Cuando Marinette llegó a su habitación se dejó caer exhausta en su cama, en su cabeza se repetía una y otra vez la imagen del rostro de Adrien al momento de escuchar su promesa y el contacto de sus manos con la de él. Suspiró.
-Lo hiciste de maravilla, Marinette- le dijo Tikki saliendo de su bolso.
-No sé ni de dónde saqué valor para decir todo eso- se sonrojó y se tapó el rostro con la almohada.
-Estoy segura que lo ha apreciado, ¡Ahora será más fácil para ambos acercarse!- Exclamó entusiasmada.
La chica se incorporó y miró a Tikki sonriente.
-¿Tú lo crees?
-¡Estoy segura!
La pequeña Kwami abrazó la mejilla de su ama, quien le acarició la cabecita con el índice en gesto de cariño.
A la mañana siguiente Marinette sentía una seguridad en sí misma que no se explicaba, era como si hubiese estado flotando a la deriva todo ese tiempo y por fin había tocado tierra firme. Alya notó ese cambio de humor y por supuesto que no se quedó callada.
-A mí no me engañas, algo pasó, así que suelta la sopa.
Marinette rió.
-Simplemente me platicó un par de problemas que tiene y yo le dije que podía contar conmigo siempre- se encogió de hombros -Eso fue todo.
-¿Se besaron?
-No.
-¿Un abrazo?
-No.
-¿Se tomaron de las manos?
Esto lo pensó segundo, ya que ella le había tomado una mano, pero decidió que no contaba.
-Tampoco, no pasó nada.
Alya hizo un puchero.
-No puedo creer que al fin tuviste la oportunidad de conquistar a tu galán y no hiciste nada.
Ambas callaron cuando Adrien y Nino entraron al salón. Alya corrió al encuentro de su novio y Marinette la contempló con ternura, después se percató de que Adrien la miraba y le dedicó una sonrisa algo nerviosa.
Adrien se la devolvió y se dirigió a su asiento, notaba a Marinette diferente esa mañana, no sabía si era por algún cambio físico o porque su imagen de ella había cambiado, no podía evitar mirarla e imaginarla con la máscara de Ladybug.
Alya y Nino tomaron sus asientos cuando la maestra entró y la clase comenzó.
-El otoño está por acabar- dijo la maestra en la última clase -Lo que significa que nuestro tradicional baile de invierno se acerca.
Exclamaciones invadieron el salón.
-Como siempre tendremos el concurso de los Reyes de Hielo, quienes serán la imagen de la escuela durante el año siguiente, así que se hará una postulación secreta donde cada uno podrá elegir a una candidata y candidato y la semana que entra daremos los nombres de los dos varones y las dos damas más votados. Los finalistas recibirán una votación final el día del baile y se anunciarán los ganadores.
-Adriekins- se escuchó la molesta voz de Chloé -Algo me dice que este año seremos rey y reina.
Éste le respondió con una sonrisa nerviosa.
-Los finalistas también serán invitados a una cena que dará el alcalde en su hotel en la que están invitadas personalidades muy importantes de París…- la maestra siguió hablando y Chloé comenzó a hacer comentarios sobre lo elegante que sería y lo vergonzoso que sería para su padre si cualquiera que no fueran ella o Adrien asistieran.
-Así que Reyes de Hielo- dijo Alya, pensativa -¿Qué te parecería ser la reina este año?
-¿Qué? ¿Yo? ¡Ni hablar! Yo no soy para esas cosas, Alya, aparte sabemos que Chloé tiene asegurada la corona.
-Oh, no, no, no- negó con un dedo -Si pudiste bajarla del trono de delegada, puedes bajarla del trono de reina- le sonrió.
El timbre de la salida sonó.
-No estoy interesada en ser reina, gracias.
-Oh, vamos- Alya le tomó las manos, interrumpiéndola de guardar sus cosas -¿Ni siquiera por…- le volteó el rostro hacia la puerta, donde se encontraba saliendo Adrien-…tu rey?
Marinette se sonrojó. Le vinieron a la cabeza mil imágenes, primero unas la mostraban a ella de vestido de noche bailando con Adrien, otras la mostraban recibiendo la corona, tomada de la mano del chico, pero después comenzaron a invadirla imágenes de ella tropezando y cayendo sobre el ponche, volviendo a caer mientras subía al escenario, pisando a Adrien al bailar, chocando torpemente con los invitados de la cena del alcalde e incluso hasta se imaginó vertiendo accidentalmente su bebida sobre el Sr. Agreste.
-¡No!- Aseguró algo enfada ante la necedad de su amiga, terminó de guardar sus cosas -Vamos, hay que irnos- comenzó a dirigirse a la puerta.
-¡Pero Marinette!- Alya la siguió encaprichada.
Mientras tanto, Adrien y Nino charlaban al pie de las escaleras de la escuela.
-¡Vaya, viejo!- Fue la reacción de Nino ante lo que Adrien le contó que había pasado la noche anterior -Esa chica tiene chispa.
Adrien lo miró alzando una ceja.
-¿Qué? Es la verdad, es cierto que hubo un tiempo que me gustó pero eso ya pasó, no cambiaría a Alya por nada- se encogió de hombros -Ambos sabemos que Marinette es una chica gentil y linda, ¿por qué no la invitas a salir?
-Pero… eso fue lo que hicimos ayer…
-No, no, no, no- le dio una palmadita en la espalda -Invitarla a una verdadera cita.
El ojiverde se sonrojó. Aún no estaba listo para la cuestión de citas con chicas, y menos con tanta inseguridad de si Marinette era o no Ladybug.
-¿Qué tal si dice que no?- Fue todo lo que dijo.
Nino rió.
-Oh, vamos, viejo… no me digas que en verdad no te has dado cuenta de que le gustas a Marinette.
-¡¿Qué?! ¡¿Yo?!- Exclamó sorprendido, realmente no lo esperaba -Claro que no, ella me detestaba al inicio de curso, no hay forma de que le guste.
-Oh, sí la hay- sonrió de lado -Tal vez le demostraste que eres más de lo que aparentas- le dio un ligero codazo y procedió a retirarse al ver a su novia bajando los escalones -Te veo después, viejo.
De pronto le vinieron a la mente todos aquellos intentos de muestra de afecto que Chat había tenido hacia Ladybug y cómo ésta los había rechazado distraídamente, pensó de igual manera en algunos gestos que había tenido Marinette con él a los que no les había puesto mucha atención. Había soñado durante mucho tiempo con el momento en el que descubriría la identidad de Ladybug, en cómo la invitaría a salir y se había inventado historias en la cabeza de su vida con ella… pero en ese momento que realmente existía la posibilidad de que Ladybug estuviera frente a él y que de alguna manera le gustara, todo se sentía distinto.
"Marinette" resonó el nombre en sus adentros.
No podía dejarse llevar por su intuición, él estaba completamente enamorado de su Ladybug y no quería confundirse de ninguna manera, para su compañera no sería justo si la invitaba a salir sin estar completamente seguro de que en realidad le gustaba, tenía que averiguar si sus sospechas eran ciertas para poder proceder a lo que fuera que tuviera que proceder.
Sonrió ligeramente.
Toda aquella semana fue bastante tranquila para los héroes, no había habido Akumatizados en un par de semanas y se habían dedicado únicamente a los deberes más comunes como evitar accidentes y atrapar ladrones. Sin embargo Chat había estado comportándose algo raro, en la opinión de Ladybug, a veces lo atrapaba viéndola fijamente como si quisiera descifrar algún complejo códice en su rostro.
-Bien, dímelo ya- le dijo la última noche de otoño, cuando volvían de haber detenido el robo a un banco -¿qué es lo que traes entre manos?
Chat se había puesto nervioso mirando a todas partes, pero al final terminó suspirando y bajando la mirada.
-No es nada, simplemente me gustaría que me tuvieras la confianza para decirme tu identidad- murmuró -Yo… he tenido algunas sospechas…
-Chat- le interrumpió la heroína -Ya hemos hablado de esto, no debemos conocer nuestras identidades, es demasiado peligroso.
-Sí, pero…
Ladybug hizo un gesto con la mano para volver a interrumpirlo. Cuando ella decidía algo era un milagro hacerla cambiar de opinión y el héroe lo sabía, esa personalidad testaruda en parte lo irritaba y en parte le hacía derretirse por ella. No había notado si Marinette presentaba la misma personalidad que su amada, a pesar de que esa última semana las había estado observando a ambas con especial atención para intentar hallar las conexiones, todo aquél asunto era mucho más difícil de lo que parecía, pues siempre que estaba seguro de que por fin había hallado la respuesta, surgía un nuevo detalle que volvía a plantar la duda en sí.
-Buena noches, Chat- se despidió dedicándole una sonrisa y acto seguido, desplegó su yoyo en el horizonte para balancearse hasta perderse en la ciudad.
Chat sabía perfectamente que podría seguirla, podría ver a dónde se dirigía e incluso verla transformarse, pero jamás traicionaría la confianza que su lady le tenía, jamás haría absolutamente nada que hiciera que ésta dudara de él. Por lo mismo no estaba del todo seguro si quería seguir investigando sobre su relación con Marinette, sentía que estaba traicionando a su colega con todo aquello, pero no podía evitar ese impulso por saber si era ella, si de verdad la chica linda de su salón de clase era el amor de su vida.
-Te he nominado para reina de hielo- le dijo Alya a Marinette saliendo de la escuela -Espero no te moleste.
La chica gruñó.
-¡Alya! ¡Te dije que no lo hicieras!
-Lo sé, lo sé, ¡lo siento!- Su mejor amiga la tomó por los hombros -Pero es que en verdad te imagino en el escenario con tu Adrien recibiendo la corona...
La imagen de aquello moderó la molestia de la chica, pero de cualquier manera no le agradaba la idea de recibir la corona. Sentía que muchas cosas podían salir mal de ello, muy aparte de lo torpe que podría llegar a ser, y lo que más le preocupaba era tener que ver a Chloé Akumatizada de nuevo.
-Tengo un mal presentimiento sobre esto- suspiró.
-¡Oh, no, no!- La mulata la animó -Todo saldrá bien, ¡lo verás!
Cuando comenzaron a bajar la escalinata de la entrada, de pronto un alarido de dolor invadió el lugar. Todos los presentes reaccionaron tapándose los oídos inmediatamente.
El chillido no sonaba humano, parecían mil criaturas siendo torturadas de la manera más cruel y rogando por misericordia, aquél era un sonido que aún con los oído tapados penetraba a lo más profundo del ser y causaba la mayor lástima.
Tenía que ser un Akuma.
-¿Qué demonios fue eso?- Dijo Alya cuando el chillido cesó.
-No sé, pero será mejor que nos vayamos- le respondió su amiga ya corriendo en dirección a su casa.
De reojo alcanzó a ver a Alya sacando su móvil y dirigiéndose hacia donde provenía el ruido.
-Aquél debe ser el sonido de un Akuma- dijo Tikki cuando su portadora ya se estaba escondiendo detrás de unos contenedores de basura.
-No tenemos tiempo que perder... Tikki ¡transfórmame!
Mientras tanto Chat Noir ya se encontraba enfrentándose a la figura femenina de cabello rubio recogido en coletas, que portaba un traje de cuerpo completo azúl oscuro con una gran capa negra, un antifaz del mismo color cuya parte inferior se asimilaba a un par de grandes lágrimas, y una pulsera negra que usaba como arma al hacerla girar en su propio brazo y apuntar a los civiles, quienes al momento de recibir el halo oscuro que el arma disparaba, comenzaban a llorar desconsoladamente.
-Debes ser muy mala perdedora si ya lloras siquiera antes de que te derrote- decía Chat blandiendo su bastón mágico.
La criatura chilló de nuevo, el héroe hizo un gesto.
-No grites así, querida, despertarás a los niños.
-Vaya, vaya, desaparezco un rato y ya has hecho llorar a una dama, ¿no tienes modales, Chat?- le dijo Ladybug aterrizando junto a él.
El chico le sonrió.
-Hay chicas que no soportan la idea de que este gato ya esté ocupado- le respondió acercando su rostro al de ella.
Fue interrumpido por otro alarido.
-Para llorar así, debe estar muy enamorada- la heroína hizo girar su yoyo hacia un edificio cercano a la criatura para acercarse a ella, Chat la siguió.
Comenzaron el duelo turnándose para acercarse a la chica, pero varias veces fueron empujados por los halos que la villana lanzaba. Cuando ésta comenzó a huir, la siguieron lanzando ataques simultáneamente en vano, para al final durar un tiempo simplemente protegiéndose ante los ataque de la chica.
-¡¿Creen que lloro por todo?!- Gritaba ella al lanzar los ataques enfurecida -¡¿Creen que no es importante?! ¡Pues haré que les importe!
-¡Lucky Charm!- se escuchó a la principal heroína invocando su poder.
A sus manos cayó una trampa para osos roja con motas negras. Ladybug la miró unos segundos mientras Chat frente a ella bloqueaba los ataques de la Akumatizada, comenzó a mirar a su alrededor y localizó un poste de luz que se hallaba a unos pasos atrás de la villana, el piso a pies del poste, y el brazo de la villana donde se encontraba el brazalete que seguro contenía al Akuma.
-¡Sé que hacer!- Exclamó escabulléndose de detrás de Chat y llegando a pies del poste con ayuda del yoyo.
Con cuidado colocó la trampa para osos en el suelo y se plantó girando su yoyó pasos atrás.
-¡Oye tú, llorona!- Le gritó a la villana, ésta la miró molesta -Apuesto a que tus lágrimas no pueden con mi risa victoriosa- comenzó a reír, provocándola.
La rubia comenzó a caminar hacia ella, esquivando con un ágil brinquillo la trampa para osos, pero quedando atrapada cuando su capa se atora en ella. Soltó un grito ahogado.
-¡Chat, ahora!
-¡Cataclismo!
Ambos héroes solían adivinar lo que el otro estaba pensando, la mayoría del tiempo era el gato quien confiaba en la mariquita y deducía el plan que tenía, no era sólo su amor por ella, si no lo buena heroína que había demostrado ser, lo que hacía que Chat Noir siguiera al pie de la letra lo que su lady planeara sin cuestionarla.
Después de invocar su poder, el héroe rasguñó con fuerza la parte inferior del poste que se alzaba junto a la figura Akumatizada, provocando que éste cayera hacia ella.
A lo que la chica inmediatamente respondió cubriéndose asustada y deteniendo el poste en el vuelo con la superfuerza que el Akuma le otorgaba.
Ladybug vio su oportunidad.
Se lanzó hacia ella con toda la intensión de acabar con el Akuma de una vez por todas, pero fue sorprendida cuando la chica zafó el brazo con el brazalete y le lanzó otro halo mágico.
La heroína maldijo por lo bajo.
-¡Ladybug!- Chat se asustó al ver el peligro y sin pensarlo se lanzó hacia la villana, quien hizo lo mismo pero esta vez dando en el blanco.
-¡Chat, no!- Gritó, pero era tarde. Chat yacía tirado en el suelo llorando como bebé.
La rubia rió y miró a Ladybug, apuntando con el brazalete. La heroína frunció el ceño e hizo girar su yoyo para protegerse.
De pronto un frizbee color plata cortó el aire con rapidez hasta el brazo de la chica donde tenía la pulsera, provocando que ésta saliera volando por los aires.
Ladybug ni siquiera lo pensó, se lanzó hacia la pulsera para romperla, inmediatamente después la mariposa negra aleteó fuera de los restos.
-¡Ya has hecho suficiente daño, pequeño Akuma!- El yoyo entró en su modo de purificación, abriéndose y dejando a la vista un vacío interior de color blanco luminoso, la portadora lo hizo girar -¡Yo te libero del mal!- Exclamó capturando el Akuma dentro del yoyo -¡Te tengo!- con cuidado, abrió el yoyo, la mariposa blanca voló lejos -Adiós, pequeña mariposa.
Se escuchó un grito. La heroína miró a la chica que acababa de desakumatizar, ya no tenía el traje de villana y miraba aterrada al poste que estaba a punto de caer sobre ella. Ladybug lo había olvidado. Soltó un grito ahogado e hizo girar el yoyo, pero no le daría tiem…
El poste se detuvo.
Fue detenido por una figura masculina enfundada en un traje de cuerpo completo blanco con detalles de peluche gris, unas bonitas orejas de perro blancas saliendo de su cabello rubio y un antifaz blanco cubriendo la mitad superior de su rostro. Por su posición agachada, la heroína alcanzó a ver el frizbee que había golpeado el brazo de la rubia colgando de su espalda.
El nuevo héroe, aún sosteniendo con un brazo el poste y con el otro a la asustada civil, abrió sus bonitos ojos grises para dedicarle a la sorprendida Ladybug una radiante media sonrisa.
-Parecías necesitar ayuda.
