Hola a todos, espero hayan disfrutado los otros capitulos, aca les dejo uno nuevo, la poesía que encontraran no es de mi autoría sino que es (*) Poesía del autor José Manuel Ruiz...

Espero sus comentarios o criticas...


Capitulo 16

Días pasaban uno tras otro, así como los pensamientos por la mente de Darcy, esta vez no trataba de recordar, ni juntaba sueños o fragmentos de recuerdos, en ocasiones medito y oro aún cuando no era una costumbre habitual, él necesitaba urgentemente una forma de pedir perdón, llevaba días sin terminar de descrifrarlo, la carta, no sería la primera vez, en Rosings ni le dirigio una mirada cuando entrego aquella carta, pero la había leído, por lo que le parecía más sensato; el queria hablarle pero sería la peor opción, él no soportaría obtener su silencio, prefería sus palabras hirientes como hace ya más de un año. Sin tener claras las ideas tomo un pergamino y empezo a escribir:

No tengo ganas de llantos, es por lo que yo me aguanto
porque si no, sin dudar comenzaría a llorar

No tengo ganas de penas pero tu amor me condena
a la pena permanente, me va a matar, lentamente

Yo no quiero la tristeza tener como compañera
pero tu ausencia, ha logrado que sea mi consejera

No quiero que el sufrimiento se apodere de mi vida
ven conmigo sin dudarlo y cúrame mis heridas

Porque si no vienes pronto vas a conseguir, cariño
que todos estos problemas me destrocen como a un niño

Que las penas y tristezas se apoderen de mi amor
y el sufrimiento y los llantos destrocen mi corazón(*)

Abandono la pluma, y puso a un lado el papel, no escribía claramente, se levanto y miro la espesura de la noche, su corazón latía lento, pero su alma estaba agitada, sus ojos estaban llenos de lágrimas y sus palabras retumbaban en su mente una vez más, como si fuera ayer, los gritos desgarradores de Elizabeth, los médicos sin un buen pronostico. Decidió cabalgar ya que no podía dormir, en silencio llegó a las caballerizas y monto su caballo, salió sin rumbo, perdido en sus pensamientos.

La humedad de la noche hizo a Elizabeth salir de su cama, abrió las ventanas totalmente, el paisaje nocturno cautivo su mirada, se quedó contemplándolo por un momento, vio un movimiento distante, y observo con mayor detenimiento, logro distinguir un caballo que venía hacia la casa, le causo intriga ver un jinete a esas horas, por lo que se quedó un momento más. Al notarlo más de cerca noto que el caballero parecía ser Darcy, su corazón dio un vuelco ¿qué hacía él afuera?, ¿habría pasado algo? ella no lo sabía, abandono la ventana y abrió con cautela la puerta contigua de su habitación donde descansaba el niño tranquilamente, no noto nada extraño. Sabía que no podía bajar todavía las escaleras, sin embargo salió de la habitación y espero en el pasillo, él en algún momento debería pasar por allí y así ella sabría qué pasaba, nada bueno debía ser para que él llegase tan tarde.

Darcy subió la gran escalera y al momento que tomo el pasillo que dirigía a su habitación provisional noto una luz en el pasillo principal, eso le inquieto por lo que cambio su curso, al ver a Elizabeth con una lampara en la mano y recostada a la pared, le dijo:

-Está usted bien Elizabeth, necesita algo?

Ella lo miró – Yo estoy bien, lo está usted?

Confuso respondió – Sí lo estoy, porque no está descansando? Quiere que busque a….

Antes que pudiera continuar ella dijo – Que le ha traído fuera de casa en horas tan altas?

Un poco sorprendido dijo- Nada importante solo quería pensar-

-Pensar¡ es decir que no ha pasado nada urgente- replicó

-No, solo necesitaba salir y ordenar mi mente- dijo un poco incomodo

-Está bien, pues ahora debe descansar, Buenas noches Señor- dijo dándole la espalda

-Buenas noches Elizabeth- se quedó contemplando la puerta que se cerraba frente a él

Ella le costó conciliar el sueño, le dolió verlo tan descuidado, tenía un poco de barba, lucía cansado, su mirada era triste, ni siquiera vestía como solía hacerlo, aún cuando no quería las lagrimas llenaron sus ojos, lo amaba, pese a todo ella lo amaba. El por su lado meditaba su imagen, estaba cambiada, no se veía feliz, pero su cuerpo no era tan delgado como antes, caminaba con ligereza, supo con ello que se recuperaba y eso le indicaba que le quedaba poco tiempo entonces para recuperar su afecto, pues pese a sus palabras atentas su mirada era distante.

Con el amanecer llego el Dr. Smith, venía desde el nacimiento con regularidad una vez por semana a chequear a Elizabeth, el día no podía empezar de mejor manera, luego de un chequeo minucioso el Doctor le dijo a Elizabeth:

-Sra. Darcy me complace decirle que a partir de hoy usted podrá realizar prácticamente su vida normal, claro tiene algunas excepciones no ejercicios exhaustivos, nada de intimidad todavía, ya retire las suturas sin embargo como comprenderá todavía es sensible.

-No tiene de que preocuparse doctor- dijo Lizzie para ahorrarle más explicaciones

-Muy bien Señora debe continuar con un aseo impecable como el que ha usado hasta ahora, y seguir alimentándose bien, por ahora descansara de mi dado que nos veremos entonces en 15 días aproximadamente, y espero poder darle de alta definitiva-

-Muchas gracias Doctor- dijo Lizzie con una sonrisa, no podía sentirse más feliz que retomar su día a día casi con totalidad

Los días en Permberly habían ocasionado ciertos cambios positivos para la mayoría de ellos, algunos de estos inesperados por todos, las jóvenes Georgiana y Catherine, habían continuado su amistad con los jóvenes Rumsfeld y Clapton, sin objeción alguna de Darcy. Aylin Rumsfeld había desarrollado una extraña cercanía hacia Jane y Charles, pero más sobre este último. El silencio imperturbable de Darcy, fue roto por la enfermera Wilkinson que visitaba frecuentemente Pemberly, quedándose por 2 ó 3 días alternados con la enfermera Foll. Los Bennet no habían dejado Longbourn dado que Mary tenía un pretendiente, pero Jane nunca reveló esto a Darcy pues le preocupaba que no hubiera ningún cambio entre Lizzie y él, sin la advertencia de que su padre llegaría en cualquier momento.

En el té para sorpresa de muchos Elizabeth les acompaño, Darcy y la enfermera Wilkinson estuvieron ausentes; el revuelo se causó cuando una muy confiada Catherine le dijo a su hermana:

-Cuanto me alegra que te encuentres recuperada Lizzie, supongo que eso indica que pronto nos iremos de aquí?

-Kitty por favor no seas inoportuna- dijo Jane

La mirada de Charles y Georgiana se dirigieron a Elizabeth que muy serena y segura de sí contestó – Apenas este el bebé dado de alta nos iremos Kitty-

-Lizzie no es el momento- dijo Jane

-La decisión ya fue tomada Jane, solo que ha sido postergada por razones obvias, ahora si me disculpan tomare un poco de aire, me avisan cuando llegue el Dr. Wetson-

Una vez en los alrededores del jardín, Elizabeth pensó en las palabras que había dicho, realmente estaba decidida a irse, recordó la súplica de Darcy cuando ella estaba en cama "por favor quédate conmigo, no podría vivir sin ti, perdóname", no podía engañarse a sí misma ella lo seguía amando y sería miserable lejos de él, lo que había visto de él la noche anterior le indicaba que él también se sentía miserable con todo lo que estaba pasando; mientras caminaba sus ojos se toparon con una desagradable visión, Darcy caminaba de forma entusiasta con la Srta. Wilkinson, conversaban muy amenamente, y la sonrisa de esa mujer era amplia. Se quedó observándolos, la imagen de la noche anterior de Darcy no era lo que veía; sentía muchas cosas a la vez, celos, rabia, impotencia, rencor, si en algún momento había titubeado sobre su decisión, ya no lo estaría más, ahora estaba segura se marcharía.

Su mente realizo miles de suposiciones, asumió su llegada nocturna con un romance con la mujer en cuestión, apretó sus manos de rabia al pensar esto, Darcy realmente era como todos los demás señores de alta sociedad, se había dejado seducir de la primera mujer agradable en el momento que ella estaba convaleciente, o quizás todo esto había iniciado antes en su temporada en Londres de donde provenía ella. Nació un sentimiento de odio hacia esa mujer, se quedo detallándola era bonita, de buenas maneras, con cierta finura, no era como ella, y él estaba muy relajado ante su presencia, Lizzie deseo poder oír lo que conversaban, odiaba ver que él sonreía mientras lo único que ella deseaba era llorar, sin embargo no se lo permitió y se dirigió a la biblioteca, la lectura le ayudaría a distraer su mente.

Unas horas más tarde llegó el doctor Wetson, Lizzie al ser informada se dirigió hasta el pasillo esperando que este terminará de revisar el niño, al salir de la habitación ella le abordó:

- Dr. Wetson como se encuentra mi hijo?

- Sra. Darcy que alegría verle recuperada, acompáñeme por favor

- Hay algo malo en él ?

- No señora solo que me agradaría darle el recuento a ambos padres- dijo el Doctor

Lizzie guardo silencio y le acompaño, justo lo que menos quería era ver a Darcy, y ahora sería inevitable. Una vez en el Despacho, donde se encontraba realizando unas cuentas, el no pudo evitar sorprenderse de verla entrar con el doctor, y sintió un gran alivio al ver que ella caminaba hacia él, pero solo tomo un lado cerca de él, para evitar habladurías, y en todo momento le dio la espalda, él comprendió que su comportamiento solo indicaba la distancia, tomo la palabra el Doctor y a ambos les dijo:

-Señores Darcy, hoy vi al pequeño en un aspecto muy saludable, ya tiene un mes de nacido lo que es verdaderamente alentador, sin embargo no podemos bajar la guardia necesita igual el mejor de los cuidados para lograr su desarrollo total-

Darcy suspiro y Elizabeth sonriente le dijo al doctor- Podrá ya terminar su aislamiento?

-Lamento decepcionarla señora pero eso no variara todavía, ha evolucionado bien pero la más mínima contaminación podrá afectarlo seriamente, así son los niños prematuros- Dijo el doctor

-Lo que quiere decir que las enfermeras deben continuar su asistencia- sugirió Darcy.

-Exactamente Sr. Darcy- Dijo el Doctor, y continuó explicando porque debían seguir asistiendolo

Mientras escuchaba la ira nacía en Elizabeth nuevamente, le parecía que él estaba feliz con ello. Pensó "la enfermera Wilkinson querrás decir, como has podido hacerme esto, jamás espere que te comportarías como todos buscas un reemplazo mientras yo estoy criando, y te atreves a traerla a nuestra casa, eres un miserable" - Es de suponer que continuara en la misma habitación también – preguntó al doctor para cambiar sus pensamientos

-Sí señora es lo más recomendable, bueno señores sin más recomendación que ambos cuiden mucho de su bebé, me retiró no sin antes felicitarles y desearles lo mejor-

-Muchas gracias Doctor- dijo Darcy

Elizabeth le dio una pequeña reverencia, y luego que este cerrara la puerta se movió para retirarse.

-Elizabeth podríamos conversar- dijo Darcy al tiempo que se levantaba de su silla para ir hacia ella

-Sobre el niño ya está todo dicho, y si es sobre el divorcio decida usted como mejor le parezca, supongo que su tía podrá ayudar a agilizarle todo- dijo sin mirar atrás y cerrando la puerta tras ella. Darcy quedó petrificado con sus palabras, un escalofrió le recorrió, Divorcio¡ él jamás le pediría el divorcio, ella no podía hablar en serio.

En la cena fueron dos los ausentes, Lizzie se encontraba amamantando al niño, Darcy se había quedado en su estudio encerrado en sus pensamientos, que podría hacer ahora realmente ella no quería explicaciones, él sabía que se había excedido y que quizás ella necesitaba un tiempo pero jamás pensó en separarse para siempre de su amada Lizzie. Después de la cena Charles se excuso con Jane y le dejo con Nathan, Georgiana y Catherine, iría a buscar a su amigo presumía que todo iba de mal en peor.

Fue hasta la biblioteca y no lo hayo, se dirigío entonces hasta el despacho privado de Darcy, allí estaba, en medio de la oscuridad y el silencio, miraba hacia la ventana, tenía una copa medio llena en sus manos, ni si quiera se movío al sentir que alguien entraba.

-Puedo hablarte Darcy- pregunto Charles

-Dime- respondío seca y amargamente

-Es mi deber informarte que Elizabeth piensa en llevarse el niño apenas se recupere, se irán supongo a casa de sus padres-

Darcy no contestó nada, el ya suponía eso

-No piensas hacer nada Darcy, la dejaras simplemente ir?- Pregunto Charles casi con deseperación, en el fondo sabía que su amigo podría no recuperarse, lucía tan afectado con el distanciamiento que no imaginaba lo que sería de él sin ella.

-Ni siquiera quiere oirme y esta en todo su derecho; he sido de lo peor con ella-

-Pero repara el daño; ustedes se aman no deberían cerrarse a darse una oportunidad de arreglar las cosas, tienen un hijo que cuidar juntos Darcy-

-Lo se Charles... lo sé... pero lo único que puedo hacer es que antes de que ella se vaya, irme yo-

-Qué...? tú... nó puedes... no debes hacerlo-

-No los desatendere y sabes que aquí no les faltara nada, lo mejor es que pase un tiempo, pues ella quiere separarse definitivamente de mí-

-De que hablas, no estás hablando de divorciarse de tí- dijo asombrado- No puedes permitir esó, sabes que la sociedad la excluiría, ádemas que sería del niño-

- Por eso es mejor que me vaya- dijo Darcy consciente de todo

-Estás decidido entonces, oh Darcy no puedes hablar en serio- Dijo Charles aún asombrado

-Es lo mejor Bingley-

Bingley compredió que estaba decidido y no cambiaría de opinión, aún cuando él no lograba comprender lo que ganaría con esa decisión, sabía que Darcy debía tener una buena razón para ello.

Darcy entrada la noche se dirigió a su habitación, quería ver al niño, el bebé dormía tranquilo y la enfermera Foll también, él se quedó contemplandole, quería grabar cada parte de su hijo en su mente, paso varios minutos allí, observaba que respiraba suavemente y tenía un sueño tranquilo. Lizzie se despertó al sentir sus senos húmedos, en silencio se dirigió a la puerta contigua, la cuál abrío lentamente y sin hacer ruido, no quería despertar a nadie, para su sorpresa vió a Darcy que acunaba al bebé en sus brazos, se quedó inmovil en la puerta observandolos.

-James, mi querido James, se que eres muy pequeño todavía, y que tengo mucha responsabilidad de que estés pasando por todo esto, lo lamento hijo, espero puedas perdonarme… Sabes debes recuperarte pronto y llenar de alegría a tu mamá, yo te prometo que nada les faltará, siempre estaré para ambos pero debo irme lejos de ustedes en este momento, es lo mejor, aunque no lo parezca, luego lo entenderás… mi corazón y mi mente siempre estarán con ustedes, pues son el centro de mi vida tu y mi Lizzie, yo los amo más que a mí mismo… No lo olvides hijo, te amo-

La voz de Darcy fue suave pero llena de melancolía, el bebé empezó a moverse e hizo intentos de llorar, el corazón de Darcy se hincho cuando el pequeño James le miró con sus pequeños ojos claros, no percibió a Lizzie que se acercaba, ella respiro profundo para que no se notará en su voz, que estaba conmovida y esas palabras habían arrancado las lagrimas de sus ojos.

-Es hora de alimentarlo-dijo suavemente

Darcy fue extraído de su ensoñación al escucharla, no alcanzó a articular palabras en su presencia y solo la miró, no tenía claro desde cuando estaba ella en la habitación, casi automáticamente le entrego al niño con suavidad, no hubieron palabras pero ambos fueron inundados por ese momento, era una intimidad distinta a la que habían compartido antes, el roce de sus manos entorno a su hijo, esa cercanía entre los dos, ella descubrió su pecho y empezó a amamantar al niño antes de que este llorará, él observaba con devoción ese momento, ella trataba de concentrarse en el niño, pero tenerlo allí tan cerca y tan lejos, observándole, ella lo miró un tanto inquieta, él al notarlo dijo – Disculpa si te incomodé, Buenas noches Elizabeth- y en silencio se retiro

El sueño no llegó fácilmente, ambos pensaban en esos minutos, Elizabeth reflexionaba lo que había escuchado, él se iría, pero no tenía razón esa era su casa, era ella que debía de marcharse, sus sentimientos se contrariaron, realmente él estaba sufriendo?, la voz con que le hablaba al niño estaba llena de tristeza, pero sus celos le hicieron pensar otras cosas, él estaba también siendo consolado¡, si se iba era porque quería espacio o porque no quería que los demás evidenciaran su romance con esa mujer, Oh¡ el siempre tan correcto, ocultando lo impropio por mantener el honor.

Dios¡ pero de donde había salido esa mujer?, ella no podía ser tan ciega…. Como es que no se dio cuenta antes?…. desde cuando realmente se conocían?, se sentía estúpida y su mente maquino miles de escenarios, pensó que se conocían desde antes del accidente, en un principio no pudo pero finalmente él había logrado recordarla y se habían encontrado nuevamente, eso explicaría su distanciamiento y no como ella en un momento pensó, que él todavía estaba sufriendo por el accidente; supuso entonces que se podrían haber encontrado en su última visita en Londres, ó si siempre había existido¡… no podía ser, sería un hombre tan vil, no podía entenderlo, porque entonces él se mostraba tan herido, solo estaba tratando de hacerla sentir culpable, para quedar como un Caballero, realmente eso debía ser, total ella siempre supo que él en el fondo era un ser egoísta, orgulloso, siempre lo había sido.

Darcy pensaba en las largas noches que pasaría en Londres, solo añoraba poder estar cerca de su hermosa Lizzie, cuando volvería a ver a su hijo, como iba a hacer para saber de ellos, nadie podría decirle todo lo que él quisiera saber. Además en su ausencia no podría cuidar de Georgiana y Lizzie, ambas confiaban mucho en personas de las que él desconfiaba como Evens Rumsfeld. Charles era un hombre bueno pero no conocía a Rumsfeld, y por lo visto tampoco se daba cuenta que Aylin Rumsfeld tenía un acercamiento pretencioso con él, definitivamente se sentía feliz que el interés de esta hubiese cambiado, pero porque buscaba ser tan atenta con hombres casados.

El medito entonces sobre los Rumsfeld en un pasado habían sido personas casi tan adineradas como los Darcy y otras familias importantes de Inglaterra, de hecho el apellido estuvo silenciado en las altas esferas sociales después que estos marcharon a América, las veces que vino Evens fue igual que siempre, amigable, amante del juego y de las mujeres, un tanto pernicioso, él fue uno de los motivos por el cual sus padres decidieron irse, Evens tenía algunas deudas por juego, pero sobre todo tenía deudas morales con algunas señoritas, de hecho llego a escuchar que una tuvo un niño de él. Serían hoy iguales? Que buscaban en Inglaterra?...

Testarudos, verdaderamente ambos lo eran, y demasiado, cada uno estaba sumido en su mundo de pensamientos, suponiendo lo que sentía y pensaba el otro, encerrado en sus propias conclusiones, ambos inconscientemente habían levantado murallas hacía el otro, un mundo de excusas, con el único fin de no lastimarse o lastimar al otro más, pero era lo único que lograban, sin hablarse son sinceridad.