CAPÍTULO NUEVE
Clarke sintió que alguien la empujaba, haciendo que su frente golpeara con la de la castaña, la rubia no esperó a recibir otro golpe, tomó a Lexa de la mano y tiró de ella hacia el único lugar por donde se podía salir. Detrás de ellas más chicos gritaban, y pudieron ver que eran perseguidos por un hombre enmascarado con una motosierra, por lo que aceleraron el paso, a sus lados comenzaron a aparecer esqueletos y arañas, ambas chicas gritaron y luego comenzaron a reír, si bien aquello no daba miedo, que aparezcan cosas de la nada, si asustaba.
-¡Al fin salieron! –Ambas chicas escucharon al chico, Bellamy estaba de pie junto a Raven y Octavia, Clarke rápidamente soltó la mano de la castaña, acto que no pasó inadvertido por ninguna de las chicas.
-¿Qué pasó? –Preguntó Raven sonriendo mientras su mirada se fijaba en Clarke.
-Unos chicos nos empujaron –Comenzó diciendo la rubia.- Tuvimos que salir rápido antes de que volvieran a golpearnos
-O que el loco de la motosierra nos agarrara. –Comentó Lexa, ambas chicas sonrieron mientras que la rubia asentía con la cabeza.
-¿Dónde vamos? –Preguntó el chico, ajeno a todas las miradas que ocurrieron entre las chicas. No esperó respuesta y comenzó a caminar hacia uno de los juegos.
Bellamy se dirigió al juego en el cual, con un gran mazo hay que golpear una palanca que dispara un objeto hacia arriba, con la intención de golpear una campana en la parte superior. Las cuatro chicas lo siguieron, y observaron atentas a Bellamy mientras tomaba el mazo y golpeaba aquella palanca, el objeto subió casi los tres metros, el chico del juego le entregó un peluche. Bellamy lo tomó y acto seguido se lo entregó a la rubia, quien lo tomó y le dedicó una leve sonrisa al chico. Octavia observaba a su hermana, quien si pudiera hubiera matado a su hermano con la mirada, sus celos habían emergido, antes de que pudiera hacer algo, Raven tomó el martillo, y con un fuerte golpe, le dio a la palanca, haciendo que el objeto golpeara la campana.
-Para ti. –Dijo Raven una vez el chico le había dado el peluche, el cual era más grande que el que había ganado Bellamy.
-Gracias –Sonrió Octavia, luego de depositar un beso en los labios de la castaña.- Creo que acabas de quedar muy mal, Bell –Comentó la morena sonriendo más, Lexa soltó una leve carcajada, mientras que Raven y Clarke sonreían. El chico se quedó sin habla, por lo que optó por volver a tomar el martillo y nuevamente golpear.- Bell, ya déjalo. Dudo que lo consigas. –Octavia estaba amando molestar a su hermano, era una manera de vengarse de él por haber ido con ellas.
-Ya déjalo. –Lexa tomó del brazo de su hermano y lo alejó de allí, después de que el chico hubiera intentado tres veces más y no lo consiguiera.- Raven es mecánica, tiene que tener fuerza para cargar con cosas. –Explicó la chica a su hermano, a pesar de que sus celos habían salido cuando él le entregó el peluche a Clarke, estaba sintiendo un poco de lástima, pero no podía negar que había sido divertido ver al chico intentarlo una y otra vez, sin lograr nada.
Continuaron la noche jugando en los puestos, varias veces se subieron a la montaña rusa, y a pesar de que al comienzo la presencia de Bellamy no le agradaba a su hermana menor, poco a poco se fue relajando, pues debía reconocer que entre los cinco se las estaban pasando bien. Allí mismo cenaron algo, y una vez terminaron, continuaron recorriendo la feria, jugando repetidamente a algún que otro juego. Cuando creyeron conveniente, regresaron a la casa.
Clarke subió a la habitación, dejó el peluche y tomó su libreta con sus lápices, se dispuso a bajar justo cuando en esos momentos la castaña entraba por la puerta.
-¿Por qué sonríes? –Preguntó la rubia al ver a Raven.
-No sé –Respondió ésta mientras se encogía de hombros, y luego observó el peluche.- Te dije que estaba detrás de ti. –Clarke suspiró, y en lugar de salir de la habitación cerró la puerta.
-Déjalo, por favor. –Pidió la rubia mientras se sentaba en su cama.
-Clarke, ¿acaso no te das cuenta? –Clarke asintió con la cabeza, mientras se recostaba en la cama, observando el techo.- ¿Qué pasó? –Preguntó después de unos pocos minutos de silencio.
-¿Qué pasó con qué? –Preguntó la rubia, girando la cabeza para ver a su amiga, quien en esos momentos se estaba poniendo su pijama.
-En la casa del terror. –Respondió como si fuera obvia su pregunta.- Y antes de que digas que no tienes idea de lo que hablo, te recuerdo que salieron tomadas de las manos. –Se acercó a su amiga y con la punta del dedo señaló su frente.- Sin contar el hecho de que tienes un golpe ahí –Raven tocó con su dedo justo en el lugar donde estaba colorado, Clarke rápidamente con su mano apartó a la chica.
-Me golpeé –Respondió como si nada
-¿Cómo? ¿Con qué? –Volvió a preguntar Raven, Clarke tomó aire y luego suspiró, sabía que su amiga no se cansaría de hacer preguntas, no hasta que tuviera las respuestas que quería, no hasta que supiera lo que había pasado allí dentro.
-Con Lexa –Respondió mientras cerraba sus ojos, la rubia se tomó su tiempo, pensando si contarle lo ocurrido exactamente o sólo cambiar un poco la versión, pero después de todo era su amiga, por lo que optó por decirle la verdad.- Estuve a punto de volver a besarla, unos chicos pasaron y nos golpearon. –Dijo rápidamente, Raven se sentó en la cama, junto a la rubia quien se había erguido y ahora se encontraba en la misma posición que la castaña.- Creo que el universo está en contra de que la bese –Sonrió con ironía, Raven sonrió y luego asintió con la cabeza lentamente.- ¿Qué pasó entre ustedes? –Preguntó de repente Clarke.
-Quiero pedirle que sea mi novia –Raven miró con cautela a su amiga, intentando descifrar su rostro, pero para suerte de la castaña, una sonrisa se dibujó en el rostro de la rubia- ¿Estás de acuerdo? –Preguntó con temor.
-Raven, no tienes que pedirme permiso para eso, lo sabes. –La castaña asintió con la cabeza.- Me agrada Octavia, aunque se nota que si se enoja contigo puede ser muy severa. –Clarke se puso de pie.- Será mejor que no la hagas enojar. –Ambas amigas sonrieron, mientras que Raven asentía con la cabeza, no tenía ninguna intención de hacer enojar a la morena.
Clarke salió de la habitación, llevando con ella su libreta y lápices, detrás de ella iba Raven, pero la castaña en lugar de seguir a la rubia, se detuvo frente a la puerta de la habitación de Octavia y Lexa, tomó aire varias veces y cuando junto valor, llamó a la puerta. No tuvo que esperar demasiado, la puerta era abierta y detrás de ella aparecía Lexa, quien al parecer tenía las mejillas un poco rosas.
-¿Está Octavia? –Preguntó Raven con una leve sonrisa, Lexa asintió con la cabeza, y salió de la habitación, dejando la puerta abierta para que Raven entrara.- ¿Podemos hablar? –Preguntó una vez cerró la puerta detrás de sí.
-Claro –Octavia también ya se encontraba con el pijama puesto, una remera de finas tiras colgaban de sus hombros, el short cubría hasta por debajo de sus muslos, Raven no pudo evitar recorrer con su mirada el cuerpo de la morena, las delgadas y largas piernas, el escote que dejaba ver sus pechos, Raven tomó aire y relamió sus labios mientras subía su vista al rostro de Octavia, quien sonreía, ella también había recorrido con su mirada el perfecto cuerpo de la castaña. El pijama de Raven era un short que también cubría por debajo de sus muslos, pero la remera que llevaba tenía unas mangas que cubrían sus hombros.
-Yo… -Comenzó diciendo Raven.- Yo…quería saber…-Raven había comenzado a jugar con sus dedos, mirando nerviosa a Octavia, quien soltó una leve carcajada al ver el estado de la castaña.
-En todo el tiempo que estuvimos solas, no estuviste tan nerviosa como ahora. –Comentó sonriendo, Octavia dio un par de pasos hacia Raven, y al ver que esta no retrocedía continuó avanzando. -¿Sucede algo? –Preguntó una vez estuvo justo frente a ella, pasó sus manos por la cintura de Raven, quien se sintió un poco más relajada, pero los nervios aún la atacaban.- Raven –la aludida levantó la vista para mirar a la morena, quien la miraba inquietante.
-Quería saber si quieres ser mi novia. –Raven había soltado la frase lo más rápido que pudo, cuando se dio cuenta que lo había hecho, sólo pudo quedarse inmóvil, esperando una respuesta.
-Sí, si me gustaría que seamos novias –Respondió con una sonrisa Octavia, depositó un beso en los labios de Raven.- ¿Por qué te ponía nerviosa eso? –Preguntó después de separarse, Raven sólo se encogió de hombros.- Creo que nos besamos demasiadas veces como para que sepas que me gustas, y además ya te lo había dicho. –Raven sonrió, llevó sus manos a la cintura de la morena, y la trajo hacia sí, uniendo sus labios en un cálido y dulce beso, ese era su primer beso como novias, y aquella idea hacía feliz a ambas chicas.
La noche estaba cálida, las estrellas podían contemplarse desde cualquier punto de vista de la ciudad, Clarke había salido al porche de la casa con su libreta y unos lápices, había tenido la idea de dibujar el paisaje que le presentaban ante ella, pero su idea cambió cuando vio que alguien estaba sentada en la arena frente al mar. La luna iluminaba el contorno de una silueta, aunque no podía verle el rostro sabía perfectamente de quien se trataba.
Clarke comenzó a trazar las líneas sobre la hoja, mientras dibujaba por su mente paso la idea de que aquella libreta sólo tenía dibujos de Lexa, y por alguna extraña razón aquello no le molestaba en absoluto. Una sonrisa se dibujó en su rostro, recordando los dos momentos del día en que había estado dispuesta a besar a Lexa, se había prometido ella misma que ese fin de semana lograría besarla, la castaña no había intentado alejarse de ella en ninguna de las dos situaciones, y por el contrario, cuando estaban en el baño, Lexa no había podido dejar de recorrer con su mirada el cuerpo de la rubia.
Se llevó la libreta a su pecho, había escuchado un ruido proveniente detrás de ella, y no quería que nadie viera lo que estaba dibujando. Giró su cabeza para observar de quien se trataba, Bellamy aparecía por la puerta con dos tazas y una sonrisa dibujada en su rostro, le tendió una de las tazas a la rubia, quien la aceptó gustosa, pero antes cerró su libreta, dejándola al lado de ella.
-Gracias –Susurró y bebió un poco del café.
-No sabía cómo te gustaba. –Respondió el chico mientras se sentaba a su lado.- Espero que te guste. –Dijo después de darle un sorbo a su café.- Espero no interrumpir. –Sonrió observando a la rubia, quien negó con la cabeza lentamente.- ¿Qué hacías? –Preguntó intrigado el chico.
-Sólo dibujaba. –Respondió Clarke, aunque había decidido intentar que Bellamy dejara de coquetear con ella, no sabía cómo hacerlo, tampoco era que lo hiciera a propósito, ella sólo era ella misma.
-No sabía que dibujabas. –Clarke arrugó la frente, cómo si él supiera todo de ella, pensó. El chico soltó una leve carcajada y negó con la cabeza.- No me malinterpretes, quise decir que no imaginé que dibujaras. –Ladeó la cabeza un poco antes de continuar hablando.- Aunque debí suponerlo, eres arquitecta, haces planos.
-No es lo mismo –Se apresuró a decir la rubia.- Tú haces planos y no dibujas, ¿o sí? –El chico negó con la cabeza mientras sonreía.- ¿Tus hermanas? -Continuó preguntando la rubia, el chico lo pensó unos segundos y volvió a negar con la cabeza.- ¿Eso crees cierto? –Clarke sonrió, Bellamy asintió con la cabeza y volvió a soltar una leve carcajada, aquello le parecía gracioso, ella preguntaba y él sólo respondía moviendo su cabeza.
-De acuerdo –Dijo por fin el chico.- Me rindo –Levantó ambas manos, con las palmas abiertas, en señal de rendición.- No debí decir eso. –Clarke sonrió y él bebió un poco de café, levantó la vista para ver una silueta que se acercaba a ellos.- Lex, hay café en la cocina. –Dijo el chico cuando su hermana pasó junto a ellos.
Lexa asintió con la cabeza, dedicándole una pequeña sonrisa al chico, pero su mirada estaba fija en los azules ojos de la rubia, quien también la observaba atenta. Clarke sonrió y luego mordió su labio inferior, cuando el chico volvió su vista a la rubia, esta se apresuró a llevar la taza a sus labios y beber un poco de café.
-¿Qué sueles dibujar? –Lexa estaba escuchando lo que los dos chicos estaban hablando, no con intención, sino que desde la cocina dónde ella se encontraba podía escuchar sus voces.
-No lo sé –Escuchó que respondió la rubia, aunque la castaña intentaba hacer el menor ruido posible, su intención sí era escuchar lo que ellos decían.- Lo que me guste –Volvió a escuchar mientras vertía el café en la taza que segundos antes había tomado.
-¿Dibujas personas? –Lexa conocía a su hermano perfectamente como para saber que lo que estaba intentando él, era coquetear con la rubia. A la castaña se le cruzó por la cabeza la idea de interrumpir, arruinar el intento de lo que sea que su hermano estuviera intentando, tal y como a ella le había sucedido durante el día.
En ambas ocasiones, ella estaba dispuesta a corresponder el beso que la rubia había intentado darle, a pesar de estar nerviosa y tener miedo de lo que podía ocurrir. Con su última relación había prometido no volver a enamorarse, lo había dicho en cuanto se había enterado del engaño de Costia, pero con Clarke aquella promesa se había roto, poco a poco se había estado enamorando de la rubia, a pesar de haberla conocido poco tiempo, le gustaba lo que veía en ella. Supo que la rubia le había respondido al chico cuando lo volvió a escuchar hablar.
-¿Me dibujarías a mí? –Lexa suspiró y rodó los ojos, el típico coqueteo de su hermano, siempre había sido tan fácil darse cuenta cuando él coqueteaba con las chicas, lo había tratado de hacer con su ex novia, cuando creía que ella y Lexa eran sólo amigas. Sus deseos por ir a interrumpir a su hermano iban en aumento, tanto que tomó su taza y comenzó a caminar hacia la entrada, se recargó en el marco de la puerta de la cocina, deteniéndose un momento para pensar en lo que iba a hacer, si era lo correcto o no.
Desde donde se encontraba podía ver sólo a Bellamy, el chico sonreía mirando a la rubia. Lexa intentó moverse un poco, tratando de ver el rostro de Clarke, pero directamente no podía ver ninguna parte de su cuerpo, por lo que centró su atención en el chico. Bellamy se acercó un poco más a la rubia, sin borrar su sonrisa de sus labios, Lexa se aferró a la taza mientras se erguía, observando atenta al chico, quien poco a poco comenzaba a inclinarse hacia la rubia, el rostro de él desapareció de la vista de la castaña, no tuvo que ser muy inteligente para saber lo que estaba sucediendo. Su hermano estaba besando a la chica que le gustaba, su hermano había logrado hacer lo que ella había estado deseando, no sólo desde esa misma mañana, sino desde hacía días.
Lexa se había quedado congelada, sin darse cuenta había dejado caer la taza que tenía en sus manos, haciendo que esta hiciera un gran ruido al dar contra el suelo y hacerse añicos. El café se había esparcido por el suelo, enfadada regresó a la cocina por algo para limpiar, cuando se giró observó que ambos chicos estaban frente a ella.
-¿Qué pasó? –Preguntó Bellamy mientras dejaba sobre el fregadero las dos tazas que tenía en su mano.
-Me golpee con el marco de la puerta y se me cayó la taza –Respondió sin observar a ninguno de los dos chicos, la rabia que sentía en esos momentos parecía hacerla estallar, pero lo cierto era que lo único que quería hacer era llorar.- Estoy bien –Se apresuró a decir, antes de que su hermano pudiera decir palabra alguna. Se inclinó sobre el desastre que había hecho, limpió el café y con mucho cuidado fue juntando los trozos de la taza.- Puedo sola –Dijo cuando vio intención en la rubia de inclinarse para ayudarla.
Lexa juntó los trozos que le quedaban, y sin mirarlos aún, se puso de pie y regresó a la cocina. Una vez terminó de limpiar todo, sin decir palabra alguna, se dirigió a su habitación. Sentía sus ojos cada vez más rojos, y agradeció que la oscuridad inundara su habitación. Cuando abrió la puerta pudo distinguir dos siluetas en la cama de su hermana, se quedó de pie allí observando en esa dirección.
-Lo siento –Susurró sin moverse de allí, pero segundos después reaccionó para salir.
-No estábamos haciendo nada. –Escuchó la voz de Raven.- Entra, yo me iré a dormir. –Dijo la castaña, se inclinó para volver a besar a su novia, luego se irguió y se dirigió hacia la puerta.- Buenas noches –Dijo cuando pasó por el lado de Lexa.
Lexa entró a la habitación, tomó su pijama, dudó entre cambiarse allí mismo o ir al baño para hacerlo. La idea de encontrarse a alguno de los dos en el camino la asustó, por lo que en su lugar se cambió en la oscuridad de la habitación. Sentía los ojos de Octavia sobre ella, y no quería que le preguntase nada, por lo que después de tomar aire y tratar de calmarse un poco, pudo hablar.
-Siento haber interrumpido. –Dijo mientras se dirigía a su cama.
-No interrumpiste. –Se apresuró a decir la morena, quien aún seguía observando a su hermana, no podía ver exactamente su rostro, pero sabía por su voz que algo no iba bien.- ¿Estás bien? –Preguntó con cautela.
-Si –Respondió secamente Lexa, se tapó con las sábanas y le dio la espalda a Octavia.- Buenas noches. –Dijo, intentando que Octavia no continuara con sus preguntas.
-Buenas noches. –Respondió la morena después de un suspiro, sabía que no lograría sacarle nada a su hermana, al menos no en esos momentos.
Lexa no cerró los ojos, al contrario, lo único que quería hacer era olvidar aquello, pero el nudo en su garganta había vuelto a aparecer, sentía los ojos hinchados y estaba segura que los tenía rojos. Cuando escuchó que la respiración de Octavia se normalizó, supo que se había dormido, y como si lo estuviese esperando sus lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, intentó no hacer ningún ruido para alarmar a Octavia, por lo que ahogó su llanto con el almohadón. Después de que le parecieran horas, y cuando ya no le salían más lágrimas, se refregó con sus manos los ojos, intentando caer en los brazos de Morfeo.
Hola! Espero no me maten, y sigan leyendo jajaja
