Losé, me pasé de fecha pero estos días he estado ocupada y casi no podía sacar tiempo para escribir... sorry. Pero en fin, ya tenéis la actualización y el lemon tal y como prometí! Debido a la enorme cantidad de reviews que recibí (muchos de ellos por la petición que hice) he decidido dar una respuesta general al final del capítulo, y sin más, os dejo para que leáis y disfrutéis del chap!

Shingeki no Kyojin no me pertenece.

Parejas: LevixEren.


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Nuestros besos estaban cargados de deseo, buscando desesperadamente someter y llevar el control. Nuestras bocas se devoraban mutuamente, nuestras lenguas se entrelazaban con violencia, ninguno cedía, los dos poco a poco nos ahogábamos en ese beso que parecía no tener fin.

Era una sensación nueva para mí, nadie en estos cuatro años había osado retarme, siempre tenía el control, nada se me escapaba, yo dictaba las normas y los demás obedecían dócilmente. Pero descubrir que existía alguien capaz de oponerse había sido chocante y al mismo tiempo, estimulante.

—Si quieres jugar... Jugaremos.

Era la primera vez que aceptaba un desafío de ese tipo, y tuve que admitir que esa adrenalina que subía por cada fibra de mi cuerpo era mil veces más excitante que forzar a los presos cuando estos se rehusaban a ser follados por mí.

Rompiendo el beso, rocé mis labios contra los suyos y en un susurro, dije:

—Te advierto... Yo siempre cumplo mis promesas.

Eren frunció el ceño, evidentemente sin comprender.

—Quizás te deje elegir cuando y dónde hacerlo, pero quien terminará suplicando... serás tú.

—No cederé a tus caprichos tan fácilmente. Se resistirme.

—Eso ya lo veremos.

Reanudamos el beso, esta vez con más fiereza. Agarrándolo por las caderas, lo arrastré hasta la estantería más cercana sin preocuparme en ser delicado o gentil. Su espalda chocó con brusquedad contra la estantería, provocando que dejara escapar un gemido de dolor. Para compensar ese golpe, metí mis manos por debajo del uniforme y acaricié su espalda desnuda con deleite. Eren no se quedó atrás y recorrió mis brazos y mi pecho de arriba a abajo sin detenerse en ningún punto en particular: como si quisiera memorizar parte de mi cuerpo.

—¡Eh! ¡Sino vais a coger ningún libro, largaos de aquí!

Eren abandonó mis labios, yo gruñí molesto por haber sido interrumpidos. La tensión sexual que nos había rodeado y alejado del resto se había despedazado por culpa de ese preso.

—Cuida esa boca sino quieres perder todos tus dientes.

Mi amenaza tuvo el efecto deseado. Este me reconoció al instante.

—Este... este espacio está reservado para la lectura —justificó incómodo.

—No importa, ya nos vamos —dijo Eren.

Yo alcé las cejas interrogante.

—Hay sitios mucho mejores que la biblioteca —contestó, restándole importancia.

No me gustaba y no estaba acostumbrado a que tomaran decisiones sin mi consentimiento, pero no me convenía imponerme en algo tan trivial como eso. Saliendo de la biblioteca, fui plenamente consciente de algo muy importante. Eren volvía a ser mío. Había recuperado mi caramelo y por esa razón debía tener mucho cuidado para no perderlo otra vez. Sin dirigirnos a ningún sitio en particular, anduvimos por los pasillos tranquilamente. Al pasar enfrente de las duchas, una idea acudió a mi mente.

—Mañana podemos divertirnos en las duchas. ¿Qué te parece? —le propuse —¿No sería emocionante una lucha por ver quien le come la polla a quien?

Eren se mordió el labio inferior incómodo. No respondió a mi propuesta y eso me dejó confuso.

—¿Qué? ¿No te gusta mi idea?

—No es eso —murmuró inquieto.

—Entonces, di.

—Si el loco Nick nos ve de nuevo...

—Sabes perfectamente que no volverá a entrometerse —dije parándome en seco—. Ni siquiera Dios puede protegerlo de que le arranque las uñas mientras duerme.

Iba muy en serio, si ese desgraciado le hacía algo a Eren, le arrancaría todas las uñas y le golpearía hasta deformarle la cara; con suerte Hange me ayudaría. En ese terreno, él... o ella ya tenía experiencia previa torturando. Eren comprendió que no bromeaba pero no pareció convencido.

—No quiero volver a aislamiento —confesó con una nota de pánico en su voz.

—No lo harás.

—No es que no confíe en ti, pero...

Confiaba en mí, pero aislamiento siempre dejaba huella, una de muy desagradable. Ese Eren temeroso e inseguro no era nada excitante. Mi cuerpo me pedía urgente ese Eren de hacía unos minutos en la biblioteca. Suspirando, cedí por segunda vez. Si quería follármelo tendría que ser más benevolente.

—Pensaré en otro lugar.

—No hace falta, yo me encargaré de buscarlo —se apresuró a decir mucho más aliviado.

—No me hagas esperar demasiado —advertí seriamente.

Solo quedaban dos horas para la cena, pero aún teníamos tiempo. Para mi desgraciada, pero, Erwin apareció al final del pasillo y fue directo hacia nosotros... no, ese bastardo mantenía la vista fija en Eren.

—Jaeger, llevo buscándole un buen rato.

—¿Ocurre algo, señor Smith? —preguntó preocupado.

—He solicitado la sala del ala oeste como me pidió, pero me temo que los focos necesitan una reparación. Ese recinto lleva cerrado semanas por falta de luz. ¿Le importaría arreglarlo?

—¿Ahora?

—¿Está ocupado, Jaeger? —preguntó Erwin curioso.

"Maldito bastardo".

—Bueno... yo...

Eren me miró de reojo y yo maldije no poder hacer nada al respecto. Me mantuve callado, pese a que realmente deseara mandarlo a la mierda.

—De acuerdo... —dijo Eren reticente.

Ver como Erwin se llevaba mi dulce hizo que mi sangre hirviese de rabia. Este me lanzó una última mirada mientras se encogía de hombros resignado.

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Si algo he aprendido durante esa hora y media, es que con mucha paciencia y un manual de quinientas páginas sobre electricidad, se pueden reparar los focos aunque no tengas ni idea sobre ello. En más de una ocasión, sugerí que llamásemos a Hange, pero Erwin insistía en mis capacidades para repararlo. Ni que decir, finalmente lo logré tras releer cientos de veces las instrucciones descritas en el manual.

Terminé exhausto pero orgulloso de mi trabajo. Erwin me felicitó y yo sonreí satisfecho. Mirando la hora, se sorprendió de lo tarde que era.

—Será mejor que vayas a cenar, pero antes recuerda guardar el material en el taller.

Yo asentí y me despedí de él amistosamente. Cada vez me caía mejor ese hombre. Si bien había llegado en mal momento, siempre mostraba ese tono amable y respetuoso. ¿Seguiría Levi enojado? Su expresión al ver cómo me alejaba fue aterradora. Por mucho que Erwin nos hubiera interrumpido, aún nos quedaba toda la noche, y las noches en prisión eran muy largas.

Después de colocar cada herramienta en su estante correspondiente, cerré la puerta del taller con llave y tras devolvérsela al guardia de turno, fui hasta el comedor con el estómago rugiendo de hambre. No me hice muchas ilusiones respecto al menú de esa noche, y como supuse, al llegar y ponerme en la cola con bandeja en mano, vi cómo Connie servía puré de patatas y un revuelto de verduras secas. Cuando salí de la cola con la comida, eché un vistazo rápido y distinguí a Levi y su grupo a mitad del comedor. Yendo hacia ellos, dejé la bandeja sobre la mesa y tomé asiento al lado de Levi, quien había dejado un hueco libre para mí.

La cena transcurría con aparente normalidad: Hange con la cuchara y el tenedor trataba de darle forma al puré (sino me equivocaba, intentaba hacer una casa), Mike olisqueaba el puré y poniendo muecas se lo comía con desagrado, Levi apenas había tocado la comida y Farlan comía con la palabra "hastío" escrita en el rostro. Por lo general, Hange solía iniciar las conversaciones, pero en esos momentos se la veía muy ocupada moldeando el techo de la casa, y los otros... no parecían tener interés en hablar.

Escuché de fondo las risas de Kirschtein y Braun, seguramente por alguna anécdota sexual. Mientras ellos se divertían compartiendo sus experiencias, yo me di cuenta que mi "experiencia" con Levi no era precisamente graciosa. Desde que me besó por primera vez que mi vida en la prisión había dado un giro radical. Sin embargo, y pese a todo, me gustaba Levi, quería saber que se sentía estar con él, pero al mismo tiempo, no estaba dispuesto a que hiciera conmigo lo que quisiera. Ser un capricho no conllevaba guardar silencio y ofrecer tu cuerpo sin reservas.

La voz de unos de los fanáticos se alzó entre el bullicio del comedor, distrayéndome de mis pensamientos.

—¡Escuchad la palabra de Dios! ¡En su misericordia hallaréis la salvación! ¡Dios perdonará a quienes sigan sus enseñanzas! ¡Sed puros y fieles!

Agarrando el tenedor con más fuerza de la necesaria, fui incapaz de contenerme.

—¿Puros dices? —dije alzando el rostro—. Supongo que a Dios le encantará saber que tiene un predicador que dedica sus horas libres a llenarse hasta el culo de anfetas.

El fanático se levantó de golpe, fulminándome con la mirada pero sin llegar a moverse. Yo me puse en alerta, listo para enfrentarme a él. Repentinamente una mano se posó en mi rodilla: era Levi. Probablemente avisándome de que no hiciera ninguna locura. El padre Nick hizo sentar a su seguidor, y yo relajé los músculos.

—¡Bien dicho, Eren! —me felicitó Hange.

Intenté que no se notara la gran satisfacción que me produjo encararme a uno de los fanáticos y salir ileso.

—¿No habían cortado el tráfico de drogas? —preguntó Farlan—. Hace un mes que despidieron al guardia que pasaba la droga.

—Habrán encontrado otra forma de meterla dentro —respondió Hange.

—Cuando cortaron el suministro, estuvieron días con el mono. Lástima que después...

Interrumpiendo la frase bruscamente, retuve la respiración al sentir la mano de Levi subir por mi muslo.

—¿Eren? —dijo Hange desconcertada.

—Decía que... cuando los fanáticos consiguieron otro intermediario... que pasara la droga... —resultaba complicado formular una frase completa cuando esa mano se acercaba peligrosamente a mi miembro—, volvieron a tocar... las narices con los... sermones.

—Por Navidad pediré que les traigan una sobredosis —comentó Hange admirando la casa hecha de puré.

Yo asentí muy tenso. Levi acariciaba mi miembro sin ningún tipo de consideración y mi cuerpo no era inmune a su toque. Sabía perfectamente qué pretendía con ese juego sucio y con una voluntad de hierro, retiré su mano con sutileza y como respuesta, le sonreí con todo el descaro del que fui capaz. Su expresión no tuvo precio; podría considerarse una pequeña victoria.

Por suerte no llegué a tener una erección completa, aunque su toque fortuito me había dejado con ganas de más. Mierda... Se suponía que debía imponerme y mostrar algo de indiferencia, y mi cuerpo no hacía más que pedir desesperadamente. Tenía que demostrarle que yo llevaba el control. Esa lucha interna me alejó de la conversación entre Hange y Farlan sobre las drogas y cuando quise darme cuenta, la mayoría abandonaba el comedor para irse a sus respectivas celdas.

Yo aún no había terminado de comer, de hecho, casi no había tocado la comida. Rápidamente, me apresuré a comerme el puré, pero Levi se me acercó al oído y me susurró:

—No comas esa porquería, en la celda tengo chocolate y dulces.

Cierto... Casi lo había olvidado. Dejando el tenedor sobre la bandeja, nos levantamos y tras depositar las bandejas en los carritos, dejamos el comedor atrás y fuimos hasta nuestra celda.

Levi no esperó ni un segundo tras cerrar la puerta de nuestra celda. Sus labios buscaron los míos, incitándome a retomar lo que habíamos dejado pendiente.

—Dijiste que elegirías dónde y cuando... aún sigo esperando tu respuesta.

—Quiero hacerlo, aquí y ahora.

—Oh... ¿Impaciente?

—Quizás.

Levi me guió hasta la litera sin despegar nuestros labios. Quería apresarme para que no pudiera escapar, pero yo tenía otro plan en mente. Justo cuando mis piernas tocaron el borde de la cama, cogí a Levi por la cintura y con rapidez nos di la vuelta y de un suave empujón, lo eché sobre el colchón. Sus ojos reflejaron sorpresa por esa acción tan repentina, mas sus labios esbozaron una sonrisa de lo más irresistible.

Si no recordaba mal, Levi escondía la comida debajo de la litera.

—No te levantes —le indiqué en tono travieso.

Agachándome, vi la caja y sacándola fuera de su escondite, la abrí bajo la atenta de Levi. Cogí un puñado de caramelos y apartando la caja para que no estorbara, me puse de pie y desenvolví uno de ellos.

—¿Por qué no te quitas la camisa? —le pregunté, sosteniendo el caramelo entre mis dedos.

Este ensanchó su sonrisa al adivinar mi próximo paso. Sin perder el tiempo, se sacó la camisa y la lanzó cerca de la almohada. Inclinándome hacia él, apoyé una rodilla en el colchón y con una mano en su pecho, lo recosté bocaarriba. Me mordí el labio, excitado por la imagen que Levi me ofrecía. Colocando cuidadosamente el caramelo sobre su pecho, me incliné y con la boca saboreé el dulce y tracé círculos con la lengua sobre su piel expuesta. Oí como Levi ahogaba un gemido.

Dejando un rastro de saliva, desenvolví otros dos caramelos mientras masticaba el que tenía en la boca. Repitiendo el proceso, puse los dos siguientes sobre sus abdominales y sacando mis dientes, mordí su piel antes de lamerla y llevarme los caramelos a la boca. Descendí mi mirada y sonreí al ver su erección debajo de sus pantalones. La mía había ido creciendo a medida que saboreaba el cuerpo de Levi junto con el sabor a limón de los caramelos. Este se levantó sobre sus codos, confuso por mi súbita pausa. Observando fijamente su erección, no pude reprimirme.

—Sin duda, el mejor dulce de todos —dije con voz ronca.

Bajando sus pantalones, humedecí mis labios con la lengua. Alzando la vista, Levi me contemplaba con los ojos entrecerrados llenos de lujuria.

—Veamos como sabe.

—Procura no decepcionarme.

—Mira y disfruta.

Poniéndome de rodillas frente a él, acaricié su miembro por encima de la tela de los boxers. No era mi primera vez en esto, pero hacía tantos años de mi única experiencia sexual, que ya casi la había olvidado. Por esa razón, actué movido por mis instintos. Tirando de la banda elástica de los boxers, mi boca se abrió involuntariamente al ver lo grande que era su miembro.

—¿Asustado? —me preguntó Levi divertido.

En vez de responderle, cogí todo el aire que pudieron retener mis pulmones y me llevé ese duro falo dentro de mi boca. Ante ese gesto tan inesperado, Levi soltó un gemido bien sonoro. Pese a que no había conseguido metérmelo entero, sí conseguí llegar hasta la mitad. Con mi lengua acaricé el tronco mientras mis labios subían por todo el miembro hasta sacarlo.

—¿Sorprendido? —pregunté con una sonrisa adornando mi rostro.

—No tanto como crees.

Yo me reí y en vez de volver a meterlo, lo recubrí de saliva con mi lengua mientras repartía pequeños besos alrededor de su glande. Las manos de Levi agarraron mi pelo pero sin tirar de el, simplemente impidiendo que alzara la cabeza. Cogiendo aire otra vez, engullí casi toda su polla y succioné llevando un ritmo rápido. Alzando la vista, vi a Levi con la cabeza echada hacia atrás y la boca entreabierta. En esos momentos, me sentía realmente poderoso. Con la mano derecha agarré el miembro desde la base y empecé a masturbarle, en tanto que mis labios relamían el glande y el líquido preseminal que salía de el.

Nuestras miradas se encontraron y Levi gruñó en voz baja, seguramente extasiado por esa visión tan erótica. Seguí lamiendo sin desviar mi mirada de la suya y al reparar en su cuerpo desnudo, mi erección palpitó impaciente.

Ignorando la gran excitación reunida en ese punto, me concentré en Levi y en darle todo el placer posible. No obstante, unos fuertes brazos me levantaron del suelo y como si fuera una muñeca, Levi me puso encima de él, colocándome en su regazo.

—Suficiente. Ahora es mi turno.

Yo sin esperar siquiera, me saqué la camisa rápidamente y la tiré al suelo. Levi se rió antes de morder uno de mis pezones y acariciar el otro con sus finos dedos. Apresado entre sus dientes, tiró de el y lo soltó, arrancándome un gemido de dolor y placer. Me retorcí sobre su cuerpo, frotando nuestros miembros

Sujetándome con fuerza de las caderas, me alzó unos centímetros para seguidamente colocar su polla en mi trasero. Con la tela de los pantalones fue bastante incómodo, y a esas alturas eran solo un estorbo. Me bajé los pantalones con la ayuda de Levi, quien al parecer opinaba lo mismo que yo. El contacto directo de nuestros cuerpos completamente desnudos hizo subir la temperatura entre nosotros, el frío que solía hacer en la celda ya no era tan notorio y cuánto más explorábamos el cuerpo del otro, más ardientes se volvían los roces.

—Prometí hacerte suplicar cuando llegara el momento. Espero que estés preparado.

—Solo si merece la pena.

—Cállate.

Yo reí al oír ese tono tan irritante, mas callé de golpe cuando Levi me cogió por las piernas y poniéndose en pie, dio la vuelta y me dejó a mí encima del colchón. Desde esa posición ya no me sentía tan poderoso, más bien pequeño e indefenso. Colocándose de rodillas, utilizó la misma postura en la que le comí la polla. Con sus manos, me abrió de piernas y juro que en ese momento mi rostro ardió de vergüenza; jamás me había sentido tan expuesto. Todo ese sentimiento de superioridad se había evaporado y fui consciente que ahora era Levi quien dominaba la situación.

Ingenuo, creí que se tomaría su tiempo en prepararme y procurar que no me doliese al ser virgen, pero...

—¡Aah! ¡Duele! —grité.

El muy cabrón me había metido un dedo sin avisar y como era de suponer, mi cuerpo no lo recibió bien.

—Ten más cuidado, ¿quieres? Es mi primera vez.

Eso último logró transformar por completo el rostro de Levi. Durante unos segundos me observó atónito. Yo no quise mirarle a los ojos, y ladeé la cabeza a un lado.

—Casi lo había olvidado —confesó con un hilo de voz.

—Pues estaría bien que lo tuvieras presente —respondí un poco enojado. Inquieto, le miré de nuevo con una duda asomando mi cabeza—. ¿Te decepciona eso?

—Al contrario. Me encantan los vírgenes.

No supe cómo tomarme eso. ¿Debía tener miedo? Levi parecía más complacido que hacía unos segundos, como si desvirgar vírgenes fuera su pasatiempo favorito.

Una vez dicho mi secreto en voz alta, esperé a que Levi retomara su tarea de dilatarme, pero nada ocurrió. Alzándome, vi como este estaba quieto y... ¿pensativo?

—¿A qué esperas?

Levi me miró a los ojos y esbozó una de sus escalofriantes sonrisas.

—Hazlo tú mismo.

—¿Hacer el qué? —pregunté nervioso.

—Quiero ver cómo te abres para mí.

Vale, eso no me lo esperaba. No obedecí inmediatamente, como si quisiera asegurarme de que había oído bien. La mirada penetrante de Levi me confirmó, que en efecto, no eran imaginaciones mías.

Echándome sobre el colchón de nuevo, llevé uno de mis dedos hasta mi boca. Había hecho eso en múltiples ocasiones, pero en ninguna de ellas tenía a nadie mirándome atentamente. Era vergonzoso y a la vez bastante excitante. Cerrando los ojos, relamí mi dedo índice entre mis labios y con mi lengua lo recubrí de saliva.

Una vez estuvo bien lubricado, extendí mis piernas con toda la elasticidad que mi cuerpo me permitió y descendí mi mano hasta mi entrada. Introduciendo lentamente mi dedo, solté un leve gemido. Podía sentir mi interior estrecho y cálido. Sin correr demasiado, metí y saqué mi dedo varias veces, con bastante dificultad a decir verdad, pero no me quejé.

Retirando el dedo, lubriqué un segundo y esta vez sí sentí una molestia al introducir dos dedos. En mi postura era bastante incómodo pero rápidamente Levi se ocupó de sujetarme las piernas para que no se cerraran.

Levi contemplaba mi propia dilatación como si se tratara de una obra de arte. Sonreí satisfecho al ver su ávida expresión.

No obstante, recibí un poco de ayuda. Al parecer, no había podido resistirse más tiempo, soltando una de mis piernas, lamió uno de sus dedos (gesto que encontré de lo más erótico) y su dedo se unió a los míos que trabajaban para abrirme lo máximo posible. No era del todo desagradable, pero sí dolía un poco. Tras explorar mi interior con su dedo, lo sacó para seguidamente quitar los míos. Dándose la vuelta, abrió uno de los cajones de su mesa y extrajo uno de los rotuladores.

Oh, mierda... Lo había olvidado por completo.

Colocándomelo en la boca, lo lubriqué bien con mi saliva; era tan grueso como dos de mis dedos juntos. Levi no esperó mucho, y a los pocos segundos lo retiró y lo condujo hasta mi ano. Mordiéndome el labio, retuve un gemido de dolor ante la intromisión, la sensación era bastante molesta.

Sin embargo, pronto oleadas de placer me inundaron junto con ese dolor punzante que casi eclipsaba lo primero. Levi se dio cuenta de lo mucho que me dolía, seguramente por mis muecas penosamente disimuladas.

—Dime Eren, ¿alguna vez te han practicado sexo oral aquí?

Y como indicación, introdujo casi todo el rotulador. Yo negué con la cabeza, dejando salir un gemido. ¿Realmente lo haría?

Acercando su rostro, dio una breve lamida con su lengua alrededor de mi agujero. Ahogué un grito en mi garganta, sin poder creer que Levi estuviera haciendo eso. Su lengua lamió otra vez esa zona, pero más lentamente y presionando contra mi entrada. Más gritos acudían a mi garganta, y yo me cubrí la boca para no despertar toda la prisión.

Sin previo aviso, escupió en el y sacando el rotulador, introdujo su lengua y yo casi pierdo la capacidad de pensar. La sensación fue simplemente enloquecedora y mientras que con una mano me tapaba la boca, con la otra agarraba la sábana con fuerza. El placer inundó mis sentidos y yo me dejé llevar extasiado.

Levi me apartó de un manotazo la mano que cubría mi boca.

—Quiero oírte gemir.

Ni siquiera me molesté en oponerme. Estaba tan excitado que me dio igual. Tal y como quería Levi, gemí sin ningún tipo de control, aunque intenté no elevar demasiado mi voz. Podía sentir como la excitación viajaba por todo mi cuerpo y se concentraba en mi polla que en esos momentos soltaba líquido preseminal sin parar.

Llegados a ese punto, sentía una necesidad extrema de que Levi me penetrara. Mierda... El momento había llegado. No quería rebajarme ni suplicarle nada, pero sino lo hacía... Gruñendo entre dientes, no me quedó otro remedio.

—L-Levi... Hazlo ya.

Este se detuvo y sacando la lengua, se relamió los labios mientras me miraba fijamente.

—Vamos, dilo. Déjame escucharte.

Lo odiaba... Odiaba que hiciera eso... Que me obligara a doblegarme ante él...

—Fóllame —susurré.

—No te escucho —dijo sonriendo maliciosamente.

—¡Fóllame de una vez!

—Mmm...creo que se te olvida algo...

Me mordí el labio y le lancé una mirada de odio.

—Por favor...

Y ahí fue cuando desapareció todo mi orgullo. Levi introdujo una vez más sus dedos, separándolos entre si para hacer espacio. Tragué duro al imaginarme como sería tener su polla dentro, anticipando mi mente para algo seguramente doloroso.

Cuando creyó que ya era suficiente, retiró sus dedos y se posicionó encima de mí, colocando cada rodilla sobre el colchón. Con sus brazos me mantuvo abierto de piernas a la vez que yo extendí los míos para agarrar las sábanas.

—Prometí también ser delicado... aún así, no sé si podré controlarme del todo. Tu cuerpo me está pidiendo a gritos que te folle sin compasión.

Mi pecho subía y bajaba más rápido de lo usual, y mi respiración se había vuelto errática. Estar desnudo, abierto de piernas y con Levi encima de mí, hacía que me estremeciera de placer.

—No cierres los ojos, quiero verte cuando entre dentro de ti.

Lo intentaría aunque no garantizaba que lo lograse. Llevando su polla hasta mi entrada, me dije que quizás no dolería tanto como creía, Levi me había dilatado bien y...

Un grito gutural escapó de mi boca al sentir la presión de la punta de su miembro entrando. Dolía, dolía y mucho. Era como si desgarraran mi interior, un dolor infernal. Levi a duras penas podía mantener esa lentitud pues estaba entrando muy suavemente. Quise aliviar ese dolor, pero... ¿cómo?

Encontré la respuesta frente a mis ojos, y por poco no me abofeteé por ser tan idiota. Con rapidez, mi mano derecha envolvió mi polla y empecé a masturbarme, ganando varios suspiros de placer. Levi sonrió y continuó introduciendo su miembro, más rápido de lo que hubiera deseado. Aceleré el movimiento de mi mano, enfocando mi mente en todas esas sensaciones placenteras que recibía, tratando desesperadamente de ocultar el dolor que sentía tras esas corrientes de placer.

Entrando más en mí, me sorprendí al comprobar como Levi se abría paso con ese enorme falo por esa entrada tan estrecha. Yo no me detuve en ningún momento, y seguí masturbándome hasta que más o menos Levi consiguió meterla. Respirando entrecortadamente, nos miramos a los ojos y por primera vez, la intensidad de su mirada me sedujo, desnudándome todavía más.

Sin desviar sus ojos, dio inicio a un vaivén pausado y yo no me vi capaz de soportar esa mezcla explosiva de placer y dolor que azotaban mi cuerpo sin nada de piedad. La sensación era demasiado para mí, sobrepasaba mis límites y provocaba que perdiera el sentido de la realidad.

Levi gemía y embestía sin llegar a ser violento. Agradecí que fuera así. De otra forma, quizás hubiera perecido. Inclinándose hacia mí, me besó y yo con una mano liberé la sábana y la puse sobre su nuca, profundizando el beso. Nuestras bocas se movían sincronizadas al tiempo que este entraba y salía con mayor velocidad. Mis gemidos quedaron ahogados en su boca y con desespero, descendí mi mano hasta su espalda, clavando las uñas en su piel inmaculada.

Logré arrancarle un gemido de dolor pero sin permitir que rompiera el beso. Como respuesta, su polla salió de mí y entró con brusquedad, robándome un gemido de dolor. Sin someterme, solté la sábana que mantenía sujeta con la mano izquierda, y utilizando los brazos de Levi como soporte, hundí mis uñas en ellos. Él me embistió con rudeza y envolviendo su cintura con mis piernas, nuestros cuerpos se juntaron del todo y sin separarnos un centímetro, jadeamos y mezclamos nuestros alientos en uno.

Los gemidos aumentaron y a cada estocada sentí como un calor se apoderaba poco a poco de mí. Era una sensación única y magnífica, la conocía desde hacía años, pero en esta ocasión, vino mucho más potente y haciendo temblar todo mi cuerpo. Sucumbiendo a ese dulce placer, abrí la boca y gemí en voz alta cuando mi interior colapsó, derramando mi semen entre nuestros cuerpos, manchando el estómago de Levi y el mío.

Este soltó una especie de gruñido y no se detuvo hasta que sus brutales embestidas alcanzaron el punto más álgido, corriéndose dentro, llenándome con su esencia. Fue algo imposible de describir. Terminamos agotados físicamente y durante un buen rato no nos movimos.

Pasados unos minutos en los que no hubo palabras, Levi se levantó finalmente y agachándose frente a la litera, sacó algo de la caja. Poniéndose en pie, vi como se formaba una sonrisa en su rostro.

—¿Un dulce de caramelo?

Yo sonreí exhausto.

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Respuesta de la autora:

Como habéis comprobado, opté por dejar el Riren pero haciendo un Eren uke dominante. No estoy muy segura de si lo conseguí o no, juzgad vosotros mismos. Leyendo los reviews vi que eso era lo que la mayoría queríais, así que creí que sería lo más justo. A los que preferíais Ereri, solo me queda deciros que siento no haber podido escribirlo. Como ya dije, sois mucho leyendo el fic y es imposible agradar a todos.

También me gustaría aclarar una cosa que leí en algunos reviews y vi necesario comentarlo. Aquellos que visteis un cambio tan espontáneo en Levi... Puede que fuera culpa mía por no expresarlo correctamente, o quizás sea mi perspectiva que lo vea solo de esa forma... pero quiero que entendáis a Levi. Él no sabe tratar con la gente, y menos en temas tan personales como el tener que lidiar con alguien (en este caso Eren) que, por decirlo de alguna manera, "se le rebela". Jamás había tenido ese problema, y está tan desconcertado que al no saber qué hacer, pide ayuda a su único amigo, Farlan. Este tampoco es un experto en ese tema, (y pudo verse perfectamente), y sí, trazan un plan de quinciañera que fracasa estrepitosamente, porque no saben tratar con sentimientos más profundos, como los que demostró Eren (hay que tener en cuenta que llevan años encerrados en prisión y eso les afecta mucho).

Por otra parte, es cierto que el fic ha sufrido un cambio respecto al primer y segundo capítulo, pero todo ello fue porque quise indagar más en sus personalidades, exteriorizar sus defectos y mostrarles desde otro punto de vista. El punto de vista de Levi lo incluí precisamente por eso, porque quería que conocierais más ese ambiente de prisión, y no tener solo la perspectiva de Eren. A los que no les gustó eso y no quieren seguir con el fic, solo me queda deciros que muchas gracias por leerlo y que espero haber aclarado las dudas :) Repito que entiendo perfectamente que no guste a todo el mundo (eso es imposible).

Al resto, daros también las gracias por contestar a mi petición y darme vuestra opinión! Fue de gran ayuda!

Quiero avisaros que el fic está llegando al final, si todo va bien, escribiré dos capítulos más y cerraré el fic.

Gracias por seguir leyendo y por vuestros reviews!