- ¿Vosotros también estáis aquí?- preguntó Ted Lupin cuando les vio aparecer por la puerta.

- Nos ha invitado el tal señor X- respondió Rose, la cual, tenía cierta admirador por el mago. Ted Lupin era ocho años mayor que ellos y se disponía a graduarse en la academia para aurores de Gran Bretaña. Si él estaba allí, nada malo podría pasarles.

- ¿Kate?- preguntó Scorpius a la chica con la que estaba hablando Ted en el porche. Era unos cuantos años mayor que ellos, no llevaba puesta la ropa del colegio, y hasta donde Rose conocía era familiar de Scorpius.

- ¿Scorpius?- se quedó ella mirándole- ¿Qué haces tu aquí?

- Lo mismo podía preguntar yo, primita-. Respondió él, Kate Greengrass era la sobrina de la madre de Scorpius.

- Creo que es mejor que entren a la casa- dijo Pheno- está refrescando y calculo que dentro de unos minutos comenzará a llover.

Los chicos entraron en la mansión. Dentro hacía un frío de mil demonios y Rose lamentó no haberse llevado el anorak. La mansión olía a viejo que echaba para atrás, toda la casa estaba iluminada con unas antiguas lámparas de óleo, Pheno les condujo hacia el salón principal donde el resto de invitados les esperaban sentados en lujosos y antiguos sofás.

- Supongo que mi mujer habrá acabado ya de hacer la cena, nosotros nos vamos, no quiero que nos pille la tormenta- y con estas últimas palabras Phenophilus Montey se despidió.

Al desaparecer por el marco de la puerta, Rose examinó la sala. Era un tétrico salón con sofás de terciopelo alrededor de una gran chimenea. Había una mesa de billar y muchos libros. En cuanto a los invitados Rose reconoció a algunos por sus uniformes de Hogwarts. Estaban ellos tres, Rose, Albus y Scorpius. Teddy Lupin, la Prima de Scorpius, Kate Greengrass, el hijo del profesor Longbottom, Frank, dos chicas mayor que ella que no conocía de nada y dudaba de que fueran a Hogwarts, un alumno de Slytherin un año mayor que ellos al que reconocía como un tal Thomas Nott, y por último un chaval más pequeño con el uniforme de Ravenclaw. Diez en total. El silencio se rompió a los pocos segundos.

- Parece que estamos todos-. Dijo Ted- De todas formas esto es muy raro…

- ¿Raro?- ironizó la que parecía una de las chicas más mayores, debería rozar la treintena.- Esto debe ser una broma…

- ¿Entonces por qué has venido?- preguntó el chaval de Slytherin.

- El señor X me prometió una cosa en su carta- respondió ella.

- A mí también- dijo otra de las chicas- pero lo cierto es que pasa el rato y este señor no aparece, lo mejor será que nos marche…

- ¿Huele a comida?- preguntó Scorpius olfateando- Mmmm os juro que estoy oliendo un delicioso estofado, y yo, ¡me muero de hambre!

Scorpius caminó por los pasillos siguiendo el olor de la comida.

- Creo que será mejor que le sigamos, ¡no nos vendrá mal cenar!- dijo Ted. Todos le siguieron camino al comedor de la casa. Una gran mesa presidía el centro de la habitación, la cena estaba servida, la mujer de Pheno debía haberlo hecho antes de irse. Un rico estofado acompañado de los mejores condimentos les esperaban.

- ¿No deberíamos esperar a nuestro anfitrión?- preguntó Rose cuando Scorpius se sentó a la mesa.

- Son casi las diez de la noche, prefiero esperarle con el estómago lleno.- respondió él.

- Creo que Malfoy tiene razón- le apoyó Thomas Nott sentándose también a la mesa.- ¡tengo un hambre tremendo!

El resto de invitados se sentó alrededor de la mesa y poco a poco comenzaron a cenar.

- Yo no sé si esto será una broma o no, pero la cena está de muerte-. Comentó Frank Longbottom.

- Como buen hufflepuff luego fregarás los platos, ¿no Longbottom?- se burló Thomas Nott.

- Te fregaré la cara como no te calles, ¡payaso!- respondió Frank.

- ¡Oh por favor! No he venido aquí para escuchar las gilipolleces de dos niñatos- se quejó una de las chicas mayores a las que Rose no conocía.

- Pues allí tienes la puerta- añadió Nott-. Conozco a la mayoría de estos perdedores, ¿pero tu quién eres?

- Me llamo Giulia Maison- dijo la mujer, que era la más mayor del grupo y debía rozar la treintena-. Y sabes, lo mismo tienes razón y debería irme.

Giulia se levantó de su asiento, cogió su abrigo del perchero y salió del comedor.

- ¿Es que nadie le va a pedir que se quede?- preguntó Rose.

- ¿Es que acaso te importa que se quede, Weasley?- le respondió Nott.

Rose iba a contestar al imbécil de Nott cuando un grito retumbó por toda la casa.

- ¡Socorro!- se oyó la voz de Guilia en el pasillo que daba al comedor- ¡Dios mío venir rápido!

Todos los invitados sacaron las varitas de sus bolsillos y corrieron hacia donde provenían los gritos de Guilia, cuando recorrieron el pasillo vieron a esta con lagrimas en la boca y el rostro desencajado, a sus pies esta el cadáver del niño de Ravenclaw.