Capitulo 25.

Estar en este cuarto, impregnado de su aroma me hace desear estar con ella, realmente necesito su conmemoración de la presencia, no importa cómo, tengo que tener de vuelta a Kotoko. Miro una fotografía donde están ella y su papá. Se ve tan feliz, tan contenta en los brazos de su progenitor, que me causa un sentimiento muy amargo, supongo que es culpabilidad por no protegerla como debía.

No tengo idea de lo que está viviendo en donde está secuestrada, tal vez la estancia torturando, lastimando, pase hambre, frío ... empuñe mis manos lo más fuerte que pude, ya que, por más que intento ocultar mis emociones, bloquear todos esos pensamientos y el miedo que tengo, no lo consigo. Me recuesta un momento, tratando de calmarme, intentando analizar de manera objetiva todo lo sucedido y no dejar que esos pensamientos tan horribles llenen mi mente.

No sé en qué momento de la noche me quedé dormido, solo observo que estoy en su cama, abrazando su almohada con la esperanza de impregnarme de su aroma. Lágrimas se escapan de mis ojos, intento calmarme, de verdad, a pesar de mi gran inteligencia y de los años de práctica por mantener un neutro, sentir que mi novia está en peligro, me descontrola.

-No es momento de ponerte sentimental Naoki, tienes que actuar rápido - me digo a mí mismo, intentando no colapsar.

Tarde o temprano, tanto mi familia como mi suegro tienen que saber lo ocurrido. Llamo a mi madre para pedirle que se reúnan todos en la casa, ella me escucha raro y presiente que algo no está bien, sin embargo, el convenio de mantener la calma hasta que llegue y el informe sobre el rapto de Kotoko.

Antes de partir una casa de mi madre, tomo un lápiz y una pluma para poder escribir los lugares en donde estuvimos juntos alguna vez Sahoko y yo. Recuerdo cuando nos casamos, fue una ceremonia tradicional en el hotel Imperial en Tokio, en el mismo lugar se realizó una recepción muy sencilla y tranquila, en esos que no quería celebrar nada, simplemente, no era motivo para hacer tanto alboroto. Sinceramente dudo que ellas están ahí.

No hay hubo luna de miel, yo solo quería matrimonio trabajando y no tener que estar en solas con ella, un pesar de que intentado por un momento ser un buen marido, me sentía hipócrita de tratar cariñoso o atento. Simplemente, sentía que estaba traicionando a Kotoko, aunque ella no estuviera más en mi vida.

En el tiempo de casados, no hay vacaciones, aunque recuerdo que una vez en que Sahoko me dijo que buscan en unas cabañas situadas cerca del monte Fuji, en la isla de Honshu, pero yo me negué. Reconozco que fue cortante y hiriente al decirle que no iba a ella, que fuera solo y las ganas tenían de ir. Ella agachó la cabeza como era su costumbre y asintió en silencio sin fastidiarme más con esa petición. Me intriga saber si en verdad ella fue ahí, aunque no creo que sea probable, no hay recuerdos en ese lugar.

La casa que compartimos, sería un lugar muy obvio y tal vez, ella o su abuelo, cambiado la cerradura de ese sitio, posiblemente y allí se encuentra, o alguna pista que me lleve a encontrarlas. Es triste contar estos lugares y darme cuenta que no comparto mucho con ella. Si tan solo hubiese sido más comprensivo y menos patán, seguramente, en estos momentos los dos hubiéramos entendido que, aunque lo intenté, no puedo amarla.

Cogí el papel donde había escrito los lugares y lo guardé en mi chaqueta, pero al hacerlo, envió otra nota. Claro ... era el mensaje que me había dado Andrew antes de irse. La tomé, respirar hondo y la leí. Decía:

" Una luna de miel romántica sueña toda la mujer, yo, no tuve una. Tu novia disfrutará de unas vacaciones permanentes en mi lado Disfrutar de tu momento en solas. que mares, no creo que los encuentros Me gusta el saber que por lo que se refiere a las cosas, es la impotencia por el saber que ha sido muy idiota con tantos errores. Gracias por darme esta satisfacción de verte hundido.

Sahoko.

¿Cómo ?, esto no tiene sentido, se supone que Andrew ... ¡Ese malnacido me mintió !, tomé mi teléfono, marqué su número y el tercer timbrazo me contestó.

Diga

-¿Creíste que me ibas a engañar a Andrew? Le dije furioso

-De qué hablas Naoki, no entiendo ...

-¡No te hagas el que no sabes nada! - Grité - ¿Por qué me dijiste que te ibas a ir con Kotoko a Inglaterra, si la nota que me diste no dice nada de eso? - era furioso, si lo hacía frente a mí lo estuviera golpeando.

-¿Cómo? - Dijo sorprendido - Naoki, te juro por lo más sagrado que tengo que todo lo que te dije fue verdad, el plan era que yo iba a llevar a Kotoko a Inglaterra y ... - guardó silencio.

-Que pasa Andrew - dije entre dientes - ¡dime antes de que vaya por ti y te muela a golpes!

-¡Maldita mujer! - Comenzó a gritar - me engañó la muy zorra, Naoki, te juro que yo me iba a llevar a Kotoko, pero tal vez, eso es lo que es maldita mujer quería que pensara. No sé cómo, pero probablemente, ella tenía otros aviones.

Una que te refieres

Escuché a Andrew Piense en las palabras que han dejado un pronunciador, mi corazón en la mina por la hora y descubierto no hay maquinaria en mi vida. Tenía miedo en pensar que mis temores más ocultos eran ciertos.

Andrew suspiró.

-Desde que empezamos a idear el plan, ella estaba muy sospechosa. Pero cuando le dije que no iba a hacerle nada a Kotoko, ella se enojó mucho y ahora que lo pienso, es extraño que ella haya tenido ayuda cuando era el único que iba a colaborar. - Dijo nervioso - ella no quería que me llevara la ropa Naoki, ¿Entiendes? Quería matarla desde el principio.

-¿What? - Le grité - ¡Eres un imbécil Andrew!

Sin querer escucharle más el colgué. Realmente, esta vez estoy muy sorprendido, la cantidad de maldad que puede guardar una mujer, sobretodo, querer hacerle algo a quien no tiene culpa de nada, pero si lo analizamos, un que quiere castigar no es ella como tal, sino a mí.

He estado cometiendo error, tras error y ahora pienso que tal vez, en estas cuestiones, no soy tan inteligente como creyó. Subestimé a mi ex esposa, debí haberme dado cuenta de lo retorcido que se llega a ser desde el momento en que planeó todo su teatro del divorcio. Soy un estúpido. Respiré profundo, tratando de controlar mis emociones.

Salí del departamento de Kotoko y me dirige a casa de mis padres. Mientras manejaba, intentaba mantener mi semblante y emociones al margen. De nada me serviría derrumbarme y ponerme a llorar en esta situación. Debía ser fuerte por Kotoko.

Al llegar a la casa. Entré y camine hacia la cocina. Encontré un todo reunido en el comedor y en cuanto me vi, todos los mismos tiempos me pedían que los contara lo que pasaba.

-Tranquilos - traté de sonar sereno - lo que tengo que decir es muy importante

-¿Qué pasa hijo? - Preguntó mi madre - acaso Kotoko y tu va ... - dijo comenzando a imaginar

-No es momento de soñar madre - le dije cortando sus fantasías - Kotoko ha sido secuestrada por Sahoko - confesé

Todos se sorprendieron ante mi revelación, su padre, miró con la incredulidad, lentamente se levantó de su silla y caminó hacia mí, mi madre comenzó a llorar y mi padre la abrazó para consolarla, mi hermano al igual que todos sorprendido, mirando a todos los lados tratando de comprender lo que sucedía. Con lágrimas en los ojos, Shigeo Aihara se arrodilló ante mí.

-¡Dime que es mentira Naoki! - rogó mi suegro - por favor, dime que es mentira. Mi niña no puede estar pasando esto ... Naoki - me miró con ojos suplicantes

-Lo mismo quisiera, pero no ... no es mentira - probablemente fue sonando muy frío, pues trataba de ocultar mis sentimientos - le dije ayudándolo a levantarse

-Hay que llamar a la policía ... - sugirió mi padre

-Ya lo hice papá, ellos son iguales que yo, la estamos buscando. Solo vine a avisarles ya pedirle por favor, cualquier llamada, algo que me ocurrió de inmediato - comenté tranquilo para no variar más.

A donde vas Preguntó mi madre al ver que me dirigía a la puerta

-No puedo quedarme aquí, debo buscarla. Les prometo que la traeré a salvo

Fue más una promesa para mí que para ellos, no importa si tengo que ir hasta el fin del mundo, la encontraré.

Me dirijo hacia la casa de Kotoko, era el único lugar donde el pensamiento se sosiego, pues su aroma, inundaba cada rincón del lugar y me sentía junto a mí.

-Oh cierto, olvidé a la policía a llevar la lista de los lugares donde estuvimos juntos - me dije a mi mismo. ¿En qué momento de mi vida comencé a olvidar cosas? - pensé - Mi memoria eidética y mi auto control siempre me hacían cumplir todos mis compromisos un tiempo sin necesidad de usar una agenda continuamente. Sin embargo, todo lo que está saliendo de mis manos y ya no tengo el control de mi mente como antes.

Llegué al complejo de apartamentos, aparqué mi carro, cerrado mis ojos y tomé un momento para respirar hondo y tranquilizar mis emociones, de nada me serviría culparme o dejar que los pensamientos de angustia tomaran control de mí.

Descendiendo mi vehículo y caminé hacia el ascensor. Éste abrió sus puertas, entró y marcó el número del piso donde se encuentra el departamento de Kotoko.

Al llegar al domicilio, caminé lentamente por el corredor, sin pensar en nada. Entonces, frente a la puerta de entrada, había una cajita de madera, medía alrededor de siete por siete pulgadas de alto y ancho, en la parte de arriba, contenía un moño de regalo color rojo, me agaché para recogerla y me di cuenta que tenía una nota

" Para Mostrarte Que No soy tan mala"

Mi corazón se inició en la formación errática, mi boca comenzó a secarse y lo peor que podría haber imaginado se estaba haciendo realidad. Traga un poco de saliva y, dubitativo, abre la caja con cuidado.

Contenedor, miré el contenido. Era un mechón de cabello, lo tomé y envió algo húmedo al cogerlo. Miré mis manos extrañado y era sangre. Mi corazón se detuvo por unos segundos, un hueco en mi estómago comenzó a dar forma a lo que había tocado, era el mechón de cabello que descansaba en un pedazo de piel ensangrentada. Lágrimas comenzaron un brotar de mis ojos. No sé cómo corrí hacia mi coche y me dirigí de inmediato a la estación de policías.

Camino directamente hacia la oficina del comandante con la caja en la mano, él, todo el tiempo después de la impresión, alarma se levantó de su sillón para encontrar conmigo. No puedo emitir ninguna palabra, estaba completamente destruido, horrorizado por lo que contenía esa maldita caja. Todo mi cuerpo empezó a temblar, lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas de manera automática y por más que intentaba decirle algo al comandante, no hay.

-¡Naoki debe controlarse! - Me gritó el comandante, yo lo oía distante - míreme - ordenó, yo traté de enfocar su rostro - Respire hondo y dígame qué sucedió y qué es lo que trae en las manos - a como pude, logré obedecerle, cerré un momento mis ojos y respirar hondo

-Antes de venir para acá, quise pasar a la casa de Kotoko, ya que la caja estaba en la entrada, la vista y encontró un mechón de cabello y debajo, un pedazo de piel ensangrentada. - le contesté con voz entrecortada.

El comandante miró el contenido de la caja y hizo un gesto de asco. Llamó a los peritos que de inmediato llegaron para llevar el paquete.

-Lo más importante en estos momentos es saber, de quién es ese mechón y si pertenece a un humano esa piel y sangre. - me dijo tratando de tranquilizarme. - Esa mujer es una psicópata, lo más probable es que solo esté jugando con usted. Espere en mi oficina, le haré llegar un poco de té para que se tranquilice.

De la manera lenta, me senté en uno de los sillones que se sentaron frente a su escritorio, me sentía sin fuerzas, solo miraba a la pared para no perder la cuerda, comencé a imaginar millas de posibilidades y, por más que intentaba no usar el control. Lo peor de todo es que no tenia fuerzas para mover ni un dedo, solo quería que esta pesadilla se terminara, envió mi vida no hubo sentido. Si tan solo ... si tan solo, pudiera regresar el tiempo.

Todo lo que está pasando a mi Kotoko es mi culpa, todo es mi culpa.


Hola, que tal. Disculpen la demora, sinceramente he estado ocupada jejeje.

Espero les guste este giro de la trama, sinceramente, desde el principio quería hacer algo como esto, tengo un asunto personal con Naoki jajaja.

Deseo saber que piensan y no se preocupen, sus comentarios me sirven para mejorar o darme otras ideas.

Gracias por leerme.

Melina Tolentino.