Hola a todos, esta semana les dejare 2 capitulos (14 y 15) pues estare ausente unos días; muchas gracias por sus comentarios anteriores, espero en esta oportunidad tambien compartan sus impresiones conmigo...

Que lo disfruten...

eica


Capitulo 14

El domingo al atardecer finalmente llegaron a Londres, luego de un viaje que se incremento al doble de lo normal, y con muchas más paradas que nunca; sin embargo a Darcy solo le importaba que no surgieran contratiempos con el bebé y Lizzie, una vez en casa Darcy fingió un dolor de cabeza para acostarse temprano y lograr que Elizabeth le acompañara.

-Veo que tanto cuidado en el viaje, no valió de nada cariño, por lo visto llegaste muy agotado- dijo Lizzie con una sonrisa

-Solo tengo un poco de dolor de cabeza querida-

-Seguro es solo eso-

-Si Liz, no tienes que preocuparte- le dijo acariciándole

-Ven entonces recuéstate- tomo una almohada y la coloco a su lado

Darcy obedientemente coloco la cabeza en la almohada, Lizzie empezó a darle pequeños masajes circulares en las sienes, el se entrego a sus caricias cerrando los ojos, ella luego de un rato empezó a darle pequeños besos por su cabeza, bajo hacia sus orejas y continuo por su cuello, él en un susurro le dijo- Que estas buscando querida-

-Solo estoy procurando que te mejores cariño…- mientras continuaba con sus besos, le susurro- te estoy amando…-

-Lizzie…. Mi amor…- él no quería que ella detuviera sus caricias, pero lo que había dicho la Señora Reynolds realmente le preocupaba, el ligero temor de tener intimidad que tenía antes ahora era mayor- Lizzie por favor-

-Realmente te duele mucho la cabeza- le dijo ella desatando poco a poco los botones de su camisa

El asintió y levanto su cabeza para mirarla- No te estoy despreciando cariño, perdóname-

-Está bien, déjame ayudarte a relajar- le sonrió y continuó desvistiéndole

En el fondo él no quería mentirle, pero tampoco quería que ella se preocupara por los comentarios de su ama de llaves, se entrego a sus caricias y trato de controlar su deseo que se incrementaba a medida que ella masajeaba su cuerpo, realmente sus manos suaves y sedosas le tenían hechizado como toda ella, entre besos y caricias cayó en un sueño relajado, ella se quedó mirándole mientras dormía le parecía tan hermoso, atractivo, simplemente le encantaba verlo sonreír y relajado.

El día siguiente cada quien se dedicó a lo suyo, luego del desayuno, Darcy salió a asistir a algunas reuniones, mientras las damas se fueron a las tiendas, los días consecutivos fueron iguales, solo variaban las tardes que bien eran para tomar el té con alguna amistad muy cercana o para compartir la cena con los Gardiner, Darcy había recibido correspondencia de Lady Catherine, la mujer luego de su carta agresiva, había escrito en varias ocasiones sugiriendo preparativos para la presentación de Georgiana y sobre la forma más prudente de deshacerse de Elizabeth, la carta hacía énfasis en algunos de sus empleados de Pemberly que eran lo suficientemente jóvenes como para aventurarse con Lizzie, Darcy estaba al punto de colapso necesitaba hablar con alguien sobre el tema, pues el haber dejado sin respuestas las cartas de su tía al parecer lejos de transmitir su molestia parecía haberle dado pie para que continuara con los planes de deshacer su matrimonio.

El jueves fueron a una ópera italiana, el teatro fue majestuoso, Elizabeth y Catherine no podían dejar de sentirse maravilladas, en el lobby coincidieron con algunas amistades de Darcy, quienes al observar el estado de Lizzie expresaron una no muy sincera felicitación a Darcy, pues entre las mujeres habían dos que mucho tiempo acicalaron en su corazón convertirse en la señora Darcy, ahora con un evidente embarazo de Lizzie solo podían esperar llegar a ser una amante de él, por ello poco conversaron con Lizzie, sin embargo le dieron especial atención a Georgiana; Darcy fue amable pero converso muy poco con ellas, Georgiana intercambio unas palabras pero decidió continuar su camino, sabía que el objetivo de las damas era Darcy y el de uno de los caballeros era ella.

En la ópera los Darcy estuvieron en un palco reservado, Catherine pensó que ella podía acostumbrarse a todo ello, debía pensar mejor que Lidia y seguir el ejemplo de sus hermanas mayores, quería ser amada pero también quería vivir con suficiente comodidad; Elizabeth pasó la mitad de la obra llorando entre los brazos de Darcy, no por el trato frío que había recibido de la mayoría de las personas con que trato esa noche, sino que ella estaba más sensible de lo normal y la ópera italiana romántica fue el incentivo que necesitaba para desbordar sus emociones.

Realmente los días en Londres la habían sensibilizado mucho, pues la mayoría de las compras fueron pensadas en el bebé, los edredones, pequeños peluches, algunas ropitas, detalles y más detalles, sin embargo las chicas más jóvenes, no le permitieron olvidar la adquisición de nuevos vestidos, de hecho los que habían adquirido eran realmente hermosos, Georgiana las había llevado a su tienda favorita, ella se inclinó por un traje en color melón, con destellos naranjas de fondo, y adornado con pequeñas pedrerías en el bordado del escote, Catherine prefirió un tono lila con blanco, con unas pequeñas flores bordadas al inicio de la falda que caía con gracia sobre su cuerpo; Elizabeth ciertamente se había puesto incomoda en esta compra, pues consideraba que su vientre no le favorecía, pero con la ayuda de las chicas eligió un vestido turquesa, de corte imperial y de caída sencilla en capas, todo pensando en evitar tener que arreglarlo si su vientre decidía crecer un poco más en esos días.

Georgiana estaba realmente emocionada y quería ir a la fiesta Rumsfeld, su emoción creció aún más al igual que la de kitty cuando recibieron una invitación para una fiesta a realizarse el viernes en casa de los Wells, familia muy respetable y conocida en Londres, pero Darcy les escribió una nota de disculpa explicando que no asistirían debido a que partirían en la mañana del sábado a Pemberly. Las damas se enojaron, pero la única que pudo expresarse fue Elizabeth quien le recalcó a Darcy que en esa ocasión la excusa era realmente pobre para rechazar la invitación, él explicó que debía regresar a Pemberly temprano, y debían salir al iniciar la mañana pues el viaje debía ser igual de lento por lo que no era lo mejor asistir para evitar ir demasiado cansados, esto no satisfacía a Elizabetsolo logró calmarla al prometer que en su próxima estadía asistirían a la mayoría de las invitaciones que surgieran.

Muy en el fondo Darcy no quería soportar nuevas miradas inquisidoras y una exageración de atención hacía Georgiana, lo que claramente tendría que soportar si asistían a la fiesta, también sabía que Elizabeth necesitaba también de eso, a ella le gustaban las fiestas, salir a la ciudad, y conocer nuevas personas, él le había privado de todo eso ciertamente de una forma egoísta, pues manteniéndole en Pemberly desde que estaban casados le excluía de todo contacto con la sociedad londinense. Para completar el día Darcy fue censurado por la Sra. Reynolds, ella le recordó que debía evitar sobresaltar a la señora, así como le indicó que era mejor callar que discutir en especial con alguien tan audaz como ella. Darcy evitó tocar cualquier tema álgido el viernes y el sábado en su regreso a Pemberly, Elizabeth apenas conversó con él, en el viaje no comentó nada pues no había pasado buena noche, el niño se movía mucho.

Llegaron a Pemberly sin mayor contrariedad y dado que Elizabeth durmió gran parte del viaje las paradas fueron menos y el viaje fue un poco más corto que la ida a Londres; apenas cenaron algo ligero y todo el mundo se fue a descansar. Los días siguientes no recibieron invitación de los Rumsfeld, para ningún té, o compartir, supusieron que estos se encontraban preparando todo para la fiesta a celebrarse el próximo fin de semana, sin embargo los Clapton si invitaron a las jóvenes al té, así mismo recibieron carta que anunciaba la llegada de Jane para mediados de la semana. El tiempo corrió velozmente las damas se dedicaban a la remodelación del cuarto del bebé, las más jóvenes a su vez estaban planificando la fiesta para la nueva mamá, querían algo sencillo e intimo. Lizzie tenía pendiente finiquitar con Darcy la asistencia de Georgiana a la fiesta de los Rumsfeld.

Luego del té decidió que conversaría tranquilamente con Darcy, mientras que las chicas jugaban en el piano permitiéndole a él ver que su hermana no era una niña, en último recurso Lizzie apelaría a que la presencia de Jane y Charles, evitarían cualquier contratiempo con Evens Rumsfeld.

-Querido has tenido suficiente tiempo para pensar sobre el evento del sábado- dijo suavemente Lizzie

Darcy la miro y trató de contenerse al saber que se refería a la fiesta de los Rumsfeld- Si Eliza-

-Y supongo has podido ver que Georgiana merece ir con nosotros aún cuando solo baile la mitad de las danzas y siempre con caballeros que tu decidas, obsérvala es fina, correcta, inteligente, y merece que confíes en ella, pues tiene tantas ganas de ir como Kitty-

El guardó silencio y tomó lentamente su té, que deseo en esos momentos fuera un brandy; sus pensamientos daban vueltas recordó a Wickham y Evens cuando salían sin remordimientos con cualquier jovencita de poca casta y las enamoraban solo para pasar el rato, a cuantas habían desvergonzado, cuantas veces se excedieron en el juego y el alcohol, el Sr. Rumsfeld debió alejar a su hijo y tratar de corregirlo fuera, pero habría cambiado? Evens era tan similar a Wickham y este había traído tantos problemas, no lo quería cerca de su hermana, ni de su familia.

Al ver que él no contestó nada ella continuó – Will se que tienes recelo hacía Evens Rumsfeld, pero la presencia de Jane y Charles lo mantendrán lejos de ti, además quizás el fue amigo de Wickham en un pasado pero no es él, al igual que Georgiana esta mucho más crecida y es menos inocente-

Darcy sentía que le hervía la sangre, la sola mención de sus nombres le hizo perder la cabeza, que Lizzie abogara por uno de ellos, haciendo caso omiso a lo que había dicho, la insistencia de que permitiera ir a Georgiana, lo estaban colapsando.- Que sabes de esa amistad?- dijo bruscamente

- Mi amor, quizás en un pasado ellos compartieron vicios y gustos un tanto bajos, probablemente cometieron actos en contra de algunas señoritas, pero eso fue ayer - contestó ella suavemente, obviando que un mar de furia crecía dentro de él.

Ese comentario lo perturbo, la forma como le hablaba le hizo pensar que ella sabía que podía manipularlo, por lo que lo hacía conscientemente; miles de dudas se despertaron en su ser, como sabía ella de eso? Podría su Lizzie mantener comunicación y tener algún tipo de relación con esos canallas? enfurecido le dijo en voz alta- Te lo dijo acaso Wickham o Rumsfeld, con quien mantienes mejor relación Elizabeth?-

-Que se supone que estás preguntando? Ninguno de los dos me ha dicho nada- dijo ella algo sorprendida

La razón no fue su mejor aliada, por el contrario una mente enfurecida lejos de pensar, solo dejo salir de su boca las primeras palabras que pasaron por su mente, sin detenerse a escuchar lo que Lizzie dijo, él continuó- Te relacionas con esos o con alguien más? Oh por Dios y yo que pensé que me preferías a mí tan siquiera como fuente de información - dijo con indignación levantándose agitadamente

Georgiana y Kitty se dieron cuenta que estaban discutiendo pero permanecieron en el piano tocando.

-De que estás hablando Darcy? - dijo ella aún más sorprendida

Mientras caminaba incontroladamente de un lado a otro, celos, desconfianza, ira llenaron todo su ser y con una furia creciente dijo- Por favor Elizabeth de donde se supone que sacas esa información, solo es conocida por nosotros 3, y que recuerde yo no te he dicho absolutamente nada, mantienes entonces relación con Wickham o Rumsfeld?, no me digas que con ambos?, verdaderamente me has visto como un tonto todo este tiempo¡ Pensar que yo he confiando realmente en ti, y mira nada más, que más has hecho a mis espaldas? además de influenciar con tu hermana de forma negativa a Georgiana, Dime qué más Elizabeth? - dijo sus últimas palabras aún en un tono más alto

-No te permito que me hables así Fitzwilliam Darcy, y mucho menos que desmejores a mi hermana- contestó furiosa Elizabeth

-Que no me permites qué?- grito deteniéndose en seco -Te recuerdo Elizabeth, esta es mi casa, esa es mi hermana, eres mi esposa, y soy yo quien decide sobre todo, veo que no muy lejos estaba mi tía en decir que había cometido un error al casarme contigo -

-Retráctate inmediatamente de lo que estás diciendo- exigió una decidida Georgiana que se levantó y firmemente hablo desde el piano

Darcy la miró y luego miró a Elizabeth a quien le dijo- Ves en lo que has convertido a mi dulce e inocente hermana, en una mujer insolente-

-Como yo¡ - lo interrumpió Elizabeth quien parada frente a él lo miraba con ojos llenos de furia - dilo Darcy una mujer insolente como yo, criada en el campo y sin casta equiparable a la suya, despreocúpese Señor que a partir de este momento te ahorraras de mi presencia y la de los míos, vámonos Kitty-

Al tiempo que Elizabeth y Kitty salían de la sala, Georgiana lloraba incesantemente y le dijo – Que es lo que sucede contigo? Tienes nublado el juicio acaso, si no puedes ver déjame ayudarte, gracias a la mujer que acabas de maltratar te habías convertido en una mejor persona y eras feliz, sino te diste cuenta lleva en su seno tu hijo, y soporto como nadie todo lo que te sucedió en el accidente; si el problema soy yo pues mírame ya no soy más la niña dulce e inocente, y mucho menos después de este momento-

Georgiana salió de la sala a buscar a Lizzie, ella no permitiría que se fuera en ese estado tan sobresaltado. Darcy maldijo toda esa situación, su orgullo no le permitía razonar, vinieron a su cabeza todos los comentarios de su tía, todo lo relacionado con los Rumsfeld realmente había surtido efectos en él, enfurecido con todo y consigo mismo partió prácticamente toda la vajilla, de igual forma lanzó algunos libros que se encontraban allí, luego se desplomo se dirigió a su despacho y se encerro en su soledad.

Georgiana encontró a Lizzie en el cuarto donde estaba Kitty quien recogía apresuradamente el vestuario que trajo de Loungbourn. Dijo a Elizabeth -No puedes irte en ese estado, ni siquiera a casa de Jane-

-No permaneceré un minuto más aquí Georgiana- dijo Lizzie

-Elizabeth no pienses en ti piensa en el niño, espera a calmarte- Georgiana insistió

-Ella tiene razón Lizzie- dijo Kitty

-Termina de recoger tus cosas partiremos de inmediato- dijo Lizzie, sintió una contracción lo que la hizo buscar apoyo

-Usted está muy alterada Lizzie, por favor quédese tan siquiera por lo que resta de día-Georgiana nuevamente dijo

Elizabeth tomo un respiro y dijo – Solo por unas horas, Kitty termina de recoger tu ropas, necesito caminar por favor acompáñame Georgiana-

En la casa luego de todo el silencio se impuso, los sirvientes murmuraban lo que habían escuchado en fragmentos, sus amos nunca se habían peleado de esa manera, la Sra. Reynolds abundo en preocupación, sabía que eso no haría nada de bien a su señora.

Elizabeth decidió caminar con Georgiana por el jardín, quería correr para calmarse pero no podía por lo que prefería caminar tan si quiera un poco. Paso aproximadamente una hora y en el camino las punzadas continuaron en la parte baja de la espalda, esto le preocupo pues no era el tiempo y el doctor en su última visita sugirió que estuviera tranquila, evitara actividades fuertes, y reposara si sentía algún tipo de contracción. –Debemos sentarnos- dijo a su cuñada con la voz calmada

-Se siente usted mal acaso Elizabeth- preocupada pregunto Georgiana

-No es nada, solo debo descansar un poco mi vientre cada día pesa más- dijo tratando de calmarla

-Todavía le faltan dos meses por lo que continuara creciendo- dijo Georgiana con una pequeña sonrisa

-Sí es cierto- el miedo de Elizabeth se apodero de ella, realmente faltaban 2 meses, estaba a mediados de su séptimo mes, pero la punzada no se iba. Espero un poco más y trato de calmarse, respiro con profundidad, pero el dolor se incremento, era una contracción fuerte, por lo que dijo:

-Georgiana necesito vayas a la casa y busques ayuda para que vengan por mí no creo que pueda caminar de regreso-

Georgiana corrió hasta la casa solicito algunos sirvientes y finalmente envió a avisar a su hermano, que se encontraba sumergido entre una copa y su despacho, la señora Reynolds al escuchar a Georgiana solicito la partera y envió también a buscar al Dr. Smith, giro instrucciones en toda la casa, pues ella supuso lo que muchos no, él niño venía en camino y no iba a ser nada fácil.

Cuando Darcy llego acompañado de tres jóvenes, Lizzie refutó y se molesto - Solo he pedido ayuda-

-Dime que sientes- dijo Darcy evitando mirarla a la cara

Los jóvenes inquietos se miraban una hora antes no era civilizada la relación entre sus patrones.

- Solo he tenido contracciones que ciertamente han crecido en intensidad, por eso preferí no caminar a casa, no era necesario que se hubiera molestado- dijo secamente Elizabeth

Darcy no respondió, recordó la advertencia de la Señora Reynolds y de la última visita del doctor. La llevaron a casa y la subieron a la habitación, para sorpresa de todos en el cuarto habían tinajas de agua limpia, toallas y sabanas recién colocadas, dos jóvenes terminaban de hacer los arreglos en la habitación, la recién llegada Jane, Kitty y Georgiana lucían realmente ansiosas y angustiadas. La señora Reynolds en la cabecera de la cama le dijo- Relájese señora y respire profundo, no intente pujar todavía-

-Pujar claro que no voy a hacerlo, no es el tiempo todavía- dijo Lizzie confusa y alterada

-Lamento contrariarla pero yo creo que sí lo es, su vientre está muy bajo y si ha tenido contracciones todo indica que viene en camino, por lo que he tomado la libertad de llamar la partera y arreglar todo -al ver la cara de Elizabeth de angustia culmino diciendo- no se preocupe señora Darcy no es la primera dama en tener un niño a destiempo-

La sala agitada pero silenciosa fue desocupada y solo quedó una sorprendida e inocente Jane con Elizabeth, la Sra. Reynolds se quedo en la sala contigua con su amo y Georgiana, Kitty bajo para acompañar a Charles y Nathan y evitar más confusión, al poco tiempo Darcy no podía más con tanta zozobra y le preguntó a la Sra. Reynolds con angustia en su voz - Sra. Reynolds los niños nacidos a destiempo sobreviven?

-Maestro Darcy algunos pueden llegar a vivir, sin embargo la mayoría de ellos no logran hacerlo-

-Y es que acaso no se puede retener un poco más el nacimiento- Dijo impotente

-No soy médico, ni partera Señor, pero creo que una vez que buscan salir es difícil retenerlos- bajo su mirada, y continuó- traeré un té para que se tranquilice un poco, todo es cuestión de Dios ahora-

La señora Reynolds dejo la sala y reino el silencio, Darcy se sentía impotente y culpable, sobre él pesaba la miraba de reproche de Georgiana, que aún cuando no comprendía a totalidad todo lo que pasaba a su alrededor pues no había visto otros nacimientos, sabía que la discusión había contribuido a todo lo que pasaba, el miedo más que la alegría reinaba en Pemberly. Lizzie trato de relajarse aún cuando su corazón intuía que algo iba mal, Jane le dijo que tratará de dormir pero ella no podía.

Una hora y media paso, las contracciones no disminuyeron, la partera llegó y se dirigió a Elizabeth – Sra. Darcy permítame atenderla Alice Buittom a sus ordenes-

Bien pueda- contestó Lizzie

Después de visualizar y palpar a Elizabeth dijo- Creo que podremos esperar un poco, sin embargo está usted empezando a dilatar y el bebé está en posición, por lo que todo indica que hoy es el día-

-Pero todavía no es el tiempo, no puede nacer ahora- Dijo Lizzie sin poder contener las lágrimas que escapaban de sus ojos

-Hay partos prematuros Sra. Darcy, y al parecer este será uno de ellos-

-El bebé estará bien?- preguntó angustiada

-Eso nos los dirá el tiempo Sra., por ahora usted relájese debemos esperar un poco más, apenas está entrando la noche y el trabajo de parto todavía no iniciara-

Dos horas pasaron entre contracciones que aumentaron de frecuencia y gritos que inundaban la atmosfera, la partera indico colocar a Elizabeth en la tina con agua tibia para que le permitiera relajar los músculos y facilitarle las cosas, Elizabeth a pesar de los cuidados de la partera estaba lejos del confort, los dolores y la angustia la inundaban; la partera se preparaba para atender un parto inminente, el Doctor todavía no aparecía, y la angustia de Darcy crecía así como el tiempo transcurría, sus temores se hicieron presentes, recordó a su madre, las palabras de su tía, las palabras de la Sra. Reynolds; se sentía culpable quizás su discusión reciente había avecinado todo esto, -Esto no puede estar pasando- decía para sí. Sus sentidos se agudizaron y el miedo se acrecentó en su alma cuando escucho otro grito desgarrador que provenía de la habitación, era Elizabeth.

No pudo contenerse y entró a la habitación aun cuando sabía que sería expulsado, al no verla allí se dirigió al baño de donde provenían los gritos, vio a su mujer tomada de la mano de Jane en la tina, en la parte de abajo la partera y la Sra. Reynolds, esta ultima dijo– Sr. Darcy¡-

-Se que no debo- dijo mientras se acercaba a Lizzie

Ella sudaba, y apenas lo miro y le dijo - debes de salir Fitzwilliam-

Él se acerco y le dijo suplicante – Perdóname Elizabeth, y pase lo que pase, por favor quédate conmigo, no podría vivir sin ti, perdóname - le dio un beso en la frente antes de irse, los ojos de ella se llenaron nuevamente de lagrimas, sonrió levemente, sabía que él estaba aterrado con la idea de que algo pudiera pasarle.

-Sr. Darcy debemos continuar - dijo la partera

Él salió al momento que otro grito cruzaba la habitación, empezó a caminar de un lado a otro, Charles, Kitty y Georgiana le acompañaban ahora, estas últimas tenían una mezcla de angustia y rabia, Charles trató de calmar a su amigo, pero las palabras eran en vano, los gritos continuaron por más de una hora, seguido de ello dos caballos llegaron, y en minutos el Doctor Smith entraba a la habitación de Elizabeth.

-Justo a tiempo doctor- dijo la partera

-Que ha sucedido?- cuestiono al tiempo que se aseaba para ayudar en el parto

-El parto se ha adelantado, la dilatación es la correcta, la señora ha pujado por una hora o más, el niño está en posición pero es muy grande y creo que no puede salir, tendrá que hacer cirugía doctor o la señora sufrirá desgarre - Los ojos de Jane se llenaron de lágrimas al escuchar a la partera, la Sra. Reynolds bajo la cabeza todo era peor de lo pudo imaginarse, Lizzie se aferraba a su hermana el dolor y el miedo se apoderaban de ella.

-Esto no es normal- murmuro mientras observaba a Lizzie - Dijo usted más de una hora?- pregunto el Dr. Smith

-Sí doctor, el tiempo está pasando, sabe que ambas vidas peligran-

-Lo sé- dijo al tiempo que ubicaba su bisturí y una bebida para Elizabeth-

-Agua caliente, y muchas toallas, debemos colocarla en la cama- ordeno -Sra. Darcy debe tomar esto para contenerle un poco el dolor, no quedara dormida por lo que podrá sentir mientras trabajo, debo de recurrir de esta manera para evitar males mayores para usted-

Elizabeth asintió y tomó lo que el doctor le daba, miro a su hermana a la cual unas lágrimas se le escaparon aún cuando se esforzaba por ser fuerte para ella. Llamaron a Darcy para hacer el traslado pues era difícil trasladarla toda mojada, nadie lo pudo haber preparado para lo que sus ojos verían su mujer en una tina llena de sangre, no gritaba, ni se quejaba, pero estaba muy débil. Finalmente una vez en la cama el doctor logró sacar el niño pero este no lloraba – Necesito una mesa amplia- solicitó con el niño en sus manos.

La Sra. Reynolds abrió la puerta de la sala contigua para buscar la mesa en ella, y dijo -Sr. Darcy, ayúdeme con esa mesa, por favor-

Elizabeth con un hilo de voz, suplico al doctor – Déjeme verlo por favor-

-No por ahora Sra. Darcy- dijo el doctor al tiempo que Darcy entraba con la mesa y la colocaba cerca de la chimenea.

-Debe coserla doctor- dijo la partera

-Vaya aseándola, y contenga posibles hemorragias-

Darcy estaba impactado por lo que veía, el doctor con el niño ensangrentado, Elizabeth sangrando y pálida. El doctor continuo trabajando para hacer respirar al bebé, el tan anhelado llanto del bebé surgió y terminaron de asearlo, mientras trabajaba el doctor dijo a un Darcy que estaba perplejo mirándolo – Sr. Darcy - él volteo y se acercó al doctor que en voz baja le dijo - Debe enviar a Londres por el Dr. Wetson, que venga con una enfermera lo más rápido posible y díganle que el niño es prematuro pero respira; la vida de su hijo ahora está en manos de la Providencia y de un especialista que pueda atenderlo a tiempo, yo no podría hacer más por él-

Darcy miro al niño que respiraba débilmente, era de tez clara, sus cabellos oscuros, y sus ojos pequeños y entrecerrados, sin embargo pudo ver eran claros, tan claros como los de él- Yo mismo iré, pero antes dígame como esta Elizabeth-

-La estabilizare, coseré y aseare, de forma tal de prevenir una infección; esperemos que se recupere sin problemas, ahora vaya por el médico Sr. Darcy-

-Doctor Smith atienda a la señora yo me encargo del niño- dijo exasperada la partera

-Vaya Sr. Darcy, el tiempo es muy preciado ahora- Ordeno el doctor

Darcy salió de la casa sin mediar palabra con nadie más, no le importo su aspecto desarreglado solo tomó su caballo y salió velozmente hacia Hantingmore, mientras tanto en la casa la partera con más experiencia en estos casos pidió una habitación aseada cercana a la de la madre, tomaron la habitación de Darcy, llevaron allí la cuna y prendieron la chimenea, pues se debía mantener al niño en calor, se abrigo al recién nacido en mantas, mientras Elizabeth dormía bajo los efectos del láudano, nadie dormía en Pemberly, unos vigilaban a Elizabeth y otros al bebé, esperaban que no apareciera la fiebre porque sabían que eso era antesala para un desenlace triste.

Una hora después, Darcy se encontraba en Hantingmore, busco rápidamente a John que era más veloz que él a caballo; le pidió que partiera inmediatamente a Londres, le dio la dirección e indicaciones donde buscar al Doctor Wetson, le dijo que acá encontraría un carruaje de la familia para hacer el transbordo, pues necesitaba que los caballos fueran velozmente y desde Londres a Pemberly no lo lograrían. El joven John partió inmediatamente, mientras Darcy, que no pensaba en otra cosa sino en volver, pensó por un instante que su caballo podría no resistir tanta velocidad en el viaje de regreso, por lo que fue tan solo un poco más despacio. Lloró amargamente mientras cabalgaba, se sentía miserable por haber dudado de Elizabeth, el niño realmente era muy parecido a él, era su hijo y ahora su vida y la de ella corrían peligro, todo probablemente por su culpa, todo lo que había dicho a ella en la tarde era inconcebible realmente.