LA BELLA Y EL SAQUEADOR
2
Las amigas de Fluttershy
Alrededor de una mohosa mesa están sentados cuatro ponis. Es una caverna húmeda y llena de gusanos y arañas, de vez en cuando un murciélago pasa volando y roza las crines de los equinos, quienes ya están tan acostumbrados que ni se sorprenden. Encima de la mesa, sobre un cuenco viejo, cinco mazorcas de maíz mal cocido y un cántaro de agua mal hervida esperan servir como alimento.
Diamondheart es un poni del tamaño de un oso, fuerte como ochenta mineros. Su pelaje es azul como el océano, más maltratado por el viento y el carbón que cualquiera de sus demás compañeros, y su crin es anaranjada como el amanecer que sube cuando ya están en la mina. Sus ojos morado oscuro están permanentemente abiertos en una mueca de indiferencia. Su marca es una carretilla minera.
Lobero es un adolescente al que bautizaron así por su increíble parecido con un cánido. Aquel parecido se lo da su crin negra como la tinta, que cae sin ningún control por su frente, sus sienes y su cuello; su pelaje es igualmente negro, y aunque podría parecer aterrador, en el fondo de sus ojos curiosos brillan dos argollas doradas soñadoras como las mariposas. En sus costados se puede apreciar el símbolo de una copa en un contrastante color blanco.
Winter Soul parece un halcón hecho pegaso. Su pelaje es blanco, pero manchas cuyos bordes no son perceptibles lo tiñen de un gris claro; las alas están tintadas con los colores de las alas de tal ave, y sus amarillos ojos tienen algo lejanamente halconado. Su marca en forma de pluma de oro con dos ondas de viento no permitía entender a primera vista que la pasión de Winter Soul es la investigación de lo que yace oculto tras las rocas.
Wisemurk se encuentra algo apartado del resto. Verde como la envidia, sobre su cabeza pende un cuerno que delata su raza de unicornio, y una crin negra con delgadas rayas rojas despeinada y recién salida de las luciérnagas; sus iris parecen dos anillos de perlas grises que son atesorados por un cofre de párpados aburridos. Su marca es una estrella de cinco puntas con un ojo en medio, con una antorcha en vez de pupila, y él es tan extraño como esa marca.
Sentados, se reparten las mazorcas. Queda una solitaria en el cuenco lleno de arañas.
—¡Maíz seco otra vez! ¡He estado comiendo maíz seco toda mi vida! —se queja Wisemurk—. Al menos podría ser maíz sano...
—Cuando encontramos la veta de carbón, la Princesa nos prometió condiciones dignas de trabajo. ¡Esto no es digno, esto es esclavitud! —comenta Winter Soul.
—¡Idiota! ¡Ese bastardo de Lightbacker es el corrupto que nos esclaviza! —regaña duramente Diamondheart— ¡La Princesa no tiene idea de esto, ni le interesa!
—A mí me gusta el maíz... —dice sonriendo Lobero, intentando subir el ánimo.
—Lobero es un chico que está en crecimiento, deberíamos agenciarnos alguna comida mejor para él —dice Winter Soul. La palabra "agenciarnos" quiere decir en realidad "conseguir en el mercado negro".
—¡No soy un chico! ¡Soy tan macho como cualquiera de ustedes!
—¿Crees que trabajar en una mina te vuelve automáticamente un semental hecho y derecho?
—¡Trabajo en esa mina desde los seis años!
—Once años en una mina no es nada —contesta Winter Soul—. Yo llevo veinte años, Wisemurk y Reaver también, y Diamondheart está horadando el suelo desde hace veintiséis años.
—¡Oigan! —se percata Lobero— ¿Dónde está Reaver?
—¡Aquí! —grita alguien desde la entrada de la cueva— ¡Deberíamos poner una puerta aquí!
Reaver entra con una dura hogaza de pan seco que deja sobre la mesa. Los demás se acercan y la huelen reverencialmente.
—¡Pan! ¡Pan al fin! —dice Winter Soul, casi llorando, abrazando la hogaza dura como granito.
—Calma, calma —se ríe Reaver—. Lobero está en crecimiento y le vamos a dar una porción mayor. El resto pueden quedárselo.
—¿Dónde lo conseguiste, Reaver? —pregunta Diamondheart, roto su habitual estoicismo por la presencia del pan.
—Oh, sólo digamos que fui a la otra mina —sonríe con suficiencia.
—¿Cruzaste hasta la otra mina? Reaver, si nos atrapan se llevaran el pan y nos pondrán una multa.
Winter Soul no ha terminado aún de hablar, cuando entran varios pegasos de brillante armadura y los rodean. Son golpeados y arrojados al suelo, mientras los Guardias revisan la agusanada cueva, rompiendo las poquísimas cosas que los mineros tienen.
Lightbacker entra con paso orgulloso. Más grande que lo normal en los pegasos, apuesto y gallardo, es dorado donde sus subordinados son azules, denotando su rango superior. Mira el miserable agujero, evidentemente asqueado, y dice iracundo.
—¡Gusanos asquerosos! ¿No saben que traer objetos de las otras colonias a esta es contrabando? ¡Deberán trabajar en la mina cuatro horas más por día como castigo!
Lightbacker escupe a Reaver, pisotea el pan y sale volando. Los pegasos se van tras él.
Winter Soul se sobajea la cabeza, tiene un corte en la frente. El único que no está sangrando es Diamondheart, quien solo tiene moretones. Wisemurk escupe un diente y Lobero tiene un ojo morado. Reaver sangra de la nariz y el labio.
—Maldito hijo de...
—¡Lobero, no digas groserías! —gruñe Winter Soul.
—Todo por un pan —dice sombrío Wisemurk.
—¡Eso es intolerable! —estalla finalmente Reaver— ¡Trabajamos todo el día en el campo y en la mina para ese perro y ni siquiera podemos comer un pan seco! ¡Lo siento, chicos, pero me voy de aquí!
—¿Qué? ¿Estás loco?
—No. Iré en busca de dinero para nosotros.
—¿A dónde piensas ir?
—Más allá de las montañas. He oído que hay ciudades en esa dirección.
—¡Te matarán! ¿Cómo vivirás allá afuera?
—Tengo facilidad para sobrevivir. No se preocupen, por mientras reúno dinero viviré en el Bosque como Robin Hoof.
—¡Robin Hoof es un mito! ¡A ti te matarán! ¡Nadie quiere a los ladrones y saqueadores!
—¡Dejen de detenerme! ¡Ya lo decidí, y si voy a morir, prefiero morir como un bandido que morir como un esclavo!
—Agh, odio los flashbacks.
Dice Reaver. Ha estado pensando toda la noche. Ya lleva dos días recuperándose de sus heridas en casa de Fluttershy, y no sabe qué hacer.
"Oí a los magos decir que cada año los dragones se idiotizan más en proporción de su edad. Pero en Equestria no hay dragones tan viejos como para ser tan idiotas que se dejen arrancar un diente. Y cualquier basilisco me va a convertir en piedra antes siquiera de que pueda decir 'Maldición'. Si me acerco a Canterlot me van a cortar la cabeza por mis delitos de robo. Pero no puedo usar de forma tan cruel a Fluttershy. Ella ha sido muy buena conmigo, ella me ha cuidado mucho estos dos días y ¡es tan linda, bondadosa, linda, amable y linda...! ¡Pero, el tesoro! ¡El oro que siempre soñé tener...!"
Mira la semioscuridad con ojos rogativos. Afuera la noche está en su apogeo; Fluttershy olvidó cerrar las ventanas. Mira el Bosque.
"¿Eso que intenta ocultarse en el Bosque es un árbol que camina? Pero tiene tentáculos en vez de ramas... ¡Ay! ¿Cómo terminé así? ¡Ese oro me va a volver loco, como la soledad enloqueció a Wisemurk!"
Mira las estrellas. Casi todos los poetas y en general todos los ponis dicen que las estrellas son hermosas, pero su amigo Wisemurk, aquel unicornio verde al que no le agradaba la compañía de seres vivos y que está loco, decía que las estrellas eran malignas. Pero claro, está loco.
"Con ese tesoro puedo hacer que Diamondheart se jubile y no vuelva nunca más a la mina; que Lobero pueda aprender un buen trabajo y sea exitoso; que Winter Soul logre viajar por el mundo como siempre ha soñado; y pagarle a Wisemurk un tratamiento psiquiátrico..."
Mira el techo del cuarto. Oye al otro lado de la pared la respiración dulce y suave de Fluttershy. Pasa su casco por su rostro, intentando despejar su mente.
"Ojalá fuera más fácil ser un saqueador..."
—Creo que puedo bajar al jardín, Fluttershy. Ya no me duele el cuerpo tanto como me dolía hace dos días.
—¿No te vas a sentir mal?
—¡Para nada! El aire fresco de la naturaleza me ayudará a recuperarme.
"¡Agh! ¡No sé cómo lograste convencerme de acompañarte a ti y a tus amigas a tomar el té! ¡Qué suerte que mis amigos están demasiado lejos como para verme! ¡Sería tan vergonzoso! Nunca pararían de llamarme afeminado..."
Fluttershy y sus amigas habían quedado de tomar el té en la casa de ella. La pegaso le preguntó si quería tomar el té con ellas, a lo que Reaver intentó desistir. Pero ella insistió: no quería estar abajo, divirtiéndose con sus amigas, mientras Reaver se quedaba arriba mirando el techo.
"Ahora que acepté no voy a quejarme. No, ninguna queja saldrá de mis labios. Seré saqueador pero no quejón".
Reaver, nacido en la escoria más grande de Equestria, no puede sino mirar la casa de Fluttershy como si entrara a un palacio cósmico e irreal. Nunca se había imaginado un hogar así, ni siquiera cuando ingería aquellos narcóticos extraños que los contrabandistas llamaban chanv, y que provenían de lejanas tierras.
Fluttershy lo lleva al jardín, donde ha dispuesto una mesita a la sombra de un agradable árbol. La mesa está cubierta con un limpio mantel blanco bordado de azul, encima humea una tetera, hay una bandeja con pastelillos de vainilla y limón y cinco tazas celestes con sus platitos dispuestos en la mesa. Reaver toma asiento y cierra los ojos mientras llena sus pulmones con el sombrío aire cargado de fragancias. No puede evitar alegrarse y sonreír.
"El jardín de Fluttershy es toda la naturaleza".
—Iré por más pastelillos —dice ella.
—¿Por qué? Mira, ya hay suficientes —dice Reaver, señalando con su casco la bandeja. Para él es mucho, pues no está acostumbrado a ver cantidades de comida mayores a un bocado por día.
—No conoces a Pinkie Pie —dice Fluttershy antes de entrar a su casa.
Reaver se acomoda en el pasto suave y coge con el casco un pastelillo de vainilla. Está a punto de darle una mordida, pero un conejo blanco se lo arrebata a tiempo y lo deja en su lugar. El conejo comienza a regañar a Reaver musitando cosas inentendibles.
El saqueador sólo mira asombrado al conejo, pestañea y mira a las nubes. Vuelve a pensar lo que estaba pensando en la noche: el propósito de su vida saqueadora.
"No soy un mal poni, a pesar de ser un saqueador".
Las nubes tienen formas extrañas. Allá en su cueva, cuando no merodeaba por las tribus del Bosque en busca de algo que robar, solía mirar las nubes. Prefiere mirarlas desde abajo y contemplar su majestuosidad de reyes que alcanzar el cielo y tenerlas como vulgar suelo.
"Fluttershy sufriría mucho si la utilizo para conseguir un tesoro".
Las nubes hoy día le resultan aterradoras. Mira las ramas de un árbol.
"Ella no me ama, y nunca amaría a un ladrón feo y vulgar como yo".
Recuerda a la cosa de aspecto lejanamente arbóreo que vio en la noche. Cierra los ojos y agita su cabeza, como si quisiera con eso expulsar sus malos pensamientos.
"No era nada. Era tarde y yo no dormía muy bien, es fácil ver cosas raras en ese estado".
No se convence. Mira a Fluttershy que regresa con otra bandeja de pastelillos, y Reaver se maldice por no poder ayudarla. Si tuviera un tambor o una flauta podría haber hecho un poco de música (aprendió a tocar ambos instrumentos cuando vivió entre las tribus del Bosque), pero no las tiene, y duda de que Fluttershy tenga alguno.
—No deben tardar en llegar —dice Fluttershy mirando el camino.
—Estoy nervioso —Reaver se ríe nerviosamente—. No soy muy bueno haciendo amigos.
"Soy mejor haciendo enemigos".
—Les vas a caer bien —le sonrió Fluttershy.
—Ojalá —le devolvió la sonrisa Reaver.
Pasan tres minutos antes de que por el camino se vean a dos unicornias y una poni terrestre avanzar hacia ellos.
Fluttershy va y las recibe cariñosamente. Reaver mira.
La poni terrestre es de color rosado y su crin y cola son esponjosos como nubes y sus ojos son azules como un trozo de cielo, con una marca en forma de tres globos. "Qué festivo". Una unicornio es de color violeta muy claro, con una crin en tres colores, ojos del color de las violetas, y su marca recordaba a un conjunto de estrellas. La otra unicornio es blanca, como el hueso pulido, y ojos también azules; en su cadera hay tres diamantes que hacen que la mente de Reaver regrese atrás en el tiempo, cuando era un minero esclavo... y le enseñaba al bebé Lobero a comer...
—¡Hola, Reaver! —dice la unicornio de color violeta, sacándolo de sus recuerdos—. Yo soy Twilight Sparkle, una amiga de Fluttershy.
—Y yo soy Rarity —dice la otra unicornio—, soy la mejor amiga de Fluttershy.
—¡Hola, yo soy Pinkie Pie! —dice la poni terrestre, saltando a su lado— ¡Tú debes ser Reaver! ¡El otro día Fluttershy nos contó de ti! ¡Debe ser aterrador ser atacado por una mantícora, pero mi abuela me decía que debes reírte del miedo! ¡Incluso inventé una canción!
"¡Cállenla por favor! ¡Casi prefiero ser torturado por los Shadowbolts!"
—Mucho gusto en conocerlas, señoritas, yo soy Reaver... oigan ¿Cómo saben mi nombre?
—Cuando Fluttershy te encontró en el Bosque fue a la ciudad y nos contó lo sucedido. La ayudamos a encontrar al Doctor.
Dice Rarity. Reaver siente algo raro en su corazón. Una vez hubo un derrumbe en su mina. Él quedó atrapado, desgraciadamente separado del resto de los mineros por roca dura. Al ver que no podían cortarla a pico se rindieron y decidieron dejarlo morir... por fortuna llegó un minero unicornio de las minas de gemas, e invocando un hechizo de destrucción rompió la roca.
Otra vez fue herido por una ballesta cuando se unió a las legiones de delincuentes de un caudillo Diamond Dog. Sus compañeros lo dejaron tirado para que muriese. Como la fortuna es una amante cruel, permitió que uno de ellos botara una caja de aguardiente, que Reaver usó para tratar su herida.
El hecho de que sus mejores amigos prefirieran dejarlo morir y que una desconocida lo acogiera y lo atendiera con el médico... para él resultaba confuso y conmovedor.
—Reaver, ¿estás llorando? —pregunta Twilight:
—No..., o sea sí..., pero es por alegría... —solloza Reaver, secándose las lágrimas y echándose la crin hacia atrás para tranquilizarse—. Bueno, ¿No venían a tomar el té?
Reaver siente una mirada. Fluttershy lo está mirando, emocionada por su sentimentalismo. Reaver sonríe cómplice y se acomoda en la hierba.
Pinkie Pie es algo... rara, pero Reaver ha visto cosas verdaderamente perturbadoras y disfruta con el humor torpe de la poni. Rarity es elegante como Winter Soul, y es todo lo contrario a su agujero minero. Twilight se nota estudiosa, y le recuerda a Wisemurk, aunque, claro, Twilight está bien de la cabeza mientras su amigo está loco.
"¡Me hacen sentir en casa! ¡Si mis amigos se burlaran, ya no me importaría!"
De casualidad, cuando Fluttershy pregunta por Rainbow Dash y Applejack, otras dos amigas que Reaver no conoce, Twilight menciona algo sobre que los Wonderbolts vendrán a Ponyville. Y a Reaver se le enciende un foco en la cabeza.
"Los Wonderbolts tienen dinero. Si consigo robarles todo su dinero, no necesitaré ese tesoro, podré ayudar a mi gente de la mina y casarme con Fluttershy... ¿Por qué pensé eso último?"
—Ella nunca se casaría conmigo.
"¿Eso lo dije o lo pensé?"
Las ponis lo están mirando. Pinkie Pie, que estaba bebiendo un sorbo de té, escupe el contenido de su taza.
"Sí, lo dije. Hay, Reaver, lo que tienes de tonto lo tienes de tonto..."
—¿Estás enamorado?
—No Pinkie, lo que pasó es que...
—¿De quién?
—De nadie, lo que pasa es...
—¿Estás enamorado de Fluttershy?
Ella y Reaver se sonrojan ante el comentario.
—¡No, no estoy enamorado de Fluttershy...! no es que no quisiera..., ella es una pegaso muy linda y agradable..., y ha sido muy buena..., y..., y...
Comienza a balbucear lentamente. A las ponis les recuerda a Fluttershy en uno de sus accesos de timidez y se ríen.
—Lo que pasa es que yo..., estoy..., leyendo una novela..., sí, estoy leyendo una novela.
—¿Una novela? ¿Cuál?
—Emm... Ella nunca se casaría conmigo, de... emm..., Wandering... Wing..., sí..., Ella nunca se casaría conmigo de Wandering Wing.
—Nunca la he oído nombrar. La buscaré en mi biblioteca —dice Twilight.
—¿Wandering Wing no es el capitán del Equestrianic, que cuando chocó con un iceberg salió huyendo con el dinero en un bote y se dedicó a escribir libros sin sentido para evadir la cárcel?
—Ese mismo —contesta Reaver a Rarity, bebiendo satisfecho su té.
El resto del té pasa tranquilamente. Las ponis ya han olvidado su confesión extraordinaria, pero el saqueador pilla varias veces a Fluttershy mirándolo.
"¿Podría ser? ¿Podría alguien tan bondadoso amar a una rata podrida? ¿Podría redimirse un saqueador y encontrar el amor?"
—Chicas —dice Reaver solemnemente cuando están terminando—, en la ciudad de donde vengo los ponis son muy idiotas, y dirían que tomar el té no es para sementales orgullosos de serlo. Pero a mí no me importa, ustedes me caen muy bien, y me he divertido bastante hoy. Ya ni siento mi dolor de huesos. Por eso, muchas gracias, chicas.
—No nos des las gracias, Reaver. Tú eres nuestro amigo, es un placer venir a verte —dice Twilight.
Por unos segundos, Reaver queda cohibido, como ausente.
"¿Amigo? ¿Me consideran su amigo? ¿Será de verdad que aquí son tan buenos ponis, o morí y estoy en el paraíso?"
Fluttershy respira suavemente, y a Reaver le recuerda a un gatito recién nacido. Eso le parece muy tierno. "Fluttershy es tierna".
Mira el techo.
"Sería muy feliz. Podría trabajar como agricultor, siempre me han gustado las plantas. ¿No sería hermoso, Reaver? Estar en tu casa un domingo, asando heno en una parrilla roja con un sombrero de chef y un delantal, en un jardín bonito, con tres potrillos jugando y Fluttershy poniendo la mesa. Y que fuéramos a almorzar, y que los potrillos te llamaran 'papá', y Fluttershy 'esposo...' ¿No sería hermoso? ¡Claro que sería hermoso! ¡Joyas y oro, creo que me he enamorado!"
