LA BELLA Y EL SAQUEADOR
4
Los secretos de Fluttershy
Reaver camina desorientado por un boque. ¡Ah, pero qué Bosque! ¡Cada árbol es tan ancho que ni una ronda de cien potros podría rodearlos, y tan alto como una montaña! ¡Y las ramas tienen rostros y esos rostros le silban a las estrellas! ¡Oh, hay estrellas amarillas en un cielo verde brillante y hay un sol púrpura! ¡Las nubes son agrias! ¡El aire es de manzana! ¡Está nevando nieve morena y es verano a juzgar por las flores y abejas de tres cabezas del tamaño de ratas! ¡El pasto baila y oscila como un mar de monedas de plata y avanza en estampida como una horda de serpientes!
"¿Pero qué...?"
Reaver está aterrado y aturdido. Todo es tan bizarro, pero espantosamente real...
—¿En dónde estoy?
—Estás en las Tierras del Sueño —contesta una voz conocida.
"Te conozco, pero no sé de dónde..."
—¿Cómo llegué aquí? —pregunta buscando por todas partes con la vista.
—Soñando.
Entonces Reaver reconoce quien le habla. Del pasto emerge un unicornio verde.
—¿Wisemurk?
—El mismo.
—¡Wisemurk! ¡Cuánto tiempo!
El unicornio siniestro deja que Reaver lo abrace, pero no sonríe. Pero a Reaver no le importa, Wisemurk siempre ha sido poco sociable. Lo abraza, lo aprieta contra él y llora, pero el unicornio está tan frío como de costumbre.
—¿Cómo están todos? ¿Winter Soul, Diamondheart, Lobero?
—Están mal. Lightbacker nos explota más cada día. Lobero ya es todo un semental, fuerte y alegre. Winter Soul ha conseguido instruirse y es un arqueólogo autodidacta. Diamondheart ya cuenta casi cincuenta años, pero no ha cambiado nada a como lo dejaste. Es una pena que tengan que trabajar para un perro como Lightbacker.
Aquello desanima completamente a Reaver.
—¿Y tú, Wisemurk, cómo estás?
—Solitario y rarito, como siempre.
Aquello lo entristece más. Desde un traumático accidente que tuvo en su infancia, Wisemurk ha sido una criatura casi sin emociones. Había quedado atrapado por tres días y tres noches enteras en un derrumbe, aislado en un tramo abandonado de la mina, y sólo a duras penas y gracias a los esfuerzos únicos de Reaver y Diamondheart pudo ser rescatado. Pero la soledad en la oscuridad ya lo había trastornado.
—¿Qué es este lugar? ¡Me da miedo!
Wisemurk sonríe siniestramente.
—No tienes nada que temer; te revelaré los secretos prohibidos a los ponis. Está prohibidos, pues si los criaturas llegaran a comprender todos los secretos, alcanzarían una consciencia tal de la realidad que se volverían poco menos que Dioses.
Habla con una convicción tal, que Reaver piensa que quizá no está loco, sólo sabe cosas que no debería saber. Aquel pensamiento lo aterra.
—No quiero saber eso Wisemurk.
El unicornio verde y tenebroso ignora los temerosos ruegos y habla, como un profesor dictando una cátedra:
—Mira, cuando tú duermes transportas su mente (entiéndase por mente la suma de la consciencia, el inconsciente, el ego, la razón, los sentimientos y las capacidades perceptivas) hacia otros mundos. Cada sueño que has tenido en tu vida es una visita por parte tuya a un mundo, un planeta, de este Universo. Cuando no sueñas nada es porque tu mente da vueltas por el Vacío espacial. Los sueños premonitorios ocurren cuando tu mente entra a tu propio planeta en otra curva del Universo. Las Tierras del Sueño son el mundo entre los mundos: cosas de todo el Universo se confunden aquí. Eso son las Tierras del Sueño, el primer resultado de una Inecuación Universal, y por eso no hay tierra más real que las Tierras del Sueño. La Muerte sería la segunda solución a esta Inecuación Universal, y no hay nada más real que la muerte —Wisemurk traga aire—. Resumiendo, las Tierras del Sueño y la Muerte son lo más real en el Universo y en consecuencia todo parece etéreo en comparación con ellas.
Reaver quiere que Wisemurk calle. Cada revelación es como sal en una herida. Aquel reencuentro ha sido de todo, menos placentero.
—¿Por qué me cuentas todo esto?
—Porque no lo recordarás cuando despiertes.
—¿Cómo sabes todo esto, Wisemurk?
—Porque yo no soy Wisemurk —el unicornio se ríe y Reaver está tan asustado que casi pierde el control de su vejiga—. Wisemurk enloqueció aquellas tres noches en la mina, pues se encontró con un monstruo bestial, una encarnación obscena de las sombras. El monstruo le hizo cosas terriblemente censurables, lo abandonó y se hundió en las profundidades de la tierra, pues ya había cenado un par de lívidos. La mente de Wisemurk se rompió como un espejo. Y yo, uno de la Gran Raza que vino de Yith, estaba buscando un cuerpo, uno de cualquier tiempo. Simplemente envié la mente de Wisemurk al Olvido y me quedé con su cuerpo —Reaver abre la boca hasta el suelo de espanto: ¡El Wisemurk que conocía y quería no era Wisemurk, sino algo horrible ocupando su cuerpo! ¡Ha sido eso todo el tiempo!
"Creo que voy a enloquecer".
—¡No te atrevas a desmayarte, débil poni! ¡Ni las yeguas son tan impresionables y de cordura tan débil! ¡Afeminado!
Reaver siente una ira antigua latir en su pecho. "¡DEVUÉLVEME A MI AMIGO!"
—¡Monstruo, devuelve ya a Wisemurk y vete de aquí!
—¡Cállate, débil idiota! ¿De veras quieres ver al Wisemurk de verdad? ¡Es un demente que se suicidará!
—¡Mientes! —Reaver nunca sintió tanto miedo en su vida.
—¡Y ya qué importa! ¡Cuando despiertes no recordarás nada de esto! ¡Ahora, DESPIERTA!
Reaver se despierta gritando. Es el grito más fuerte que ha proferido nunca. Le parece escuchar tras el muro que Fluttershy también grita, pero tan bajo que tal vez sólo esté soñando todavía. Pero no recuerda nada, absolutamente nada de su sueño. ¿Por qué estaba gritando?
"¿Qué ha sido eso...? ¿Qué soñé? Fue algo sobre el tiempo..."
Comienza a sentirse mareado. El estómago se le revuelve.
"¡Ay! ¡Creo que las manzanas estaban malas!"
Parece dejar de sentir las extremidades. Siente el corazón latiendo en su espalda. Siente algo así como una cosquilla en el corazón. Y mareos, siente muchos mareos. Esa cosa es muy diferente a todas las enfermedades que ha tenido, y se estremece al pensar que podría morir.
"¡No! ¡No quiero morir, no quiero! ¡Aún debo robarle a los Wonderbolts, ayudar a mis amigos, terminar de leer ese libro y casarme con Fluttershy!"
Parece que el mundo gira en un embudo hacia él. Todo se ve borroso, como visto a través del agua.
—¿Reaver? —susurra una vocecita. Se abre la puerta. Fluttershy se asoma—. Me pareció que gritabas...
Reaver se arroja hacia la ventana, poseído por un instinto ancestral, como un animal herido hacia la ventana y vomita, un vómito como alquitrán negro salpicado de pequeños grumos, como gusanos muertos, y sangre.
Despierta violentamente. "¡Estoy harto de desmayarme! ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué pensarán mis amigos?"
Se siente demolido, como si un tren hubiera pasado sobre él.
"¿Por qué estas cosas les pasan a los saqueadores honrados como yo?"
Es de noche. Quizá sean las tres o las cuatro. Oye voces abajo. Una de ellas es de Fluttershy, indudablemente, pero de las otras tiene serias dudas de que siquiera sean voces de poni. Siente mucha curiosidad y también se siente muy débil, pero como puede se levanta y abre la puerta. Se asoma.
El pasillo está oscuro, pero desde abajo sube una luz.
"Es como en las historias de terror de Winter Soul. Pero Fluttershy nunca haría nada terrorífico..."
—...Dream Moon no debió usar su Metástasis para curarlo —dice una voz acuosa. Aquella antinatural voz es un clap-clap de pinzas de cangrejos sobre un sonido de mar azotando la costa—. Hay una gran diferencia entre nuestros organismos braquibios y el organismo aristobio de este poni.
"¡Esto es terrorífico!"
—¡Sólo quería ayudar! —gime una voz femenina, y la reconoce como la voz de la criatura de su sueño del día anterior. "¿O no era un sueño?"
—Tu Metástasis envenenó sus vellosidades intestinales, incompatible con las enzimas y proteínas de tu Fluido Cutáneo; por las reacciones que observé en el vómito, habría envenado más tarde su sistema tegumentario, haciendo que se despellejara vivo.
Le parece oír gritar a Fluttershy.
—Afortunadamente, hacía tiempo que tenía destilados unos antídotos por si te atrevías a curar a algún organismo aristobio, como Angel o Fluttershy. Si su intestino no ha desarrollado necrosis, y si su sistema linfático responde bien, se mejorará.
—¡Gracias, Squeeze! —oye la vocecilla de la pegaso. Notablemente está aliviada de una gran preocupación.
—¡Ahhhhhhhhhhh! —se oye un largo suspiro. Reaver lo reconoce de inmediato. "Así que no era un sueño..."
—¡Yo sólo quería ayudar! ¡Y lo arruiné todo! —llora Dream Moon la gárgola. Es un llanto tan melancólico y triste que parte el alma; y de fondo, como en cada sonido que hace, resuena como un eco potente un lamento de ballena.
—Pero sí ayudaste —responde confiado la criatura llamada Squeeze. En realidad, con voces tan anormales y antinaturales es difícil precisar qué está sintiendo el que habla, y sólo pueden definirse por los sentimientos que transmiten.
—¿En serio?
—¡Claro! A pesar de que casi lo mata, tu Metástasis aceleró su ritmo de crecimiento óseo en un noventa y ocho por ciento por diez minutos. Le has ahorrado una semana de yeso y vendajes.
—¡Ahhhhhhhhhhhhh! —suspira alegremente.
Reaver está aterrado, pero recapacita y logra serenarse.
"¡Piensa, idiota! Fluttershy es la criatura más dulce del mundo, y ama a los animales. Seguramente son criaturas de este Bosque que nadie conoce y que ella protege aquí... —se da cuenta de otra cosa— ¡Logré averiguar algo por mi cuenta! ¡Al fin soy inteligente!"
—Pobre Reaver —logra oír que dice Fluttershy—. Primero es atacado por Mantícora y luego Dream Moon casi lo envenena.
Reaver se enternece cuando oye que Fluttershy se preocupa por él. "¿Se preocuparía por mi si supiera los puntos oscuros de mi vida? no, me odiaría como nadie. Nunca debe saber que soy un saqueador profesional que le ha robado a medio mundo y que ha estado envuelto en asuntos ilegales..."
Siente un miedo terrible, pero Reaver siempre ha dicho que el miedo es para los afeminados, así que hace de tripas corazón y comienza a bajar la escalera. Lentamente, pues siente como si su interior hubiera ardido.
La ve a ella, hermosa bajo la luz trémula de una lámpara de aceite, sentada en el suelo.
—¿Fluttershy? —dice tratando de imprimir seguridad a su voz— ¿Me vas a presentar a tus amigos?
—Oh, Reaver —murmulla nerviosa.
Reaver termina de bajar las escaleras.
Se queda boquiabierto al pie de las escaleras.
Y no puede evitar pegar un grito.
"¡CARAJO!"
Dream Moon lo estremece. Ella está colgada de cabeza al techo, y sólo se notan, siniestros, sus ojos cambiantes y casi demoníacos emergiendo de la oscuridad. Así, sumida en las sombras, su forma no es sino una oscuridad más densa que la oscuridad de la noche. Y la penumbra juega con su silueta, le da extrañas formas de horror y noche. Es un demonio colgando del techo como una araña maligna.
Pero eso no fue lo que le hizo gritar, aunque sí ayudo bastante.
Sentado a horcajadas en el sofá, una visión que habría resultado cómica de no ser tan real. Un engendro de los mares, una masa de un metro de altura de tentáculos y cuatro pinzas de cangrejo; aquellas naranjas pinzas parecían esculpidas por un perturbado escultor gótico. Encima parece un cangrejo mutante, y Reaver se fija en que su océano de tentáculos sólo emerge de su zona inferior; hacia arriba tiene una cubierta dura, un exoesqueleto anaranjado. Y Reaver da gracias al cielo que la criatura tiene un rostro crustáceo sin cuello, pues si hubiera tenido un rostro poni como Dream Moon habría enloquecido ahí mismo. De aquella cabeza de camarón sobresalen dos ojos sempiternamente abiertos, sin párpados ni cuenca, negros como el abismo, y están cubiertos por unos lentes redondos; en vez de las dos antenas tiene dos tentáculos que ocultan su boca.
Reaver pierde la poca fuerza que posee y cae sobre la escalera. Fluttershy se levanta, terriblemente nerviosa. El saqueador por un momento se desvanece, pero se obliga a sí mismo a permanecer consciente.
"¡YA BASTA! ¡Es hora de enfrentar mis miedos! ¡Ya estoy harto de desmayarme como una yegua o un afeminado! ¡Si Fluttershy puede conversar y vivir con esas cosas sin enloquecer, pues yo también!"
—¡Reaver! —gime Fluttershy—. Yo..., yo puedo explicarlo...
—¿Qué es esa cosa? —chilla el pegaso.
La cosa marina se baja del sofá. Su cabeza alarga y sin cuello emergiendo del exoesqueleto plano da la impresión de que es jorobado.
—Soy un kmáä'ldahr, "experimento" en lengua yu'nan, y me llamo Mwclui'na-kmáä'ldahr-cchoxxean, que significa "Experimento número 451" en la misma lengua —así como Dream Moon tiene el sonido de lamento cetáceo como fondo y eco de cada sonido que emite, esta criatura tiene el sonido del suave oleaje haciendo de fondo y eco. Pero tú sencillamente llámame Squeeze, como lo hace Fluttershy.
Reaver está asustado, pero está decidido a salir cuerdo y bien parado de aquella experiencia paranormal y escalofriante.
—Oh, Reaver —Fluttershy parece a punto de echarse a llorar—. N-no temas, te lo puedo explicar.
—No te preocupes, Fluttershy —dice Reaver, en tono increíblemente calmado. Por supuesto está fingiendo—. Creo que entiendo. Estas... criaturas necesitaban un hogar donde no las molestaran por sus... peculiaridades... —dice intentando no ofender a aquellas criaturas—. Y tú, con tu gran amor por los animales, los acogiste en tu casa.
—Has acertado, mi amigo —dice Squeeze.
—No son malos, Reaver, no temas —dice Fluttershy, calmándose un poco, sorprendida por la calma con la que Reaver está tomando todo eso—. Los mantengo ocultos porque pueden hacerles daño. No todos entienden que son criaturas muy dulces.
Reaver mira a Dream Moon, que se pega al techo por la bifurcación de su cola y cuelga el resto de su cuerpo hacia abajo, como un murciélago, y lo observa con una expresión extraña. Y luego mira a Squeeze, quien tiene un aire de profesor universitario quizá dado por sus lentes, completamente fuera de tono con su cuerpo marino. Y le parecen de todo, menos dulces criaturas.
"Pero Fluttershy los conoce. No juzgues a un libro por su portada, Reaver. Así que no porque tengan una apariencia horrible, repugnante y espantosamente tenebrosa deben ser malas... emm..., criaturas".
—¡Ahhhhhhhhhhhhhh! —suspira Dream Moon con alegría— ¡Esto es maravilloso! ¡Al fin podré pasar tiempo con Amigo...! ¿Te llamas Reaver?
—Es menester que entiendas que como criaturas poco comunes de la fauna local no debes pronunciar ni media palabra sobre nosotros —dice Squeeze—. Mi raza es artificial y la raza que me creó no debe ser conocida por nadie, y las gárgolas fueron cazadas hasta la extinción hace mil años. Sólo queda Dream Moon.
—Entiendo eso, pulpito —se burla Reaver. "Si lo tomo con humor, seguramente no me traumaré..."
Squeeze hace un sonido extraño y empieza a abrir y cerrar sus cuatro pinzas violentamente una y otra vez. Reaver se asusta.
"¡Saqueador idiota! ¡No te burles de criaturas potencialmente peligrosas!"
—No te asustes —dice Fluttershy, sonriéndole—. Él se ríe así.
Aquella sonrisa lo relaja completamente. Es como un oasis de tranquilidad (y cordura) en medio de aquel desierto de anormalidades. Se pierde en la curvatura de sus labios, cree que el tiempo ya no existe, y que las dos criaturas de leyenda y pesadilla a su lado no son más que otras formas de la arcilla, piedras ocultas; y sube, flor a flor, hasta sus ojos como ópalos preciosos recién salidos de la mina de las bellezas sumergidas. Es una escultura viva de oro, el oro que siempre soñó toda su vida en la suave piel cálida de una pegaso, un huracán de dulzura y bondad inigualable.
—¡Pulpito! —la voz anormal de Squeeze rompe la magia del momento— ¡Nunca me canso del humor poni! ¡Pulpito! ¡Las cosas que se les ocurren!
—¿Alguna otra criatura desconocida por los ponis que quieras mostrarme? —pregunta Reaver, en broma.
Pero Fluttershy sonríe y lo ayuda a avanzar hacia la puerta.
—Me alegra que quieras conocer mis otros amiguitos —abre la puerta y emite un dulce sonido, como el tarareo de una canción.
Un temblor sacude suavemente la tierra.
Parece que un tramo del bosque comienza a correr.
Contra el cielo se proyecta una nube negra que oculta la luna y cientos de estrellas.
Del suelo se abre un agujero, a medio camino de la casa de Fluttershy.
Ante él aparece una horda, una plaga, de seres salidos de las más horrendas pesadillas.
Ve a los árboles del Bosque que se acercan a ellos, pero no son árboles: da la impresión, pero en vez de ramas tienen asquerosos, puntiagudos y grises extremidades como espárragos de piel acerada; sus cuerpos son como toneles llenos de asquerosas y demenciales bocas llenas de dientes agudos como semillas de sandía. Un mar de patas hediondas, repulsivas y alucinantes les daban soporte.
Del agujero sube un rumor confuso, un crujido como producido al arrastrarse algo colosal por una montaña de huesos, y emerge una criatura larguísima, como un gusano segmentado o un ciempiés sin patas, que se alza por varias docenas de metros al mundo dormido. Es blanco como la sal, de piel viscosa y anillada, y su cabeza tiene cuatro mandíbulas de las que gotea una baba negra y apestosa.
Pero con aquella enormidad de pesadilla también suben a la superficie unos inconcebibles monstruos cilíndricos, cuya cabeza (si se le puede llamar cabeza) es un amasijo de tentáculos como un calamar puesto de frente, y hacia atrás un cuerpo verde y grueso como una gigantesca y obscena salchicha de piel gomosa y aceitosa.
Y aquella sombra contra el cielo se desintegra en un centenar de criaturas negras, grotescas y chocantes, anatómicamente semejantes más a un mono, un lémur o una ardilla. Tenían dos cuernos, alas de murciélago y largas colas cilíndricas acabadas en lengüetas afiladas y triangulares. Pero lo más impactante de todo es que no tenían rostro: en lugar de nariz, boca, ojos y orejas sólo había un plano, liso y temible espacio vacío.
"¿Cómo Fluttershy no se asusta con estas cosas?"
—Te presento a los demás habitantes del Bosque —dice Fluttershy con una sonrisa.
Reaver está tan impactado que sólo asiente. Aquella blasfema visión de tantos horrores juntos lo perturba.
Pero el supremo horror llega cuando una de esas criaturas similares a árboles dice con una voz angustiosamente poni:
—¿Puedo probar tu sangre?
—¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH! —grita Reaver, casi sacando sus ojos.
"¡Nada tiene sentido!"
Se desmaya encima de Fluttershy.
Ella, sorprendida, lo lleva hasta el sofá y lo recuesta.
"Espero que no te vuelvas loco. Sé que es impactante verlos por primera vez, pero sé que te vas a acostumbrar a ellos".
Va de nuevo a la puerta, y le dice a sus criaturas:
—Amigos, él se va a quedar algunos días aquí, así que espero sean amables con él. Es un poco sensible...
—No se preocupen —dice Squeeze—. Con mis conocimientos de psiquiatría y psicología podré dejarlo completamente cuerdo.
"¡Gracias, Squeeze!"
—Ah, afeminado —susurra aquella monstruosidad surgida del interior de la tierra, acercando su tenebrosa cabeza a Fluttershy. Su voz es algo indescriptible, de afuera del mundo conocido—. Nadie nunca se ha desmayado al verme.
—¡Ahhhhh! Pero es porque casi nadie te ha visto —contesta Dream Moon.
—¡Ya, amigos! —aunque Fluttershy no habla muy fuerte, todos ahí tienen excelente oído, y le ponen atención—. Ahora que Reaver sabe que ustedes existen, no tienen que volver esconderse.
—Fluttershy, eres un ángel —contesta la monstruosidad blanca—. Todos los pervertidos anormales que han contactado por la fuerza con nosotros sólo pedían favores. Tú nos conociste de casualidad en el Bosque, nos ayudaste cuando alguno estuvo en peligro. Antes yo solía despreciar a los ponis y los masacraba como moscas molestas. Tú me demostraste, cuando me cuidaste tras el ataque del shoggoth, que no todos los ponis son escoria, y que incluso una criatura como yo tiene sentimientos en sus trece corazones.
—Gracias, Digger —contesta Fluttershy, sonriendo—. Nos vemos mañana, debo ir a atender a Reaver, ¡Adiós!
"¡Son tan simpáticos, amigos!"
Ayudada por Dream Moon y Squeeze, lleva a Reaver a la cama. Cuando está por irse, Reaver se voltea en sueños y aferra su pata.
Reaver grita en sueños. Parece que está sufriendo pesadillas terribles.
—Ya pasó, Reaver —Fluttershy comienza a acariciar su crin para calmarlo.
Pero no se calma. Es más, parece que comienza a llorar dormido. "Debe ser una pesadilla muy fea".
Le canta una canción de cuna, como una gallina a sus pollos. Le entristece verlo llorar. Aquel poni es un misterio para ella. Lo único que sabe es que viene de una ciudad lejana. En los días que lleva recuperándose en su casa, no ha hablado casi nada de su vida.
"Me gustaría saber más de ti, Reaver".
El pegaso se sosiega, se voltea hacia ella, soltando su casco, y emite un calmado ronquido.
Fluttershy sonríe.
"Descansa, Reaver".
No es lo que una poni normal llamaría apuesto, sin embargo hay algo en esa mirada triste, hay algo en ese rostro siempre confundido, hay algo en esos labios siempre cerrados como queriendo guardar todas las penas de una tierra, hay algo en él que conmueve y es hermoso como un florecido árbol solitario en un prado verde.
Fluttershy lo mira, durmiendo en paz como una flor tímida o un halcón en las alturas, y siente una extraña melancolía.
—Descansa, Reaver —dice, mientras le da un beso en su mejilla.
"Descansa de tus pesadillas, y descansa de tu tristeza, por favor".
