CAPÍTULO VEINTICINCO
El sábado por la noche los chicos habían decidido salir, después de lo sucedido el fin de semana anterior, estaban seguros que jamás regresarían a ese bar, a Bryan nunca le había gustado, y ahora a ninguno de ellos le agradaba ir allí. Se encontraban todos nuevamente en el bar que siempre iban, y siempre tenían guardada la mesa que más le gustaba, pues conocían a uno de los de seguridad, y eso los ayudaba mucho.
-Así que –Comenzó diciendo Harper con una sonrisa mientras su mirada se fijaba en Clarke.- Ahora no sólo podemos burlarnos de Raven, sino también de ti –Clarke frunció el ceño, no entendiendo de lo que la chica hablaba.- Por eso les dieron las remeras en los primeros partidos –Mientras que las mejillas de Clarke se tornaban de un rosa claro, Bryan había comenzado a reír.
-Es bueno llevar a tu novia el día del partido para que tus amigos la conozcan –Zoe comenzó a reír al escuchar al chico, recordando el día que los había conocido a todos.- Nadie habla –Continuó Bryan con una sonrisa.- Y les dieron las remeras para que no dijéramos nada si perdían –Clarke y Raven se observaron, ambas tenían las mejillas rosas, a excepción de ellas dos, todos comenzaron a reír al ver que Raven no tenía nada que decir.
-Octavia ya era su pareja para ese partido –Clarke se encogió de hombros mientras tomaba su vaso.- Lexa y yo no salíamos, así que no cuenta lo mío –La rubia bebió un poco de su trago, mientras sentía la mirada de su novia fija en ella.
-Cierto –Continuó hablando Bryan.- Por eso le prestaste tu remera para el primer partido –Harper soltó una leve carcajada al escuchar a su amigo.- Que ni a Niylah se la prestaste –Finalizó con una sonrisa, mientras Nathan asentía con la cabeza. Las mejillas de Clarke volvieron a tornarse de rosa, pero esta vez de un color más fuerte que antes, Raven al verla soltó una carcajada, amaba cuando su amiga estaba en situaciones así, de hecho amaba cuando todo el mundo se encontraba en situaciones así, salvo ella misma.
-Tendrían que haberla escuchado cuando me llamó para pedirme la remera –Raven soltó una carcajada, ganándose un golpe en el brazo de la rubia.- Estaba muy nerviosa, no la había escuchado así en mucho tiempo. –Lexa observó con una sonrisa a la rubia, quien volvía a beber de su trago, terminándolo de una vez.- ¡Oh! ¡Vamos! Te gustaba desde el primer momento en que la viste –Clarke miró seria a su amiga, y luego una sonrisa se dibujó en su rostro, en ese momento Raven supo que no tendría que haber dicho nada.
-Cierto, como a vos te gustaba Octavia cuando la conociste –Clarke volvió a sonreír y posó su mirada en Bryan.- Después de su primer beso, Raven estuvo toda la semana con una estúpida sonrisa en su rostro.
-Octavia también –Acotó con una sonrisa Lexa, haciendo que se ganara un golpe de su hermana, quien junto a su novia tenían las mejillas rosadas.- Es cierto, y Clarke lo notó –La rubia asintió con la cabeza mientras sonreía.
-Vamos a bailar –Raven se puso de pie y tomó la mano de Octavia. Era mejor salir de allí o lo próximo de lo que se podría hablar era de cuando Clarke le dejó su departamento y al llegar las encontró cuando salían de bañarse juntas.
Las cuatro parejas se dirigieron a la pista de baile, allí bailaron una canción tras otra, hasta que Lexa se acercó a Octavia, y después de decirle algo cerca de su oído la morena asintió con la cabeza, ambas hermanas se fueron hacia la barra. Clarke sonrió al ver que ambas chicas pedían unos tragos.
-Creo que tendrán problemas –Susurró Harper cerca de ambas amigas, las dos chicas fijaron su vista a donde ésta observaba, una chica de cabello marrón se acercaba a ellas. Las tres chicas observaron atentas, la joven las saludaba muy cariñosa, y cuando su mano se colocó sobre el brazo de la castaña, Clarke observó a Raven y juntas se acercaron hacia la barra.- Será divertido esto –Escucharon decir a Harper a los tres chicos que quedaban con ella.
-Nos dejaron solas –Comentó Raven con una leve sonrisa mientras entrelazaba sus dedos con los de la morena, Clarke asintió con la cabeza mientras se colocaba al lado de Lexa, ambas hermanas se miraron y sonrieron.
-Ella es Ontari, nuestra entrenadora –Comenzó presentando Lexa.- Ellas son Raven y Clarke
-¡Oh! Las famosas Raven y Clarke –Ambas chicas miraron sorprendidas a sus parejas, y luego volvieron a posar su vista en la castaña que tenían frente a ellas.- Han hablado demasiado de ustedes –Comentó Ontari con una leve sonrisa.- Por cierto, siento lo del golpe del otro día. –Aquella última frase la dijo observando a Lexa quien sonrió y asintió con la cabeza.- Nos vemos –Dijo antes de irse hacia una de las mesas.
-¿Celos? –Preguntó con una leve sonrisa Octavia, mientras pasaba sus manos por la cintura de Raven y la atraía hacia sí, la castaña negó con la cabeza y luego depositó un beso en los labios de la morena.
-Sabes cómo terminan nuestros momentos de celos –Susurró contra el oído de su novia, sin que ni Lexa ni Clarke escuchara aquello. Octavia asintió con la cabeza mientras se mordía le labio inferior.- Vamos –Octavia tomó los dos tragos que había pedido y junto a Raven regresaron con el resto de los chicos.
-¿Qué golpe? –Preguntó Clarke en cuanto las dos se quedaron solas. Lexa la miró con una leve sonrisa, sabía que la rubia estaba esquivando la pregunta que su hermana había hecho segundos antes.
-Ayer recibí un golpe, pero estoy bien –Se apresuró a decir la castaña, intentando que Clarke no se preocupara, pero no lo consiguió ya que ésta se cruzó de brazos mirando fijamente a los ojos verdes.- De verdad –Dijo Lexa mientras pasaba sus brazos por la cintura de la rubia.- Más tarde puedo demostrártelo –Susurró contra su oído, haciendo que Clarke también la abrazara mientras sonreía. Lexa depositó un corto beso en los labios de la rubia, y juntas regresaron hacia donde se encontraban sus amigos.
Clarke se levantó al mediodía, Lexa dormía a su lado, a pesar de que la castaña le había dicho que le demostraría que estaba bien, ninguna de las dos intentó nada, después de todo habían llegado tan cansadas de bailar que cayeron rendidas sobre la cama. La rubia ahora se encontraba en la cocina, preparando un poco de café cuando sintió que unos brazos rodeaban su cintura, y unos labios besaban su cuello, una sonrisa se dibujó en su rostro.
-¿Por qué te levantas? –Susurró contra el oído de Clarke, quien se giró para observarla con una sonrisa.- Detesto cuando lo haces –Dijo mientras volvía a unir sus labios al cuello de la rubia, quien se inclinó un poco para que Lexa tuviera más comodidad. Clarke pasó sus manos por la espalda de Lexa, subiendo y bajando sus manos, acariciándola a su paso.- Volvemos a la cama –Susurró contra el cuello de la rubia.
-Mmm –Clarke cerró los ojos.- ¿Café? –Preguntó con una sonrisa, Lexa besaba el cuello, la mandíbula y en más de una ocasión atrapaba con sus labios el lóbulo de su oreja.- Lexa –Dijo en forma de gemido. La aludida no hizo caso, por lo que continuó besando a la rubia, Lexa dio un paso hacia la rubia, haciendo que la cintura de ella chocara con la encimera, metió sus manos bajo la remera de Clarke, y comenzó a acariciar su abdomen.
-Te dije que te demostraría que estoy bien –Susurró contra el oído de Clarke, quien se mordió el labio inferior al sentir que Lexa bajaba su mano introduciéndola dentro de su ropa interior. Lexa llegó a la entrepierna de Clarke, y con sus dedos comenzó a acariciar el clítoris de la rubia, quien llevó su cabeza hacia atrás dejando salir un gemido.
Lexa se inclinó un poco alejándose de Clarke, para ver el rostro de la rubia, quien tenía los ojos cerrados y la cabeza inclinada hacia atrás, sonrió y luego mordió su labio inferior. En ningún momento dejó de acariciar el clítoris de la rubia, quien se aferró con fuerza a la espalda de la castaña, Lexa comenzó a sentir la humedad de Clarke, y poco a poco fue introduciendo dos dedos dentro de ella, la rubia separó las piernas para darle un mejor acceso. Clarke abrió la boca, dejando salir gemidos mientras una de sus manos la llevó hacia el borde de la encimera, aferrándose con más fuerza, haciendo que sus nudillos se tornaran blancos. Lexa acercó sus labios a los de Clarke, y con la punta de su lengua los acarició para luego unirlos, introdujo su lengua en el mismo momento en que comenzaba con el vaivén con sus dedos, Clarke correspondió el beso, sus gemidos eran ahogados por la boca de la castaña.
Clarke separó sus labios cuando sintió que era golpeada por un orgasmo, Lexa llevó sus labios al cuello de la rubia, sin quitar sus dedos de dentro de ella, con su otra mano la sujetó con fuerza de la cintura. La respiración de Clarke estaba acelerada, el pecho de la rubia bajaba y subía con rapidez, Lexa sin separarse de Clarke, caminó hacia una de las sillas del comedor, se sentó allí haciendo que Clarke se sentara en su regazo, con sus piernas a un lado, su entrepierna quedaba justo sobre el muslo de Lexa.
Lexa comenzó a masajear con su dedo pulgar sobre el clítoris de Clarke, quien se aferró a los hombros de la castaña cuando comenzó a sentir que esta regresaba con los vaivén dentro suyo, la castaña comenzó a hamacar su pierna, y Clarke llevó sus labios al cuello de Lexa, para comenzar a besarlo. Los gemidos de la rubia golpeaban en el oído de Lexa, quien se mordió el labio inferior aumentando más la velocidad, tanto de sus dedos como de su pierna, Clarke llevó una de sus manos hasta el borde del short de la castaña, pero ésta detuvo sus movimientos en cuanto sintió que la intención de la rubia era introducir su mano debajo.
-No –Susurró Lexa, con su mano libre tomó la de Clarke y la alejó de su short.- Todavía no –Volvió a susurrar. Clarke alejó su rostro para mirar los ojos verdes, Lexa sonrió y luego se mordió el labio, nuevamente comenzó a mover su pierna y sus dedos, pero con mucha más lentitud que antes, Lexa volvió a sonreír al ver el rostro de Clarke, con el filo de sus dientes rozó la barbilla de la rubia.
-Lexa –Susurró en forma de pedido, la castaña volvió a sonreír y comenzó a aumentar más sus movimientos. Clarke recargó su frente con la de la otra chica, y los ojos azules se encontraron con los verdes, ambas chicas sonrieron y Lexa aceleró más sus movimientos, no faltó demasiado para que la rubia fuera golpeada por un nuevo orgasmo.- Vas a matarme –Susurró con la respiración entrecortada, acortó la distancia entre ellas y unió sus labios. Clarke llevó sus manos hasta el borde de la remera de la castaña, y la fue levantando, obligando a la castaña a que saliera de dentro suyo, hasta tirarla a un lado.- Es mi turno –Susurró la rubia en cuanto separaron sus labios.
Lexa soltó una leve carcajada, mientras dejaba que la rubia quitara sus sostén, una sonrisa se dibujó en su rostro al ver que Clarke la observaba atenta, estaba a punto de decir algo, pero la rubia llevó sus dedos hacia los labios de Lexa, impidiendo que esta hablara. Clarke necesitó unos segundos para ponerse de pie, sus piernas aún le temblaban y no estaba segura de poder mantenerse de pie, pero para su sorpresa, lo hizo. Tomó la mano de la castaña y la ayudo a erguirse, la condujo hasta el sofá de la sala, una vez allí hizo que Lexa diera media vuelta.
-No duele –Susurró a Clarke, quien negó con la cabeza, levantó su mano y con la yema de sus dedos acarició la espalda baja de la castaña.- De verdad, Clarke –Lexa se giró para observarla de frente pasó sus brazos por la cintura de la rubia, a quien se la notaba preocupada.- Clarke –Le susurró, haciendo que la aludida dejara de ver ese golpe y fijara sus azules ojos en los verdes.- Te prometo que estoy bien –La rubia asintió con la cabeza, y no pudo decir nada más porque Lexa unió sus labios.- Sigue –Susurró contra sus labios, la rubia lo pensó unos segundos, luego llevó sus manos hacia el borde del short y lentamente los fue bajando, junto con las bragas.
Clarke se inclinó, y con un pequeño golpe en el sofá le indicó a la castaña que tomara asiento, y así lo hizo. Una sonrisa se dibujó en ambos rostros cuando sus miradas se encontraron, Clarke se arrodillo frente a ella y llevó sus manos a los muslos de Lexa, los acarició, bajando y subiendo por ellos, se irguió un poco y se acercó a besar uno de ellos. Lexa se mordió su labio inferior, y reclinó su cabeza hacia atrás, apoyándola en el respaldo del sofá. Clarke comenzó a subir más con sus besos, mientras separaba un poco más las piernas de la castaña.
Lexa dejó salir un gemido al sentir los labios de la rubia llegar a su entrepierna, y llevó sus manos a los hombros de ésta, se aferró con fuerza cuando sintió que la lengua de Clarke comenzaba a entrar en ella. Clarke llevó una de sus manos hasta la entrepierna de Lexa y comenzó a acariciar el clítoris de ésta, la castaña dejó salir un gemido en cuanto sintió aquellas caricias, Clarke continuó lamiendo a su paso, haciendo que gemidos brotaran del pecho de la castaña, el cual comenzaba a bajar y subir por la alterada respiración de ésta. Lexa estaba excitada desde antes de que la rubia comenzara a tocarla, por lo que no necesito muchos movimientos más para llegar al climax. Clarke lamió el jugo que emanaba de su entrepierna y una vez terminó se separó para observar a Lexa, quien todavía intentaba regularizar su respiración.
-Quédate ahí –Susurró Clarke, se puso de pie y se dirigió a la habitación, Lexa hizo lo que le pidió pero con la mirada seguía a la rubia, quien al regresar llevaba una sonrisa pícara en su rostro.- Cierra los ojos –Susurró, la rubia se colocó detrás de Lexa, hizo que se inclinara nuevamente la cabeza sobre el respaldar del sofá, unió sus labios en un lento y dulce beso.- No los abras –Dijo una vez se hubo separado, caminó nuevamente hasta situarse frente a la castaña, se inclinó y con la mano izquierda tomó el marcador que llevaba.- Listo –Dijo después de firmar el abdomen de la chica.- Para que Ontari y cualquier otra chica sepa que eres mía –Dijo con una sonrisa mientras se ponía de pie.
Lexa bajó la mirada hasta su abdomen, había sentido la punta de algo sobre ella, pero había durado un segundo, la rubia había firmado demasiado rápido como para que esta pudiera notar de qué se trataba. Lexa levantó la vista para verla y Clarke aún tenía esa sonrisa pícara.
-Se quita con el agua –Dijo sonriendo, le guiñó un ojo a Lexa y luego se dirigió al baño, cerrando la puerta detrás de ella. Una vez allí dejó el marcador sobre el lavabo, abrió el grifo y comenzó a quitarse la ropa, justo en el momento en que comenzaba a echar sales y algo de líquido para espumas, la puerta se abría y volvía a cerrarse.- Creí que no vendrías –Mintió mientras se giraba y observaba a Lexa, quien recorrió con la mirada el cuerpo de la rubia.
-Muy graciosa –Comentó Lexa con una sonrisa.- Podría dibujarte algo yo –Dijo mientras tomaba el marcador y volvía su vista a la rubia.- Así Niylah y todas las demás saben que eres mía –Imitó la castaña, Clarke soltó una leve carcajada y sin decir palabra alguna, cerró el grifo y entró en la bañera.
-Ven –Dijo después de sentarse en la bañera, recargando su espalda en ella. Lexa no necesitó que se lo volviera a pedir, dejó el marcador en el mismo lugar de donde lo había tomado, y entró junto a la rubia, sentándose delante de ella, pues había separado sus piernas para que ella entrara cómodamente.
Clarke llevó sus manos hasta el centro de Lexa, a pesar de que el clítoris de la castaña no necesitó estimulación, la rubia aun así lo hizo, acarició con su pulgar en aquella sensible zona mientras que con sus dedos índice y medio comenzaba a penetrarla. Lexa recargó su cabeza en el hombro de Clarke, mientras que de su boca salían pequeños gemidos, la rubia comenzó a acelerar sus movimientos, llevó sus labios al cuello de Lexa y comenzó a besarla. Sus embestidas cada vez eran más rápidas, la respiración de Lexa volvía a acelerarse, la castaña llevó su mano hasta la nuca de la rubia y la atrajo hacia sí uniendo sus labios, ahogando sus gemidos en aquel beso.
Se separó sólo para soltar un fuerte gemido en cuanto llegó al climax, Clarke detuvo sus dedos dentro de ella, por unos pocos segundos, nuevamente comenzó con la penetración haciendo que en pocos movimientos la castaña volviera a llegar a un orgasmo. La rubia esperó a que Lexa normalizara su respiración nuevamente para quitar sus dedos dentro de ella.
-¿Sabes que es lo positivo de conocer dos madres doctoras? –Preguntó Clarke mientras llevaba sus manos a los hombros de la castaña.- Que aprendes a hacer masajes. –Susurró contra el oído de Lexa, mientras comenzaba a mover sus dedos sobre aquella parte del cuerpo de la castaña.
-¿Qué tiene que ver eso? –Preguntó Lexa sin entender, cerro sus ojos, dejándose llevar por aquellos masajes, y no fue hasta esos momentos que no supo que los necesitaba.
-Cuando pasaba toda la tarde haciendo algún trabajo o estudiando, mi madre siempre llegaba con una taza de café y me hacía masajes –Contó tranquilamente la rubia, sin dejar de mover sus dedos sobre el hombro de Lexa.- Terminé aprendiendo, y ayudaron mucho –Comentó con una sonrisa.
Lexa dejó que Clarke continuara haciendo aquello que la estaba relajando, ladeando su cabeza de un lado hacia el otro. Clarke fue bajando por los brazos de Lexa, hasta llegar a su cintura y la abrazó, la castaña reclinó su cabeza, apoyándola sobre el hombro de Clarke, quien depositó un beso en la frente de la ojiverde.
Ambas chicas se quedaron en silencio, Clarke podía jurar que Lexa se había quedado dormida, sino fuera porque acariciaba los brazos de la rubia. Lexa se sentía relajada y completamente feliz, en mucho tiempo no se había sentido así, y agradecía poder estarlo con Clarke. El agua comenzaba a enfriarse, y el ruido en el estómago de Lexa hizo que Clarke sonriera.
-Creo que deberíamos dejar el café para otro momento –Susurró en el oído de Lexa, quien asintió con la cabeza.- Será mejor que comamos algo.
Ambas chicas salieron de la bañera, después de secar su cuerpo, ataron la toalla alrededor de su pecho y se dirigieron hacia la cocina. Comieron entre besos y caricias, por lo que una vez se terminó la comida, se dirigieron a la habitación para continuar con aquella sesión, pero esta vez, en la cama.
