia. Nathan tenía el apellido Miller atrás con el número 09, mientras que la de Bryan decía Whitesell con el 28, la de Harper decía LeBlanc y debajo el 04, la de Zoe tenía escrito Monroe y el 22, mientras que la de Raven decía Reyes y el número 27, la de Clarke, Griffin con el número 24. Lexa giró su remera para ver la parte de atrás, allí reposaba el apellido Blake y debajo el número 20, mientras que la de Octavia debajo del apellido tenía el número 17.
-Esperamos haber acertado con el talle. –Dijo Clarke, ambas hermanas sonrieron y se colocaron las remeras.- ¡Genial! –Sonrió la rubia al ver que las remeras les quedaban perfectas.- Entremos –Anunció mientras comenzaba a caminar hacia la puerta del estadio.
Después de comprar unas cuantas cosas se dirigieron hacia sus asientos, los cuales estaban enumerados, pero para sorpresa de la mayoría de los presentes Clarke cambió su asiento con Octavia, dejando que ésta y Raven se sentaran una al lado de la otra. Lexa soltó una leve carcajada, ganándose una mirada de reprimenda por parte de Octavia, y miradas de confusión por parte del resto. Clarke había quedado en una de las puntas del grupo, con el tarro de palomitas, dejando que Raven tuviera que tomar del que tenía Octavia, la castaña estaba por matar a su rubia amiga.
-Así que ahora las hermanas tienen remeras. –Comenzó bromeando Harper.
-No quieren que pase lo mismo con Zoe –Comentó Nathan.
-Aunque dudo que alguien tenga la suerte de Lexa. –Bryan le guiñó un ojo a ésta.
-Eso es porque Raven no había venido. –Comentó como si nada Clarke.- ¿Qué? –Dijo al ver la mirada de ésta.- Tú misma lo has dicho, has venido desde hace años y nunca te eligieron –Clarke se encogió de hombros mientras tomaba un par de palomitas.- Mala suerte –Dijo mientras le tiraba las palomitas a su amiga, dándole en el rostro.
-Cierto –Sonrió Raven mientras también tomaba palomitas.- Envidia de que estamos en situaciones diferentes –Y también le arrojó las palomitas al rostro. Nadie había entendido el comentario de la castaña, pero al parecer la rubia sí, a quien las mejillas habían tomado un poco de color.
-Las palomitas acá sirven para tirar. –Dijo Lexa a su hermana.- No son para comer. –El resto comenzó a reír, pues la castaña con sólo un partido ya había entendido ese concepto.- Ya lo veras –Finalizó con una sonrisa, pues el partido estaba por dar comienzo.
Octavia estaba disfrutando de la tarde, a pesar de que mucho no entendía de los nombres de los jugadores, conocía muy bien las reglas del juego, pero la emoción que el resto de los chicos ponía en ello, la estaba contagiando, hasta Lexa ya se unía a las bromas y festejos del resto. En el segundo entretiempo algunos se retiraron, ya sea para ir a los baños o para comprar lo que deseaban.
Clarke estaba haciendo fila junto a Lexa, quien hablaba animada de los días que su hermana había estado de buen humor debido al beso que Raven le había dado, pero Lexa le había hecho prometer a Clarke que no tenía que decirle nada a su amiga, en caso contrario Octavia las mataría. La rubia hizo algún que otro comentario sobre los días de su amiga, quien también había estado feliz, pero no dijo más de lo que en el rostro de esta se podía leer.
-¿Raven y Octavia se besaron? –Preguntó una voz detrás de ellas, ambas chicas se giraron para observar a quien había hablado.
-Harper, no digas nada. –Pidió la rubia.
-¿Bromeas? –Preguntó incrédula.- No ha dejado de bromear con Zoe, no voy a dejar pasar esto.
-Harper…-Intentó pedir Lexa, pero la chica negaba con la cabeza mientras sonreía.
-Ahora entiendo porque Octavia había estado tan feliz en la oficina, y porqué Raven no quería reunirse estos días. –La rubia señaló con el dedo a Clarke.- No me contaste nada –Clarke sonrió.- Si los chicos supieran
-¿Qué cosa? –Preguntó otra voz, quien se encontraba detrás de Harper, las tres chicas lo miraron atentas, Bryan estaba de pie allí y en su rostro se podía notar la intriga.- ¿Qué tenemos que enterarnos?
-Octavia y Raven se besaron. –Respondió Harper rápidamente.
-Sólo fue una apuesta –Intentó aclarar Clarke, para restarle importancia al asunto.
-Nada de eso. –Se apresuró a decir el chico, quien ya sonreía.- Apuesta o no, no dejaré pasar este momento. –Los chicos compraron lo necesario y regresaron a sus asientos.
Tanto Clarke como Lexa, en cuanto se sentaron, sus miradas se dirigieron hacia la cancha, mientras que una sonrisa estaba dibujada en los rostros de Harper y Bryan, ambos chicos querían contarles a sus parejas, pero justo en ese momento el partido era retomado para su tercer tiempo. Doce minutos más tarde y el tercer entretiempo volvía a comenzar, para ese tiempo la cámara de los besos era encendida y enfocaba a las parejas que alcanzaba en esos minutos.
Justo antes de que el entretiempo finalizara y terminara de enfocar a las parejas, se posó en Raven y Octavia, quienes no estaban atentas a la pantalla. Octavia recibió un golpe de su hermana, y al levantar la vista se vio a ella en la gran pantalla junto a Raven, quien después de mirar hacia su derecha levantaba la vista, sonrió y decidió aprovechar el momento. Se giró mirando a la morena, quien al ver la intención de ésta decidió no detenerla, Raven colocó su mano en la nuca de Octavia y mientras cerraba los ojos la atrajo hacia sí. El beso fue corto, pero perfecto, en cuanto se separaron ambas chicas sonreían. A pesar de que la cámara se retiraba para enfocar a los jugadores que regresaban a la cancha, los chicos continuaron observando a aquellas chicas, quienes habían vuelto a unir sus labios. Lexa se giró para observar a Clarke, y ambas al verse sonrieron, pero una idea cruzó por la cabeza de ambas al mismo tiempo. Tomaron un puñado cada una de palomitas, y luego se las lanzaron a las dos chicas que aún no se habían separado.
-¡Empalagosas! –Dijeron al unísono mientras les volvían a arrojar más palomitas, pero esta vez con ayuda de los cuatro chicos.
