Dije que continuaría mis historias de Sonic :''DD

Pues bien, este es un regalo para una de mis mas grandes amigas. Judith Rose Dark *-*

Espero te guste :'D

Ando Oxidada...

Advertencia: Leve Lime

Sonic y sus amigos pertenecen a Sonic Team/SEGA.


Prohibido

.

Lo sabía desde un principio más quise hacerme el tonto e ignorarlo.

Estaba prohibido.

Prohibido amarte.

Prohibido desearte.

Prohibido besarte.

Era inevitable pensar así. ¡Por Chaos! Éramos como hermanos, ni siquiera era 100% humano. Soy un experimento conocido como la forma de vida suprema, última evolución en la humanidad, creado por el científico Gerald Robotnik con ADN humano y ADN de unos alienígenas conocido como los Black Arms.

Nací con el único propósito de salvarle la vida a María, aunque también tenía el deber de proteger a la humanidad de todo mal o futuras guerras entre naciones.

Desde que tenía memoria María siempre ha estado en mis pensamientos, nací, crecí de una manera anormal; después de unos cincos años ya tenía el tamaño y mentalidad de un chico humano de 18.

Siempre la vi como una hermana mayor, y la verdad no recuerdo cuando ese pensamiento fraternal se volvió algo más, algo diferente, algo que pasaba los límites aceptables, algo prohibido.

Aunque era consciente de tener sentimientos humanos, dada la rapidez que me desarrollaba no podía asimilarlas todas hasta que, para contrarrestar el dolor y confusiones, aprendí a controlarlas, manteniéndolas bajo llave y teniendo una actitud fría, seca y desinteresada. Solo para María y el profesor sacaba algunas de ellas porque eran muy importantes para mí.

Pero. ¿Amor? ¿Amor Humano?

¿Cómo alguien como yo puede sentir estos sentimientos hacia otra persona y precisamente ella?

Estaba consciente de mi posible inmortalidad en un largo futuro, tendría que ver morir a mis seres queridos, no era un ser normal, era creado artificialmente. Lo sabía, lo sabía todo y aun así deje que esto pasara.

María pasaba por lo que los humanos conocían como pubertad, ya no era una niña de 12 años. Su hermoso cabello rubio era más largo, su busto pequeño tenía ahora un tamaño más notable, sus largas piernas blanquecinas, su fina cintura, sus bellos y profundos ojos azules como el cielo. Pero sus labios ahora pintados de un delicado color rosa se me hacían la mayor de las torturas.

Sudaba cuando me abrazaba y sentía sus pechos, me sonrojaba cada vez que me sonreía o me daba un tierno beso en la mejilla de cariño. Me ponía furioso y celoso cuando llamaba la atención a los científicos más jóvenes y andaba con ese crio de pelo blanco y ojos de colores diferentes.

¿Por qué?

¿Por qué tenía que pasar por esta tortura?

La amo. La deseo.

Quiero besarla y tenerla bajo mis brazos.

Tocar cada parte de su delicado cuerpo y darle todo el amor que mi corazón sentía por su persona.

Sin embargo, tenía que abstenerme. Tenía que hacerme la idea que cuando vivamos en la tierra en unos meses ella se fijaría en chicos, se casaría, tendría hijos. Su amor nunca será para mí, yo solo seré su buen hermano y mejor amigo.

Y la verdad por una parte estaba bien con eso.

Con solo estar a su lado me hacía sentir feliz pero al mismo tiempo, era un arma de doble filo, ya que la amaba cada día más, cada día que la veía, cada día que hablaba con ella. Cada maldito día de mi existencia.

Cada semana se me hacía más difícil guardar mis sentimientos y comportarme como siempre lo hago. Mis hormonas me estaban volviendo loco, además de tener sueños pervertidos con ella me hacía sentir tan culpable que duraba días enteros sin mirarle a la cara para no sentir la vergüenza.

Ella no se merecía algo así.

Ella se merecía algo mucho mejor que yo.

Y su felicidad era lo único que me importaba en esta vida.

No obstante. ¿Podía ser un poco egoísta a pensar en un futuro, juntos?

Comenzaba a pensar que María notaba mis sentimientos porque a veces me evitaba o me evadía. Creo que ya la incomodé con mis sentimientos, solo esperaba poder fingir lo suficiente para que ella encontrara ese ser especial que robara sus suspiros.

Sabiendo que jamás sería yo…

— ¿Hijo? —El doctor me llamó tocándome suavemente el hombre—. ¿Shadow?

— ¿Ah? —Parpadeé un par de veces y vi a mi creador—. ¿Pasa algo doctor?

—Te decía sobre el cumpleaños de María—Suspiró Gerald notando lo confundido de su creación—. ¿Estás bien? Te noto muy distraído últimamente.

Mierda y más mierda.

Otra vez que me quedé pensando en María.

—Claro, todo bien padre—Respondí sin intereses, Gerald arqueó una de sus cejas no muy convencido de mi respuesta.

— ¿Estabas pensando en mi nieta? —Inquirió con mucha curiosidad.

Yo me sonrojé fuertemente y pude sentir como mis mejillas me ardían, seguro estaban rojas por mi sonrojo. Las palabras no me salían con claridad y mi tartamudeo no me ayudaba en lo más mínimo.

—Y-Yo…

—No tienes que fingir conmigo, lo sé todo—Comentó sincero Gerald, con una mirada comprensiva cual padre—. Yo te cree basado en nuestras emociones, podrás tener habilidades sorprendentes pero también eres un joven con sentimientos.

Shadow cerró los ojos y suspiró derrotado. No estaba en sus planes que alguien descubriera su tonto enamoramiento hacia la rubia, pero no pensó en ese detalle de su creador.

—Mira, sé que amas a mi nieta, incluso no me sorprende que lo hagas, siempre han sido muy unidos, cosa que está muy bien, no te negaré el derecho a sentir y amar, tampoco quiero que te cohíbas u ocultes tus sentimientos como si fueran algo malo. Solo siente y déjate querer—Aconsejó el viejo científico poniéndole la mano en el hombro en total apoyo y comprensión. Shadow se tranquilizó y luchó para que sus ojos rojos no se humedecieran, batalla que perdió.

—Gracias... —Agradeció sincero. De todas las palabras que quería decir solo esa salió de sus labios.

—Ahora—Recuperó la compostura—. Quiero que distraigas a María mientras le hacemos una fiesta sorpresa por sus 16 años, eres la persona que más confía ella y necesitamos tu ayuda.

—Cuente conmigo—Limpiándose las lágrimas, asintió decidido.

—Perfecto—Se puso de pie con una sonrisa—. Ella te estará esperando en su habitación, la fiesta se hará en el simulador de la tierra, trata de evitar que llegue hasta la hora acordada, las 16:00.

—Comprendo.

—Bien, nos vemos en 4 horas—Mirándolo por última vez, el científico salió de la habitación de Shadow a preparar todo.

—Manos a la obra.

Con mirada seria salió de su habitación y se encaminó a la de su amada rubia. Solo tardó unos minutos dada sus habilidades y que se sabía perfectamente la dirección aunque estuviera bien lejos. Estaba justo ahí, parado enfrente de la compuerta metálica respirando profundo para calmarse y poder controlar bien sus emociones.

— ¿María? —Tocó la compuerta más no hubo respuesta, volvió a tocar unas 4 veces más y la impaciencia se comenzó a apoderar de su ser transformándose en miedo.

Si previo aviso, usó la copia de la llave electrónica que ella le había dado en caso de emergencia -por si tenía uno de sus ataques por su enfermada- y terminó por entrar a la habitación de la chica. Volvió a llamar su nombre sin ninguna respuesta, vio todo con detenimiento y estaba desordenado, algo bastante raro dada la pulcra naturaleza de la rubia. El último lugar que le faltaba revisar era el baño, sin más abrió la puerta para encontrarse con nada más y nada menos que a su querida amiga desnuda saliendo de la ducha.

Que todos los Dioses del olimpo se apiadaran de su alma.

¿Por qué lo castigaban de esa manera?

Autocontrol Shadow, necesitas el maldito autocontrol.

¡Que te controles maldita sea!

Vamos, aún puedes, tienes que tener fuerza de voluntad.

¿Pero cómo tenerla? La vio como Dios la trajo al mundo. Ni todos sus sueños húmedos se comparaban en nada con lo que sus ojos rojos veían justo al frente.

María duró en shock unos cuantos segundos, no era la primera vez que la veía desnuda, de hecho cuando eran más pequeños se habían bañado juntos varias veces como buenos hermanos, pero las cosas simplemente comenzaron a cambiar desde que Shadow dejó de ser un niño y se convirtió en un apuesto joven de piel bronceada, ojos carmesí, cabellos negros con líneas rojas, un buen cuerpo y una voz profunda y sexy.

¡Maldición!

¿Qué pensará él de ella?

Shadow solo la he visto con ojos de amistad. Siempre fueron los mejores amigos, incluso hermanos.

¡No podía arruinar su relación por sus torpes sentimientos causados por las hormonas!

— ¿S-Shadow? —María reprimió un grito cuando notó que la distancia que los separabas se hacía cada vez más corta—. ¿Qué…?

Y las palabras se esfumaron.

Solo dos labios unidos en uno encajando como si fueran hechos el uno para el otro.

¡Lo hizo!

Ya no lo soportaba, el límite fue totalmente pasado.

¿Lo odiaría después?

Podía vivir con su odio más no sin haber probado sus labios una vez en su vida.

María parpadeó un par de veces, sintiendo como la húmeda y cálida lengua de Shadow pedía a gritos unirse con la suya. No podía pensar con claridad y por tratar de recuperar el aliento Shadow aprovechó ese mismo instante para intensificar el beso.

El sonrojo de ambos era notable.

El calor en sus cuerpos se volvía insoportable.

Y la excitación que sentían se hacía incontrolable.

María mandó todo a la mierda, cerrando los ojos correspondió el beso rodeando su cuello con sus manos, mientras se acercaba su cuerpo desnudo a su bien formado torso masculino cubierto por una chaqueta de cuero.

Shadow quería detenerse; ¡Pero por un demonio! No podía, en serio que no podía, simplemente quería más y más de ella.

Lo quería todo.

Bajó su mano enguantada a su fina cintura y la abrazó con más fuerza, no queriendo que se separan. La mantuvo alejada tanto tiempo que simplemente la quería lo más cerca que se pudiera.

La falta de aire se hizo presente y ambos, con la mirada llena de deseo; sonrojados, excitados y respirando entrecortadamente, se miraron a los ojos llenos de culpa y vergüenza por lo que estaban haciendo o lo que sabían que pasaría si llegaban a continuar.

—Lo siento…—Se apartó Shadow con la mirada baja.

—Yo también.

— ¿Tú por qué? —Cuestionó el azabache alzando la mirada.

—Por quererte más que como amigos—Confesó sonrojada, mientras sus ojos se humedecían brotando lagrimas poco después—. Soy una tonta. ¿Sabes? Como pude pensar que tú y yo podíamos ser más que amigos.

Shadow rió, María lo miró confundido.

Todo le pareció tan irónico hasta una cruel broma del destino.

Ambos sentían el mismo miedo de no ser correspondidos.

Ambos iban a pasar por alto sus muy reales sentimientos por el estúpido miedo.

Caminó unos pasos y tomó una toalla para ponérsela alrededor y cubrir su cuerpo desnudo.

—No eres la única. ¿Sabes? —Admitió sutilmente—. Nunca pensé que me correspondieras, estaba dispuesto a callarme y guardarme mis sentimientos porque creí que era lo mejor, ya que tu felicidad es lo único que me importa.

—Shadow…. —Mencionó su nombre en un murmullo, estaba sorprendida, pero también muy feliz de que sus sentimientos sean correspondidos—. No moriré, me curaré y viviremos una vida juntos en la tierra, no me importa si serás inmortal o lo que sea, yo te amaré siempre.

—Lo sé—Besó dulcemente su frente—. Te amo, María.

Y volvieron a unir sus labios en un dulce beso de amor.

Más tarde, cuando se separaron y María pudo vestirse con sus prendas habituales; avergonzada, ya que le pidió a Shadow que se quedara. ¿Eran novios? Quien sabe, ambos no les importaban esas formalidades, solo querían compartir tiempo de calidad juntos.

Duraron hablando un par de horas, desde cosas triviales hasta cosas de ambos bastante personales, si antes se tenían confianza ahora no escondían ningún secreto, serían los más transparentes posibles. Incluso ambos confesaron avergonzados esos sueños húmedos que tenían, acordando que cuando sea el momento adecuado se unirían en cuerpo y alma. Por ahora amarse como lo hacían ahora estaba perfecto.

Tanto como se planeó a la hora acordada Shadow llevó a María a la sala de simulación para la fiesta sorpresa, le dolió mentirle pero era necesario para poder ver como ella sorprendida, conmovida y al borde de las lágrimas, veía como el lugar estaba adornado por su cumpleaños. Con tantas emociones lo había olvidado por completo.

Agradeció a su abuelo por el lindo detalle, a su fiel amigo Abraham Tower por su lindo regalo haciendo que el menor sonriera por hacerla feliz.

Gerald no era tonto, notaba a ambos diferentes pero no por algo malo, se les notaba totalmente, felices y estando más unidos que nunca.

—Ya era hora.

Sonrió agradecido por poder vivir lo suficiente para ver ese preciso momento, donde las dos personas que más amaba en el mundo eran felices. El los apoyaría en todo, su relación aunque mal vista al principio por estar prohibida se terminó por aceptar, aunque a ellos dos no les importaba las opiniones ajenas.

Al final Gerald cumplió con su promesa.

Porque, siendo sincero el momento de su partida estaba más cerca de lo quería, pero podía irse tranquilo porque sabía que su adorada nieta estaba en buenas manos.

Porque su relación se pensaba complicada más nunca prohibida.

FIN


No me convenció. xc

Alguien como tu se merece algo mejor, ademas que no te regalé nada el otro año, tenía que salirme mas largo joder D':

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Vaya, como pasa el tiempo :'D

Te quiero muchisimo Yue *_*, realmente espero que te agrade mi regalo cumpleaños.

Y perdon por el asco de Lime, hay cosas que no puedo superarte My Princess Troll T-T

Espero de todo corazón que la hayas pasado genial en tu día especial.

Nunca olvides que estoy aquí para tí :3

A los demas lectores, espero les guste por igual, lamento tardar :'v

Me dejan review *-*

Y hasta el proximo One-Shot Shadaria!

Sayonara ;3