- ¡Giulia!- gritó Amanda. Los chicos se acercaron a ella, la cual estaba inmóvil en el suelo.

- Tíos…- comenzó a decir Frank, el cual se había agachado para tomarla el pulso-. Creo que está muerta.

- ¡Guilia!- le gritaba Kate mientras le daba palmaditas en la cara-. ¡Por favor responde!

- Déjala Kate- le sugirió Ted-. ¡Está muerta!

- Esto es una locura- dijo histérico Albus, cada vez llovía más fuerte- debo de estar soñando o embrujado, ¡esto no puede estar pasando!

- Podemos probar a saltar la valla- sugirió Frank.

- Y moriremos fulminados como esa idiota- respondió Nott.

- ¿A ti que te pasa?- le increpó Frank-. ¡Es una persona y merece respeto!

- Lo que tu digas Longbottom- le respondió Nott- No me toquéis los huevos, alguna forma habrá de salir de aquí, podríamos utilizar un teléfono o enviar un patronus.

- Será mejor que lo hagamos desde dentro, ¡estoy muerta de frío! Exclamó Amanda.

- ¡No pienso volver a esa casa!- gritó Albus.

- ¿Prefieres que nos quedemos toda la noche aquí a la intemperie?- preguntó la chica- Si no nos mata el Señor X, lo hará el frío.

- ¡Eh!- exclamó Ted- ¡Tranquilizaros, joder! ¡Aquí no va a morir nadie más!

Los ochos brujos volvieron a la mansión no muy convencidos, pero si se quedaban más a la intemperie de seguro cogerían una pulmonía. Entraron a la casa y se dirigieron al cuarto de estar. Ted encendió la chimenea y se quitaron las ropas, quedándose con lo justo, para que se secaran. El cadáver de Nick seguía en el pasillo. Amanda tenía un teléfono móvil pero no había cobertura, los chicos de Hogwarts ni se planteaban llevar móviles. Ted intentó mandar un patronus de alerta a la oficina de aurores pero cuando la forma del patronus iba a cruzar los límites del jardín, esta se esfumaba. Kate propuso que quizás se podían aparecer en otro lugar, pero Ted vio demasiado arriesgada esa opción, pues podían morir como Guilia.

- Deberíamos ir a buscar unas mantas- sugirió Scorpius.

- ¡Buenísima idea- ironizó Rose-. Y de paso si ves al señor X, salúdalo de nuestra parte.

- ¿Crees que el señor X está aquí en la casa?- preguntó Albus aterrorizado.

- Supongo, cómo si no mató al pequeño Nick- respondió Rose.

- No sabemos si a Nick lo mataron, Rose- le dijo Kate.

- ¿No escuchasteis la grabación en la gramola?- añadió ella y repitió-. "A estas alturas de la noche ya ha debido de caer el primero" él mató a Nick, y nos matará a todos si no resolvemos su estúpido acertijo.

- ¡Repito que nadie va a morir!- exclamó Ted-. Escuchadme, estoy en la escuela de aurores, os defenderé, ¡somos ocho contra uno!

- ¿Y si intentamos averiguar que es lo que quiere?- insistió Rose-. Tenemos que averiguar que cosas tenemos en común y…

- Weasley- le interrumpió Malfoy- ese tío está pirado, no tenemos cosas en común, o estamos relacionados, ¡yo ni siquiera conocía al pequeño Nick o a Guilia!

- ¡Pero podemos intentar pensarlo!- dijo Rose-. Seguro que podemos sacarlo entre todos.

- Estamos en una mansión con un asesino suelto y tu quieres ponerte a resolver acertijos, típico de una Weasley pirada- se burló Nott.

- ¡Eh gilipollas!- le insultó Scorpius empujándolo para atrás- con la Weasley solo me meto yo, ¿está claro?

- ¡Eso imbécil!- añadió Albus-. ¿Se te ocurre a ti algo mejor a parte de estar aquí quejándote por todo?

- Podemos ir a buscarle en vez de quedarnos aquí sentados- propuso Nott.

- ¿Y enfrentarnos a ese loco?- preguntó Kate.

- Yo no le tengo miedo, además, somos más-. dijo Nott.

- De acuerdo valiente- accedió Ted-. Pero lo haremos mañana por la mañana, con luz, no voy a permitir que vayamos por ahí apuntándonos con las varitas sin ni siquiera saber que tenemos delante.

Nott accedió a regañadientes a esperar que saliera el sol. Para pasar la noche, equipararon el salón a modo de gran dormitorio, se acomodaron en sillas, en el sofá y en la alfombra. Amanda se moría de sed pero le daba miedo salir de allí, así que Ted y Frank se ofrecieron voluntarios para ir a la cocina y traer agua y algo de comida, y ya de paso buscar alguna que otra manta. Cuando volvieron, cerraron las puertas correderas del salón y se turnaron para hacer guardias y dormir. Iba a ser una noche muy larga.

Rose estaba tumbada en uno de los sillones, a su lado y abrazándola, intentando dormir, estaba su primo Albus. Se puso a pensar en el día de hoy, en la carta, en quién podía ser el jodido Señor X, su relación con las demás personas de la casa, pero de pronto le entró mucho, mucho sueño.

- ¡Ah!- un grito de auténtico terror despertó a todos en la casa. Rose abrió los ojos, era de día intentó buscar su varita en los pantalones pero se dio cuenta que los había puesto a secar por la noche. Se incorporó y vio a Kate de pie, al lado del un cuerpo inmóvil sentado en una silla-. Es Amanda-. Dijo Kate- ¡No respira! ¡Está muerta!