LA BELLA Y EL SAQUEADOR
PRIMERA PARTE
Guardían hecho de greda
Solitaria fue la pegaso más bella y dulce del mundo.
Entonces llegó su saqueador. De un modo tonto,
como el amor.
Ella nunca se casaría conmigo II:
La bella y el saqueador
1
Fluttershy
Reaver mira al techo de su caverna, recostado sobre un montón de hierba seca que le sirve de cama. Piensa qué debe hacer.
"Si intento recolectar los elementos que pidió el fantasma, o me matará el dragón, o me convertirá en piedra el basilisco, o los Guardias de Celestia me cortarán la cabeza o Celestia me carbonizará o me enviará a la luna."
No es una buena opción.
"Si consigo enamorar a una dama de corazón puro, tendré una esposa y un tesoro."
Es la mejor opción.
Al lado de la caverna donde habita corre un arroyo de agua helada. Se sumerge en el agua helada, esperando quedar limpio, se moja la crin, se lava el rostro y su herida de la pata, lava unas hierbas con las que luego venda su herida. Se peina con el casco y cubre su cabeza con una fedora marrón que le regaló su amigo Winter Soul.
Coge un collar de plata con una medalla en forma de nube de tormenta con un relámpago, que le robó a un Shadowbolt, y se lo coloca.
Se mira en el arroyo y sonríe.
"Así arreglado hasta me veo decente."
Baja de la pequeña colina, silencioso como saqueador. El Bosque se extiende como una sombra verde por todas partes.
Aquel Bosque ya estaba ahí cuando Equestria aún no era Equestria. La Princesa Celestia no tiene ninguna autoridad allí, y se habría convertido en guarida de contrabandistas y bandidos, de no ser porque fue ocupado por lobos negros, ponis salvajes, magos desquiciados y orates amantes de la velocidad.
Reaver conoce el Bosque como la palma de su mano. Ha escapado de lobos negros y ponis salvajes; casi ha muerto a manos de horrendos magos-pudrición y ha visto los campos de vuelo con obstáculos de los Shadowbolts.
Como saqueador también ha tratado de robarles algo, y por eso no convenía encontrarse con nadie. A los ponis les robó un ídolo que parecía de oro pero resultó ser de madera; a los magos les robó los pomos de los bastones, pensando que eran rubíes, pero eran cristal pintado; a los Shadowbolts les robó las placas de adorno de sus scooteres voladores, pensando que eran de plata, pero resultó que al acero le habían sacado brillo...
Caminando sigilosamente ingresa al abrazo vegetal del Bosque.
"Soy un saqueador con mala suerte."
Ya ha caminado un buen trecho, cuando oye un ruido ligero a su espalda.
"¡Por favor que no sea nada malo!"
Mira lentamente hacia atrás. Por la espesura brillan dos ojos enormes y carnívoros, cargados de ira.
"¡Maldición!"
Trata de correr, pero la criatura salta y cae frente a él. Es una mantícora.
Gruñe mostrando sus enormes colmillos babeantes.
—Oh... oh... —es lo único que puede decir Reaver antes de intentar escapar.
Fluttershy está contando a los conejos del linde del Bosque. Ha habido rumores de cazadores furtivos en el Bosque desde que los Diamond Dogs comenzaron a emigrar hacia otras montañas, huyendo de un terror desconocido; los perros atacaron los cuarteles secretos en las montañas de los contrabandistas y se asentaron en ellos. La situación es bastante tensa a causa de esa migración.
Los cazadores suelen vender sus presas a los contrabandistas, quienes venden sus pieles y carne en los mercados negros del Reino Grifo, Equestria y Draconia. Con el asedio de los Diamond Dogs, corren ambos grupos serias dificultades económicas; y no es de extrañar que ingresen en el salvaje Bosque Everfree (donde sólo manda la ley del más fuerte) para poder conseguir algo.
Por eso Fluttershy está preocupada por sus animales.
—Los conejitos están bien —se dice a sí misma al terminar de contar.
Ya ha comprobado la población de pájaros, de ciervos y reptiles, y hasta ahora todo está en orden. Como Ponyville quedaba cerca del Bosque, fácilmente podrían instalar ahí una base clandestina e irse de caza rápidamente.
Por medio de su amiga Twilight, Fluttershy expresó sus temores a la Princesa Celestia. Pero ella no puede hacer nada; el Bosque Everfree es independiente, y todo lo que ocurre dentro de él es libre de las leyes equestrianas. Twilight había tratado de apaciguar su temor diciéndole que el Bosque es muy cosmopolita, con varias tribus y pseudo-naciones floreciendo entre sus árboles, y que seguramente no verían amablemente la incursión de cazadores y contrabandistas.
Ya se está yendo, cuando oye un rugido atronador. En cualquier circunstancia se habría asustado, pero ella conoce ese rugido y quien lo hace.
"Creo que esa pobre mantícora volvió a pisar una espina."
De la espesura sale disparado un pegaso de crin gris oscura, pelaje marrón oscuro y ojos negros, con una marca en forma de pico minero con una pala cruzada. Se azota contra la maleza y tras él emerge la mantícora.
—¡Llévate mi billetera, pero déjame vivir! —grita el pegaso cubriéndose el rostro con las alas.
La mantícora ruge y alza la zarpa.
—¡Alto! —grita Fluttershy, pero naturalmente su voz no resuena ni con eco entre los troncos. Sin embargo, los depredadores por lo general tienen un gran oído, y la mantícora reconoce la voz de su sanadora.
Reaver ve horrorizado como la mantícora lo desprecia y se abalanza contra la pegaso que apareció de la nada. Desvía la vista para no ver a la poni destrozada por la fuerza de la mordida.
"¡Ay, esto va a ser muy traumático si sobrevivo!"
El cuerpo le duele salvajemente. Pero se olvida del dolor cuando ve que la pegaso está viva, y es lamida cariñosamente por la mantícora.
"¿El golpe con la tierra me daño el cerebro?"
Ella finalmente es bajada por la mantícora y se acerca preocupada al pegaso.
—Emmm, señor, ¿se encuentra bien? —dice con una voz baja y suave.
—S-sí, n-no t-te p-preocupes —contesta, sin aliento por la hazaña con la mantícora.
Trata de pararse, pero se ha dislocado un ala, se ha fracturado una costilla y su pata herida se le ha roto. Vuelve a caer al suelo sin lograr levantarse ni un palmo.
—¡Ay! —se queja de dolor.
—¡Lo siento! —se disculpa la pegaso, asustada al verlo tan lastimado. Mira al depredador y dice—. Emm, Señor Mantícora, me preguntaba, si no es mucho pedir, si podría, pues, ayudarme a llevar a este poni...
Antes de que siquiera termine de formular su pregunta, la mantícora lo levanta del suelo y se lo hecha al hombro. Comienza a caminar: conoce el camino a la casa de Fluttershy, ha ido allí varias veces. Reaver muerde sus labios para no gritar de dolor.
—¿Q-Quien e-eres? —tartamudea Reaver, mirando a los ojos de la pegaso.
—Yo soy Fluttershy.
—R-Reaver.
No puede aguantar más y se desmaya. Lo último que consigue ver son los ojos preocupadísimos de Fluttershy.
Le cuesta abrir los ojos. Lo primero que siente es algo muy suave en su espalda y su cabeza.
"¿Hierba?"
No, no parece hierba. "¿Un jergón de paja?"
Tampoco, es más suave. "¿Qué es esta cosa?"
Y se da cuenta que algo igualmente suave lo cubre. "¿Una sábana? Pero no es áspera..."
Abre los ojos. Está en un cuarto acogedor, pero Reaver lo recorre sorprendido con la vista. Es tan diferente al agujero en que nació. Es un cuarto limpio, en donde los rayos del sol entran profusamente por una ventana de cortinas verdes. El colchón debajo de él es la cosa suave que él no reconoce, y bajo su cabeza la mejor almohada de Fluttershy.
¡Reaver nunca había visto una ventana que no fuera un trozo de botella colocado a la rápida en un orificio en el muro! ¡Nunca había visto un colchón, sino que sólo había dormido sobre paja toda su vida! ¡Y nunca conoció una almohada, ni siquiera cuando era un saqueador medianamente respetado en las bandas del Caudillo Diamond Dog!
"¡Qué es todo esto!"
Se mira. Tiene un ala inmovilizada y vendada, su pata está enyesada y varias vendas ciñen su costillar.
"Esto es... tan raro..."
La puerta se abre. Fluttershy entra, sujetando una bandeja con la boca en donde le llevaba el desayuno. ¡Pero qué desayuno! Frutas con miel o picadas en fuentes, tostadas con mermelada de fresas, sándwiches de heno, y no sigue enumerando porque los demás alimentos no los conoce. ¡Y se ven tan apetitosos!
—Buenos días, Reaver —dice una vez que ha dejado la bandeja en una mesita—. Espero que te sientas mejor.
—Hola Fluttershy —contesta, algo incomodo por las vendas, pero infinitamente mejor en comparación con cómo se sentía tras el ataque de la mantícora—. Sí, me siento mucho mejor.
—Te traje el desayuno. No sabía qué te gustaba, así que hice un poco de todo.
"Parece que nunca puedes hablar más fuerte que eso."
Reaver mira sorprendido la maravillosa comida que Fluttershy preparó para él. Siente que su corazón se va a poner a llorar: nadie, ni sus padres, se habían preocupado tanto por él.
—¿Por qué? —susurra casi llorando—. Ni siquiera me conoces, y me salvas de una mantícora, y me traes a tu casa, y me curas, y me traes el desayuno... ¿Por qué?
Fluttershy sencillamente sonríe y responde.
—Porque a veces sólo debemos tener un poco de bondad.
Reaver abre los ojos como platos. Por primera vez, su corazón late por algo que no es una joya.
