LA BELLA Y EL SAQUEADOR


7

Un poco de Fluttershy

El poni flaco y enclenque termina de empacar sus premios de tiro al blanco. Son seis trofeos de tercer lugar y uno de segundo lugar. Sonríe con satisfacción.

Ojos pardo oscuro, pelo gris claro y crin gris oscuro, con una desteñida marca en forma de los dos signos de interrogación en negro y bordeados en blanco; es tal la opacidad de sus colores que recuerda a los ponis afectados por el poder de Discord. Su crin está cuidadosamente peinada con línea al medio, y sus carnes son tan blandas por su sedentarismo que parece un muñeco de trapo.

Se ríe al contemplar sus libros: un enorme saco lleno de ellos. Libros de ciencia, de historia, culturas, mares, continentes, animales, literatura fantástica, de todo. Él ama los libros; adora leerlos y adora escribirlos, y adora leer lo que él escribe.

"Soy un nerd, y de los peores que hay".

Se ríe al pensar que tal vez su amor por la lectura lo ha vuelto tan sedentario. No hace más deporte que el de tiro al blanco. Practica su puntería tres horas diarias que cumple religiosamente.

El poni de débil contextura comprueba si su colección de ballestas esté correctamente empacada. Varias flechas en atados de a doce y dos ballestas, una de acero y otra compuesta, descansan en una maleta. Hace un par de meses encargó a los wyverns tres ballestas más, de último modelo, que aún no le han llegado. Para pagar esas tres ballestas gastó el dinero que había ganado con todos los libros que ha escrito.

"Pero sí que ha valido la pena. No hay arma más ideal para mí que una ballesta".

—En cuanto lleguen mis ballestas, me mudo a Ponyville —dice el poni flaco y enclenque, mientras prepara un lápiz y un destartalado cuaderno. Encima de la primera página escribe:

ELLA NUNCA SE CASARÍA CONMIGO II:

LA BELLA Y EL LADRÓN


—¡Eh, Broken Heaven! No te ves muy bien —dice Reaver, acercándose a su compañero minero. Es un pegaso de color dorado, ojos ambarinos, crin azul y blanca, imitando el cielo nuboso y marca en forma del tallo espinoso de una rosa. Aquel pegaso tose violentamente, pero aún está afanado en la tarea de horadar el suelo.

—Estoy bien, Reaver... —logra articular antes de toser de nuevo—. Sólo me entró polvo por la garganta... —comienza a toser de nuevo. Cae al piso duro, y esta vez salta sangre de su boca...

—¡Broken Heaven! —grita Reaver...

—¡Reaver! —le habla Fluttershy. Están caminando por Ponyville. El sol no es más que una delgada línea en la lejanía, y todas las cosas están cubiertas por un delgado tinte rojo de luz crepuscular.

"¡Odio los flashbacks!"

—Lo siento, Fluttershy, estaba pensando en algo interesante..., em..., que me... dijo Squeeze...

—Em..., Reaver —dice ella, tímidamente—. Em..., ¿Estás... muy cansado?

—Para nada. Lo que me dijo el Doctor me dejó el ánimo por las nubes.

Habían sido, en verdad, muy buenas noticias para el saqueador. Tal como predijo Squeeze.

—Vaya, Reaver, tu ala está curada. ¡Y tu costilla y tu pata están considerablemente mejor! En un par de semanas te quitaré el yeso de la pata, y como tu dislocación del ala ya está mejor, te quitaré la venda. Pero te aconsejo que no vueles por unos días más —el Doctor luego se rió— ¡Nunca vi a ningún poni recuperarse así de rápido! ¡Es increíble!

"¡Ahora tengo más oportunidad! Para pasado mañana podré volar, y eso me da una ventaja incalculable para mi atraco. Pero, ¿Cómo protejo mi pierna herida? ¡Bah, le pediré al pulpito que invente algo, después de todo tiene cuatro cerebros!"

A lo lejos, Reaver oye un lamento. Casi imperceptible para un poni normal, que lo confundiría con cualquier sonido normal; pero al oído experimentado de Reaver es fácilmente reconocible.

—Dream Moon está llamando —dice el saqueador.

—Angel y Squeeze deben haberla sacado a pasear —piensa Fluttershy.

—Fluttershy.

—¿Si, Reaver?

—¿Te puedo hacer una pregunta?

—Creo que sí...

—¿Cómo conociste a Dream Moon y a tus otros animales? Digo, si no es muy atrevida la pregunta.

—Mi tío cuidaba a Dream Moon... Después de que obtuve mi Cutie Mark, me presentó a las demás criaturas...

Fluttershy se detiene. La luna refulge en sus ojos. Parece que lucha contra un recuerdo pasado. Reaver siente que su corazón se desgarra al ver a Fluttershy entristecida, iluminada rojizamente por el atardecer sangriento.

—Mi tío... —susurra dolorosamente.

—Perdón, Fluttershy, yo no quería... —comienza a disculparse Reaver. Pero ella levanta su casco... y le cubre suavemente la boca...

—Reaver, hace menos de una semana que te salvé de la mantícora —dice con su voz suave—. Pero confío en ti más de lo que he confiado en otros ponis. A nadie nunca le había mostrado mis otros animales, ni siquiera a mis amigas. Pero tú los has visto. No sé por qué... siento que puedo contártelo todo a ti... creo... que tú me entiendes...

"¿Confías en mí? Sólo lo dices porque no sabes nada de mí. ¡Yo soy una maldita rata!"

Reaver está tan emocionado por las palabras de Fluttershy que se queda perplejo. Ella baja su casco, y lo mira con una sonrisa decaída. Y Reaver siente que es la yegua más hermosa que ha visto en toda su vida.

Siente... amor. Reaver nunca lo ha sentido. Tan sólo la amarga suma de soledades que eran sus amigos mineros, Diamondheart, Winter Soul y Wisemurk, y el amargo sentimiento carroñero de no ser el verdadero padre de Lobero. Y entre ambos sentimientos, un gran, gran vacío.

Como todos los criminales, ha sentido las caricias compradas a yeguas de dudosa castidad. Pero eran caricias mezquinas, huecas como un globo, y no llenaban el vacío de su corazón, así que pronto se aburrió de ellas e intentó llenar su vacío con las bebidas alcohólicas, ilegales en casi todas las naciones, que destilaban ilegalmente. Pero, aparte de titánicas resacas demoledoras, no se sintió lleno. Así que decidió probar las drogas, que también son ilegales en todas las naciones y que también preparaban. Y de eso último costó un infierno apartarse...

¿Podría el amor llenar su vacío? O mejor dicho ¿Podría Fluttershy llenar su vacío?

"¿Me atreveré yo a enamorarme de ella? Las ponis dulces como ella están destinadas para ponis heroicos y de buen corazón, no gusanos saqueadores como yo. ¿Seré capaz de vencer al destino? ¡No soy capaz de ganarle a mis propios miedos! ¡Nunca podrá ser el amor entre alguien tan bella y un saqueador tan feo! ¡Además ella no me ama y no lo hará nunca! ¡Así que olvídate, Reaver, de cualquier oportunidad de siquiera enamorarte de ella!"

Piensa en lo que le dijo a Fluttershy en la consulta del Doctor. Le dijo que era hermosa. ¡Cómo se había avergonzado! habló sin pensar, pero al contrario de lo que esperaba, ella no se enojó. Es más, parecía que Fluttershy no creía que ella misma fuera hermosa.

"¡Eres un tesoro, Fluttershy! ¡Un tesoro! ¡Robaré todos los tesoros de Equestria sólo para verte feliz! ¡El oro será capaz de arreglarlo todo!"

Y Reaver está a punto de decir que quiere llenarla de tesoros, cuando se da cuenta de que está a punto de revelarle que es un vulgar saqueador (aunque Reaver siempre prefería Buscador Experto de Tesoros en vez de saqueador). Él sabe que aquella profesión no es bien vista por ningún poni. Ella dejaría de confiar en él, nunca le hablaría. "¡Desastre!"

—Puedes... confiar en mí... digo... si quieres confiar en mí... —dice tímidamente.

—Esto debo contárselo a alguien. Lo he callado tantos años... ni siquiera Rarity lo sabe, y ella es mi mejor amiga. Sólo mi tío lo sabía...

Una lágrima, dos lágrimas cristalinas como dos continentes de sal, asoman, dudan y caen por su mejilla. Dudan otro segundo, y luego caen como paracaidistas al suelo.

—Fluttershy, si no quieres contarlo no...

—Quiero contártelo —dice con su bajísimo y acostumbrado tono, y luego va a sentarse a un banco en la plaza. Reaver se sienta junto a ella. Fluttershy inspira y comienza a narrar— Yo era una pequeña potrilla, muy pequeña, pero recuerdo todo muy claramente...

»Yo estaba regresando a casa. Mi papá me envió a pedirle un poco de azúcar a un vecino. Aún en Cloudsdale vivía algo apartada de la ciudad, no tanto, sin embargo, pero sí lo suficiente como para demorar más o menos unos diez minutos.

»Cuando regresé, recuerdo que la puerta estaba abierta. Yo recordaba perfectamente haberla cerrado. Y adentro estaba muy oscuro. Mi casa era una nube hueca, sin ventanas y anclada a la ciudad (1), por eso era fácil que estuviera tan oscuro. De pequeña yo no era tan cobarde como lo soy ahora. A veces pienso que lo que pasó me volvió la poni miedosa que soy.

»Llamé a mi papá, avisándole que volvía con el azúcar. No me contestó. Dejé el azúcar en el suelo. Entonces, cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, pude ver la silueta de mi papá en medio de la penumbra. Me acerqué a él... —Fluttershy parpadea antes de seguir—. No estoy muy segura de cómo empezó lo tenebroso. Recuerdo que mi papá estaba ahí y luego no, como si lo hubiera tragado la casa. Y..., y... y...

Fluttershy no lo soporta más y se hace un ovillo. Comienza a sollozar.

—¡Fluttershy! ¿Qué te pasa?

Reaver, asustado y aturdido por la acción de la pegaso, no sabe qué hacer. Decide abrazar a Fluttershy, y tratar de consolarla.

¡Qué vanas suenan sus palabras en medio de su llanto!

No hay ningún poni a la vista. Reaver acaricia la crin de Fluttershy, balbuceando palabras de consuelo que la presión convierte en un balbuceo incomprensible.

—¡Pero Fluttershy! ¿Q-qué pasó? —pregunta Reaver, sin estar muy seguro de querer saber la respuesta. Algo que pone a Fluttershy así no debe ser bueno.

—N-no estoy muy segura... —Fluttershy de golpe deja de llorar y abre sus dos ojos como si quisiera abarcar con la extensión de su globo ocular la totalidad de Equestria.


¿Papá? Ya volví con la azúcar —es una potrilla pequeña, muy pequeña, aún más que Apple Bloom. No tendría más de seis o cinco años.

La puerta se cierra de golpe. "Debe ser el viento".

P-papá... —susurra la potra, asustada. Todo está muy oscuro...

Ahí está, sentado sobre sus patas traseras, de espaldas a ella. Sus colores amarillo y púrpura apenas se distinguen en la sombra.

Papá, ¿Te sientes bien? ¿Papá? —susurra Fluttershy. Se acerca a él y lo toca con el casco.

Pero él se desploma hacia un lado.

¡Papá! —chilla la poni, remeciéndolo— ¡Papá! ¡Papá!

Siente algo como una pegajosa telaraña caer sobre su hombro. Molesta se sacude, pero sigue cayendo más de aquella telaraña. Fluttershy siente que se le detiene el corazón..., cuando con horror se da cuenta... de que no es una telaraña... sino algo irreal...


—Caía por todas partes. Era tan horrible... ¡Tan horrible, Reaver! ¡Estaba por todo mi cuerpo! ¡Ni siquiera era sólido! Era algo..., algo... Era algo.


La oscuridad se cierne sobre ella, rugiendo eléctricamente, convenciéndola de que lo que está ocurriendo es de verdad. La sombra toma forma de algo inefable, algo vomitado por el infierno en un día de locura. Aullidos con espinas, telarañas viscosas, burbujas erizadas de signos, patas de cuchillo, geometrías del Hades; todo insoportablemente real, negro y pegajoso, todo reabsorbiéndose una y otra vez, como negra masa de pan amasada por una fuerza invisible. Horrendas costras verdes y fosforescentes surgen y se reabsorben. La masa informe se retuerce perturbadoramente, como un rasposo animal en los estertores de la muerte más dolorosa; y Fluttershy siente un miedo que le duraría toda la vida. De algún lugar pesadillesco dentro de su protoplásmica estructura, surge una voz que quiebra el intelecto de Fluttershy. Una voz inaudita que grita: "¡Tekeli-li!"

Fluttershy mira sin pestañear y con una expresión vacía. Su cerebro está fuera de funcionamiento, apagado para conservar un gramo de cordura. Y por eso no siente, más que como una lejana brisa arenosa, cuando la bestia la envuelve en acuchillada tinta, como una araña en la mosca. Severamente traumatizada, más tarde sentiría el horror de aquella cosa, como agua demasiado densa, destruyendo su casa y arrojándola cielo abajo.


—Eso... eso fue... aterrador... —Reaver, después de haber visto a los animales de Fluttershy, tiene la saludable creencia de que monstruos sin forma, sin alma y sin rostro son capaces de florecer en la sombría paz de la ignorancia.

"¡Pobre Fluttershy! ¡Con razón eres tan tímida! ¿Cómo alguien se atrevería hacerte daño? ¡Debo superar rápido mi fobia a las criaturas horrendas para vengarme contra esa cosa!"

—¡Fue horrible! —Fluttershy se aferra al saqueador—. A veces, aún lo siento en mis pesadillas. Siento sus tentáculos sobre mi piel, entrando en mí...

—¿Y qué fue de tu padre?

— Nunca volví a ver a mi papá. Desde entonces, mi tío me crió...

—¿Pero cómo sobreviviste a la caída? ¿Tu tío te agarró?

—Mi tío..., unas plumas... no recuerdo muy bien —dice Fluttershy, pero él no sabe que está mintiendo.

"Fue lo peor que pasó en mi vida. Y te lo estoy contando a ti, Reaver. Sólo yo y mi tío lo sabíamos. No sabes cuánto me alegra ver que me crees y me comprendes".

De hecho, ella recuerda muy bien ese momento en que conoció a su tío...


Ella no es más consciente del mundo que una muñeca de barro. Cae en picada, hacia la montaña.

Y de la nada, una nube la rodea. Más tarde, cuando se recuperara del trauma, aquella nube más bien le parecería un torbellino de plumas de todos los colores: marrones, verdes, rojas, blancas y azules.

Aquel torbellino frena su caída.

Y de pronto siente un sopor que la tranquiliza y la reconforta mientras la lleva suavemente a tierra.

Se oye el sonido de un tambor, y hay un aroma o un calorcillo en el lugar que la relaja.

Se siente... bien, a pesar de todo. El miedo y el horror llegarían después.

Ve una sombra dibujándose en la neblina. Un poni.

¿P-papá? —susurra la potrilla. Pero se fija en que este poni es enorme y no tiene alas.

Lo siento, pero no soy tu papá, potrilla —su voz es agradable, pero firme y profunda con un ligero acento—. Aunque si lo deseas, puedo ser tu tío. Soy el tío de todas las criaturas de por aquí.

¿T-tío...? —susurra la pegaso. El poni terrestre se acerca y ella puede verlo bien.

Es enorme, pero no enorme en el sentido de que es fornido y sus músculos hacen de él una torre de carne.

Este poni tiene una complexión normal, aunque la musculatura se nota bajo la piel, y es de tamaño grande, tanto que un poni con suerte le llegaría hasta los hombros. Es un potro pinto, de ojos color miel, crin beige y pelo blanco puro y manchado con el marrón más vivo y alegre que Fluttershy había visto. No aparenta ser muy mayor, tal vez un semental recién salido de la adolescencia. Lo que sorprende a Fluttershy es que su crin beige tiene dos trenzas que caen detrás de sus orejas; encima de su oreja derecha lleva encajadas tres plumas de halcón, y en su cuello penden un montón de collares de madera negra, verde y clara.

¿Cómo llegaste aquí, pequeña? —pregunta el poni. Ella se hace un ovillo, como un perrito pequeño, y el joven semental pinto se acerca y pone un casco sobre su cabecita, que parece un diminuto grano de maíz en comparación con el gigantesco casco que cuidadosamente la acaricia. Y a ella le parece que el semental echa una ojeada en su cerebro apagado, escuchando y entendiendo—. Ya veo —dice con algo de pena—. Pobre pequeña. Esta noche la pasaras con tu tío. Mañana veré que puedo hacer. Por cierto, me llamo Tasunka Witko, pero los ponis me llaman Sacred Lion.

Ella no pudo contestar. Adormilada, se rinde al sueño cuando el caballo la toma con muchísimo cuidado con la boca y se la echa en su ancha espalda.


Ella aún lo recuerda.

"Sacred Lion..."

De hecho, había sido más padre que su propio padre.

"Me ayudaste más de lo que cualquier padre de verdad podría haberlo hecho".

Mira a Reaver. Parece ver el marrón de las manchas de su "tío" en el marrón de Reaver, aunque el color de Reaver es oscuro, en cambio el marrón de Sacred Lion era más bien un marrón luminoso, que sólo daba a pensar cosas agradables: té y pan tostado en el desayuno, la miel que almacenaba en tarros gemelos, chocolate en los días de invierno, el maíz rojo con el que preparaba aquellas tortas tan sabrosas...

"Reaver".

Él la acaricia, intentando reconfortarla, sin embargo la historia de Fluttershy lo ha dejado tan impactado que sólo habla una sarta de galimatías. Por alguna razón, aquello le parece increíblemente dulce, lindo y adorable, y Fluttershy comienza tímidamente a sonreír.

"Reaver. Gracias por estar aquí, a mi lado".

Una poni en su sano juicio nunca habría considerado lindo o adorable a Reaver, con su color marrón como la tierra, su crin gris oscuro como humo de cigarro y sus ojos tan negros que parecían el corazón de un ratero. Sin embargo, Fluttershy se ha dado cuenta de que en cierta forma Reaver es como ella. Un poco tímido. Algo silencioso. Un poco temeroso. En cierta forma Reaver es como ella versión segura de sí misma.

"Reaver. Tú me comprendes. Sé que suena estúpido, pero todas estas cosas que te he confiado... siento que eso nos une de alguna forma. Y no sé porqué, pero sé que tú nunca dirás nada sobre mis... nuestros secretos..."

—Gracias, Reaver —dice Fluttershy. Y le da un agradable abrazo.

"¿Me atreveré a amarte? ¡No! Yo soy muy débil y cobarde, en cambio tú no tienes miedo de cruzar el Bosque Everfree. Nunca te fijarías en mí..., pero tengo suficiente con que seas mi amigo".

Reaver, confundido, cortado su discurso, parpadea un par de veces antes de darse cuenta de que Fluttershy lo está abrazando.

—¿Gracias? ¿P-por qué? —susurra el pegaso.

—Por lo que me dijiste hace un rato, y por escucharme y comprenderme —contesta ella, sonrojándose.

Y le da un beso en la mejilla

El beso es como una montaña de oro para Reaver.

"Tú no deberías agradecerme a mí. Sabes, me gustaría decirte que en lugar de corazón tenía un reloj que marcaba cuanto tiempo faltaba para morirme, y que tú me recordaste que tenía un corazón de verdad, y que tú lograste hacer latir ese corazón. Pero no puedo decírtelo, soy un saqueador, te mereces a alguien mejor que yo. ¿Sueno redundante pensando eso?"

Reaver está tan sonrojado como Fluttershy, si no más.

—Estee..., creo que ahora yo debo darte gracias por eso —balbucea, pero sonríe.

Ambos se ríen. Miran al sol terminar de ocultarse.

—Reaver —tímidamente se aventura a decir Fluttershy tras un rato—, no sé qué errores cometiste de los que te arrepientes tanto, pero no mereces morir. Nadie lo merece.

Se miran unos segundos que parecen siglos resplandecientes.

"Sólo lo dices porque no sabes lo que he hecho. Y creo que también soy redundante con este pensamiento"

—Tienes razón —dice Reaver—. No sé en qué estaba pensando.

Fluttershy sonríe. Reaver igual.

Y los dos pegasos se quedan a mirar la luna emerger antes de regresar a casa.

Los dos con un sentimiento extraño, desconocido, como mariposas en el estómago.


(1) Estilo arquitectónico pegaso muy popular en la antigüedad, actualmente caído en desuso y usado sólo por poblaciones nómadas de pegasos. Debido a su simplicidad, los grifos lo han adaptado como una tienda de campaña..