CAPÍTULO TRECE

Clarke miraba sorprendida a la rubia que tenía frente a ella, y cuando menos lo imaginó, Niylah la estaba abrazando. Ella correspondió el abrazo, hacía meses que no la veía, y en realidad estaba sorprendida. Siempre que Niylah había regresado primero llamaba a Clarke, pero no lo hizo esa vez, por lo que se llevó una gran sorpresa. Clarke notó que todas las miradas estaban puestas en ellas, y podía sentir la presencia de su madre en sus espaldas. En cuanto se separaron, la recién llegada saludó a los presentes, quienes a pesar de todo la saludaron normalmente.

-Clarke no nos dijo que vendrías –Comentó Abby con una sonrisa mientras abrazaba a la chica.

-No lo sabía –Susurró la aludida, a su lado estaba Raven, quien le había dado un pequeño golpe en el hombro, esperando que su amiga reaccionase.

-Quería que fuera sorpresa –Respondió Niylah mientras se acercaba a Jake- ¡Feliz cumpleaños! –Dijo mientras le entregaba el regalo que llevaba para aquel hombre, Jake lo tomó y lo abrió feliz. Una botella del vino favorito del hombre.- Espero que le siga gustando –Comentó la chica.

-Claro que sí. –Respondió el hombre.- Muchas gracias –Dijo mientras volvía a abrazarla.

-No tienes idea de todo lo que te has perdido. –Harper se acercaba con una sonrisa dibujada en su rostro, y abrazó eufórica a la joven, quien correspondió el abrazo. Mientras que las mujeres regresaban a la cocina, seguida por los dos hombres, el resto de los chicos se puso de pie.

-Para empezar –Comenzó diciendo Bryan.- Harper tiene novia –Niylah se quedó sorprendida, pasando su vista por Bryan, luego por Harper, para terminar en Clarke, quien se encogió de hombros.- Se llama Zoe –Continuó diciendo el chico, tomó el brazo de la pelirroja y con cuidado la arrastró hacia ellos.

-¿No se supone que sea ella quien me la presente? –Preguntó con una sonrisa Niylah, mientras saludaba a la pelirroja.- ¿Alguna otra novedad? –Cuestionó, al ver que había tres chicos más, los cuales obviamente no conocía.

-Raven tiene novia también. –Nathan se había acercado al grupo, y abrazaba a la chica.- ¿Piensas quedarte mucho tiempo?

-Acaba de llegar, denle un respiro –Clarke se había acercado a la rubia, y tomó su brazo para que todos regresaran a la sala de estar.- Ellos son Bellamy, Lexa y Octavia. –Presentó la rubia, a medida que decía sus nombres los iba señalando.- Octavia es la novia de Raven –Aclaró Clarke, antes de que alguno pudiera decir algo.

-Me voy un tiempo y ya tienen todos parejas –Se giró para observar a Clarke.- ¿Qué hay de ti? –Preguntó con una leve sonrisa, sus ojos verdes se encontraron con los azules, y la rubia negó con la cabeza. Siempre había creído que tenía una debilidad por las personas de ojos verdes, y ahora estaba confirmándolo cada vez más.- Genial –Susurró para que sólo ella la escuchara, pero no pasó inadvertido para ninguno de los presentes.

-¿Y cómo es allá? –Preguntó Raven, hablando por primera vez, intentando que la conversación de las parejas no continuara. Clarke se lo agradeció mediante un gesto que sólo la castaña pudo entender.

-Iré por café –Dijo Clarke, mientras se dirigía la cocina, dejando al resto allí. En esos momentos deseaba que la tierra se partiera en dos, la tragase y volviera a unirse, sentía la mirada de su madre en ella, y segundos después estaba a su lado.- No sabía que vendría –Susurró la rubia.

-Sabes que no molesta, entre ustedes las cosas están bien –La rubia asintió con la cabeza.- Entonces, ¿qué te preocupa? –Clarke se giró para observar a su madre, quien la miraba atenta esperando una respuesta.

-Nada –Negó con la cabeza.- Ideas mías –Sonrió para tranquilizarla. Pero la idea de saber que las dos chicas que le gustaban estaban en la misma habitación, la hacía enfermar. Clarke reconocía que sentía algo por Lexa, los intentos de besarla habían sido, no sólo porque lo quería, sino que necesitaba averiguar qué sentía exactamente. Pero también continuaba sintiendo cosas por Niylah, después de todo su relación había terminado bien, y cada cierto tiempo se veían, sin contar que hablaban a menudo por teléfono.

La rubia regresó a la sala, llevaba las tazas con los café, depositó la bandeja en la mesita ratona y dio a cada uno una taza, con la mirada había buscado un lugar para sentarse, y pronto se dio cuenta que no le quedaba más remedio que hacerlo al lado de Niylah, y así lo hizo, sin mostrar que realmente estaba vacilando.

No escuchaba demasiado la conversación, los chicos preguntaban cosas a las que Niylah respondía sin titubear, Clarke sabía todo, cada vez que hablaban se contaban todo, o al menos Niylah le contaba todo lo que sucedía allí, las cosas que estaba haciendo y lo difícil que al comienzo había sido para ella.

-Las veces que viniste, no nos vimos –Se quejaba Bryan.- ¿Te quedarás más tiempo? –Preguntó ansioso de escuchar la respuesta.- ¿Dónde te estás quedando? –Preguntó rápidamente, cuando la pregunta cruzó por su mente.

-Estoy tramitando unos papeles, no se para cuantos días tenga –Respondió la rubia, y luego sonrió levemente.- Anoche en un hotel, llegué demasiado tarde cómo para ir a casa de mis padres –Comentó sonriendo.

-Yo puedo llevarla –Se apresuró a decir Niylah. Después de unas cuantas horas conversando, los invitados comenzaron a retirarse, Raven había sugerido en llevar a Clarke a su departamento, pero se le habían adelantado.- Si no te molesta, claro –Continuó rápidamente con una sonrisa, Clarke asintió con la cabeza. Después de que se despidieron de sus padres y de la familia de Raven subieron al auto de Niylah.- Siento haber llegado de sorpresa. –Dijo mirando de reojo a la rubia.

-¿Por qué no me dijiste? –Preguntó Clarke mirando a la chica, quien no quitaba la vista del camino.

-Quería que fuera sorpresa –Respondió dedicándole una leve sonrisa.- ¿Qué tienes? –Preguntó al ver que la rubia estaba nerviosa, y tamborileaba sus dedos sobre sus piernas. Clarke negó con la cabeza mientras se mordía el labio inferior, sabía que podía arrepentirse de lo que diría.

-¿Dónde dormirás hoy? –Preguntó la rubia mirando a la otra chica.

-No dormiré contigo, si es lo que sugieres –Clarke soltó una leve carcajada, y negó con la cabeza.

-No me refería a eso –Comentó una vez tomó aire.- Tengo un lindo sofá que es cómodo –Se encogió de hombros.- Por si quieres usarlo

-¿No me dejarás dormir en la cama? –Preguntó haciéndose la ofendida.

-La cama es mía –Respondió rápidamente la rubia con una sonrisa.

-¿Segura? –Preguntó con seriedad, la rubia asintió con la cabeza.- Supongo entonces que tendré que ir al hotel por mis cosas –La rubia volvió a asentir, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro cuando Niylah tuvo que hacer una vuelta para regresar.

-Y aquí tienes el sofá –Dijo Clarke. Una hora más tarde habían llegado a su casa, después de indicarle la dirección a Niylah, las dos se encontraban en el departamento de la menor.

-¿De verdad vas a dejar que duerma en el sofá? –Preguntó Niylah intentando ocultar una sonrisa, Clarke asintió con la cabeza mientras desaparecía dentro de su habitación, y regresaba, segundos más tarde, con un almohadón y unas sábanas.

-Dijiste que no querías dormir conmigo –Respondió la rubia mientras dejaba las cosas sobre el sofá.- Ahí está el baño, toma lo que necesites

-¿Qué hay si te necesito a ti? –Preguntó Niylah con una sonrisa.

-Buenas noches. –Clarke entró a su habitación y cerró la puerta detrás de sí.

Los encuentros con la rubia eran siempre iguales, el coqueteo estaba presente, y aunque varias de las veces que se vieron no pasó nada, las insinuaciones y comentarios nunca faltaban. Clarke podría decir que además de haber sido su primer amor, ahora eran amigas, seguramente esas amigas con derecho, pero al fin y al cabo, amigas. Ninguna de las dos está con alguien, ambas chicas solteras, podía pasar cualquier cosa.

Clarke se cambió de ropa, y una vez se recostó en su cama no podía dormir, saber que la otra chica estaba del otro lado de la puerta la ponía nerviosa. Por un lado se sentía una grosera, sus padres le habían enseñado que el invitado es quien debería estar cómodo, y ella así lo había pensado, hasta que Niylah había dicho que no quería dormir con ella. Clarke sabía que esas palabras habían sido en broma, pero no quería dar pasos atrás, por lo que prefirió dejarle el sofá a la otra chica.

No supo cuánto tiempo tardó en quedarse dormida, pero agradeció el haber descansado plácidamente. Apagó el despertador en cuanto sonó, y a regañadientes salió de la cama, necesitaba un café con urgencia. En cuanto abrió la puerta de la habitación, pudo sentir aquel aroma que tanto estaba deseando, una sonrisa se dibujó en su rostro, por primera vez en mucho tiempo no tenía que preparase ella misma el café.

-Sé cuánto te gusta el café por las mañanas –Dijo Niylah en cuanto Clarke apareció ante su vista.- Además de ser un acto de agradecimiento por dejarme dormir en tu sofá –La rubia tomó la taza de café que la chica le tendía, y con una sonrisa inspiró el aroma que emanaba, agradeciendo tener una mañana así.- Como en los viejos tiempos –Susurró Niylah y luego bebió de su café.

Clarke sonrió recordando aquellos momentos, el departamento nunca estaba en silencio, siempre había alguna conversación, y cuando eso no sucedía era porque sus labios estaban unidos. La mayoría de las noches terminaban teniendo relaciones, y la primera que despertaba era la encargada de preparar el café. En esos momentos, era cuando Clarke se daba cuenta que siempre había estado con alguien en su vida.

-Si terminas tus tramites antes –Comenzó diciendo la rubia, mientras tomaba sus cosas para salir del departamento. Ambas chicas se habían duchado, por separado, y después de alistarse, estaban listas para hacer sus cosas.- Puedes pasar por la oficina y te daré la llave.

-Probablemente vaya a visitar a mis padres. –Respondió Niylah, mientras las dos subían al ascensor.- Pero te avisaré –Dijo con una sonrisa.

-¿Qué papeles tienes que hacer? –Preguntó Clarke. Hacía tiempo que aquella pregunta le rondaba por su cabeza, y estaba intrigada.

-Quizás después te cuente –Respondió Niylah con una sonrisa. Clarke no pudo decir anda más, justo en ese momento las puertas se abrían y la chica salía en dirección a su auto.- Cenaremos esta noche –Fue lo último que escuchó Clarke.

-¿Dormiste con ella? –Raven parecía que tenía un reloj, o que al menos controlaba a la rubia, porque en cuanto esta llegó a la oficina, su teléfono sonó anunciando la llamada de su amiga.

-No, ella durmió en el sofá –Respondió la rubia. Se encontraba sentada en su silla giratoria detrás del escritorio, estaba recargada en el respaldo y con los pies sobre el suelo hacía que la silla se moviera.

-Pero te hubiera encantado dormir con ella –Raven no lo había preguntado, por lo que no esperaba respuesta, pero al no escuchar nada volvió a hablar.- ¡Lo sabía!

-¿Qué hay de ti? –Intentó cambiar de tema la rubia.- No tuvimos tiempo de hablar ayer.

-¿Qué te parece si cenamos y hablamos? –Propuso Raven, no iba a dejar que la rubia se saliera con la suya, si Clarke quería información también tendría que darle.- ¿Cuánto tiempo va a quedarse? –Preguntó al ver que no obtenía respuesta de su amiga.

-No lo sé –Clarke dejó salir un suspiro.- Quiere que hoy cenemos. –Ladeó la cabeza y antes de continuar hablando volvió a suspirar.- Sabes que no me molesta que esté aquí, mucho menos que esté en mi departamento, pero…

-Pero si pudieras terminarías teniendo sexo lésbico por toda la casa –Interrumpió Raven. Si bien sus palabras habían sido en forma de broma, también tenían bastante verdad. Clarke no respondió, era cierto lo que su amiga decía, Raven soltó una carcajada al notar que nuevamente no obtenía respuesta.- Clarke, ¿quieres tener sexo con Niylah? –Preguntó con seriedad la castaña.

-Creo que si –Respondió confusa.- No lo sé. –Tomó aire y lo fue expulsando lentamente.- Si quiero acostarme con ella, pero cuando pienso en Lexa…

-Lexa no te da ni la hora, Clarke –Respondió Raven.- Tenías razón, el sábado no lo noté, pero ayer apenas si se fijó en ti. –Raven se había dado cuenta que había sonado algo dura, pero era la verdad.- Lo siento

-No tienes que disculparte –Se apresuró a decir Clarke.- Tienes razón –Reconoció la rubia, aunque claramente aquella idea no le gustaba en lo absoluto.- Igual no es que Niylah vaya a quedarse, todavía le faltan unos años en el exterior –Clarke se mordió el labio inferior.- Quiero decir, si tuviera sexo con ella, no significa que vayamos a volver, ¿o sí? –Preguntó algo confusa la chica.

-Ya lo tuvieron después de terminar, y no volvieron –Respondió Raven, intentando ayudar a su amiga.

Continuaron hablando un poco más, hasta que ambas recordaron que se encontraban en el trabajo, y que ya tendrían tiempo para hablar. Clarke había recibido otra llamada, Niylah le había informado que ella llevaría la comida esa noche, por lo que la rubia agradeció no tener que preocuparse por ese motivo. Pero si le preocupaban otras cosas, después de terminar de hablar con Raven había decidido que antes de que la rubia tuviera que volver a viajar, intentaría tener algo, necesitaba volver a acostarse con ella, y estaba segura que no pasaría de esa semana, o quizás no pasaría de esa noche. Necesitaba saber qué sentía por ella y qué por Lexa, acomodar sus sentimientos, y termina de tomar una decisión.

Tal como lo había dicho, Niylah había llevado la cena, había comprado una pizza, mitad de su gusto favorito y mitad de la otra rubia. Clarke colocó sobre la mesa unos platos y botellitas de cerveza. Una de las cosas que amaba Clarke, era llegar a su casa y estar descalza, le gustaba que sus pies tocaran el suelo, por eso mientras las dos chicas cenaban, la rubia subió sus pies a la silla contigua, Niylah sonrió ante ese acto.

-No has cambiado mucho –Susurró aun sonriendo, para después llevarse un trozo de pizza a la boca.

-Tampoco es que hayan pasado años –Respondió la rubia. Continuaron comiendo en silencio, cada tanto alguna comentaba algo, pero eran frases vagas. Clarke quería saber sobre los papeles, pero no quería parecer demasiado curiosa, ni insistir demasiado. En cuanto terminaron de cenar, la rubia levantó los platos, dejándolos en el fregadero.- Imagino que trajiste postre. –Bromeó Clarke.

-Algo así –Respondió Niylah, quien también se puso de pie para ayudar a la chica. Una de las políticas de Clarke era, quien cocinaba no lavaba, por lo que en esos momentos le tocaba a Clarke hacerlo.

Una vez Niylah tiró la caja de pizza, recargó su espalda en el borde de la encimera, observando fijamente a la rubia, quien parecía no estar consciente de la mirada de la otra chica. La mayor recorrió con la mirada, de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba a Clarke, relamió sus labios cuando sus ojos se posaron en los labios de la rubia, quien los tenía moderadamente abiertos. Niylah deseaba volver a besarlos, y se había prometido a ella misma que esa noche lograría su cometido, estaba deseosa de acariciar la piel de la rubia, deseosa de posar sus labios en cada centímetro de su cuerpo. Dejó salir un suspiro, no sabía cuánto habían cambiado las cosas entre ellas desde la última vez que se habían visto, hace dos meses atrás.

-Entonces, ¿vas a decirme el misterio de los papeles? –Preguntó por fin Clarke, rompiendo el silencio que se había formado entre ellas, el cual no era incómodo, pero ponía nerviosa a la chica de ojos azules, tenía demasiadas cosas en la cabeza en esos momentos.

-¿Qué te parece si mañana me acompañas a buscar departamento? –Niylah pasó dos dedos por la cintura de la rubia, acariciando la piel con la yema de estos. Clarke al sentir aquel contacto, un escalofrío recorrió su cuerpo, mordió su labio inferior y tragó saliva. Niylah sonrió al ver la reacción de la chica.- No importa cómo estés, siempre haces que te desee.