CAPITULO 21
Intenso frío se sintió la madrugada del 13 de Diciembre, estaba arreciando el invierno que apenas acababa de empezar, de hecho una fina capa de hielo se posaba sobre la ciudad de Londres, Elizabeth al sentir el frío intenso se despertó, se levanto de la cama y fue a asegurarse que la ventana estuviera bien cerrada, notó que estaba empezando a nevar por lo que cerro también la cortina, luego atravesó la puerta contigua que le llevaba a su habitación donde estaba durmiendo el pequeño James, se aseguró que estuviera bien cubierto y coloco un poco más de leña en la chimenea, sabía que estaba bien pero todavía recordaba las indicaciones del Dr. Wetson, hace unos días antes de salir de Pemberly, " yo recomiendo que el niño no viaje hasta Londres, aún cuando ya está próximo a cumplir los dos meses usted sabe señora Darcy que es un niño prematuro y debe tener el mejor de los cuidados, el aire londinense puede ser contaminante para él, debe velar porque no esté expuesto al excesivo frío del invierno, no debe estar a la intemperie de la noche, y mucho menos debe de mojarse en la lluvia, usted debe de mantener una estrecha vigilancia del pequeño apenas note algún cambio debe notificarlo"; ciertamente James ese día cumpliría su segundo mes pero ella era todavía celosa de su cuidado; al asegurarse de que estaba todo bien regreso al dormitorio con Darcy quien dormía plácidamente, tomo lugar a su lado y abrazándolo trató de volver a conciliar el sueño.
La mañana llegó rápido para Lizzie pues el pequeño James que no se levantó en la madrugada, justo a las seis empezó a llorar solicitando ser amamantado, en medio de todavía cierta oscuridad Elizabeth atendió al bebé, que una vez alimentado continuo durmiendo, ella se sonrió y pensó "que feliz eres pequeño mío yo ya no podré conciliar el sueño", volvió a la habitación de Darcy y abrió un poco la ventana para observar el día naciente, miro a Darcy que continuaba durmiendo y continuo mirando por la ventana luego, como la mente es traicionera recordó el rostro de ese caballero que la abordo en la galería, su hermosa sonrisa y su mirada pícara, se sobresalto del hecho de pensar en él y al moverse hizo un poco de ruido, Darcy al escuchar levanto la cabeza y noto que estaba fuera de la cama una vez más en la ventana, un tanto adormilado le dijo – Está todo bien mi amor?-
-Sí querido- contestó ella todavía un poco perturbada por su pensamiento
-Porque has abandonado la cama? Qué hora es?- dijo él restregando sus ojos
-Poco antes de las siete creo-
-Ven a dormir entonces un rato más mi vida-
- Deberías más bien levantarte y salimos a un paseo matutino antes del desayuno- contesto ella acercándose a la cama, el negó con la cabeza y señalo con su mano que se uniera junto a él en la cama, ella se acerco más pero solo se sentó y empezó a halar de su cobija –Vamos cariño-
-Hace mucho frío Liz-
-Will-
-Ven necesito tu calor- dijo mientras la tomaba por debajo de las sabanas para realizar otras actividades matutinas más placenteras.
En medio del desayuno Elizabeth invitó a Georgiana a dar un paseo por los jardines, pero está se excuso indicando que aún cuando le encantaría se sentía un poco resfriada y prefería quedarse en casa, Lizzie aún cuando comprendía se mostró algo desilusionada, por lo que Darcy se ofreció a ir con ella; bien abrigados los esposos salieron hacia los jardines que bordeaban su propiedad en Londres, no eran tan encantadores como Pemberly, ni tan grandes pero eran lo suficientemente espaciosos para caminar un rato, la nieve no era muy común en Londres de hecho duraba muy poco, pero en esta ocasión abundaba y cubría todo el rededor, Lizzie al llegar a un área donde los arboles estaban más despejados y la nieve parecía una alfombra frente a ella, soltó el brazo de su marido y corrió tal cual niña tomando rápidamente nieve y haciendo una bola pequeña que termino en el pecho de Darcy, él le contestó
-No sabes lo que has iniciado querida- y haciendo una bola de nieve le lanzó de vuelta, ambos corrieron y se lanzaron mucha nieve unos a otros, ella en medio de la batalla y notando que iba perdiendo empezó a correr con más rapidez, Darcy le siguió y sin mucho esfuerzo logro alcanzarla, la tomo por la cintura pero como ella no había parado ambos cayeron precipitadamente sobre la nieve, empezaron a reír al notar el desastre de sus ropas. Entre risas dijo él - Te he vencido-
-Si claro mi amor, yo te deje ganar- contestó ella sonriendo
-Hace mucho que no jugaba con la nieve- dijo él tratando de calmar su risa
-Si? cuando fue la última vez?- pregunto ella a tiempo que trataba de levantarse
-Con Georgiana hace unos ocho años- dijo terminando de ponerse de pie y ayudando a Elizabeth
-Pues podríamos retomarlo con más frecuencia, para que veas como gano- dijo sonriendo
- Bueno, bueno por ahora deberíamos ir adentro a cambiarnos-
-Si querido tienes razón Will, vamos a casa-
En su camino de regreso la lluvia inicio y traía consigo pequeños pedacitos de hielo, Darcy y Lizzie empezaron a correr hacia la casa con mucha velocidad, por temor a que la lluvia se intensificara y pudieran salir dañados con el granizo, entraron por la puerta de la cocina y los empleados se sorprendieron al ver a sus amos tan desarreglados, sin embargo no mencionaron nada en su presencia, ellos no estaban acostumbrados a ver al Señor Darcy de esa manera, pues desde su matrimonio hace casi dos años era poco el tiempo que permanecían en Londres, al Lizzie y Darcy dirigirse a sus habitaciones, las doncellas no pudieron evitar comentar, una de las más jóvenes Abbie inició
-Tan feliz que se ven los patrones, uno nunca se pudo imaginar ver al Señor así-
La Señora Emma, ama de llaves continuó – Todo eso lo debemos a la influencia de la Señora Elizabeth-
Clarette la cocinera no perdió pisada y dijo – Si eso es verdad de hecho Sara, su asistente, dice que la Señora Elizabeth es la fuente de felicidad en Pemberly, que han experimentado un inmenso cambio desde su llegada-
-Sí Clarette, el Señor Darcy ha cambiado mucho ahora es más comunicativo, y por supuesto es tan feliz- contesto Emma
-Y pesar que cuando llego estaba tan entristecido- dijo Abbie
-Niña, es evidente que los matrimonios no son perfectos y la situación que la Señora Reynolds me informo sobre el pequeño James, era suficiente para tenerlo consternado- contestó un poco molesta Emma
-Saben muy bien que se dice mucho más que eso- contestó Abbie poniendo los ojos
Sara que acababa de llegar de atender a Lizzie – Que hermosos los señores, son tan felices-
Todas las damas la miraron y Abbie aprovecho para no continuar con el motivo anterior por temor a una reprimenda de Emma, Clarette comentó- Si evidentemente al Sr. Darcy ninguna de las otras damas ni la Srta. Bingley o la Srta. Stwart lo hubieran hecho feliz-
-Tienes razón, ninguna de ella habría podido hacerlo feliz, aún cuando eran adecuadas socialmente- contestó con calma Emma
-Sra. Emma pero recuerde la única adecuada según Lady Catherine era la Srta. Anne- dijo Abbie
-No por Dios, ella no es la mitad de la Señora Elizabeth- contestó Sara
-Gracias a la Providencia aquella terrible visita de Lady Catherine no alejo al joven del la Señorita, ciertamente mi querida Anne no le hubiera proporcionado tanta ventura, pese a que es una niña muy dulce- culmino Clarette
-Sin embargo la señora debe tener cuidado, más de una todavía tiene esperanzas- contestó Abbie
-Yo dudo que el patrón se aleje nuevamente de la Señora, ya aprendió su lección- contestó Sara
-¿Qué quieres decir?, dinos que paso recientemente- insistió Abbie con mucha curiosidad
-A ver niñas, aun cuando celebramos la felicidad que la joven Elizabeth trajo al Señor Darcy, debemos de dejar de comentar sobre ellos pues no es del agrado del patrón- contesto Emma con seriedad – Abbie ve a preparar el baño para el pequeño James, ya se acerca la hora y cuidado cuando llegue Dulcie inicias esto de nuevo-
La joven asintió y abandono las adyacencias de la gran cocina, Sara solo suspiro y no comentó más nada, pues por exigencias de la Sra. Reynolds solo a la Sra. Emma podía hablarle de la situación vivida en Pemberly desde el nacimiento de James, de resto ningún comentario podía salir en la casa de Londres, sino los chismes serían eternos sobre los señores.
Momentos después Lizzie llegó a la cocina un poco agitada, -Sra. Clarette, Sra. Emma, el lunch de hoy no será de los corrientes, acaba de llegar la confirmación de que la familia de Darcy tomara el lunch con nosotros y pasaran la tarde acá por lo que necesitamos cambiar el menú-
-Pero Sra. Darcy en pocas horas no es fácil ajustar el menú para todos los invitados son por lo menos 5 personas más-
-Pues debe ser posible Clarette, se hará el cordero que es más rápido en la cocción, acompañado de puré y una ensalada ligera, recordemos que es el lunch, no debe ser sobrecargado tendrás un poco más de tiempo para el té y nos deleitas con un pastel de manzanas, Emma por favor verifica que todo esté en su lugar, y envía por Sara, Dulcie y Abbie para ayudar a Clarette-
Las Señoras diligentemente obedecieron a su patrona, que aún cuando poseía mucha seguridad en sus palabras se notaba un poco nerviosa tenían exactamente una hora para recibir los invitados.
Los primeros en llegar fueron Lady Eleonor Fitzwilliam, su hijo Richard y Lord Byron, Darcy los recibió con agrado y con Georgiana iniciaron una conversación sobre unos libros que habían ido a buscar en la librería, Lizzie llegó unos instantes después con James y Lady Fitzwilliam, inmediatamente se acercó a conocer al pequeño.
Unos minutos más tarde, llegó Lady Catherine y Anne; el ambiente se volvió un poco tensó pues apenas, Lady Catherine hizo entrada miro de mala gana a Lizzie, los saludos fueron dados pero con mucha evidencia Elizabeth fue ignorada, de hecho Anne fue la que se acercó a Elizabeth para darle un tierno saludo y conocer al bebé.
Una vez que Emma indicó que el lunch estaba servido, todos bajo la invitación de Elizabeth se dirigieron al comedor, la conversación fue tranquila mientras comieron, seguido de ello todos se dirigieron a la sala de música, donde Georgiana se dedico a tocar unas partes.
Lady Catherine con el sentido agudo empezó diciendo – Me alegra que por lo menos Georgiana a mantenido su calidad y no se ha desmejorado, pese al ambiente que le rodea-
Elizabeth tragó y miró hacia su marido que estaba absorto en una conversación con su tío, por lo que el comentario paso desapercibido. Lady Eleonor se hizo la indiferente al comentario de su cuñada y se dirigió a Elizabeth – Supongo nuestra amada Georgiana ya ha empezado a ser visitada por algunos jóvenes caballeros –
Elizabeth sonrió y dijo – No como tal Lady Eleonor, tiene algunas amistades pero ninguno de ellos está dando sus atenciones formalmente por ahora-
-Querida dime Eleonor, y bueno debes estar preparada para recibirlos, pues es tan hermosa y talentosa que es de esperarse que los jóvenes pagaran sus atenciones a ella muy pronto-
-Por eso mismo Georgiana debería ir un tiempo a Rosings Park ó a Stunts Hall, debe ser debidamente orientada para que no vaya a errar en su elección de marido, debe ser por supuesto integrante del primer círculo y de una familia respetable – Señaló Lady Catherine
-Catherine, eso no es necesario tanto Richard como William que ahora cuenta con Elizabeth, pueden observar bien las amistades de Georgiana y orientarla debidamente- contestó Lady Eleonor
-Cuan abstraída de la realidad estas Eleonor es evidente que mi hermano Fitzwilliam, y tu viven tan lejos de la realidad-
Lady Eleonor dirigió una mirada de acero a Lady Catherine pero no le contestó, por el contrario se dirigió a Elizabeth – Ya tienen la fecha para bautizar al bebé, Elizabeth…. Debes de dedicarte a hacer algo no solo hermoso sino glorioso, es tan agradable tener el primogénito de mi querido William-
Elizabeth fue a contestar pero Lady Catherine lo hizo primero – Ciertamente necesitaras ayuda para tal evento, como supongo se ha podido dar cuenta la sociedad es exigente y jamás cumplirá con lo necesario para tal evento- dijo casi como una sentencia
Elizabeth tomó valor y dijo- Aún no hemos determinado la fecha, todavía no puede estar en eventos de tal magnitud, por lo que el mismo se retrasara un poco-
-Sobre los hombros del propio Darcy ha caído una bendición a medias, un niño varón que asegure el patrimonio pero tan enfermo- dijo Lady Catherine mirando a su sobrino
Elizabeth se levanto para servirse un poco más de té, mientras que Lady Eleonor miro una vez más a su cuñada con ganas de fulminarla, Georgiana se acercó al grupo y empezaron a conversar sobre los planes para entregar regalos en las vísperas de navidad, todo fue relativamente agradable de hecho los caballeros se unieron a la conversación por lo que Lady Catherine mantuvo su lengua a raya, sin embargo no todo fue así.
Lady Eleonor con mucha simpatía le dijo a Elizabeth- Oh querida si continúan actuando de esa manera, y Darcy continúa en su esplendido servicio en la sociedad sobre todo en el área de la Magistratura, podrá en pocos años ser nombrado Lord, que sería tan maravilloso…-
Lady Catherine al escuchar esa visión de futuro se indigno y dijo – Eso no podrá suceder jamás, el ha manchado su linaje con su matrimonio, esta mujer no podrá ser llamada nunca de tal manera…-
Lord Byron al escuchar las palabras de Lady Catherine le exigió – Catherine, que se supone que estás diciendo, como osas de hablar así a Eleonor, y mucho menos de dirigirte de esa manera a William y su esposa-
Ella miró a Lord Byron tío segundo de Darcy y una notable influencia en toda Inglaterra y dijo – Como pueden estar tan ciegos, no pueden ver la realidad-
Lord Byron de forma determinante le dijo – Es usted quien no puede ver la realidad, haz apartado a tu hija de potenciales jóvenes interesados en ella todo con la firme esperanza de que William fracase y vaya a ella-
Ofuscada dijo – Si ese matrimonio es un fracaso…- fue bruscamente interrumpida cuando Darcy dijo – Basta ya Lady Catherine, lamento la realidad de mi prima Anne, pero mi matrimonio no es ni será un fracaso, si usted no puede aceptarlo le exijo se aparte de nuestra presencia para siempre-
Lord Byron sentenció – Haz de presentar tus disculpas ante Lord Fitzwilliam y mi sobrino, de lo contrario no serás bien recibida por nosotros nunca más Catherine-
Lady Catherine miró al Lord, sabía que este estaba hablando en serio, tomo un respiro y dijo – Mis disculpas a todos los presentes, con permiso- volteándose enérgicamente índico a Anne que saliera y se dirigió hacia la puerta.
Anne no se levantó, al ver que no se movía su madre se volvió y le dijo – Anne nos vamos-
Anne respiro y dijo – No madre, usted es la que se va, yo me quedare con mi tío –
Furiosa dijo una vez más -Anne muévete hacia el carruaje-
Anne tratando de ser sutil continuó – Madre es usted quien debe tomar un aire, yo iré a casa de mi tío y permaneceré la temporada en Londres-
Los ojos de fuego de Lady Catherine se dirigieron a su hija, sabía que acaba de perder la autoridad sobre su hija, no le quedo más remedio que retirarse más furiosa y dejar al partido. La sala de música quedó en silencio por un momento, luego Lord Byron invito a su sobrino en conjunto de Richard a jugar una partida de Loo, mientras las damas conversaban, la tarde culmino bien y la visita finalizo en paz, Anne se quedó en casa de Darcy, pues Georgiana insistió en que fuera con ellos a la fiesta de los Thorton y dado que no tenía en casa de su tío ropa adecuada para asistir, pues no habían damas jóvenes debía quedarse con Georgiana para arreglarse para el evento.
Llegada la noche luego que Elizabeth entregara al pequeño James a la nodriza, dándole las indicaciones de cuidado una vez más, salieron los Darcy acompañados de Anne a la casa de los Thorton, Georgiana no pudo ocultar la impresión casi al igual que Elizabeth cuando entraron a la majestuosa casa, los arreglos eran esplendidos, magníficos, del centro de la gran habitación preparada para el baile colgaban unas telas que caían hacia los lados, los colores eran rojo, dorado y plata, daban la impresión de una gran flor que nacía desde el techo, cada pilar estaba decorado con lazos y guirnaldas de cristal.
La velada prometía ser esplendorosa, sobre todo para Anne que pese a haber asistido a fiestas muy importantes en el pasado, también se sentía impresionada ya que hacía mucho que no frecuentaba la sociedad londinense y participaba activamente de ella; parecía como si fuera el primer día, Anne tenía una sensación de libertad plena, siempre había asistido bajo la sombra de su madre y nunca podía disfrutar nada a plenitud como pensaba hacerlo esa noche.
Pd: Disculpen tanta ausencia estuve enferma por varios meses y suspendida del trabajo, por lo que todo lo demas quedo en un plano secundario, tengo varios capitulos escritos me falta transcribir para publicarlos, espero este les agrade tanto como los otros, y bienvenidas las nuevas lectoras...
Eica
