Epílogo.

Llegaba la primavera, habían pasado cinco años desde que Kotoko y yo nos casamos, fue una boda sencilla y discreta a pesar de la insistencia de mi madre de hacerla grande, con mucha fanfarria y glamur, prácticamente tirando la casa por la ventana. Ya que, por el embarazo de Kotoko, fue más conveniente realizar una ceremonia tranquila, íntima donde convivimos ese hermoso momento únicamente con las personas que tanto apreciamos. No era mucha gente, solo la necesaria para compartir nuestra felicidad.

Nos casamos a los tres meses de comenzar a vivir juntos, ya que ella se embarazó al mes de mudarnos a su casa. Yo me di cuenta antes de su estado porque comenzaba a verla diferente, ella se cansaba más de lo normal, en las mañanas la sentía un poco más caliente de lo habitual y el perfume que más amaba comenzaba a darle ascos.

Un día llegué a nuestra casa con una prueba casera, ella estaba renuente a hacérsela pues no creía estar embarazada, al contrario, pensaba que estaba enferma de algo. Sin embargo, después de convencerla se hizo el test y resultó positivo.

La abracé y la besé muchas veces, era el hombre más feliz del mundo al saber que tendríamos un hijo, ella al principio no lo creía, para ella parecía todo irreal, pero, poco a poco se fue ilusionando con el bebé que venía en camino. Al enterarse mi madre, gritó de alegría, se encontraba eufórica y tenía muchas ganas de comprar cosas para niñas, no obstante, conociendo su pasado conmigo, la detuvimos por algún tiempo para que no comprara nada y, como era de esperarse, no pudimos contenerla por mucho tiempo.

Kotoko se veía hermosa conforme pasaba el tiempo, mes con mes nos tomábamos fotos para recordar esa pancita redondita que se le comenzaba a formar, fue una experiencia realmente renovadora para mí. Darte cuenta que tendrás en tus manos la responsabilidad de darle una buena educación a tu hijo, de darle todo lo mejor del mundo y de intentar de ser día con día una mejor persona, es increíble.

Sinceramente, no quisimos saber con anticipación el sexo del bebé, pretendimos que fuera sorpresa para todos, aunque mi madre estaba segura que sería niña.

El día en que Kotomi nació, estaba muerto de miedo, ver a Kotoko aguantar esos dolores insoportables me hacía sentir impotente, querer ayudarla y no poder. Fue entonces que me di cuenta de lo mucho que añoraba ser médico, no solo fue una fantasía momentánea, sino realmente un anhelo que se truncó a causa de otras situaciones de las cuales no tuve control.

Como le había prometido, entré con ella a la sala de partos, sostenía su mano mientras ella hacía su mejor esfuerzo para dar a luz a nuestra hija. Entonces un llanto, anunciante de una nueva vida, inundó la habitación. La limpiaron, le dieron sus primeros chequeos para corroborar que todo estuviera bien y, en cuestión de minutos, estaba ella en nuestros brazos.

Le pusieron a nuestro bebé en su pecho, Kotoko solo sonreía y lloraba de felicidad y yo me sentía un hombre afortunado de tener dos mujeres en mi vida, las cuales yo amaré hasta el día en que muera.

En todo este tiempo, he visto a mi hija crecer. No me di cuenta en que momento creció tanto, pasó a ser un ser humano pequeñito, frágil, dependiente de nosotros, a ser una niña traviesa, sonriente y radiante.

No es porque sea su padre, pero mi hija es hermosa, sacó los bellos ojos de su madre y su personalidad, y de mi parte, mi inteligencia, es una niña que a su corta edad puede hacer más cosas que otros niños.

Ella comenzó a hablar al cumplir un año, empezó a aprender a contar y a decir los colores, algunos en inglés, cuando cumplió dos años. Era una niña increíble y audaz.

Es maravilloso ver cómo la vida de uno puede cambiar dependiendo de las decisiones que tomemos a lo largo de ella, hace unos años estaba sufriendo la partida de Kotoko, después de un tiempo, nos casamos y trajimos al mundo a una niña hermosa, y ahora, estamos en la espera de un niño. No sé a quién se parecerá o que personalidad tenga, estoy seguro de que, será otro regalo del destino.

No sé cuánto tiempo me quede junto a ella, solo estoy seguro de que ella es mía en todas las formas posibles y yo soy totalmente suyo.

Soy feliz con mi hermosa familia, nada importa ahora, solo mi vida con ella.


ESTO NO SE ACABA, HASTA QUE SE ACABA...

MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LEERME, POR DEJARME SU COMENTARIO Y SEGUIR ESTA HISTORIA. EN VERDAD QUE ME TARDÉ UN TIEMPESITO EN TERMINARLA PERO CREO QUE ES JUSTO Y NECESARIO.

ESTE ES EL PRIMER FANFIC QUE PUBLICO Y ME DA GUSTO SABER QUE LES HA GUSTADO.

DISCULPEN MIS ERRORES, TRATARÉ DE SER MÁS CUIDADOSA EN EL FUTURO.

EN FIN, GRACIAS NUEVAMENTE A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE ME AYUDARON Y ME DIERON IDEAS PARA CONTINUAR. SOBRETODO A TADA KAORU Q.E.P.D. POR CREAR TAN LINDA HISTORIA.

EN FIN, HASTA LA PRÓXIMA.

MELINA TOLENTINO.