HOLA CHICAS ESPERO QUE ESTE CAPITULO LES AGRADE MUCHO, ;) YA QUE REALMENTE LO PENSE MAS QUE LOS OTROS :) DISFRUTENLO


CAPITULO 5

Una semana después del regreso de Darcy a casa, había recuperado algunos de sus recuerdos con ayuda de la familia y del lugar, sin embargo su mayoría eran de un pasado de más de 5 años, donde muchos acontecimientos que configuraban su vida actual no habían acontecido, el contacto con Charles también le había ayudado mucho aún cuando fue difícil reconocerle en el primer instante pues en su memoria su amigo era tan solo un muchacho y hoy era todo un caballero, que hasta había contraído matrimonio y tenía un niño de tan solo meses.

La habitación donde comúnmente dormía junto a Lizzie, era solo habitada por ella, ya que su esposo estaba en su recamará desde el accidente, para ella esto era desolador, él estaba en casa pero no estaban juntos, no junto a ella, como ella tanto lo deseaba. Darcy por su lado tenía días observando que en la puerta contigua con su habitación estaba habitada y comprendió así que su anillo en la mano significaba que también él había contraído matrimonio; no lo había preguntado pero sabía que esa dama de ojos cautivantes era ella, su esposa, le tenía presente en algunos de sus sueños, su sonrisa le daba paz, su voz le calmaba las ansias que le producía el no poder recordar. Pero no sabía cómo actuar delante de ella, no recordaba cómo se conocieron o cuanto hacía que estaban casados, y prefirió por ahora no preguntarlo.

A Lizzie conciliar el sueño, de hecho desde el viaje a Londres de Darcy le era difícil, ya que estaba muy acostumbrada a él; por lo que había optado por guardar una de sus prendas de dormir y usarla en las noches para recordarle mediante su olor; le resultaba irónico ver como había llegado a amarle tanto, cuando en un principio ella se había equivocado tanto con él, así mismo le parecía asombroso cuanto anhelaba que sus profundos ojos azules le miraran con amor, y su boca franca la llenara de besos, extrañaba lo protegida que podía llegar a sentirse cuando se acurrucada en sus brazos, cuando ella siempre amo su independencia y nunca sintió necesidad de protección.

Llegó Jane, con el pequeño Nathan, quien era una mezcla entre sus dos padres, los ojos encantadores de su madre, el cabello rojizo y de finas facciones. Elizabeth se sintió aliviada con su llegada y apenas pudieron las dos hermanas se dedicaron a compartir sus experiencias como solían hacerlo cuando compartían habitaciones en su casa paterna. Se reunieron en la habitación de Elizabeth, dejando al pequeño Nathan al cuido de su padre quien anhelaba compartir con su pequeño.

-Oh Jane, no imaginas cuanto necesitaba hablarte- dijo Lizzie a su hermana

-Imagino que lo que estas pasando no es nada fácil Lizzie-

-No lo es, hermana realmente no se qué hacer-

-Ten calma querida, el Sr. Darcy se recuperará, Charles me escribió comentando que ha recordado muchas cosas-

-No tantas Jane, él solo puede recordar un pasado intermedio, no tiene memoria de su pasado reciente, no me recuerda – y rompió a llorar.

-Lizzie, Lizzie no desesperes, el tiempo…-

-Este debería ser un tiempo feliz y no como lo es ahora, lleno de angustia y zozobra - dijo en medio del sollozo con mucha frustración

-De que hablas Lizzie, no puedo entenderte-

-Jane, ni siquiera sé qué debo hacer con esta noticia, estoy en estado-

-Pero esa una muy buena noticia Lizzie, un niño es una bendición, ya lo sabe Darcy?- dijo Jane sonriente

-No Jane y no sé si deba saberlo, el no me recuerda, como entonces apreciara a su hijo-

-Lizzie, no pienses de esa manera, el no te despreciará, ni a tu bebé, él te ama-

-Ya no me ama, me ha olvidado, es distante, silencioso, y el doctor dijo que hay casos en que no recuerdan, si él no logrará hacerlo, si no vuelve a amarme, están difícil verle así, he sentido que está ausente desde hace mucho-

-Todo mejorará Lizzie, ya veras, ten esperanza solo han pasado unos días desde el accidente, esta recordando poco a poco dale tiempo para que se recupere él es saludable y joven, lo logrará, y recuerda también que el amor de ustedes es fuerte y renacerá, no temas- Jane abrazo a su hermana que había abierto su corazón para ella y se sentía tan vulnerable, Elizabeth le dio las gracias por su presencia, ahora estaba un poco más calmada, decidió resguardar la noticia de su estado un poco más, aún cuando Jane le sugirió que lo compartiera, ella temía que no fuera bien recibida por su esposo que ni siquiera le recordaba, no quería lidiar además con la atención de todos sobre ella, era suficiente la tensión que tenía por ahora.

Los caballeros mientras las damas se encontraban ocupadas tomaron un paseo, y una vez que Nathan se había dormido, caminaron en los Bosques de Pemberly, Darcy asumía que muchas veces había pasado por allí y cuando bordeaba el Lago, vino un pequeño flash a su memoria recordó que había estado allí con ella, la dama de ojos cautivadores, caminaban juntos le veía algo nerviosa o incomoda, no era fácil recordar los detalles sobre de que conversaban, pero recordó a dos personas unos Gardiner, luego su mente se nublo y tuvo un pequeño mareo; Bingley al notarlo lo asistió, y apenas pudo recuperarse, preguntó:

-Todo bien Darcy?

-Sí no es nada Charles, ¿sabrá usted quiénes son los Gardiner?

-Les recuerdas, ellos son tíos de Elizabeth y Jane viven en Londres- dijo sonriendo

-OH ¡sus tíos- exclamó

-Si son una compañía muy agradable, tienen unos niños adorables, tú y Elizabeth comparten con ellos con cierta frecuencia-

-Muy bien, gracias- expreso Darcy que trataba de asociar la información con su pequeño recuerdo, y que confirmaba a través de las palabras de su amigo que efectivamente era Elizabeth su compañera.

Para Darcy los días eran pesados, su memoria constantemente daba giros, y pequeños flash que no lograba asociar todavía. La convivencia con los Bingley era agradable, sus compartir luego de la cena en familia con ellos y su bebé, su propia hermana y Elizabeth eran muy amenos, pero a pesar de todo el se sentía como un extraño en medio de ellos, se limitaba muchas veces a observar, prefería ir sacando poco a poco sus propias conclusiones que preguntar por todo a todos, en especial a esa dama que era su esposa, él sabía que debía tratarle un poco más, aún cuando no tenía claros sus recuerdos, tenía intacto su carácter, por lo que cuando ella buscaba compartir con él, resultaba incomodo, se sentía atraído pero realmente turbado.

Por la condición de su marido Lizzie debió hacerse responsable no solo del funcionamiento de la casa, de responder las múltiples correspondencias, viéndose en la necesidad de informar a Lady Catherine del estado de su sobrino, de una manera tan sutil que esta no invadiera su hogar, además debió responsabilizarse de toda la supervisión de las actividades de la finca y también de la supervisión de todos los bienes de su familia, su inteligencia le permitió amoldarse a su rol, gracias a que ayudo a su padre en muchas ocasiones en Longbourn, sin embargo era inexperta en un terreno normalmente manejado por hombres, su estado anímico dado a la situación con su esposo y su embarazo oculto a su familia le ocasionaba un desgaste adicional, por lo que recibió ayuda de su cuñado Charles, quien se sintió halagado de ayudarle cuando realmente él era ayudado por Darcy en sus negocios.

Surgió que debía reunirse con sus Abogados y Administradores, se sentía insegura pese a haber participado de ciertas reuniones con su esposo y sus empleados con anterioridad, no tenía el total conocimiento de todas las propiedades y negocios que llevaba Darcy. Enhorabuena, los fieles empleados de su marido resultaron muy amenos y le hicieron conocimiento del estado de sus activos, sin embargo pese a que no era lo común necesitaban que ella diera su opinión sobre algunas transacciones que estaba realizando recientemente Darcy en Londres y la continuidad de las mismas, eran unas inversiones importantes en el comercio, motivo por el cual pidió le dieran unos días e inmediatamente escribió a su tío Gardiner para que le orientará aún cuando Bingley le había dado su opinión, lo último que quería Lizzie era hacer malas negociaciones que atentaran contra su patrimonio.

El Sr. Gardiner, al recibir la misiva de su sobrina, contestó con ciertas orientaciones a seguir pero manifestaba que no podía acompañarle en estos momentos dado que estaba atendiendo negocios propios que también necesitaban de su presencia. Elizabeth esa mañana recibió varias cartas entre las cuales observo el sello inconfundible de Rosings, sin embargo solo se permitió leer la carta de su tío que decía:

Querida Sobrina:

Espero te encuentres en buen estado de salud, y el Sr. Darcy este mejorando prontamente, en estos momentos no puedo ir a Pemberly, debido a que tengo ciertas ocupaciones en Londres que no me permiten moverme de la ciudad. En lo que me consultas sobre si hacer efectiva la inversión que estudiaba el Sr. Darcy en la comercialización con las Indias, consideró que debes hacerla dado que el mercado está creciendo y los productos serían innovadores, por lo que representa una muy buena oportunidad, de hecho conversé recientemente con Darcy sobre ello en su estadía en Londres y se mostró muy interesado, pese a que tradicionalmente solo ha negociado en otras áreas y no dentro del comercio sino hasta hace poco.

Confio en que todo salga con éxito, y que las lluvias inesperadas no estén causando estragos en la finca, para ello si necesitas alguna ayuda sabes bien que tu padre y yo estamos dispuestos a ayudarte en lo que podamos. Saludos envía tu tía y tus primos que te extrañan, escribe pronto.

Con amor

Tu tío Gardiner.

Una segunda reunión se llevó a cabo y se encaminaron las nuevas inversiones, seguido de ello partieron sus empleados a la capital. Algo agotada por las reuniones de la semana Elizabeth tomaba cama más temprano, esa noche particularmente se aisló para leer la carta proveniente de Rosings.

Elizabeth Darcy:

Ciertamente fue sorpresiva para mi persona recibir una carta proveniente de usted y aunque dirigirme a su persona no es de mi mayor agrado y prefiriera responder a Fitzwilliam, dada la condición de este último no lo considere lo más oportuno, le exijo me mantenga al tanto del estado de salud de mi sobrino, y apenas mi estimada Anne se encuentre un poco recuperada de salud viajare personalmente a Pemberly, a fin de asegurarme que mi sobrino se encuentre debidamente cuidado, así como de velar por el buen funcionamiento de la propiedad que solo debe ser administrada por gente capaz. Es todo.

Lady Catherine Bourgh

Al leerla Elizabeth solo pensó que quizás hubiese sido mejor no escribirle, no esperaba su imponente presencia en estos momentos, y menos para dirigir su casa y cuidar de su esposo, como si fueren suyos propios, solo esperó que realmente no pudiere salir de Kent por un buen tiempo, pensó Lizzie para sí, dado que la sola idea de lidiar con la dama en cuestión, era una labor titánica sobre todo sin ayuda de Darcy, pues sabía que la dulce Georgiana jamás se impondría de alguna manera a las sugerencias de su tía, pero todo fuera por mantener ese débil lazo de la familia de su amado esposo.

Dos semanas pasaron y la producción en la finca se mantuvo con éxito bajo la supervisión de Elizabeth y el Señor Flint, no se había añadido nuevos visitantes para la tranquilidad de Eliza, pero mantenía a todos los distantes incluyendo el Coronel Fiztwilliam y Lady Catherine, al tanto de las mejorías o no de Darcy, siendo con esta ultima solo un trato especifico sin hondar en los detalles pese a su exigencia.

Darcy observó el funcionamiento de todo desde lejos, miraba cuando ella salía temprano a supervisar los cultivos, en ocasiones cabalgo un poco y recorría la hacienda, sabía que era algo que debía de hacer pero no se sentía seguro de hacerlo por su cuenta propia todavía, cierto día decidió acompañarla; necesitaba recobrar su vida a pesar de la falta de recuerdos, era su responsabilidad como esposo, ningún caballero tendría a su esposa trabajando para sí, era su deber, además él necesitaba hacerlo, el estar en casa con tanto tiempo libre le estaba realmente exasperando. Se alistó sin pedir ayuda y abordo a Elizabeth cuando iniciaba el recorrido.

-Puedo acompañarte Elizabeth?-

Con una sonrisa contestó- Sí, claro que puedes siempre que desees- y ofreció su mano, que el tomo con mucha delicadeza como todo un caballero.

Lizzie visiblemente emocionada, camino a su lado tratando de guardar silencio, pasearon por el jardín, bordearon los cultivos en silencio, hasta que Lizzie preguntó:

-Te gustan como se ven los cultivos Will?-

-Sí, claro están todos muy sanos por lo que puedo ver, y al parecer la primavera terminará con muy buenas cosechas-

Elizabeth sonrío, añoraba la compañía de Darcy desde hace mucho, estaba inmensamente feliz que él estuviera con ella, que empezara a ser su Darcy de nuevo.

-Elizabeth ¿Por qué no cabalgas para recorrer la finca? Sería menos agotador y suele resultar muy confortable a uno también la cabalgata-

Un tanto sorprendida por su elocuencia respondió - Bueno, recuerda que no tengo mucha confianza a esa actividad como tú Will, prefiero las caminatas lo sabes-

El solo sonrió brevemente pues claramente no lo recordaba, se sintió un tonto, ella cayó en cuenta de lo que había dicho y solo sonrío también dándole un pequeño apretón para que sintiera confianza, además prefería no explicar el motivo más importante. Por lo que continuaron en silencio su camino, hasta qué ella se sintió un poco cansada y decidieron regresar.

En la cena Elizabeth trató de continuar su acercamiento a Darcy pero este no era realmente exitoso, dado que este la evadía y buscaba la compañía mayormente de Charles y su hermana con quienes se sentía más a gusto; por lo que Eliza procuro entonces compartir con Jane y Nathan, Jane mucho más observadora veía que la relación de Darcy y Elizabeth era ciertamente distante, se sintió un poco preocupada por su hermana pues sus ojos desprendían miradas tristes de vez en cuando. Sin embargo, la jovialidad de Georgiana hacía que la velada trascurriera de forma amena, e invito a Elizabeth a jugar dueto con ella en el piano, lo que permitió que esta se animara un poco.