CAPÍTULO SEIS

Después de que el partido finalizara y salieran del estadio, se dirigieron hacia sus autos, pues esa noche se reunirían en el departamento de Clarke. La rubia había creído que su amiga le diría que fuese en otro auto para poder ir con la morena, pero no fue así.

-¿Qué harás? –Preguntó en cuanto se pusieron en marchar y estuvieron solas.- Porque se nota que se gustan.

-¿Crees que es demasiado anticuado pedirle que saliera conmigo? –Preguntó algo avergonzada la castaña.

-¿Te refieres a una cita? –Raven asintió con la cabeza.- No, creo que está bien. Deberían conocerse más. –La rubia ladeó la cabeza.- Aunque ahora me intriga saber qué hicieron el sábado pasado en tu taller.

-Nada. –Se apresuró a decir la castaña.- Antes de que tu pequeña cabeza pervertida piense algo que no es, te diré que sólo hablamos.

-Claro, claro. Lo que tú digas. –Bromeó la rubia, ganándose un golpe en el brazo por parte de su amiga.- Hablando en serio, no creo que sea mala idea lo de la cita.

-Me gusta, Clarke –Dijo sinceramente, soltó un leve suspiro.- De todas las novias que tuve, nunca sentí tan pronto lo que estoy sintiendo por ella. –Clarke sonrió al escuchar a su amiga, la verdad se alegraba de aquello, pero también esperaba que tuviera cuidado.

Unos minutos más tarde, ya se encontraban todos en el departamento de Clarke. Raven se había propuesto invitarla a salir, pero los nervios la estaban comiendo por dentro, jamás se había sentido tan nerviosa al invitar a una chica, aunque debía admitir que sus relaciones no habían comenzado con una cita.

-Es cierto –Comenzó diciendo Bryan.- Traer a tu pareja el día del partido, es cuando menos hablamos. –Bryan sonrió a Raven mientras le volvían a enrojecer las mejillas.

-Ahora te la aguantas. –Dijo Clarke entrando a la cocina, seguida de Harper y Nathan.

-¡Mala amiga! –Gritó Raven mientras acomodaba las cosas que Harper había dejado sobre la mesa.

-Mira quién habla de ser mala amiga. –Dijo Clarke mientras regresaba de la cocina con platos de comida.- Te dije miles de veces que te mudes conmigo. –Raven se acercó a Clarke y la abrazó.

-Es que no puede vivir sin mí. –Dijo mirando a Lexa y Octavia, quienes sonrieron al ver que Clarke había puesto los ojos en blanco.

-Claro, claro. –Dijo la rubia mientras se separaba de la castaña.- Lo que tú digas.

-Tiene buenos vecinos. –Decía Harper sonriendo.- Yo que tú acepto. –La rubia al ver las caras de las hermanas como la de Zoe, quienes no entendían decidió aclararlo.- Clarke se mudó porque escuchaba a su vecina tener relaciones. –Nathan soltó una breve carcajada.

-Hasta que Raven le dijo que dejara de gritar porque en el edificio sabían que fingía los orgasmos. –Comentó Bryan con una sonrisa.

-El rostro de la chica fue impagable. –Decía Clarke mientras traía las bebidas.- Pero después se vengó conmigo.

-¡Cierto! –Dijo Raven divertida.- Lo había olvidado. –Rió la castaña.- Movió de lugar la cama para que Clarke escuchase más. –La rubia asintió con la cabeza.- Pero mi amiga, también se vengó. –En esos momentos las mejillas de Clarke comenzaron a tomar un color más fuerte que el rosa, acercándose al rojo, al verla comenzaron a reír.- ¡Oh! ¡Vamos! –Continuó diciendo Raven.- Te dio pelea

-Basta Raven. –Intentó detenerla la rubia, mientras bebía un poco de cerveza.

-Olvídalo. –Raven rió ignorando a su amiga.- Primero le puso un cartel en la puerta pidiendo que no hiciera demasiado ruido. –Clarke intentaba ocultar más su rostro.- La chica no le hizo caso, entonces una noche pusimos un cd con gemidos, Clarke vino a casa, porque no podría dormir. –La rubia estaba a punto de ponerse de pie, pero su amiga la tomó del brazo y la volvió a sentar.- No te vas. –Dijo con una sonrisa.- Su vecina se dio cuenta, así que la noche siguiente estuvo gimiendo hasta altas horas de la madrugada. –Raven miró a la rubia y volvió a sonreír, al ver que esta intentaba en vano ocultar su rostro en el fondo del vaso de cerveza.- Pero milagrosamente llegó Niylah y bueno, el resto se imaginaran. –Raven bebió de su cerveza, mientras ocultaba una sonrisa en su rostro, Clarke se puso de pie y fue a la cocina por más bebida, pues prácticamente habían bebido lo que había llevado mientras escuchaban a su amiga contar la historia.

-¿Quién es Niylah? –Escuchó que Octavia había preguntado.

-Mi ex –Se limitó a decir la rubia una vez había regresado de la cocina.

-No es sólo su ex, es la ex. –Dijo Bryan, ganándose una mirada reprobatoria de Clarke.

-Bueno, basta. –Dijo Clarke, mientras volvía a beber cerveza, si la noche continuaba así, no alcanzaría toda la cerveza del mundo para que bebiera. Lexa miró atenta a la rubia, y luego rápidamente se llevó su vaso a los labios y bebió todo el contenido de un trago.

-Suelen verse –Finalizó Harper con una sonrisa. –Niylah sigue enamorada de Clarke. –La rubia rodó los ojos y suspiró.

-¿Por qué terminaron? –Preguntó Zoe intrigada.

-Clarke terminó con ella. –Respondió Bryan por la rubia.

-¿Podemos cambiar de tema? –Preguntó la rubia con una sonrisa.

-Nómbrala tres veces y llamará. –El teléfono de la rubia había sonado, anunciando la llamada de su ex.- Atiende. –Raven sonreía mientras observaba a la rubia, quien después de tomar su teléfono había salido al balcón para poder hablar tranquila.

Unos pocos minutos después la rubia regresaba al comedor, tomó los platos vacíos y continuó hasta la cocina, Raven se levantó y fue detrás de ella.

-¿Todo bien? –Preguntó ayudando a Clarke, quien rellenaba los platos, la rubia asintió con la cabeza.- Sabes que no fue mi intención, lo de Niylah.- La rubia se giró para observar a su amiga, y le dedicó una pequeña sonrisa.

-Si crees que me enojé por eso, no me conoces bien. –Dijo esta aún sonriendo.

-¿Vendrá? –Clarke negó con la cabeza, volviendo a lo que estaba haciendo anteriormente.- ¿Está aquí? –Preguntó con cautela la castaña, la rubia volvió a negar.

-Sólo quería saber si se había olvidado algo. –Dijo la rubia sabiendo que su amiga no se rendiría hasta saber el motivo del llamado. Justo en ese momento, Octavia entraba a la cocina.

-¿Necesitan ayuda? –Preguntó observando a las amigas.- Harper me dijo que viniera –La morena no pudo terminar de hablar porque la rubia ya estaba riendo, tomó algunos platos y salió de la cocina dejando a las dos chicas solas.

-Lo hiciste a propósito. –Dijo Clarke en cuanto regresó de la cocina, la otra rubia sonrió mientras asentía con la cabeza.

-Espera. –Pidió Raven en cuanto observó que la morena tenía intenciones de salir de allí.- Sé que puede sonar algo anticuado, y vaya que después de lo que pasó, sí lo es. –Raven estaba nerviosa, era una de las pocas veces que se la podía ver así, y agradecía que sus amigos no estuvieran allí para verla en esos momentos.- Sólo quería saber si…no sé…te gustaría salir conmigo… -Estaba odiando a sus nervios, no quería ni imaginar cómo la estaba viendo la morena.

-¿Te refieres a una cita? –Preguntó con cuidado Octavia, observando atenta a la castaña, quien asintió con la cabeza lentamente.- Claro –Se apresuró a decir la morena sonriendo.

-Genial. –Raven no pudo decir nada más, porque la puerta de la cocina volvía a abrirse.- Te mandó Harper para… -Dejó la frase sin terminar, esperando que lo hiciera la otra persona.

-Clarke –Corrigió Bryan.- Se olvidó esto –Dijo el chico mientras tomaba algunos platos que a la rubia le habían quedado.

Continuaron comiendo y bebiendo mientras contaban anécdotas y reían, a la mayoría no le pasó inadvertido las miradas y sonrisas que se dedicaban Octavia y Raven, mientras que Lexa miraba atenta a Clarke, quien estaba ajena a esas miradas, pero no pasaron inadvertidas para el resto.

Lexa y Octavia estaban en la habitación de la segunda, había pasado una semana desde el día del partido. Ese mismo sábado saldría con Raven, y la morena se encontraba muy nerviosa, tanto que daba vueltas por la habitación, yendo de un lado hacia el otro, revisando su armario, y dejando lo que había descartado sobre la cama. Al principio Lexa estaba recostada sobre la cama, pero después de ver que la pila de ropa aumentaba se mudó a la silla frente al escritorio.

-¿Por qué no te decides por algo? –Preguntó un poco frustrada Lexa.- Es una cita y ya se besaron

-No es cualquier cita. –La morena volvía a dejar unas remeras sobre la cama.- De verdad me gusta. –Octavia se giró para observar a su hermana, quien la miraba atenta. Lexa se puso de pie y se acercó al armario de la morena.

-Ponte esto –Dijo mientras sacaba un vestido de color negro.- No es formal ni informal. –Octavia se acercó a la castaña y la abrazó.

-¡Gracias! –Dijo mientras tomaba el vestido y se dirigía al cuarto de baño para vestirse. Unos pocos minutos después salió de allí.- ¿Qué te parece? –Preguntó un poco nerviosa.

-Perfecta –Respondió Lexa con una sonrisa.- ¿Pasará por ti o…? –La pregunta quedó en la nada cuando escucharon el teléfono de la morena sonar, ésta lo tomó y leyó un mensaje.

Octavia salió de la habitación lo más rápido que pudo, pero con todo el cuidado de no arrugar el vestido ni de golpearse, Lexa la seguía con una sonrisa. En cuanto bajaron pudieron ver que en la sala se encontraba su padre junto a su madre, quienes al verlas se giraron para observar a la morena.

-¿Tienes una cita? –Su padre la miraba intrigado.

-Estás hermosa, cariño. –Dijo Aurora ignorando a Paul, pero al parecer no había sido la única.

-¿Con quién saldrás? –Bellamy llegaba de la cocina, y había alcanzado a escuchar las últimas palabras.

-Ni se te ocurra decir nada –Octavia miró seria a su hermana, tanto que podría infundir miedo, pero Lexa no se dejaba intimidar, y menos por la menor

-No lo haré. –Sonrió la ojiverde. Octavia tomó sus llaves y salió de la casa, bajo la atenta mirada de todos los presentes.

-¿Cuándo pasó esto? –Escuchó que preguntó Bellamy

-Hace un par de semanas. –Intentó restarle importancia.- Larga historia. –Lexa se retiró a su habitación, ya conocería los detalles de aquella noche.

Raven se encontraba en uno de los restaurantes de la ciudad, no sabría si sería formal o informal la cena, Clarke la había acompañado a comprar aquel sencillo vestido blanco, según las propias palabras de la rubia, "Octavia caerá rendida a tus pies", pero la castaña creyó que su amiga estaba muy equivocada, pues la que caería rendida sería ella. Justo en esos momentos, Octavia se dirigía hacia la mesa que Raven se encontraba, ésta se puso de pie y mientras mordía su labio inferior, con la mirada recorría el cuerpo de la morena.

-Estás hermosa. –Dijo en un susurro, pero Octavia había podido escuchar esas palabras perfectamente, por lo que se sonrojó.

-Tú también –Aunque podía ser una respuesta de cortesía no lo era, Octavia realmente pensaba que la castaña estaba hermosa con ese vestido.- Aunque debo reconocer que me gustas más cuando tienes aceite en tu nariz –Bromeó la morena, estaba demasiado nerviosa con todo eso, y necesitaba relajarse un poco.

-No vas a dejarme nunca en paz, ¿cierto? –Preguntó sonriendo Raven, la morena negó con la cabeza mientras ambas chicas tomaban asiento.- Quizás en algún momento a ti también te pase. –Octavia rápidamente levanto la mirada, observando a la castaña, quien se mordía el labio, estaba segura que había cometido una equivocación con ese comentario.

-Eso ya lo veremos –Continuó Octavia. Ambas mujeres tomaron la carta que la moza les había alcanzado.- Tendrás que tener cuidado dónde pones tus manos.

-Nunca te dije que yo no las controlo. –Raven sonreía mientras miraba a Octavia, una sensación de alivio había recorrido su cuerpo al ver que la morena no se había ofendido, sino que todo lo contrario, le había seguido el juego. Octavia levantó la vista, observando con una ceja alzada a la castaña.

-Entonces tendré que tener cuidado con tus manos. –Raven soltó una leve carcajada, haciendo que Octavia la siguiera. Ambas chicas estaban comenzando bien la cita.

Unos minutos después la moza regresaba para tomarles el pedido, y luego volvía con la botella de vino que habían pedido. Mientras esperaban que les llevaran la cena, ambas chicas conversaban animadamente.

-¿Por qué decidiste invitarme a salir? –Preguntó con cautela Octavia, mientras su mirada no se apartaba de aquellos ojos marrones.

-Me gustas –Decidió responder con sinceridad Raven, pero aguardó silencio cuando la moza regresaba con sus platos y luego se retiraba.- No sé, simplemente creí que sería bueno intentarlo. –Raven bebió un poco de vino.- No saliste corriendo cuando te besé la noche del billar. –Se encogió de hombros mientras volvía su mirada a su comida.- ¿Por qué decidiste aceptar? –Preguntó alzando la vista y mirando fijamente a la morena, quien se ruborizó.

-También me gustas. –Respondió con una leve sonrisa.- Y tampoco saliste corriendo cuando te correspondí el beso. –Raven volvió a reír, y Octavia sonrió observando la sonrisa de la castaña, realmente le estaba gustando.

Ambas chicas se estaban divirtiendo, después de terminar de cenar decidieron pedir el postre. Ninguna de las dos deseaba que la noche terminara, la estaban pasando tan bien que no les importaba la hora que fuese, pero para suerte de ambas recién se acercaba la media noche.

-Yo invito. –Dijo Raven cuando la moza les había llevado la cuenta.- Yo invito. -Insistió Raven, al ver que la morena iba a decir algo.- La próxima puedes hacerlo tú.

-Perfecto –Estuvo de acuerdo Octavia.

Raven y Octavia salieron del lugar, la noche no estaba fresca aún, pero igual ambas había llevado un sweater. La morena observaba a la castaña, se sentía tan nerviosa y no entendía bien el porqué, después de todo ya habían estado juntas en el taller de Raven, y se habían besado tres veces. Raven le sonrió al notar su mirada en ella.

-Hay que hacerlo de nuevo. –Dijo Octavia una vez las dos llegaron al auto de la morena. Raven asintió con la cabeza, mientras le sonreía.

Raven se acercó lentamente a la morena, haciendo que esta pegara su espalda con la puerta del auto, Raven sonrió al ver que Octavia lo hacía, volvió a acercarse un poco más mientras colocaba su mano en la cintura de Octavia. Sus miradas se cruzaron, para luego ver los labios de la otra, era algo que ambas chicas querían, por lo que Raven cortó con la poca distancia que le quedaba y unió sus labios con los de Octavia. La morena correspondió el beso, mientras colocaba sus manos en la nuca de la castaña, atrayéndola más hacia sí. Raven acercó su lengua a los labios de Octavia, quien entendió la petición y lo consintió dejándola pasar. Una pequeña corriente eléctrica recorrió ambos cuerpos cuando sus lenguas se cruzaron. A diferencia de los besos anteriores, este era más que perfecto, y sobre todo, no había nadie allí para interrumpirlas.

-No tuvimos público –Susurró Octavia con una sonrisa una vez se hubieron separado. Raven soltó una breve carcajada y luego depositó un pequeño beso en los labios de la morena.

-Hay que hacerlo de nuevo. –Susurró la castaña sonriendo, y se inclinó nuevamente para volver a besarla.

Hola! Subí 5 capítulos de una sola vez porque quería llevarlo a la par con el de wattpad, y al igual que ahí actualizaré los días Lunes, Miércoles y Viernes. Espero que les guste la historia y gracias por leerla :D