EPÍLOGO

Clarke llegaba del trabajo, había tenido un día demasiado atareado, pero para su suerte era viernes, por lo que podría pasar todo el fin de semana junto a su esposa. La rubia se sorprendió cuando entró al departamento y todo estaba a oscuras, dejó sus cosas y recorrió las habitaciones, buscando a Lexa, pero se detuvo en la cocina cuando escuchó el ruido de una llave en la cerradura.

-¿Dónde estabas? –Preguntó preocupada Clarke mientras se acercaba a Lexa, quien llevaba una sonrisa en su rostro.

-Acompañé a mamá a hacer unas cosas –Respondió mientras pasaba por al lado de la rubia y depositaba un beso en su mejilla.- ¿Cómo te fue? –Preguntó mientras dejaba unas bolsas sobre la mesa.

-Bien, me preguntaron por tu proyecto –Respondió Clarke mientras seguía a la castaña.- Les dije que todavía no lo habías terminado. –Continuó diciendo.- ¿Qué compraste? –Quiso saber, intento tomar una de las bolsas y mirar su contenido, pero recibió un golpe en su mano, haciendo que la soltara.- ¿No me dirás? –Preguntó sonriendo mientras se acercaba a Lexa y pasaba sus manos por la cintura de ésta, atrayéndola hacia sí.- ¿Hay manera de convencerte? –Preguntó susurrando en su oído, luego bajó sus labios hasta el cuello de Lexa y cuando comenzó a besarlo, la castaña posó sus manos alrededor del cuello de la rubia para sostenerse.

-Puedes intentarlo –Susurró también cerca del oído de Clarke, acto seguido la rubia pasó sus dientes por la barbilla de la castaña.

-No me provoques –Continuó susurrando, aunque su voz se estaba volviendo ronca, lo cierto era que el deseo de tener a su esposa debajo de ella completamente desnuda, la estaba volviendo loca.- ¿Qué te parece si primero cenamos algo? –Lexa asintió con la cabeza, y se separó de Clarke, no sin antes depositar un beso en los labios de la rubia.

-Iré a guardar las cosas –Dijo mientras salía de la cocina. Clarke comenzó a sacar las cosas que utilizarían para hacer la cena, pocos segundos después, Lexa estaba a su lado ayudándola.

Entre las dos conversaron del día que habían tenido. Clarke había estado toda la semana terminando un proyecto que ese día tenía que presentar, para su suerte lo habían aceptado, por lo que seguramente en poco tiempo lo llevarían a cabo. Mientras que Lexa había ido a trabajar por la mañana, pero después de almorzar había acompañado a su madre al médico, quien se estaba haciendo unos estudios de rutina, y después habían ido de compras, por lo que Lexa no había regresado a la oficina desde el mediodía.

Ahora ambas chicas se encontraban cocinando, mientras hablaban animadas de todo tipo de tema, después de cenar recogieron las cosas y las lavaron. Clarke llevó sus manos a la cintura de Lexa, abrazándola por detrás, la castaña había terminado de secarse las manos, se giró y colocó sus brazos por los hombros de la rubia.

-Creo que tengo que convencerte de algo –Susurró Clarke mientras acercaba su boca al cuello de la castaña, Lexa sonrió y se aferró con las manos a la nuca de Clarke, incentivándola a que continuara con los besos que le estaba dando en su cuello. –Hay que ir a la habitación –Susurró Clarke contra la piel de Lexa, haciendo que un escalofrío recorriera el cuerpo de ésta, quien sólo pudo asentir con la cabeza. Clarke se inclinó un poco, colocó sus manos detrás de los muslos de Lexa y con un movimiento rápido hizo que la castaña rodeara con sus piernas detrás de su cintura, en esos momentos agradecía haber tenido años de ayudar a Raven a levantar cosas pesadas.

Lexa se aferró con más fuerza al cuerpo de Clarke mientras reía por la manera en que ella la llevaba hasta la habitación, la castaña había tomado el mismo hábito que la rubia tenía, y una vez llegaba al departamento se quitaba las zapatillas, aquel hábito lo había tomado tan sólo unas pocas semanas después de que Clarke le pidiera que fuese a vivir con ella al departamento, y Lexa había aceptado gustosa.

Clarke cerró la puerta de la habitación con el pie, con cuidado Lexa se bajó de ella y una vez estuvieron enfrentadas de nuevo, unieron sus labios, Clarke no soltaba la cintura de su esposa, mientras que Lexa aferraba el rostro de la rubia. En cuanto la lengua de Clarke entró en la boca de Lexa, comenzó a explorar lo que había a su paso, cuando se encontró con la lengua de la ojiverde, ambas chicas sintieron una corriente eléctrica recorrer sus cuerpos. Clarke se separó de Lexa, corrió las mantas de la cama, y cuando se giró para observarla ésta ya se había quitado su remera y estaba desabotonando su jeans, Clarke mordió su labio inferior, recorriendo con la mirada el cuerpo de su esposa.

Lexa levantó la vista para observar a una sonriente Clarke, quien rápidamente se acercó a ella y la ayudó a que se terminara de desvestir. Lexa por su parte comenzó a desabotonar la camisa de Clarke, para luego dejarla caer al suelo, Clarke fijó sus ojos en el rostro de la ojiverde, mientras ésta llevaba sus manos hasta el jean de la rubia y los retiraba. Clarke llevó sus manos a la cintura de Lexa y la trajo hacia sí para volver a unir sus labios. Clarke comenzó a acariciar la espalda de Lexa, y con una mano tomó el broche del sostén y lo retiró, sin dejar de besarla hizo que Lexa caminara hasta la cama, una vez allí se separó de ella para que ésta se sentara en el borde, llevó sus manos hasta el braga de la ojiverde, y con lentitud comenzó a bajarlo, una vez se deshizo de aquella prenda la dejó caer al suelo. Clarke se mordió el labio inferior mientras recorría con la mirada el cuerpo desnudo de su esposa, lo conocía a la perfección, no necesitaba verlo para recordarlo, pero amaba hacerlo, amaba ver su cuerpo desnudo. Llevó sus manos a su espalda, y quitó su sostén, seguido de su braga.

Clarke se acercó a Lexa, quien ya tenía su cabeza recargada sobre el almohadón, la rubia colocó su muslo contra la entrepierna de la castaña, mientras volvía a unir sus labios. Lexa llevó sus manos a la espalda de Clarke, y comenzó a acariciarla desde la cintura a la nuca, la rubia llevó una de sus manos hasta el pecho de Lexa, lo acarició y masajeó con cuidado, mientras movía sus caderas contra el cuerpo de la ojiverde. Lexa dejó salir un gemido que se ahogó en los labios de Clarke, y la rubia aumentó sus movimientos de cadera, sus respiraciones estaban agitadas, la rubia separó sus labios para poder tomar aire, y en cuanto lo hizo unos gemidos salieron de la boca de su esposa. Clarke llevó sus labios hasta el cuello de la ojiverde y comenzó a besarla mientras sus manos cambiaban de lugar, ahora el otro pecho de Lexa era el que recibía el cariño que se le había negado anteriormente, mientras que con su otra mano Clarke se aferraba a la cintura de Lexa, los movimientos continuaron aumentando y cuando juntas llegaron al orgasmo, Clarke sintió las uñas de Lexa clavarse en su espalda.

-Te amo –Susurró Clarke contra el oído de Lexa, recibiendo las mismas palabras como respuesta, llevó una de sus manos hasta la entrepierna de la castaña, sintió los rastros del orgasmo que había golpeado a Lexa, con su pulgar comenzó a hacer círculos sobre el clítoris de Lexa, en el momento en que sintió que la mano de Lexa llegaba a su entrepierna, introdujo dos dedos dentro de su esposa, mientras que era penetrada por Lexa. Ambas comenzaron con las embestidas al mismo tiempo, Clarke se irguió un poco para recargar su frente contra la de Lexa, una sonrisa se dibujó en ambos rostros cuando sus ojos se encontraron, ninguna de las dos los cerraron. Los azules y los verdes se conectaban, sus pupilas delatadas, y un brillo en ellos demostraban la felicidad que sentían, sin romper el contacto que se generó, ambas chicas llegaron nuevamente juntas a un orgasmo.

-Te amo –Susurraron al unísono, para segundos después volver a unir sus labios, el beso era lento, dulce y cálido, besos perezosos cayeron sobre sus labios, hasta que Clarke salió de encima de Lexa, tomó la sábana y cubrió ambos cuerpos. Clarke se colocó a un lado, y Lexa se giró para abrazar a la rubia, y recostó su cabeza sobre el hombro de ésta, mientras que Clarke abrazaba a Lexa.

-Estaba pensando –Comenzó diciendo la rubia, rompiendo el silencio que se había formado entre ellas.- Mañana o el lunes, podríamos ir a ver algunas casas. –Clarke estaba con los ojos cerrados, mientras que Lexa había estado con su cabeza recargada en el brazo de la rubia, pero en cuanto sintió que la castaña intentaba levantarse, abrió los ojos.- ¿A dónde vas? –Preguntó con el ceño fruncido.

-Ya vuelvo –Dijo esta mientras tomaba su bata y se la colocaba. Pero antes de salir depositó un beso en los labios de la rubia.-Que sea mañana –Susurró mientras se ponía de pie. Se acercó al armario, buscó entre las cosas que había comprado, y regresó con un paquete en sus manos.- Hoy es 24 –Fue todo lo que dijo con una sonrisa. Clarke asintió con la cabeza, mientras se incorporaba un poco, recargó su espalda sobre el cabezal de la cama y tapó sus pechos con las sábanas.- Ten –Lexa se sentó en el costado de la cama, y le entregó aquel paquete a la rubia, quien lo tomó gustosa.

Lexa se mordía el labio inferior, y se la podía notar nerviosa, siempre lo estaba cada vez que le hacía un regalo a Clarke, temía que alguna vez no le gustara aquello que le daba, o quizás que se cansara de recibir algo, porque todos los veinticuatro esperaba su regalo. Clarke observó por unos minutos aquel paquete, era una caja color blanco, con una cinta celeste a su alrededor, tenía unos pocos centímetros de alto. Colocó sus manos en el moño, y con mucho cuidado lo fue desarmando, podía sentir los nervios de la chica, porque hamacaba su pie haciendo que el colchón se moviera un poco. Tomó la tapa, y tiró hacia arriba para poder ver el contenido, una remera igual a la que ellas tenían estaba perfectamente doblada, levantó la vista para observar a la castaña, quien en esos momentos le estaba sonriendo.

-Ya tengo una –Dijo Clarke sonriendo, Lexa soltó un suspiro y rodó los ojos. Pero supo inmediatamente que la rubia estaba bromeando, porque le sacó la lengua. Clarke tomó la remera y la sacó de la caja, pudo sentir, tal y como había imaginado, que no era de su tamaño, su vista se posó en el otro obsequio que quedaba en la caja.- ¿Estás…? ¿Estamos…? –A la rubia no le salían las palabras, la emoción y la alegría se apoderaban de su cuerpo. Tomó la prueba de embarazo, y como si no entendiese bien lo que decía, miró a Lexa esperando que ella dijera algo.

-Estoy embarazada –Susurró Lexa con una sonrisa. Clarke miró, aun sorprendida, el test de embarazo, y luego posó la vista en la remera que tenía en sus manos, era el tamaño justo para un bebé. Clarke movió la caja al lado de la cama, y rápidamente abrazó a Lexa, sin soltar ninguno de los dos regalos.

-No puedo creerlo –Decía Clarke con una sonrisa de pura felicidad en su rostro. Se separó sólo unos segundos, para dejar lo que tenía en sus manos sobre la mesita de luz, después rápidamente despojó a Lexa de la bata, y la cubrió con la sábana, volviendo a sentir su cuerpo desnudo junto a ella. Lexa recargó su cabeza sobre el hombro de Clarke, mientras que esta pasó su brazo por detrás de la castaña.- ¿Cuándo lo supiste? –Preguntó mientras acariciaba con la yema de sus dedos el brazo de Lexa.

-Hace unos días, quería darte la sorpresa. –Lexa levantó la cabeza para observar el rostro de su esposa.- ¿Estás molesta? –Preguntó con preocupación.

-¿Estás bromeando? –Preguntó sonriendo Clarke.– ¡Estoy feliz! –Dijo con total sinceridad la rubia.- Definitivamente es el mejor de todos los veinticuatro –Clarke se inclinó para depositar un beso en los labios de Lexa, beso que fue correspondido inmediatamente.- La casa tendrá que ser muy grande –Dijo una vez se separaron. Lexa asintió con la cabeza, Clarke instintivamente llevó su mano libre sobre el abdomen de su esposa, y comenzó a acariciarla lentamente.

-El domingo nos juntamos a ver el partido –Comentó Lexa mientras se aferraba más al cuerpo de su esposa.- Supuse que debería tener su propia remera –Clarke soltó una leve carcajada, mientras asentía con la cabeza.- Ya sabes, por cábala.

-Cábala –Susurró Clarke sobre los labios de Lexa, poco antes de volver a besarlos. Clarke a cada momento de su vida confirmaba lo que ya sabía desde hacía años, siempre sería feliz junto a Lexa, y esperaba hacer feliz a su esposa, de hecho, sabía que ambas eran felices, que criarían juntas a sus hijos, verían crecer a sus nietos, hasta envejecer, porque el resto de su vida ya estaba escrita, ellas envejecerían juntas y serían felices por siempre.


¡Hola! El fic llegó a su fin, quería agradecerles a quienes confiaron en la historia, a pesar de que se en varias oportunidades no era de su agrado, también gracias por los comentarios, todos, tanto los buenos como los malos.

Aquellos que no saben estoy subiendo una adaptación de la saga Honor, voy por el libro 3, si les interesa pasen a leerla.

Por otro lado, estoy comenzando un nuevo fic, lo subiré a wattpad, si quieren que lo suba acá también, comenten.

Nuevamente, gracias por leer y por haber apostado a esta historia desde un comienzo, espero que les haya gustado.

¡Gracias!