CAPÍTULO DIECISÉIS

Clarke salía de la oficina de su padre, con unos papeles en la mano y una sonrisa dibujada en su rostro. La chica por fin había encontrado la posibilidad de acercarse a la castaña, y gracias al trabajo, ahora lo había encontrado. Se dirigió hacia la oficina de Lexa, en cuanto estuvo frente a la puerta golpeó y esperó ser invitada a entrar, la puerta se abrió y detrás de ella estaba Octavia.

-Las dejaré solas –Dijo mientras se hacía a un lado y dejaba pasar a la rubia.

-Hola –Saludó Clarke, una vez la puerta se hubo cerrado y las dos chicas quedaron solas.

-Hola –Respondió la castaña levantando la mirada de los papeles.

-Vengo de la oficina de mi padre –Anunció la chica algo nerviosa.- Me dieron un proyecto –Lexa la observaba atenta, sin entender qué hacía exactamente la rubia allí.- Tenemos que hacerlo juntas –Finalizó rápidamente y esperó atenta la reacción de la castaña.

-¿Por qué? –Preguntó alzando la ceja, Clarke no se esperaba esa pregunta, por lo se sorprendió al escucharla. Se acercó al escritorio y se sentó frente a la castaña.

-Porque lo decidieron ellos –Respondió como si fuera la cosa más obvia del mundo. Tomó aire y lo soltó lentamente.- Si no quieres hacerlo, podemos hablarlo y…

-No, está bien. –Interrumpió la castaña- ¿De qué va el proyecto? –Preguntó intentado mostrar interés, Clarke le pasó los papeles que llevaba en la mano y se puso de pie.

-Estaré en mi oficina –Dijo mientras caminaba hacia la puerta, la castaña asintió con la cabeza sin levantar la vista de aquellos papeles.

-¿Todo bien? –Harper se acercó a la rubia cuando la vio salir.

-¡Lo quieren para una semana! –Lexa había salido de su oficina, segundos después de la rubia. Ambas chicas se giraron para observarla.- Es mucho para poco tiempo –Clarke miró a Harper y luego a Lexa.

-No me digas, otra vez Pike –Clarke asintió con la cabeza a Harper- Suerte –Dijo la chica, y luego regresó a su escritorio.

-¿Pike? –A Lexa el nombre le sonaba de algún lugar, pero no recordaba de dónde.

-No es la primera vez que nos pide un proyecto. Hace un año hice unos planos de un edificio para ellos, cuando lo tuve que presentar me pidieron que cambiara unas cosas, lo hice…-Clarke negó con la cabeza.- estuve un mes con ese proyecto porque ellos no se decidían en lo que querían. Al final se quedaron con otro que le presentaron en otra empresa. –La rubia se encogió de hombros.- Supongo que nuestros padres quieren volver a intentarlo.

-¿Estás diciendo de rendirnos? –Preguntó confundida Lexa. Clarke sonrió y negó con la cabeza.

-Estoy diciendo, que tenemos que dar lo mejor de las dos. –Lexa le sonrió y asintió con la cabeza.- ¿Te parece si empezamos ahora? –Preguntó la rubia.

Ambas chicas decidieron comenzaron en esos momentos, por lo que se dirigieron a la oficina de la castaña a decidir lo que harían con aquel proyecto. Clarke le explicó a Lexa la manera de trabajar que solía tener aquel hombre, y le aseguró que si querían tener el trabajo para el día requerido, lo mejor sería tener unas cuantas reuniones fuera del horario laboral.

Clarke esperaba de esa manera pasar más tiempo con Lexa, y quizás volver a tener lo que al principio tenían, el comienzo de una amistad. Durante los siguientes días lo único que hacían, era preparar aquel proyecto, el cual no sólo requería unos planos sino también una maqueta. Lexa no entendía cómo aquel hombre pretendía que terminaran aquel gran proyecto en tan sólo unos días, pero a pesar de todo, agradecía que le tocara con la rubia, no sólo porque conocía a aquel hombre, sino porque le gustaba la manera de trabajar de Clarke.

El sábado por la tarde, después de haber almorzado, Lexa se había dirigido al departamento de la rubia para continuar aquel proyecto, el lunes deberían presentarlo, no sólo a sus padres sino también a los contratistas de aquel proyecto, si les gustaba la manera en que ellas lo habían realizado, tendrían una cuenta más para la empresa, y ellas deberían supervisar el trabajo personalmente.

Iban por su cuarta taza de café, ninguna de las dos había dormido bien, y se les notaba en la cara, ambas chicas tenían ojeras, y la tensión muscular se notaba cada vez que cada una masajeaba su cuello. Pero ambas estaban decididas a terminar ese proyecto y que quedara perfecto. Clarke estiró sus brazos, necesitaba moverse un poco porque en la posición que se encontraba estaba comenzando a entumecer sus músculos, se puso de pie decidida a ir por más café.

-Van a matarnos –Dijo después de observar su celular, lo había dejado en silencio para que nadie las molestara, y al observar la hora se dio cuenta que se les hacía tarde. Lexa la miró sorprendida, mientras tomaba su celular y observaba las muchas llamadas perdidas que tenía de su hermana.- Seguiremos después con esto. –La rubia vio que se venía una propuesta de parte de la castaña.- Necesitamos un descanso, estamos metidas en este proyecto desde el martes.

-De acuerdo- Dijo después de suspirar.- Le diré a Octavia que lleve mi remera –Clarke le sonrió y asintió con la cabeza mientras llevaba las tazas a la cocina, Lexa tecleó en la pantalla de su teléfono, enviándole un mensaje a Octavia.

Minutos más tarde, las dos chicas se encontraban en camino hacia el estadio, a pesar de que habían dejado los planos y la maqueta en el departamento, no podían sacar de sus cabezas aquel proyecto. Estaban decididas a regresar después del partido y continuarlo, pues no habían despejado absolutamente nada la mesa, sino todo lo contrario.

-¡Al fin! –Decía Raven cuando las tuvo frente a ellas.- Creímos que no vendrían.

-Lo siento –Susurró Lexa mientras tomaba la remera que le tendía su hermana.- Estamos con el…

-Sí, lo sabemos –Octavia rodó los ojos.- Si siguen así van a terminar por enfermarse –Dijo mirando a su hermana.- Sus ojeras son cada vez más grandes –Raven asintió con la cabeza.- No les aconsejo presentar el trabajo así

-Vamos –Interrumpió Raven, antes de que cualquiera de las dos chicas comenzara a hablar sobre el trabajo de nuevo, no había visto a Clarke desde el domingo pasado cuando se habían juntado a ver el partido.- Los chicos nos esperan adentro.

Lexa se iba colocando la remera mientras entraban al estadio, ambas chicas agradecieron no ser ellas quienes se encargaban de los tickets, porque seguramente se los hubiesen olvidado, la rubia apenas se había acordado de tomar su remera. Una vez que llegaron junto a los chicos y se saludaron, no pudieron caer en ellas las bromas.

-Días muy ocupados –Comenzó diciendo Bryan con una sonrisa, mientras alzaba las cejas repetidamente. Clarke rodó los ojos, decidiendo ignorar su comentario.- Te mantiene despierta hasta altas horas de la noche, ¿no? –A pesar de que el chico sabía exactamente que las dos chicas estaban realizando un trabajo, ya que cada vez que intentaban reunirse, ellas decían que no podían, a él le estaba gustando la idea de verlas juntas, por lo que había comenzado a insinuarlo.

-Basta Bryan –Fue lo único que Clarke pudo decir.

-No entiendo cómo es que tienes fuerzas para seguir con un proyecto pero no tienes fuerzas para discutir. –Raven le había susurrado a su amiga, quien negó con la cabeza. Lexa marcaba el comienzo de la fila, seguida por Octavia, Raven, Clarke, Nathan, Bryan, Harper y Zoe, y en esos momentos a Clarke le hubiera gustado estar en el lugar de la ojiverde, lejos del resto de sus amigos y sus bromas.- No te he visto en casi una semana –Comenzaba a quejarse la castaña.

-Tampoco es que te lo pasaras muy mal –Respondió la rubia, intentando sonreírle, pero no tenía ni fuerzas para eso.- Creo que necesito cafeína –Raven asintió con la cabeza.

-Pero nada de café –Dijo ésta mientras la rubia se ponía de pie y pasaba entre las dos hermanas.

-Iré por algo de beber –Comenzó diciendo, Lexa se puso de pie rápidamente.

-Iré contigo –Dijo mientras comenzaba a subir las escaleras junto a la rubia.

Clarke no podía creer que tuvieran que hacer fila para comprar un par de gaseosas, el partido estaba por comenzar y la gente estaba allí. Bufó al escuchar que los jugadores salían a la cancha, y se masajeó el cuello intentando calmar el dolor, necesitaba un baño de agua caliente urgente, algo que había hecho todas las noches antes de irse a dormir, y agradecía que eso relajara un poco su cuerpo.

-Creo que Octavia tiene razón –Dijo la rubia mientras avanzaba un par de pasos hacia adelante.- Si seguimos así, nos terminaremos enfermando

-Octavia siempre dice eso –Lexa rodó los ojos.- Lo pone como excusa cuando quiere dejar por un tiempo algo. –Sonrió de lado.- Pero nos quedan dos días –Clarke asintió con la cabeza, volviendo a avanzar, no sabía si la fila era lenta o ella estaba viviendo todo en cámara lenta.

Una vez que pudieron comprar, dos refrescos cada una y un cono de palomitas, pudieron regresar a sus lugares, justo cuando el reloj comenzaba a retroceder, indicando que el partido daba comienzo. Clarke abrió uno de los refrescos, lo llevó a sus labios y vacío su contenido a la mitad en cuestión de segundos.

-Había sed –Comentó sonriendo Octavia, cuando la rubia dirigió su mirada en dirección de la morena, Lexa había vaciado por completo aquella botella. Raven rió al ver que las mejillas de ambas chicas tomaban un color rosa.

-Así que sí estuvieron ocupadas –Comentó Bryan, haciendo que todos los chicos rieran al ver los rostros de las dos chicas.

Para el tercer tiempo del partido, Clarke en lo único que podía pensar era en su cama, estar acostada allí al menos por cinco minutos era un sueño que deseaba cumplir pronto, pero sabía que no sería tan fácil. Había necesitado una botella de refresco y un cono de palomitas más, suspiró al ver que la pantalla comenzaba a mostrar a las parejas, el momento de los besos se acercaba, rodó los ojos cuando esta vez la pantalla la mostraba a ella y a Nathan, ambos chicos negaron con la cabeza, pero Bryan fue más rápido, tomó con sus dos manos el rosto del chico, y unió sus labios ante la mirada de todos los espectadores, quienes aplaudieron a la acción del chico.

-¡Empalagosas! –Clarke y Lexa lo habían dicho al mismo tiempo, mientras les arrojaban palomitas a Raven y Octavia, quien se habían besado segundos después de que se retomara el partido.

-Eso fue raro –Comentó Octavia observando a su hermana y luego a Clarke, quienes se miraban atentas mientras sonreían. Habían tenido la misma idea en el mismo momento.- No voy a sorprenderme cuando comiencen a terminar sus frases

-Esperemos nunca tener que llegar a ver eso –Bromeó Raven, haciendo que Clarke volviera a arrojarle palomitas.- ¡Deja de arrojarlas y cómetelas! –Protestó la castaña mientras se quitaba uno que le había quedado atorado en el cabello.

El lunes por la mañana Clarke y Lexa se encontraban en la sala de junta esperando que sus padres llegaran, mientras tanto ambas chicas repasaban una y otra vez lo que dirían para convencer al señor Pike de que tomara el trabajo que ambas chicas habían realizado. El plano sobre la mesa, ubicado en perfecto orden junto a la maqueta, que la rubia estaba segura había sido la mejor en muchos años, y eso tenía que agradecérselo a la castaña, pues cuando una pasaba por alto algún detalle la otra lo remarcaba. La puerta de la sala se abrió, y por ella entraban Paul y Jake, quienes en cuanto las vieron sonrieron.

-Hubo un cambio de planes. –Comenzó diciendo Jake.- El señor Pike no hará la teleconferencia, decidió venir personalmente para presenciar la explicación. Espero que estén preparadas –Ambas chicas asintieron con la cabeza, para suerte de ambas el día anterior habían decidido descansar lo suficiente para que las ojeras no se notaran, y a pesar de que allí estaban, Octavia había ayudado con un poco de maquillaje a ocultarlas.

-¿Cuándo llegara? –Preguntó impaciente la rubia mientras observaba su reloj pulsera.

-Llamó hace diez minutos diciendo que estaba de camino. –Respondió Paul.- Supongo que no tardará en presentarse.

La sala de juntas contenía una larga mesa en medio, rodeada por sillas de oficinas, Clarke junto a Lexa se encontraban del lado frente a la puerta, mientras sus padres se sentarían junto a sus hijas y así lo hicieron, el tiempo pasaba y el señor Pike no era un hombre puntual, tanto Jake como Clarke lo sabían a la perfección.

-¿Por qué intentamos volver a hacer un proyecto para él? –Preguntó la rubia a su padre, aquella pregunta le había rondado por la cabeza durante toda la semana.

-Él lo pidió.- Respondió Jake, y por la cara que tenía Clarke en esos momentos sabía que no le conformaría esa respuesta.- Si toma este proyecto, podemos tener más contratistas mayores, es una buena oferta.

-Si la rechaza, es la última que haré para él –Clarke se cruzó de brazos decidida en aquellas palabras, no tenía pensado volver a hacer algo para aquel hombre.- Igual puedes tener contratistas mayores sin tenerlo a él.

Ninguno de los presentes pudo continuar con la conversación, un llamado a la puerta y el rostro de Harper asomando fue lo que detuvo cualquier palabra que Jake pudiera decirle a su hija. La rubia anunció la llegada del invitado, quien entraba a la sala con dos personas más. Charles Pike era un hombre corpulento de piel oscura, cabello y ojos marrones, y su semblante serio, lo que llamó la atención de los dos Blake fueron sus acompañantes, quienes en esos momentos llevaban unas sonrisas dibujadas en sus rostros. Lexa tomó el brazo de su padre instintivamente y negó con la cabeza intentando calmarlo. Ante ellos se encontraban Costia y Lincoln, la castaña no los había vuelto a ver desde que supo la relación que ellos mantenían.

Clarke notó la tensión que se había generado, su mirada se posó en Paul, para luego posarse en Lexa, quien observaba atenta con una mirada fría a la chica, jamás había visto aquella mirada de la castaña, y esperaba no volver a verla nunca más. Charles presentó a ambos chicos, Lincoln era un hombre corpulento, su cabeza estaba rapada, ojos marrones y tez oscura. Costia era una mujer de cabello castaño claro, tez blanca y ojos negros.

-Muy bien –Comenzó diciendo Pike mientras todos tomaban asiento.- ¿Por qué no nos explican? –Dijo con autoridad, las sonrisas de ambos chicos no se había borrado por un segundo, y ambos observaban atentos a Lexa.

Clarke supo que Lexa no comenzaría hablando, dudaba que dijera alguna palabra sobre el proyecto o cualquier cosa que se le preguntara, por lo que comenzó hablando ella. La rubia se puso de pie, explicando cada detalle de aquel proyecto, y cuando lo hacía no sólo lo marcaba en el plano, sino también en la maqueta. La rubia podía sentir la mirada de todos los presentes, y se alegró cuando la castaña se puso de pie y la interrumpió, continuando ella. Clarke le dedicó una leve sonrisa, sonrisa que le fue devuelta por Lexa, quien continuó con la explicación tranquilamente.

Después de responder las preguntas que tanto Pike como Costia y Lincoln realizaron, el hombre indicó que tomaría una decisión y se las haría saber durante el trayecto de la semana. Clarke conocía muy bien eso, la vez anterior había dicho exactamente esas mismas palabras y había terminado descartando el proyecto de la rubia.

-Creo que Clarke tiene razón –Habló por primera vez Paul, bajo la atenta mirada de los presentes.- No necesitamos este proyecto, por lo que nosotros nos retiramos. –Para sorpresa de todos, el hombre estaba mostrando una seguridad que no creían convencerlo de lo contrario. Paul se inclinó para observar a Jake, quien asintió con la cabeza.- Disculpen haberlos hecho venir hasta aquí –Tanto Paul como Jake, y las dos chicas estaban de pie. Clarke no entendía absolutamente nada de lo que estaba sucediendo, mientras que ahora era Lexa quien les sonreía a los dos chicos que por fin habían borrado aquella sonrisa.

-Pero queremos aceptar el proyecto –Se apresuró a decir Pike, el hombre sólo buscaba demostrar poder, pero había decidido aceptar el proyecto porque lo había creído excelente.

-Lo siento –Se apresuró a decir Jake.- Pero ya escuchó a mi socio, no lo venderemos –Jake presionó un botón en el intercomunicador del teléfono que había sobre la mesa.- Harper, ¿podrías acompañar a los señores hasta la salida? –Pocos segundos después, la rubia entraba por la puerta, y después de que los dos hombres y la chica salieran, Harper los siguió, indicándoles la salida que ya conocían. Detrás de ellos, ambos hombres salieron de la sala, aunque Jake estaba de acuerdo con la decisión que había tomado Paul, quería escuchar el porqué del cambio tan repentino.

-¿Estás bien? –Preguntó Clarke cuando las dos chicas se quedaron solas en la sala de juntas.

-Sí. –Lexa mordió su labio inferior.- Perdón por haberte hecho perder toda la semana en este proyecto.

-Olvida el proyecto –Interrumpió la rubia mientras se acercaba unos pasos hacia la castaña.- Me dio la sensación de que los conocías –Lexa asintió con la cabeza.- Y que a tu padre no les agradan –La castaña volvió a asentir.- ¿Puedo saber por qué? –Lexa miró a la rubia, sus ojos azules la estaban observando atenta, podía notar en ellos preocupación, la castaña tomó aire y después de pensarlo un poco, asintió con la cabeza.

-Lincoln era el novio de Octavia –Clarke abrió la boca, sabía lo que iba a contarle, pero lo mejor sería que dejara que lo hiciera, después de todo se suponía que ella no sabía lo que había sucedido.- Costia era mi novia –Lexa bajó la vista por unos segundos, volvió a tomar aire y levantó la mirada.- Un día fuimos al departamento de Octavia, habíamos llegado temprano porque el avión había llegado antes, cuando entramos los encontramos a los dos en la cama, juntos.

-Eso es bueno –Dijo Clarke sorprendiendo a la ojiverde, quien la miró sin entender, y estaba a punto de decir algo cuando la rubia volvió a hablar.- Si eso no hubiera pasado, quizás Octavia y Raven no se hubieran conocido, y no estarían saliendo –Agregó con una sonrisa.- Siento mucho que haya sucedido eso, pero una parte de mí se alegra.

-¿Siempre eres tan sincera? –Preguntó con una leve sonrisa Lexa, Clarke soltó una leve carcajada.

Clarke volvió a dar unos pasos hacia la castaña, mordió su labio inferior mientras sus ojos azules se encontraban con los verdes, que la observaban atenta. Había tenido dos oportunidades para besarla, y las había desperdiciado ambas, no dejaría que esta fuera la tercera vez. A pesar de que en esos momentos estaba llena de dudas, estaba decidida a intentarlo, al menos una vez más. Rápidamente llevó su mano a la cintura de Lexa, y antes de que esta pudiera reaccionar la atrajo hacia sí, uniendo sus labios.