Era 29 de noviembre y Rose Weasley salía de su Sala Común y bajaba hacia las mazmorras del castillo de Hogwarts para encontrarse allí con su primo Albus Potter y con… El sucio albino de Scorpius Malfoy. Era un completo imbécil, Rose jamás comprendería por qué motivo Albus le tiene tanto aprecio. Vale que, cuando el joven Potter cayó en la casa Slytherin hace ya 4 años, Scorpius fue el primer amigo que se echó. Rose sabía que Albus se sentía muy solo y disgustado por haber caído en esa casa cuando la mayoría de su familia pertenecen a los valientes gryffindors, pero poco a poco, todos salieron de ese pequeño estado de shock.

El problema es que el jodido Scorpius Malfoy era un completo engreído. Se creía mucho mejor alumno que Rose y eso la reventaba. Rose había heredado el cerebro de su madre y la habilidad para volar de los Weasley. Al parecer, Draco Malfoy también era un brillante alumno y un gran volador, pero Scorpius lo superaba con creces.

Se pasaban el día como el perro y el gato, y el pobre Albus tenía que estar siempre en medio de todas las peleas. Y os preguntaréis, ¿por qué Rose Weasley está bajando a escondidas a las mazmorras tal día como hoy para buscar a Scorpius Malfoy y Albus Potter?

La respuesta es muy sencilla, o tal vez no tanto. Hace justamente una semana, Rose recibió una carta de un tal señor X, el cual le invitaba a pasar una velada en su mansión a las afueras de Hogsmeade, en las que resolverían un apasionante juego. Ella por supuesto desconfiaba de la invitación. No se creía nada, pensaba que era una broma de su primo mayor James, así que se lo enseñó a Albus, que por supuesto era su mejor amigo y confidente. Este se sorprendió mucho, puesto que su otro mejor amigo, Scorpius Malfoy, ¡había recibido la misma carta!

- Que sepas que sigo pensando que todo esto es una estratagema para pasar más tiempo conmigo Weasley-. Se burló Scorpius cuando los tres se encontraron.

- Ya quisieras tu que yo dedicase algo de mi valioso tiempo en alguien como tu- respondió la castaña.

- Callaos ya los dos, ¡pesados!- se quejó Albus-. Todo esto me suena a broma de James…

A hurtadillas se deslizaban por los pasillos del castillo, estaba anocheciendo, y si les pillaban fuera, de seguro les caería una buena bronca. Salieron del Castillo y por el puente cruzaron hacia los terrenos. Debían estar a las 20.00 en el Sauce Boxeador y ya llegaban tarde.

- Aquí no hay ni Dios-. Dijo Scorpius cuando llegaron a las 20.05

- Me parece que os han tomado el pelo- se burló Albus- habéis estado una semana obsesionados con el tema y, ¡os han vacilado pero bien!

- ¡Ya sabía yo que era todo una estúpida broma…

- Nada de broma señorita Weasley- dijo una voz detrás de ellos, estaba oscuro y no conseguían verle bien, parecía un hombre de mediana edad.

- ¿Eres el Señor X?- preguntó Scorpius mientras el hombre se acercaba a ellos, era alto y calvo, su túnica era de segunda mano y le cantaba un poco el ala.

- Para nada- dijo el señor- me llamo Phenophilus Montey, el señor X me contrató para llevarlos a su mansión.

- ¿Cómo que te contrató?- preguntó Rose nerviosa, no entendía nada, ¿quién era ese y quién podía ser el señor X?

- El señor X me dio 100 libras si acompañaba a los señoritos Scorpius Malfoy y Rose Weasley a la antigua Mansión de los Carroway a las afueras de Hogsmeade- respondió el hombre- necesito el dinero así que aunque me pareció un trabajo raro acepté.

- ¿Pero quién es el señor X?- preguntó Scorpius- ¿Es un Carroway? Creía que murieron todos…

- No tengo ni idea, me contrató por Internet, ya sabe, nuevas tecnologías…- respondió Phenophilus- en fin, no tengo todo el día, ¿me acompañáis o no?

- A mí esto me huele muy raro- dijo Rose.

- Venga Weasley, ¡será divertido vivir una aventura! Escaparse del castillo… ¿O es que tienes miedo?- le picó Malfoy.

- No tengo todo el día, los demás invitados ya deben de estar esperando en la Mansión- se impacientó el hombre.

- Solo voy si me acompaña Albus- dijo ella dándole de la mano a su primo.

- El señor X ya me advirtió de esta posibilidad, y por él, no hay inconveniente- respondió Pheno.

- No sé Rose…- dijo Albus- ¿Y si nos metemos en un lío?

- Venga Al, tu prima vale, ¿pero tu también eres un cagao?- rió Scorpius.

- Pues no gilipollas- exclamó él- Señor Montey, ¡condúzcanos a la mansión!

Estaba anocheciendo cuando se pusieron en marcha hacia la mansión de Hogsmeade. El señor Montey era muy amable, aunque todo parecía muy raro. Las dudas les asaltaron, Rose incluso llegó a pensar que les iban a secuestrar, pero Pheno les contestó que el señor X solo se quería reunir con ellos porque eran unos jóvenes muy talentosos. También les habló que su mujer era la encargada de hacer la cena en la mansión, y su hijo el mayor recogería a otros alumnos invitados de Hogwarts.

- En total creemos que sois nuev… Diez con el señor Potter- contaba Pheno cuando divisaron la casa a lo lejos.- ¡Mirar! ¡Es esa!

¿Cuál es tu película de terror favorita? Elige una casa fantasmagorica, multiplícala por cien y te dará el resultado de lo que Rose, Scorpius y Albus tenían frente sí. Una mansión victoriana se alzaba ante sus ojos. Rodeada por un muro y un frondoso bosque, de dos pisos y un ático, verde y gris, antigua, muy antigua, con ventanales y cristaleras, verjas que chirriaban, gárgolas que custodiaban la morada, y a medida que se acercaban aquello daba más y más impresión.

- Ni de coña voy a meterme ahí- susurró Albus.

- Da miedo- afirmó Rose.

- Es rústica-. Dijo Pheno.

- Que no, que no, que no…- se frenó en seco Rose en la puerta de la verja de la mansión.- ¡Yo no entro!

- ¡No jodas Weasley!- se quejó Scorpius- da miedo porque es antigua, te puedes acercar a mí si te asustas- le dijo mofándose y guiñándole un ojo, ella le hizo una peineta.

- El Señor X ha debido ingresar a estas alturas el dinero en mi cuenta, así que me da igual que entren o no- dijo Pheno.

- ¡Yo no estoy para perder el tiempo!- se oía a una voz femenina discutiendo en el porche de la mansión.

- Yo tampoco se de que va esto, a lo mejor si esperamos un poco…- razonaba con ella un chico.

- ¿Esa voz?- preguntó Rose mientras se asomaba por la verja.

- ¿Es Ted?- preguntó Albus mientras abría la verja y entraba en los dominios de la mansión- ¡Teddy Lupin!

Los chicos se adentraron en los lindes de la mansión sin saber que pronto encontrarían muy probablemente la última de sus aventuras.