LA BELLA Y EL SAQUEADOR


6

Por la tarde de un día

La misma tarde vista desde seis lugares diferentes...

El Escritor y el Doctor Whoof conversan mientras viajan por la máquina del tiempo del Doctor. El Escritor está cubierto con una capucha negra que no permite verle el cuerpo ni el rostro.

—Y bien, Doctor, ¿Cuándo voy a morir? —dice el Escritor mirando por la ventana. Ve el paso de las eras por cada lugar y sentimiento, pero está tan acostumbrado que ni lo sorprende. Antes, sin embargo, lo maravillaba tanto hasta el punto del horror.

—Este invierno. Te asesinarán criaturas dimensionales —contesta el Doctor, algo apenado.

—¿Y cómo el Masticador me resucitará?

—Irá a tu tumba y te sacará de ahí —el Doctor está muy triste al saber el final del Escritor. Él y Twilight no se merecían semejante tragedia.

—Supongo que si evitas mi muerte, causarás una Paradoja tiempo-espacio temporal y el Universo estallará.

—No sé, tal vez sólo estalle la Galaxia.

Lightdawn se ríe, a pesar de que el Doctor no está bromeando. Ha visto Galaxia estallar por mucho menos que una Paradoja.

—No poder ver a mi amada al precio de destruir la Galaxia o el Universo me consuela enormemente —dice el unicornio secándose una lágrima.

—Sé profesional, Escritor. Ahora vamos al pasado, ten cuidado de que nadie te reconozca.

—Mi rostro está mutilado. Nadie podría reconocerme.

—De todas formas, es mejor prevenir. Y recuerda la descripción del Masticador sobre la Agente Hooves.

—Seguramente es una abogada o una senadora.

—No sé... tal vez alguien tan inteligente como ella optaría por una identidad de muy poco perfil para no llamar la atención.

—¡Por favor, Doctor! Ambos nos hemos enfrentado a esa pegaso y a ambos nos ha golpeado duramente. ¿De veras crees que un agente secreto aceptaría simular ser un cartero con grave retraso mental?

El Doctor y el Escritor se ríen.

—¡Claro que no! —ríe el Doctor Whoof— ¡Estamos llegando al pasado... presente! ¡A buscar a esa agente especial...! pero primero, déjame atender a mis pacientes.


Es una vergüenza que te relaciones con aquella escoria.

No puedes verlos, tan sólo son el rumor de un obsceno cuerpo que se arrastra por montañas de huesos. Aún así, Digger la bestia sabe que lo rodean cientos de sus congéneres.

El Valle de los Huesos es el lugar donde ellos habitan. No queda en el mundo conocido por los ponis, sino que se encuentra en las Tierras del Sueño, y para llegar ahí las horrendas bestias del interior de la tierra se arrastran en línea recta por el eje planetario hasta cruzar la frontera entre las realidades.

Algunos ponis son escoria, ¡Pero otros como Fluttershy son como nosotros!

¡Por Bajotierra! ¿Ahora le pones nombre? ¿Y te atreves a insultarnos diciendo que razonan y sienten como nosotros? ¡Abre los apéndices sensoriales, Hermano! ¡Ellos no son más que bestias, alimañas que horadan la Sobretierra!

Las voces de la muerte retumban.

De no ser por esa poni, yo habría muerto. Y no me ha pedido hasta hoy nada a cambio, aún sabiendo la cantidad de poder que poseo. Si tenerle cariño es un delito, ¡entonces me declaro culpable! —grita Digger, desafiante.

¡Tu mascota será tu perdición! Desde hoy, dejas de ser un Hermano: te prohibimos regresar a nuestro hogar, y cada Hermano que te encuentre en Nostratierra, Bajotierra o Sobretierra tiene todo el derecho a devorarte. ¡Vete de aquí, Desconocido, o siente la ira de los dholes!

Digger, lleno de ira y otros sentimientos desconocidos para nosotros, se hunde en la tierra cubierta de huesos y regresa a Equestria.


—¡Tearin! ¡Starfire! ¡Vengan a ver!

Un Shadowbolt iracundo entra a la cueva de Reaver. Su crin es roja con delgadas líneas amarillas, y su pelo es de un color oscuro, como el de la Princesa Luna. Se quita sus lentes, revelando unos ojos morados cargados de odio.

—¿Qué ocurre, Raven Dark? —pregunta Tearin. Es un pegaso color azul pálido y su crin celeste y blanca se asemeja al cielo.

—¿Encontraste algo interesante? —pregunta Starfire. Es una pegaso de color anaranjado, y su crin es amarilla como el sol.

—¡Encontré el escondite del idiota que me robó! —grita Raven Dark. Agarra con el casco el montón de paja que es la cama de Reaver y lo desparrama de un golpe— ¡Juré por mi madre muerta, mi padre y mi hermana que lo atraparía!

Raven Dark está con los Shadowbolts desde hace años. Tiene una hermana y un padre en Cloudsdale, pero él no se parece mucho a ellos. Aunque tiene la crin roja y amarilla de su padre, el color de su pelaje es el de su abuelo materno.

—Oye, viejo, eso fue hace años —dice Tearin—. Ahora tenemos cosas más preocupantes. Este año la cebada se secó, y sin cebada no hay cerveza por un año...

—¡La cerveza puede esperar! ¡Yo quiero venganza! —Raven Dark, con los ojos inyectados en sangre, muerde un manojo de hierba seca y lo sacude como un perro.

Hace un par de años aproximadamente, un Shadowbolt de color marrón le robó su posesión más preciada, y desde entonces no ha parado de registrar el Bosque para encontrarlo y masacrarlo.

—¡Ya cálmate, viejo! —Starfire le da un par de golpes, y el Shadowbolt furioso vuelve en sí—. Ya podrás vengarte de ese pegaso ladrón, pero ahora tenemos que asaltar a un poblado de estos ponis primitivos que viven en el Bosque y robarles su cebada.

—Para tener cerveza por un año —termina de hablar Tearin.

—Tienen razón, compadres, por un momento perdí la razón —Raven Dark se sacude la cabeza—. Sin cerveza por un año... ¡es horrible!

—Cuando regresemos, te ayudaremos a atrapar aquel pegaso marrón que se robó lo que tú más querías —dice Tearin.

—Y cuando ese día llegue, ¡cómo disfrutaré exprimir su cuello! —grita, golpeando la tierra con su casco.


—¡Gilda! ¡Corre! —grita un grifo atrapado bajo un derrumbe. Es de noche, en un bosque montañés, y aquella pila de escombros era un refugio decrépito de un grupo de delincuentes.

Ella se queda mirando, aturdida y aterrada, a su amigo atrapado.

—¡Te ayudaré! —grita ella, y vuela para intentar mover la roca que impide su movimiento.

—¡Gilda, no! —grita un hipogrifo que la atrapa a mitad de vuelo y la sujeta contra el suelo, arrojándose él mismo pecho a tierra— ¡Enki, échame una mano!

—¡Marduk, suéltame! —chilla Gilda, intentando zafarse. Casi golpea a Marduk, pero en ese momento, otro hipogrifo la sujeta y entre los dos la arrastran más lejos. Ese hipogrifo es Enki, el hermano gemelo de Marduk.

—¡Váyanse, por el amor de Odín! ¡VÁYANSE Y VUELEN LEJOS! —grita el grifo con su parte de león sepultada bajo las rocas.

—¡Hay que ayudar a Frederick! —grita Gilda.

—¡Sus bombas puede estallar en cualquier momento! —contesta Marduk.

Dicho y hecho, se oye un ruido de fuego encendiendo y el grito de dolor de Frederick, el grifo atrapado. Enki y Marduk se arrojan al suelo. Pronto, las bombas que Frederick llevaba en su morral y que habían quedado entre su espalda y la piedra hacen ignición.

Gilda intenta levantarse, sin embargo las fuertes garras de los gemelos la arrojan de nuevo al suelo. Pero ella está cabeza arroba, y puede ver cómo arde la espalda de Frederick y luego cuando este estalla en mil pedazos, junto con los escombros circundantes. Es tan fuerte la explosión que la onda expansiva golpea a Gilda y a los hermanos, haciendo que los tres pierdan la consciencia.

Y cuando Gilda se despierta de nuevo, pasados unos escasos minutos, ve descansando encima de ella, humeante y carbonizada, la pata de águila de Frederick...

"¡Frederick!"

—¡GILDA! —la voz de Marduk la saca de su recuerdo.

Gilda parpadea un par de veces para olvidar su "misión de iniciación". Ella, tras regresar a su casa en Greifland, en un festival grifo salvó la vida del Conde de su región, y él en agradecimiento la incluyó en las fuerzas armadas especiales de Greifland, los Spetsnaz. Allí hizo amistad con los gemelos hipogrifos Marduk y Enki y con un grifo algo callado llamado Frederick. Y para probar su valor, ya para el final del entrenamiento, los reclutas fueron abandonados en un bosque, con la misión de aniquilar una guarida de contrabandistas. Pero estos contrabandistas tenían ballestas de repetición, bombas incendiarias, y eran muchos...

Ella había sobrevivido a aquel infierno. Marduk y Enki también. Frederick no; fue traicionado por su propio equipo.

—¡Gilda! —Marduk, el hipogrifo de ojos verdes, le remece los hombros— ¿Otra vez estás recordando aquella noche?

—Sí —contesta ella.

—Ya supéralo —dice Enki. La única diferencia apreciable entre él y Marduk, es que el verde de los ojos de Marduk es más oscuro—. Todos nos traumamos con esa noche, pero no ganamos nada con ponernos a sufrir.

—Mi hermano tiene razón. Así que concentrémonos en nuestra misión.

Por lo general los hermanos prefieren holgazanear sobre las nubes, pero cuando tienen responsabilidades, las cumplen sin rechistar. Además, Enki tiene un gran intelecto y Marduk un gran ingenio.

Gilda mira con poca atención el mapa donde los dos hermanos estaban trazando líneas. Es un mapa de la región fronteriza entre Equestria y Greifland.

—Según mi hermano, los nuevos caminos de contrabando se abrirán por el Bosque —dice Marduk.

—No lo creo. El Bosque es demasiado duro —contesta Gilda.

Y vaya que sí lo es. Bueno, quizá no tan duro para un tipo duro, pero aquella frondosa extensión vegetal, que ocupaba cientos de miles de hectáreas hasta el mar, guarda como una almendra un secreto misterioso. Gilda lo sabe bien. Cuando volvía de Ponyville a Greifland, oía en la noche voces imposibles mezcladas con las sombras. Sintió en sus plumas vientos estelares y la sensación de que tras ella, bajo ella y en todas partes algo acechaba; algo que no es de este mundo. Incluso da la impresión de que el Bosque mismo está vivo, y que los árboles tienen consciencia.

El terror a cosas desconocidas es el arma psicológica que el Bosque utiliza contra quienes osan perturbar su paz verde.

Además, en la sombría paz del Everfree florecían cientos de culturas: Shadowbolts tan adictos a la velocidad que volaban con las tormentas y tornados; ponis en estado salvaje, belicosos y emplumados; lobos negros cubiertos de tatuajes rituales; e incluso algunas cebras habían huido en el pasado hacia el corazón del Bosque para formar una nueva nación cebra.

Gilda no se equivoca al pensar que una ruta de contrabando en el Bosque iba a tener un mal destino.

—Tal vez. Pero tú sabes que a esos perros contrabandistas poco les importa otra cosa que no sea el dinero —dice Marduk.

Gilda no contesta. Las cosas que ha visto y que ha sufrido la han vuelto una grifo que mira hacia el vacío por horas.

Mira las calles de Ponyville. La última vez que estuvo ahí no dejó muy buena impresión. Y ahora volvía encubierta.

"Nadie tiene que reconocerme".

—¿Por qué nos enviaron a nosotros y no a un equipo más experto? —pregunta Gilda. El recordar las cosas que hizo en Ponyville hace poco más de un año la pone de mal humor.

—Porque si nos atrapan, como somos unos novatos, no pueden culpar a los Spetsnaz —contesta Enki.

—Pero si nos enviaron para sabotear las nuevas rutas de contrabando, ¿Por qué tenemos que operar con tanto secreto?

—Porque somos el pueblo más belicoso del norte de este continente, antiguo y en terrible decadencia... —contesta Marduk.

—Y nadie confía en los pueblos decadentes... —continúa Enki.

—Como el nuestro... —termina Marduk.

Los gemelos hacen un solemne silencio, y luego destruyen el mapa. Gilda mira en silencio. Voltea a mirar al cielo, temerosa de ver aparecer, abriendo las nubes como una lanza de los cielos, una cabellera arco iris de una pegaso arco iris.


Después de que Fluttershy y Hassan llegaron a la casa, ella lleva a Reaver a ver al Doctor.

—Ahora me siento muchísimo, Fluttershy. Si ves al señor Ibrahim, dale las gracias de mi parte por el café.

Reaver se siente muchísimo mejor. Según le explicó Squeeze, había una posibilidad de que la Metástasis de Dream Moon le limpiara otras toxinas del cuerpo.

—El Fluido Cutáneo de nuestra querida gárgola contiene una hormona que acelera el proceso de mitosis celular, por lo que tus tejidos son capaces de renovarse por completo —explicó Squeeze—. A esas reacciones yo las llamo "Metástasis" porque es como un cáncer que no daña tu cuerpo, sino que lo renueva. Además, posee una molécula proteica de cadena incompleta que atrae los radicales libres de la sangre, limpiándola de impurezas. Desgraciadamente, también contiene enzimas y proteínas desconocidas por tu organismo aristobio, que causan reacciones alérgicas en cadena y afectan tus funciones corporales. La cafeína incluida en esa bebida aceleraron el proceso de readaptación de tu cuerpo, por eso ahora ya no te sientes demacrado.

—¿Qué? —había dicho Reaver, con cara de no entender nada. Y ella misma entendió poco de lo que había explicado Squeeze.

—Siempre olvido que los ponis están atrasados eones de siglos con respecto a la raza horrible que me creó —dijo Squeeze, ocultando su "rostro" con una pinza.

Al entrar a la ciudad, Fluttershy tuvo que ahogar la risa al ver la cara de incertidumbre que puso Reaver al ver el pueblo. Pero pronto su risa se volvió pesar. Al parecer, Reaver nunca había visto una casa, una ventana de vidrio, y lo más sorprendente, ¡nunca había visto un pastel, una botella de jugo de manzana o un arreglo floral!

Y preguntó cosas extrañas:

—¿Por qué trabajan tan... calmados? ¿Y por qué descansan tan tranquilos? ¿En donde están los capataces? Y no oigo los látigos por ninguna parte.

—¿Por qué deberían escucharse los látigos? —preguntó ella— ¿Y por qué no deberíamos descansar?

Reaver parpadeó, como si hubiera entrado a otro planeta.

—Por nada, Fluttershy.

Ahora están en el despacho del Doctor Whoof, esperando a que el Doctor lo atendiera.

—Reaver, ¿No le contarás al Doctor sobre mis... otros animales, cierto? —pregunta ella con un cierto deje de nerviosismo.

"Por favor, entiende que es una criatura confundida e inocente".

—Claro que no. Aunque he tenido pesadillas con tus "otros animales", yo sería capaz de traicionar así a un amigo.

Tras mencionar la palabra "amigo", Reaver calla, y su sonrisa se desvanece hacia su natural gesto de tristeza. Fluttershy se siente contagiada por la pena.

"¿Por qué estás triste, Reaver? Quiero conocerte más".

Siempre triste, silencioso, como un fantasma vivo. Aquel poni es un misterio.

—¿Pasa algo, Reaver?

—No, no, Fluttershy —Reaver deja de pensar y sonríe; sin embargo, hasta su sonrisa es melancólica—. Sólo pensaba en mis amigos de mi ciudad.

—Tus amigos deben ser ponis muy agradables —Fluttershy no sabe qué hacer o qué decir para subirle el ánimo. Pero una idea sube a su cabeza.

"¡Pinkie Pie! ¡Ella le hará una fiesta! ¡Quizá eso lo anime!"

—Son agradables, en especial Lobero. Es el jovencito más agradable del mundo, yo lo crié desde que era un bebé gordito. Ay, Lobero...

Silencio. Las esperas en una consulta médica pueden ser bastante tediosas y aburridas. A aquella hora de la mañana, la sala de espera está vacía. Reaver y Fluttershy esperan y se aburren.

—Creo que esto demorará un poco —se ríe Reaver con su risa melancólica. Fluttershy lo mira algo afligida.

"¿Por qué tú siempre estás triste?"

Reaver mira hacia la nada, y su sonrisa destella tristeza. Aparentemente está pensando, o recordando algo...

"Cómo quisiera entenderte, Reaver, para poder ayudarte. No quiero que estés triste, nunca más..."

El pegaso suspira, casi imperceptiblemente, pero sonríe.

"¿En qué estás pensando?

Casi sin darse cuenta, se están mirando a los ojos. Los ojos de Reaver brillan, como si hubiera tomado una decisión.

—Eres hermosa —dice en voz baja.

Decir que Fluttershy se sorprende es poco. Más bien siente como si todo, la sala de espera, Ponyville, Equestria, el mundo conocido y el por conocer, el Universo, todo se fundiera en su pecho y entrara muy adentro en su corazón y su alma.

—¿T-tú crees... de... de verdad crees q-que soy... hermosa? —tartamudea, algo incrédula.

"Nunca me han llamado 'hermosa...'"

—S-sí —musita Reaver tímidamente, bajando la cabeza pero sin dejar de mirarla a los ojos, como un explorador que tantea un terreno inestable—. Quiero d-decir..., hay yeguas que se arreglan para ser bonitas, pero esa es una belleza artificial, falsificada —Reaver se sonroja aún más—. En cambio, tú eres linda porque eres linda.

Reaver aparta, avergonzado, su cara roja como un volcán en erupción. Y Fluttershy está igualmente aturdida y sonrojada.

"¡Me ha llamado hermosa! ¡Cree que soy hermosa!"

—L-Lo s-siento, Fluttershy —balbucea Reaver—. N-no sé porqué lo dije.

—Reaver, no te preocupes —dice ella, ruborizada, sonriendo vivamente, la luz reflejándose como monedas de plata en sus radiantes ojos—. Es lo más dulce que me han dicho en mi vida.

De verdad habría sido un cuadro muy cómico, el ver a Reaver levantar la cabeza, confundido y rojo, para mirar desconcertado a una roja y sonriente Fluttershy.

Y creo que ambos eran conscientes de que se veían muy graciosos, pues como si se hubieran puesto de acuerdo se ríen. Una risa corta y baja, casi tímida.

—Fluttershy, yo... yo no merecía encontrarte —dice Reaver, sonriendo, pero sus ojos centellan tanto que parece querer llorar—. Yo debía ser asesinado por esa mantícora.

—¡No, Reaver! ¿Por qué dices eso? ¡Tú no mereces morir!

"¿Por qué dices que no debía encontrarte?"

—Oh, Fluttershy —dice él con un suspiro—. He cometido... algunos errores en mi vida... de los que me arrepiento enormemente.

Fluttershy quiere decirle que no, que es un pegaso lindo y adorable, que es un buen poni, amable y tranquilo, que no merece ser asesinado por una mantícora, que es su amigo y ella lo quiere...

Pero en ese mismo instante se abre la puerta, y sale un poni tan envuelto en una capucha que no se ve ni un centímetro de cuerpo, y detrás el Doctor Whoof. Reaver se levanta e ingresa a la consulta, sumiéndose de nuevo en el misterio. Fluttershy lo acompaña, desconcertada.

"¿Qué cosas hiciste de las que te arrepientes tanto? Yo puedo perdonarte todo y estoy segura de que los demás también lo harán..."


Horrendas geometrías entrevistas en cataratas de detalles. Montañas de luces negras, cristal quebrado y sombras ahumadas. Y una palabra, un hilo que cruje bajo el sol. Una palabra sagrada: "muerte..."

El Espíritu Guardián del tesoro espera como niebla herida, soportando con la tranquilidad del infierno los tormentos mentales que llenan el lugar innominado. Está al medio de un círculo arcano, y de su ser transparente emerge una luz apagada.

—¿Sabes que mi raza nada debe a la tuya? —susurra una voz imposible.

—USTEDES PUEDEN HACERLO...

No trabajamos sin recibir nuestra recompensa, Venido-de-la-Muerte.

Voces horrendas, voces venidas del abismo, voces húmedas, inequinas, gomosas, podridas. El Espíritu Guardián las oye subir desde las sombras.

Para el conjuro que pides, necesitamos el clamor de la antigüedad de un diente de dragón, la muerte incluida en el ojo del mortal basilisco y la nobleza de cada centímetro de joya real. Y un poni de corazón criminal debe ser sacrificado.

—LE PEDÍ A UN SAQUEADOR IDIOTA ESAS TRES COSAS —el Espíritu, cuando tenía un cuerpo, había oído hablar de los siniestros unicornios podridos—. Y EN CUANTO AL SACRIFICIO, PUEDEN ASESINAR A ESE SAQUEADOR.

Los saqueadores acostumbran a ser cobardes, Venido-de-la-Muerte.

—NO IMPORTA. SI EL SAQUEADOR NO TRAE ESAS COSAS, TENDRÁN UN CORAZÓN PURO Y UN CORAZÓN MANCILLADO PARA SUS RITUALES DE SANGRE.

Oh, generoso regalo, Venido-de-la-Muerte. Muy generoso.

El Espíritu oye las bacterias hablar, susurrar verdades tan sanguinarias como mareas de veneno.

A mil suspiros a la redonda sube un terror arcano. Un olor o una calidez de las profundidades de las pesadillas. Un viento miasmático, un aliento. Fermento del detritus, cadáveres ilustres recién venidos del ataúd. Una blasfemia verde, pálida y podrida.

Sólo la muerte es verdad, Venido-de-la-Muerte, y la vida es mentira. Nosotros habitamos entre la verdad y la mentira. Nosotros conocemos la verdad y mentimos.

—LO SÉ, MAGOS-PUDRICIÓN. LO SÉ.

Si quieres que te ayudemos a reencarnar, necesitaremos más que una o dos víctimas de sacrificio.

—SI CONSIGO REENCARNAR, LOS AYUDARÉ A CONQUISTAR EL BOSQUE. Y EL MUNDO, SI LO DESEAN.

Ah, eso sería magnífico.

—MIS AYUDANTES LES DARÁN UNA MANO.

De detrás del Espíritu surgen dos siluetas de unicornios.

—ELLOS SON AZRAEL Y NIGHTMARE TRICKS. ELLOS LES AYUDARÁN CON SUS... NECESIDADES.

Gracias, Venido-de-la-Muerte. Shadow Leader tiene lugartenientes nuevos...

—AZRAEL, NIGHTMARE TRICKS, VAYAN Y PONGANSE A LAS ÓRDENES DE ESE SHADOW LEADER.

—Como ordene, maestro —dice Azrael el unicornio. Y su silueta sombría se ríe.

De la sombra, un hablante sale a la pálida luz que emana del Espíritu.

Un cuerno seco de unicornio. Piel asquerosa, blanda, mohosa, cubierta por un despreciable licor de las entrañas de la tierra y que se deshace al tacto. Dos ojos saltones, horrendos, podridos, llenos de microorganismos, que brillan con un odio atávico, giran sin órbita entre las cuencas llenas de hongos.

Abre la boca, y salen nubes de inmundicia y costras de detritus por entre sus dientes cubiertos de salitre.

Será un placer ayudarle a reconquistar Equestria, Venido-de-la-Muerte —dice el mago-pudrición con una voz horrible.