No había luz, todo era negrura, no sentía ni una pequeña ráfaga de aire, ni un sonido familiar, se sentía como si estuviese debajo del agua, sus oídos sólo escuchaban un molesto pitido y sentía peso encima de ella, pero no sentía sus extremidades, no sabía si aún tenía piernas o brazos, lo único que podía sentir eran pequeños dolores punzantes esparcidos, no sabía dónde ni cómo, pero sentía piquetes, ya no recordaba lo que había estado haciendo, dónde estaba, apenas y podía recordar lo que era: una heroína.
Una voz tomó forma entre la bruma.
-¿Sientes el veneno de mis queridas, no es así? Las plantas son tan letales como los humanos, pero éstos se aprovechan de que ellas son nobles, ¡ya no más!Yo me encargaré de que paguen todos- la voz se acercaba más -Especialmente los Piaf.
Entonces los puntos de luz comenzaron a aparecer, haciéndose poco a poco más grandes hasta formar un pequeño agujero en la negrura.
Ladybug entrecerró los ojos, mirando a través del agujero el rostro sonriente de Madame Fougère.
-Te dije que conmigo no bromeabas, niña- murmuró, introduciendo un brazo a la jaula lentamente, parecía estar disfrutando el momento.
Y así era, se sentía triunfante, una vez que el miraculous de la mariquita estuviera en su poder, derrotar a los otros dos mentecatos sería sencillo, así que disfrutó cada segundo, tocó el rostro exhausto de la heroína, deslizó sus dedos por aquél cabello azabache hasta sus oídos y presionó el pulgar y el índice contra uno de los aretes para girarlo suavemente y desprenderlo.
La luz de la transformación se fugó por entre las ramas de la jaula mientras Chat llegaba al lugar hecho una furia y golpeaba con fuerza en el estómago a la villana con su bastón.
El arete salió volando.
-¿No quieres juegos? ¡Bien! ¡Basta de juegos!- Exclamó furioso el héroe mientras la akumatizada se levantaba riendo.
Mientras tanto ocho White Wolfs luchaban enérgicamente contra las criaturas fangosas a las que la akumatizada hacía llamar fungos. Uno tomaba del cuello a una de ellas con ambas manos, para alzarla sobre su cabeza y azotarla contra el suelo mientras que otro se ponía en cuclillas para dar una ágil patada a las piernas de otra criatura para que cayera encima de la recién tirada, a su vez otra copia luchaba espalda con espalda con uno igual a él contra cuatro criaturas a la vez, procurando golpear lo menos posible y esquivar con destreza para mantenerlas ocupadas mientras el frizbee plateado pasaba siseando junto a ellos para golpear la cabeza de tres criaturas seguidas que se dirigían al héroe original, quien recibió su arma de vuelta tranquilamente y tomó aire para dar un brinco girando, esquivando a un fungo que se acaba de lanzar a él, quien cayó de bruces al suelo, y aún en el aire el lobo volvió a lanzar el frizbee para golpear en el pecho a otra criatura que se encontraba cerca.
Ésta cayó cerca de donde Chat se hallaba combatiendo contra Fougère, usando su bastón como sable contra una liana que la villana había tomado como látigo. Le enrolló su arma en el pie y lo hizo arrastrarse en el suelo, a lo que el héroe soltó un grito algo cómico, pero en el recorrido extendió su bastón de manera que hizo tropezar a la mujer y le dio tiempo de zafarse de la liana, pero justo cuando levantaba la mirada, ella ya estaba casi encima de él con un nuevo látigo alzándose sobre su cabeza, lista para atizar.
Como si el tiempo se detuviera, el gato abrió mucho los ojos y miró cómo la planta espinosa se doblegaba ante la fuerza de la mujer en cámara lenta, tomando vuelo para darle en el rostro.
Sin embargo, el frizbee le arrebató el arma de las manos.
El ojiverde miró a su colega aún asustado.
-No me agradezcas- dijo con una sonrisa y salió corriendo de nuevo al campo de batalla.
Jadeando, el héroe de negro volvió a mirar a su contrincante y se incorporó lo más rápido posible, mientras ella barría con la vista el suelo buscando su arma.
Atentó contra ella.
White Wolf dejó a sus clones luchando y se montó en su arma para planear hacia donde Ladybug se encontraba, desde arriba pudo ver el cuerpo inconsciente de Marinette en su identidad civil sobresaliendo desde el agujero de la jaula. Se alarmó, especialmente porque Tikki yacía junto a ella en el mismo estado.
-¡Marinette!- Le llamó saltando hacia ella desde aún metros de altura y con cuidado la sacó de su prisión-¡Mari! ¡Por favor, responde!
La tomó entre sus brazos y presionó su dedo medio e índice sobre su pulso para confirmar que estaba viva, luego inspeccionó el enredijo de plantas a su alrededor y unas cuantas ramas abajo visualizó el arete que le faltaba.
Pero él no cabía por ahí.
Podría llamar a Chat para que usara el Cataclismo y alcanzara el arete, pero eso significaría revelar la identidad de su amada ante lo que consideraba su competencia, y muy por encima de lo que ser competencia significaba, si Chat descubría la identidad de Marinette por su culpa ella jamás lo perdonaría, lo sabía, aún siendo una situación tan riesgosa como aquella.
Sólo había una solución.
El gato seguía luchando contra la akumatizada, esperando fielmente que su colega se estuviera encargando de Ladybug, cuando de pronto notó que los clones del lobo a su alrededor desaparecían, dejando a los fungos que habían estado aprisionando libres, éstos inmediatamente se lanzaron sobre él y lo tomaron de pies y brazos para inmovilizarlo y dejarlo a merced de Fougère, quien rió ante la lamentable situación de su enemigo.
-Vaya, vaya, alguien se quedó sin manada.
Chat pasó saliva.
-¡Hacchi!- Antoine miró asustado a su kwami en cuanto éste salió del miraculous exhausto -¡Marinette está herida, tenemos que hacer algo!
El lobito se dejó caer en una rama.
-No siento mi cuerpo- murmuró con aquella vocecita dulce que tanto amaba su portador.
-¡Hacchi!- La súplica en su voz era desoladora -Por favor, sé que estás rendido, pero esto es grave, Marinette y Tikki están inconscientes.
-¡¿Tikki?!- La criatura reaccionó de golpe -¡Tikki! ¡No!
Miró a todas partes, igual que lo que había hecho su amo hacía unos minutos y de igual forma localizó el arete, rápidamente se escabulló entre las ramas para llegar a donde la joya se encontraba y salió hecho una bala hasta la oreja de Marinette. Con cuidado lo colocó de vuelta.
Ambos miraron a las chicas por unos eternos segundos, hasta que poco a poco abrieron los ojos. La pequeña primero, seguida de su portadora.
-¡Están bien!-Hacchi parecía haberse librado de la peor angustia del mundo -¡Tikki!- Corrió a abrazarla.
-¿Antoine?- Murmuró Marinette.
Él la silenció dulcemente.
-Estás muy débil, pero estás bien, debes recuperarte para volver a la batalla y capturar el akuma.
-El… akuma…- por un momento la chica no entendió, pero poco a poco las imágenes de lo sucedido le vinieron a la mente y abrió mucho los ojos -¡Madame Fougère! ¡Chat Noir!
-Está solo, debo ir a ayudarlo, así que por favor ve a recuperarte- suavemente la ayudó a erguirse hasta que estuvo sentada y se separó -Te necesitamos- dijo y luego miró a su kwami soltar a Tikki-Hacchi, eres fuerte, aún puedes con esto.
-¡Claro que puedo! ¡Puedo con todo!- Exclamó, pero su tono de voz decía lo contrario, lo que conmovió a su portador, pues él lo conocía perfectamente, sabía que aún sintiéndose a punto de desmayarse jamás le diría que no a una batalla y menos si habían vidas civiles de por medio, su kwami era la criatura más entregada que jamás había conocido y lo adoraba por ello.
-¡Así se habla!- Le dijo -¡Hacchi, transfórmame!
Cuando Ladybug volvió, Chat y Wolf habían logrado encerrar a Fougère en una jaula creada seguramente por el Cataclismo del gato, ambos se encontraban luchando espalda con espalda contra los fungos que parecían no rendirse nunca y la villana simplemente gritaba desde su prisión.
-¡Esto no me detendrá! ¡Mis fungos me sacarán de aquí!
-A menos que yo lo impida- respondió la heroína aterrizando frente a su enemiga.
Ésta la miró alarmada.
-¡Tú!- Había un desprecio infinito en su voz -¡Yo te quité el arete! ¡Estabas muerta! El veneno…
-Ah, parece que no sabes que las mariquitas tenemos la suerte de nuestro lado- le sonrió, haciéndola molestar más e invocó su poder -¡Lucky Charm!
Se materializaron un par de tijeras de podar rojas con motas negras, lo que causó que la heroína riera ante la ironía del asunto.
-Bueno, hora de hacer jardinería.
Con cuidado cortó unas cuantas ramas de la jaula, las suficientes para dejar libre el paso a las manos de la villana y procedió a quitarle los guantes.
Los chicos seguían luchando cuando escucharon a su amada purificando el akuma, así que decidieron retroceder para dejar el paso libre a los civiles en cuanto se destransformaran de aquellas asquerosas criaturas.
-Adiós, mariposita- se despidió la ojiazúl del bichito que volaba lejos de aquél desastre, tomó con fuerza las tijeras, aún sintiendo un poco de mareo por todo el asunto que había pasado en el transcurso de la noche y lanzó alto el objeto -¡MiraculousLadybug!
El vivero no tardó en desaparecer, regresando París a tal y como lo había dejado aquella tarde.
A la mañana siguiente Marinette se sentó en la escalinata de la escuela para meditar sobre lo pasado la noche anterior, de cierta manera no podía evitar pensar que le había fallado a sus colegas, que había sido débil, que si no hubiera sido por White Wolf, todo habría salido mal, si no hubiera sido por Antoine no sólo su identidad habría sido revelada frente a Chat, si no que su miraculous estaría en poder de Papillon y probablemente el de Chat también, todo esto le hacía cuestionarse por milésima vez desde que había comenzado el curso escolar si realmente ella era la indicada para ser Ladybug.
-¿Estás bien?- La voz preocupada de su kwami le hizo voltear a su bolsa, de donde la pequeña se asomó precavidamente.
-No exactamente- respondió con un suspiro -Pero ya se me pasará- y le dedicó una sonrisa para tranquilizarla.
Por su parte Adrien se sentía igual o peor, sabía que su amada había estado en grave peligro y de cierta forma se sentía culpable por ello, si no hubiese sido por White Wolf tal vez las cosas hubieran salido muy mal, y todo porque se dejó llevar por su ira en vez de razonar y ayudarla, prefirió descargarse contra la villana en vez de pensar las cosas, de encontrar una solución. Suspiró y abrió el casillero.
-¿Sabes? No entiendo la adicción humana a estarse torturando-Plagg se encontraba comiendo queso en una esquina -Sí, hiciste mal las cosas, pero ¡por dios! Ya déjalo atrás.
-Para ti es fácil decirlo- contestó el rubio -No pusiste en peligro al amor de tu vida.
-No, tú me pusiste en peligro de no volver a ver al amor de mi vida- alzó su bocadillo -Pero heme aquí.
Adrien puso los ojos en blanco y cerró la puertecilla.
-¡Adriekins!- De la nada Chloé apareció, lanzándose a él con todo el entusiasmo del mundo.
Él suspiró.
Un grito hizo que la ojiazúl reaccionara y se levantara de golpe de su lugar. ¿Otro akuma? No se sentía con ánimos de luchar aún, no estaba segura de querer ver a los ojos a Chat Noir de nuevo sabiendo que había estado en peligro por su culpa, no quería tener que enfrentar a White Wolf sabiendo que la había visto en un estado tan lamentable y vulnerable.
Para su fortuna, lo que salió de la escuela no fue un monstruo akumatizado, si no Chloé hecha una furia, con el rostro rojo de ira, la postura tensa y los puños cerrados, seguida de una preocupada Sabrina que sólo revoloteaba a su alrededor intentando calmarla.
-¡Esto no puede estar pasando!- Gritó, llamando las miradas de todos los que se encontraban afuera, y caminó directo hacia la azabache -¡Tú! ¡Espero estés feliz de haber ganado tus jueguitos de manipulación! ¡Pero no ganarás la corona! ¿Lo oyes? ¡De eso yo me encargo!
Dicho eso, salió corriendo lejos de la escuela.
Marinette quedó atónita, no entendió nada de lo que sucedía hasta que alzó la mirada y vio que bajando las escaleras estaba un grupo de estudiantes (que seguramente habían salido por curiosidad) y entre ellos Adrien se dirigía a ella, con el gesto algo decaído.
-Lo siento, Marinette- le dijo en cuanto la vio -No le ha caído bien la idea de que iremos juntos al baile- suspiró.
-¿Eh?... ¡Ah! No te preocupes, ella así es, se le pasará después.
El gesto del modelo no cambió.
-Escucha…- tomó aire, como titubeante ante lo que le quería decir -Siento mucho causarte este tipo de problemas, jamás ha sido ni de lejos mi intención yo…- otro suspiro -De verdad lo siento.
Ella no supo qué responder, aunque de cierta manera sintió que había una intensión oculta en las palabras de su amado. Sacudió ligeramente la cabeza.
-No tienes nada de qué disculparte, Adrien- le dedicó una gran sonrisa -Tú no has provocado nada malo, ¡al contrario!
Pero él sabía que no era así, pues su disculpa obviamente no era por lo de Chloé, si no por su incompetencia de la noche anterior, pero sabía que no podía decirle nada aún, no era el momento, si no quería que ella lo terminara odiando debía esperar un poco más.
Así que sólo le devolvió la sonrisa, dejándose llevar por lo que aquél par de ojos brillosos le provocaban en su interior.
