CAPÍTULO VEINTISIETE

El lunes por la mañana, Clarke se encontraba en su oficina, la noche anterior había ido a cenar a casa de sus padres para contarle a su padre que estaba saliendo con Lexa, el hombre se lo había tomado bien, pero como había supuesto la rubia, el hombre hablaría con la castaña. Clarke sabía cómo era su padre, cuando supieron que ella salía con Niylah hicieron que la chica fuera a cenar y su padre había encontrado el momento perfecto para hablar a solas con ella, por lo que, la rubia sabía que eso volvería a suceder. Su padre siempre había sido muy protector con ella, después de todo era su única hija.

-Adelante –Contestó Clarke al escuchar un golpe, poco después la puerta era abierta y por ella asomaba Lexa, una vez entró allí, cerró detrás de ella.- Hola –Saludó Clarke mientras se levantaba de la silla y se acercaba a la castaña.

-Hola –Saludó Lexa, mientras también se acercaba a la rubia, y una vez estuvieron frente a frente, acortaron la distancia uniendo sus labios.- Tenemos que hablar –Dijo una vez se hubieron separada, Clarke la miró atenta, esperando que no fuera nada malo lo que tuvieran que hablar.- No es nada malo –Se apresuró a decir Lexa, tomó la mano de la rubia y la guió hasta los sofás.- Creo que mi padre quiere hablar contigo –Dijo rápidamente la castaña, una vez se hubieron sentado, Clarke soltó una leve carcajada al escuchar lo que la chica le decía.- ¿De qué te ríes? –Preguntó frunciendo el ceño.

-Iba a decirte lo mismo –Respondió con una sonrisa.- Papá también quiere hablarte –Puso los ojos en blanco.- Creo que si tenías razón –Comentó Clarke mientras tomaba las manos de Lexa y las unía con las suyas.- Mi padre va a matarte –Clarke soltó una carcajada al ver el rostro de su novia, quien golpeó su brazo con fuerza, haciendo que la rubia se sobara con la mano en ese lugar.- Duele –Se quejó mirando a Lexa quien le sacó la lengua.

-No olvides que se defenderme –Comentó con una sonrisa triunfante. Clarke asintió con la cabeza y acortó la distancia que había entre ellas, uniendo sus labios. Había deseado besarla desde el día anterior, desde que lo había hecho por última vez hacía unas cuantas horas, Clarke llevó sus manos a la cintura de Lexa, quien llevó las suyas hasta el rostro de la rubia. Ambas chicas profundizaron más el beso, y la rubia había comenzado a recostar a la castaña sobre el sofá.- Clarke –Susurró Lexa contra los labios de la chica, quien volvió a unirlos mientras se colocaba sobre Lexa. –Clarke –Volvió a repetir mientras intentaba que la rubia se alejara un poco.- Estamos en la oficina –Susurró nuevamente, Clarke asintió con la cabeza y volvió a unir sus labios, la ojiverde correspondió el beso sin pensarlo demasiado.

-Lo siento –Susurró Clarke con una sonrisa mientras se alejaba de Lexa, ambas chicas se pusieron de pie, Clarke se ganó otro golpe de Lexa, pero esta vez ni le dolió.- ¿Quieres venir a cenar a casa? –Preguntó Clarke mientras volvía a acercarse a Lexa.

-¿En tu departamento? –Clarke asintió con la cabeza mientras llevaba sus manos a la cintura de la castaña.- ¿A las nueve? Tengo que ir al gimnasio –Comentó mientras llevaba sus manos alrededor del cuello de Clarke, depositó un beso en los labios de la rubia, impidiendo que dijera algo en contra de ir al gimnasio, ya que sabía que a ella no le gustaba. Después de depositar un beso en los labios de la rubia, Lexa se dirigió hacia la puerta, en cuanto la abrió su padre estaba del otro lado.- Papá, no…

-Quiero hablar con Clarke –Dijo Paul interrumpiendo lo que su hija estaba por decir, Lexa se giró para observar a la rubia, quien asintió con la cabeza mientras le sonreía, volvió a mirar a su padre y asintió con la cabeza. Salió de allí, y escuchó que la puerta se cerraba a sus espaldas, soltó un leve suspiro y se dirigió a la oficina de Octavia.- Clarke –Dijo el hombre mientras le señalaba a la rubia el sofá para que tomara asiento.- Eres una chica agradable –Comenzó diciendo Paul, una vez estuvieron ambos enfrentados.- Lexa ha sufrido bastante este último tiempo, y no quisiera que volviese a suceder. –Clarke escuchaba atenta lo que el hombre iba a decirle, estaba a punto de hablar pero Paul levantó la mano impidiéndole que lo hiciera.- Si veo que Lexa sufre por tu culpa, tendremos problemas –Dijo muy serio el hombre, Clarke asintió con la cabeza y al ver que Paul no volvía a hablar, decidió hacerlo ella

-Aurora me dijo lo mismo –Comentó la rubia con una leve sonrisa.- No tengo intensiones de hacer sufrir a Lexa, yo a ella la quiero –Clarke se mordió el labio inferior.- Realmente la quiero, y lo último que quiero hacer es lastimarla –Dijo con total sinceridad la rubia, Paul asintió con la cabeza y se puso de pie, la rubia lo imitó.

-Lo sé –Sonrió el hombre.- Quería estar seguro de eso –El hombre se acercó a Clarke y la abrazó, aunque le pareció algo extraño, ella correspondió aquel abrazo.- Cuando mi tío me dijo de ser el nuevo socio, supe que era lo correcto –Comentó el hombre una vez rompieron el abrazo, Clarke sonreía ante lo que estaba escuchando.- Creo que fue una de las mejores decisiones que he tomado. –Clarke asintió con la cabeza, y el hombre salió de la oficina, dejando que la chica regresara a sus cosas.

Mientras tanto, Lexa había intentado ir junto a su hermana, pero en el camino se había cruzado a Jake, quien le pidió amablemente si podían hablar, la castaña asintió con la cabeza y ambos se dirigieron al despacho de Lexa, una vez allí se observaron atentos. Lexa sabía lo que vendría a continuación, después de todo la rubia estaba en la misma situación en esos mismos momentos, aunque debía reconocer que no era tan igual, ya que Clarke era hija única, y al parecer el hombre frente a ella se lo iba a dejar bien en claro.

-Lexa, Clarke es mi única hija –Comenzó diciendo Jake, Lexa asintió con la cabeza.- Los padres si pudiéramos, meteríamos a nuestros hijos en una caja fuerte y los protegeríamos del mundo, pero no podemos, sólo aceptamos las decisiones que toman y deseamos que sean lo más felices que puedan –Jake sonrió levemente.- Con Abby siempre observamos a Clarke, y notamos sus estados de humor, sabemos que en este tiempo ha estado preocupada, enojada y hasta triste, pero el brillo que lleva en sus ojos desde que está contigo no lo hemos visto en mucho tiempo, ella es feliz contigo. –Jake tomó aire y luego la expulsó lentamente.- Espero que siga siendo así, porque no quiero ver a mi hija sufrir –Lexa asintió con la cabeza, escuchaba atenta lo que el hombre le decía, no podía creer que el padre de su novia estuviera reconociendo que la hacía feliz, una parte de ella quería sonreír, pero necesitaba mostrarle al hombre que realmente esto era serio.- Esto es una advertencia, Lexa –Jake observó severamente a la chica.- Clarke es una de las dos personas más importantes de mi vida.

-Yo sinceramente la quiero –Susurró Lexa observando a Jake.- Jamás le haría daño –Intentó sonar lo más calmada y sincera posible, necesitaba ocultar la felicidad que sentía en esos momentos, había creído que cuando ese momento sucediera estaría aterrada, pero el hombre sólo estaba haciendo que ella amara más a Clarke.

-Eso noto –Comentó con una sonrisa.- Se les ha notado a las dos en sus ojos –Lexa se ruborizó al escuchar eso, no creía que todos lo hubiesen notado, su madre se lo había dicho la noche en que le había contado de su relación con Clarke.- Te dejaré seguir trabajando. –Jake tomó la perilla de la puerta y antes de salir volvió a hablar.- Quería dejar las cosas claras –Lexa asintió con la cabeza, y cuando estuvo sola una sonrisa de felicidad se dibujó en su rostro.

-¿Cómo es que siempre estás descalza? –Las dos chicas se encontraban en el departamento de la rubia, mientras que Clarke cocina, Lexa colocaba las cosas sobre la mesa. Todas las veces que había ido a su departamento, la castaña había notado que la rubia estaba sin zapatillas, desde que la había visto así la primera vez se había preguntado por ello. Clarke sonrió al escuchar la pregunta.

-Quítatelas tú también –Respondió Clarke sin dejar de sonreír, Lexa la miró extraña, y la rubia levantó una ceja retándola a que lo hiciera.- Estoy esperando –Dijo Clarke mirando fijamente a Lexa, quien suspiró y le hizo caso a la rubia.- Se siente más libre –Comentó con una sonrisa, Lexa puso los ojos en blanco y asintió.

-Tienes gustos raros –Clarke soltó una leve carcajada, mientras que Lexa se acercaba y depositaba un beso en la mejilla de la rubia.

-Mi madre dice que es una manía –Clarke se encogió de hombros, se mordió el labio inferior y luego levantó la vista de lo que estaba haciendo para observar a Lexa.- ¿Fue muy severo? –Preguntó haciendo una mueca, Lexa sonrió y negó con la cabeza.- ¿Vas a contarme? –Preguntó mientras ponía las cosas al fuego, Lexa negó con la cabeza, y Clarke tomó su cintura atrayéndola hacia sí.- ¿Por qué nadie me dice? –Preguntó sin pensarlo realmente, al ver el rostro de la castaña se arrepintió rápidamente.- Lo siento, yo…

-Descuida –Susurró Lexa quien anteriormente había llevado sus manos detrás de la nuca de la rubia.- Quizás algún día te cuente. –Depositó un corto beso en los labios de Clarke, y luego se separó. Clarke la observó atenta, buscando algún rastro de enojo, celos o quizás decepción, pero se relajó al ver que no había nada de ello en los ojos de Lexa.

Ambas chicas decidieron cenar en el living, mientras miraban alguna película que estuvieran pasando por la televisión, comenzaron a reír al ver que pasaban "The Family Stone", por lo que optaron por dejarla. Las dos se encontraban sentadas en el suelo, sus piernas estiradas sobre la mesita ratona, mientras recargaban sus espaldas en el sofá detrás de ellas. Una vez terminaron, y lavaron todo, regresaron al sofá, Clarke fue por una manta mientras Lexa llevaba dos tazas de café, se recostaron a lo largo del sofá, abrazadas mientras continuaban viendo la película.

-El sábado podríamos salir –Susurró Clarke, quien se encontraba con la espalda en el respaldo del sofá, su mano izquierda abrazaba a Lexa, mientras su derecha estaba debajo de la cabeza de la castaña. Lexa se giró para observarla con una leve sonrisa.

-¿Al pool? –Preguntó Lexa, mordió su labio inferior cuando posó sus ojos en los labios de Clarke, quien asentía con la cabeza.- ¿Jugaran a las preguntas o algo parecido? –Clarke soltó una leve carcajada, se encogió de hombros y luego se inclinó hacia Lexa.

-Tú y yo podríamos –Susurró contra sus labios, y luego los unió. Lexa correspondió el beso, Clarke pasó su mano izquierda debajo de la remera de la castaña, mientras se subía a horcajadas de ésta. Lexa pasó sus manos por debajo de la remera de Clarke, acariciando su espalda. Clarke levantó los brazos cuando sintió que Lexa estaba subiendo su remera, en el mismo momento que aquella prenda caía al suelo, se escuchó un golpe en la puerta.- Sigue –Susurró Clarke contra los labios de Lexa, cuando notó que ésta intentaba detenerse. La castaña volvió a unir sus labios con los de la rubia, pero nuevamente un golpe en la puerta se volvió a escuchar, Clarke no dejó que Lexa pudiera moverse, por lo que comenzó a acariciar el abdomen de Lexa.- Mierda –Dijo molesta cuando volvía a escucharse otro golpe.

Se separó de Lexa, tomó su remera, y mientras se dirigía molesta hacia la puerta se colocaba aquella prenda. En cuanto abrió la puerta, la figura de su vecina estaba frente a ella. Becca sonreía de manera coqueta, llevaba unos short de jean y una remera que no dejaba nada a la imaginación.

-Lo siento –Se disculpó la chica al ver el rostro de la rubia.- Siento haber molestado, pero me quedé afuera del departamento –Dijo con una sonrisa de disculpa.- ¿Podrías prestarme tu teléfono para llamar a un cerrajero? –Preguntó con cautela, Clarke asintió con la cabeza y la dejó pasar. Cuando se giró, Lexa se encontraba de pie, observando aquella escena.- ¡Oh! Espero no haber interrumpido –Dijo Becca al ver a Lexa, no dejó que ninguna pudiera decir algo, ya que se acercó a la castaña.- Soy Becca, la vecina de Clarke –Dijo estirando su brazo, Lexa la observó por unos segundos y luego estrechó su mano.

-Lexa –Fue lo único que susurró la chica, posó su mirada en Becca, recorriéndola desde los pies a la cabeza, y luego miró a Clarke, quien estaba alcanzándole el celular a la chica. Lexa se dirigió a la cocina, y Clarke la siguió, dejando que la chica hablara tranquila.- ¿Tu vecina? –Preguntó la castaña, Clarke sonrió al notar los celos que emanaban de ella.- Ni se te ocurra sonreír –Dijo al ver el rostro de la rubia.

-Apenas he cruzado palabra con ella –Se defendió Clarke mientras se acercaba a Lexa, quien estaba de brazos cruzados recargada sobre la encimera.- Lexa –Intentó llamar Clarke, la chica estaba observando el suelo, el cual en esos momentos lo creía más interesante que a su novia.- Ella… -Intentó comenzar Clarke, pero justo en ese momento Becca entraba a la cocina, como si fuera su propia casa, Lexa enarcó una ceja.

-El cerrajero vendrá en una hora como mucho –Dijo mientras le entregaba el celular a la rubia, quien rápidamente lo tomaba y lo dejaba sobre la isla.- Le dije que estaba aquí –Comentó con una sonrisa, mientras posaba su mirada en Clarke.- Espero no molestar –Comentó y antes de que Clarke pudiera decir algo, Lexa salió de la cocina.

Clarke sonreía internamente, ver los celos de Lexa le daban gracia, pero a su vez le aseguraban que Lexa realmente la quería, aunque estaba segura que ella sería igual si la situación fuese al revés. Lexa se sentó en el sofá, y Clarke descartó la idea de ofrecer café, sabía que si lo hacía sería una mala idea que más tarde pagaría, por lo que invitó a Becca a que tomara asiento y luego ella se sentó junto a Lexa. Iba a ser una larga hora.

Becca comenzó haciendo preguntas, pero aunque las preguntaba en plural, su mirada estaba fija en Clarke, y cuando ésta respondía pasaba a otra, sin dejar que Lexa lo hiciera. La castaña había intentado responder las tres primeras, y al ver que la chica no tenía intención de dejar que hablara, dejó de intentarlo. Bufaba cada vez que Becca reía por alguna respuesta de Clarke, y la manera en que se cruzaba de piernas mientras recargaba su codo sobre su rodilla, mostrando el gran escote que tenía. Clarke no sólo se estaba poniendo incómoda, también nerviosa, en una oportunidad se vio tentada a bajar la vista para ver el escote de su vecina, quien sonrió triunfante al notar los nervios que comenzaba a tener Clarke. Un golpe en la puerta, salvó a ambas chicas, si aquello seguía Lexa terminaría matando, tanto a Becca como a Clarke, pero a la rubia le esperaba un gran problema en cuanto Becca se fuese.

-Gracias por todo –Dijo la chica y antes de irse abrazó a Clarke, quien no correspondió el abrazo, Becca salió del departamento, sin dirigirle mirada alguna a Lexa, quien no se había movido del sofá. Clarke se quedó allí unos pocos segundos, y luego regresó al living.

-¿Te acostaste con ella? –Preguntó de repente Lexa mientras se ponía de pie y miraba fijamente a Clarke, quien estaba asombrada por aquella pregunta.

-¿Qué? –Preguntó Clarke sin creer lo que sus oídos estaban escuchando.

-Lo que escuchaste –Dio rápidamente Lexa mientras se cruzaba de brazos.- ¿Sí o no? ¿Te acostaste con ella? –Lexa se estaba molestando por la lentitud de la rubia en responder una simple pregunta, Clarke tomó aire y negó con la cabeza.

-Sí, me acuesto con cualquier persona que golpee en mi puerta –Respondió de forma irónica, mostrando molestia.- Ni que fuera una cualquiera –Dijo enojada mientras tomaba las tazas que habían quedado sobre la mesita ratona y entraba a la cocina. Con furia tiró el contenido de las tazas en el lavabo y se quedó allí intentando calmarse, pero le molestaba que Lexa creyera que se acostaba con cualquier persona.

-Lo siento –Escucho detrás de ella, Lexa pasó sus manos por la cintura de Clarke, con temor de que la rubia la apartara, al ver que no lo hacía la abrazó.- Estaba enojada porque nos interrumpió –Continuó hablando Lexa.- Y me puse celosa cuando vi la manera en la que te coqueteaba –Lexa se apartó cuando sintió que Clarke se movía, la rubia se giraba para observar a la ojiverde, quien en esos momentos se la notaba apenada.- No debí haber dicho eso –Comentó con timidez.

-Lexa –Comenzó diciendo Clarke.- Creo que tienes un mal concepto de mí –Lexa negó con la cabeza, y cuando iba a hablar la rubia la detuvo.- No voy a negar que me he acostado con chicas que no fueron mis novias, pero tampoco me acuesto con todo el mundo –Clarke se cruzó de brazos, sentía la necesidad de abrazarla.

-Lo sé, sólo recordé el sábado de tu cumpleaños –Lexa rápidamente negó con la cabeza, intentando borrar ese día de su cabeza.- Lo siento, yo… -Clarke la observaba seria, tenía que reconocer que ese día sólo había aceptado esos retos para ver si ella se ponía celosa, necesitaba saber si Lexa sentía algo por ella.- Mejor me voy –Susurró y se giró para salir de la cocina, pero Clarke tomó su brazo y la detuvo.

-Siento lo de ese día –Comentó Clarke con cautela.- Sólo lo hice porque quería ver tu reacción –Aclaró para después morderse el labio, tomó aire y lo expulsó lentamente.- No debí haberlo hecho, yo soy quien lo siente.

-Estaba celosa –Comentó con una leve sonrisa Lexa, Clarke sonrió y pasó sus brazos por la cintura de Lexa, quien pasó sus manos por detrás de la nuca de Clarke.- Ese día y hoy –Aclaró aun sonriendo. Clarke asintió con la cabeza y depositó un corto beso en los labios de la castaña.

-Lo sé –Susurró antes de volver a unir sus labios, pero Lexa alejó su rostro observando atenta a Clarke. La rubia se mordió el labio y ladeó la cabeza.- No lo recuerdas, pero además de decirme muchas cosas, intentaste besarme. –Comentó mientras besaba el cuello de Lexa.- No te dejé –Aclaró rápidamente, al ver el rostro que había puesto Lexa.- Habías vomitado y… -Ladeó la cabeza, Lexa soltó una leve carcajada.

-¿Por qué eres tan sincera? –Preguntó con una sonrisa, Clarke se encogió de hombros. – Me gusta –Susurró antes de ser ella quien uniera sus labios con los de la rubia.- Vamos a dormir que es tarde –Lexa se había separado de Clarke, tomó su mano mientras la llevaba hacia la habitación. Clarke tenía una sonrisa dibujada en su rostro.- ¿Por qué sonríes? –Preguntó al verla.

-Fue nuestra primera pelea desde que salimos. –Comentó sin dejar de sonreír, Lexa soltó una leve carcajada, y ambas chicas después de ponerse los pijamas se acostaron.- Aunque la próxima vez que suceda, no quiero que te vayas –Clarke abrazó a Lexa por la espalda, acercándola más hacia ella.- Hay que hablar las cosas

-Lo siento –Volvió a decir mientras asentía con la cabeza.- Prometo no volver hacerlo –Clarke depositó un pequeño beso en el cuello de Lexa y luego recargó su cabeza sobre la almohada, entregándose juntas a los brazos de Morfeo.