LA BELLA Y EL SAQUEADOR
8
Preparando el saqueo
Gilda mira el amanecer. Antes, cuando era una grifo malhumorada, solía burlarse de los tipos que meditaban durante horas y horas. Ahora, después de desilusionar a su mejor amiga, después del duro y cruel entrenamiento Spetsnaz, después de ver cómo estallaba vivo su amigo y después de vivir el horror de las matanzas en carne propia, ella misma se ha vuelto una criatura que medita horas y horas todo el día.
Cierra los ojos y se cubre con una pata, intentando olvidarse de un compañero de clase que le pedía ayuda mientras era atrapado por una trampa para mantícoras. Ella estaba demasiado asustada, y por eso no fue a salvarlo. El desdichado fue partido por la mitad...
"Soy un fracaso como guerrera. Yo sólo quiero ir con papá y atrapar nubes, y volar, volar sin esas malditas muertes en mi cabeza."
—¿Gilda? —oye la voz de Marduk a su espalda— ¿Otra vez reviviendo aquella noche?
—No, yo sólo estaba viendo el amanecer... —contesta volteándose.
—Gilda, a diferencia de ti, yo aprobé las clases de chamanismo —el hipogrifo hace un gesto de incredulidad con la cabeza—. Sé cuando estás mintiendo, y siento cuando estás sufriendo. Gilda —susurra, acercando su cabeza—, ya no quiero que sufras.
"Oh, Marduk..."
Ella se pierde en esos hechiceros ojos verdes. Marduk la abraza y la acerca a sí mismo, mientras besa su cuello y sube por su mejilla. Gilda busca anhelante el rostro de Marduk, y sus picos de águila se encuentran y se besan desesperadamente. Caen hacia atrás, ella debajo de él, y siente su cálido resuello jadeante erizarle las plumas de la nuca...
Gilda aparta a Marduk de un empujón.
—No, Marduk. Enki podría descubrirnos.
—¿No crees que ya es hora de decirle a mi hermano sobre lo nuestro?
—Él no lo entendería. Después de todo, un grifo mató a sus padres, y él no lo ha superado.
—Te acepta como su amiga...
—Sí, pero no creo que me soporte como cuñada.
Marduk suspira y mira al cielo. Se miran y sonríen. Uno al lado del otro, contemplan las nubes por varios minutos, hablándose sin hablar como sólo los enamorados pueden hacer.
—Gilda, ¿Por qué no quieres estar aquí en Ponyville? Es tan bonito... y los ponis no están afectados por la Melancolía que afecta a nuestro pueblo...
La grifo mira al cielo con una expresión vacía.
—Hice... algunas maldades. Perdí a una amiga, la única que tenía antes de conocerlos a ustedes.
—¿Es por eso que la Melancolía te afecta con más fuerza aquí?
—No sé. Tal vez.
—Yo soy el mejor chamán de los tres. Hazme caso, querida, no dejes que la Melancolía consuma tu corazón. Lucha contra esa tristeza que parece caer de la nada.
"Tal vez tengas razón. No sé si los ponis quieran perdonarme..."
Desde hace algunos años, algunas razas comenzaron a sentir un profundo sentimiento en sus corazones, una tristeza o una pena sin explicación alguna. Miraban el horizonte, hacia el mar, y suspiraban. Todo ya había perdido su calor y su brillo; sólo podían sentir una tristeza honda como el abismo, y todos los demás sentimientos quedaban contaminados por aquella congoja. Fue llamada "la Melancolía" por los sabios y chamanes. Ha afectado a los grifos, a los hipogrifos, a todas las subespecies de dragones, a los búfalos y a los pueblos de Lemuria al sur.
—Estoy triste, pero siempre estuve triste —contesta Gilda, sintiendo esa Melancolía retorcerse como un gusano en su corazón.
En eso, un arco iris parte las nubes. En la punta, difícil de distinguir, se puede ver a una pegaso celeste. Gilda se aterra.
"¡Rainbow Dash!"
—Mira Gilda, en este país los arco iris son artificiales —se ríe Marduk—. ¿Gilda? ¿Gilda?
El hipogrifo mira perplejo en todas direcciones. Gilda ha desaparecido.
Ella está escondida en un árbol. No quiere ser vista, quiere solamente pasar desapercibida.
—Había olvidado que inventé esta cosa —dice Squeeze—. Pero como entenderás, para mí el tiempo pasa muy lento.
Fluttershy no está. Ha salido a ayudar a Applejack con las manzanas, y le ha encargado a Squeeze cuidar a Reaver. El saqueador aprovecha para pedirle al ser marino algo para poder caminar normalmente y con velocidad. Ahora están en el oscuro desván.
"Aunque ahora como mis alas están bien, no necesitaré caminar tanto."
Y el pulpo-cangrejo con lentes le presenta algo así como un tubo de acero segmentado y negro.
—¿Cómo funciona esto?
—Metes tu pata adentro. Estos anillos están forjados con un procedimiento especial y con un metal que tu raza desconoce. Se lo inventé a Fluttershy una vez que ella se accidentó.
Reaver le hace caso, aunque con ciertas dudas. Pero Squeeze es un gran inventor además de sabio: el saqueador siente como si su pata estuviera completamente sana, y salta de aquí para allá y patea el aire para probarla.
—¡Es increíble, Squeeze!
—Si te preguntan, di que Fluttershy la importó de Draconia —contesta—. Los dragones wyverns inventan cientos de cosas cada día.
—Oye, pulpito, tú lo sabes todo, ¿cierto?
—Fui inventado para ser una entidad orgánica de recolección y almacenamiento de información, condicionada mentalmente desde el tubo de ensayo para acumular más información mientras me sea posible —Squeeze deja caer sus tentáculos; ese es su gesto de abatimiento—. Desgraciadamente, al acumular conocimientos, desarrollé una personalidad y me desecharon —sus tentáculos vuelven a la vida, superado su momento de amargura—. Virtualmente, sé aproximadamente quinientas mil veces más cosas que tú.
—Eso no importa —dice Reaver, intentando entender algo de lo que dijo Squeeze— ¿Conoces a alguna criatura que sea una...? —piensa en una forma de describirlo— ¿... una masa sin forma negra con tendencias homicidas?
—Fluttershy te contó su historia.
—Sí.
—Esa bestia que la atacó y destruyó a su progenitor es un experimento genético creado por la misma oscura y siniestra raza que me creó.
—¿También es un experimento que salió mal?
—Al contrario —Squeeze parece adoptar una voz misteriosa—, son experimentos que salieron bien.
Reaver siente un miedo subir por su lomo. "¿Hay más de esas cosas?"
—¿Puedo ir donde ella? —pregunta. Necesita distraerse. Squeeze recuerda demasiadas cosas antiguas, horrendas e innombrables.
—Sweet Apples Acres está por allá. No creo que te haga daño salir a tomar aire.
Reaver desaparece por el camino. Squeeze lo mira con su pasión apagada de pescado.
—Aaaaaaahhhh, ellos hacen una bonita pareja —los ojos siniestros de Dream Moon surgen de la oscuridad del desván. Aparentemente, ella está de cabeza, aferrándose al techo con sus patas.
—Compartirán extraños vínculos emocionales, intercambiarán fluidos nupciales y dentro de algunos meses, Fluttershy parirá una camada de uno o dos potrillos y será madre.
—¡Aaaaaaaaahhh! ¡Y nosotros seremos tíos! —chilla alegre la gárgola.
—En cierta forma —Squeeze ríe, llenando la casa con el clamor de sus pinzas—. Aunque dudo que dejen a sus crías a nuestro cuidado.
—Había olvidado aquella cosa —dice Fluttershy, guiñándole cómplice un ojo a Reaver.
—Se ve muy útil, debería comprar un par de esos por si acaso —comenta Applejack, mirando la pata negra del poni— ¿Qué tan seguido vienen los comerciantes a Canterlot?
—Este..., em..., de esas patas..., ya no fabrican... —dice Fluttershy. Sabe que si Applejack va con los dragones, estos se llenarían de dudas, y preguntando y preguntando podrían llegar a Squeeze...
—¿Ya no fabrican?
—Sí... por..., estos..., Diamond Dogs... —dice Reaver, intentando ayudar a Fluttershy.
"No soy bueno para mentir. Mejor finge que haces algo."
Reaver patea un manzano, y recoge las montañas de manzanas que caen de la copa. Va hacia otro árbol, y pronto está tan cargado que parece un caracol arrastrando una concha de manzanas.
Sin embargo, no se nota excesivamente cansado.
—Es muy fuerte para ser un poni tan pequeño —dice Big Macintosh, observando cómo el saqueador deja las manzanas en un carretón y va a por más, casi infatigable.
"Tiene razón. Mis años de ejercicio con los Shadowbolts han funcionado para algo. Aunque, como dijo el pulpito, tal vez Dream Moon tenga que ver..."
—Applejack no debió darme tantas manzanas.
—Te las ganaste por ayudarla en la cosecha.
Reaver, cargado con dos cestos de manzana, pasea por Ponyville junto con Fluttershy.
—¡Kiz Fluttershy!
Ibrahim el lobo gris y sus hijos saludan alegremente, alzando en alto sus patas derechas con la palma extendida hacia ellos. El gordo mercader es ayudado por tres de sus hijos y va a saludarlos.
—Buenos días, señor Ibrahim —saluda Fluttershy.
—Buenos días son, en verdad —el lobo ríe. Reaver retrocede un paso, espantado.
Reconoce a aquel cánido. Varias veces le vació el carretón de mercancías, cuando era un saqueador medianamente respetado en las bandas del Caudillo Diamond Dog.
"¡Por favor, que no me reconozca!"
—¿Y él es su amigo? —el lobo ríe y lo abraza— ¡Ve, kiz Fluttershy, le dije que el café lo levantaría del lecho! Yo soy Ibrahim Ibn Fahdlan Ibn Al Bagdad Ibn Ismael, pero puede llamarme "señor Ibrahim."
—H-hola, yo... yo soy Reaver Subterra... —tartamudea.
—Ah, es un placer conocerlo, erkek Reaver —Ibrahim sobajea su amplio estómago—. Se nota que es un erkek tímido, noble y educado.
Guiña pícaramente un ojo a sus hijos, quienes corren donde Reaver portando trozos de tela, con los que agobian al saqueador.
—¡Querido y amado padre, necesitaremos un turbante más pequeño!
—¿Un turbante? ¿Para qué? —pregunta Reaver, tranquilo porque no lo han reconocido, tratando de quitarse de encima a los lobos sin parecer descortés.
—¡Para su sagrado matrimonio, por supuesto! —contesta Ibrahim—. Ayer, mi pequeño Omar vio cómo usted, kiz Fluttershy, le daba un beso en la mejilla a erkek Reaver. Así que dígame, kiz Fluttershy, ¿Cuándo se celebra la boda?
Fluttershy y Reaver abren los ojos como platos.
—Es un... malentendido, señor Ibrahim —contesta Fluttershy, ligeramente ruborizada—. Ayer... estuvimos conversando... cosas...
—¡Oh, kiz Fluttershy, entiendo eso! —contesta el gordo lobo, haciendo un gesto a sus hijos, que dejan en paz a Reaver—. Sé que los ponis se cortejan de modo diferente a los lobos, pero entienda que los corazones de mi familia bailarán de alegría el día en que usted se case.
—Pero los lobos sabemos tener paciencia —dice Hassan, sonriendo.
Reaver mira las tiendas de los lobos, y ve algo que podría servirle. Un saco negro de lona casi vaciado de cítricos. Reaver solía uno de esos cuando salía a saquear...
—¡Fluttershy, querida! —escucha a sus espaldas la voz de Rarity— ¡Hola, Reaver!
—Hola, Rarity —saludan casi a un tiempo la bella y el saqueador.
"Esta es mi oportunidad. Que oportuna llega de Rarity, debe haber alguien en el cielo que quiere ayudarme a ser rico."
—Em..., Fluttershy, te dejo para que hables con tu amiga, voy a ver... algo donde el señor Ibrahim.
—Está bien, Reaver.
Camina hasta donde los lobos.
—¿Desea algo, erkek Reaver? —pregunta Hassan.
—Sí, le doy algunas manzanas a cambio de ese saco negro de lona.
—¿Este saco feo? ¡Erkek Reaver, si necesita un saco, sígame!
Camina un par de puestos (los lobos han levantado quince), y abre una especie de maleta gigante llena de ropa.
—Este saco de cabello de leucrota es resistente y ligero —dice levantado un saco negro tan grande, que Reaver entraba ahí sin problemas—. Los asfuurianos de Alamut lo utilizan para estrangular a sus víctimas.
Reaver se estremece. Los asfuurianos, como todo el mundo sabe, son los mejores mercenarios y soldados de alquiler del Mundo Conocido. Hasta un saqueador como Reaver los conoce, y eso que nunca ha visto a uno.
—Me lo llevo. ¿Y tiene un traje negro?
—¡Claro que sí! —saca del maletón unos pantalones holgados, una camisa y una bufanda, todas negras y aparentemente también fabricadas con pelo de leucrota—. Esto fue fabricado por un sastre de Canterlot y lo compré muy barato.
—Llévese la mitad de las manzanas —contesta Reaver, entregando un montón de fruta—. Si no es mucha molestia, esconde la ropa bajo las manzanas.
—Ah, es una sorpresa —Hassan guiña pícaramente un ojo.
—¡No es lo que está pensando! —contesta Reaver.
—Claro, todos los machos necesitamos vestirnos bien en ocasiones especiales... —y Hassan guiña dos veces seguidas.
Reaver, algo ofuscado, da agriamente las gracias, pero el lobo da una profunda y alegre carcajada.
"Bien, ya tengo ropa para ocultar mi identidad y un saco para el oro. Ahora necesito reunir información... ¿Por qué pienso en reunir información? ¿Por qué pienso? ¿Dream Moon tendrá que ver?"
Acercándose cautelosamente donde Rarity y Fluttershy, participa en la conversación esperando el momento propicio para preguntar:
—¿Dónde se alojarán los Wonderbolts mañana?
—¿Te gustan los Wonderbolts?
—Sí, Rarity, soy un gran fan de ellos —miente descaradamente. Él prefiere a los Shadowbolt: más temerarios, más exhibicionistas y más radicales.
La unicornio y la pegaso se miran y se ríen. Reaver mira perplejo.
—Necesitas hablar con Rainbow Dash —dice Fluttershy, con un rostro de malicia burlona visto pocas veces en ella.
"¡Si oigo más de los Wonderbolts me voy a volver loco!"
Piensa Reaver, en el comedor de Fluttershy. Ha pasado todo el resto de la tarde con Rainbow Dash, hablando sobre los Wonderbolts. Reaver tuvo cuidado de retener en su memoria lo importante de su actuación de mañana y desechar el resto de información que tan fanáticamente le había proporcionado Rainbow.
"¡Santos ladrones, pobre del infeliz que diga que los Wonderbolts aburren si ella está cerca! Sería una perfecta Shadowbolt."
Así, sabía que al mediodía iban a hacer una demostración de dos horas, tiempo suficiente para saquear el lugar donde se alojan. Aunque él habría preferido el apoyo de la noche y la oscuridad, sabía que en la noche el lugar estaría abarrotado. La ropa negra no ayudaría al camuflaje, salvo que tuviera poca iluminación; de todas formas, oculta su marca y eso es suficiente.
"Basta con que me cubra mi Cutie Mark, y después ya nadie podrá atraparme."
Le ha hecho unos agujeros para los ojos a la bufanda. Sería un saqueo en pleno día ¡Algo épico! ¡Impensable! ¡Pensarían que verdaderamente debía ser un saqueador muy hábil para robar a los Wonderbolts!
Pero faltaba un punto importante.
—Squeeze, si tuvieras que ingresar a una casa en pleno día sin ser visto por nadie, ¿Cómo lo harías?
—Forzaría la puerta trasera y entraría sin hacer ruido.
—¿Pero si es una casa en una calle muy transitada?
—¡Aaaaaaaahhh! —interrumpe alegre Dream Moon, bajando las escaleras de un lemúrido salto— ¡Adoro jugar a las adivinanzas! A ver, yo entraría volando por la ventana.
—Es que nadie debe verte, Dream Moon.
—Aaahhhh, entonces ingresaría por la chimenea.
—Pero es una calle con muchos ponis, y ninguno debe ver nada ni sospechar nada.
—¡Aaaaaaaaaaahhhhhhhh! ¡Causaría una distracción y así podría entrar sin ser vista!
Los ojos de Reaver se iluminan.
"¡Tiene razón!"
Ni siquiera le da vergüenza ser ayudado por una criatura nacida de los temores de los ponis. Está feliz de tener al fin un plan de saqueo.
"¡Causar una distracción y entrar por la chimenea!"
—¡Dream Moon, preciosa, eres una genio!
Los ojos de la gárgola parecen brillan aparte de su cuerpo.
—¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhh! ¡Ni Angel ni Squeze me habían dicho eso!
Como un grillo, salta sobre Reaver y le da un abrazo, que parece la horrible constricción de un calamar hacia su presa.
—¡Dream Moon, suéltalo!
La gárgola besa a Reaver en la frente, entre los ojos, y se retira a saltitos cortos, como un lémur, sonriendo extrañamente.
—Mi Fluido Labial no es tóxico —dice con voz melosa, y pareciera que el corazón que forman sus cuernos se hace más nítido. Retrocede lentamente, y le sonríe a Reaver antes de desaparecer por la escalera saltando al techo.
—Está bien, eso fue aterrador —dice Reaver, algo turbado, mirando la escalera.
—Nunca la vi reaccionar así. Tal vez debemos dejarla salir más seguido —contesta Squeeze.
—Oye pulpito, me he dado cuenta de que ahora puedo trabajar más sin cansarme y puedo pensar acertadamente.
—Es el efecto de la Metástasis de Dream Moon. ¿Recuerdas lo que te expliqué el otro día? Limpió completamente tu organismo y permitió a tus neuronas multiplicarse y repararse dado que activó su proceso de mitosis.
—No entiendo nada de lo que dices, pero debe ser bueno —ríe el poni.
Fluttershy entra a la casa. Se nota que está cansada.
—Perdón por llegar tarde, pero Rarity me pidió que la ayudara con unos vestidos...
—No hay problema. Squeeze me ayudó a alimentar a los animales y preparé la cena —Reaver sonríe—. Espero que te guste el pastel de manzana.
—Me encanta —contesta Fluttershy, sonrojándose por la sonrisa de Reaver.
Reaver estira la pata hacia la horrenda criatura que sólo puede ser vaga e imprecisamente descrita como un gusano con tentáculos. La toca. Es húmeda, fría y gomosa, y tres irracionales ojos amarillos parecen mirarlo desde el imposible fondo del mar de tentáculos...
"Por un..."
Reaver retira la pata y cierra los ojos. Siente que va a vomitar su porción de pastel de manzana.
—Nunca podré acostumbrarme a verlos. Fluttershy, si sigo mirando esto me voy a volver loco.
Fluttershy mira a la criatura con unos ojos brillantes tan dulces que derriten el corazón de Reaver, y silba.
La criatura se sumerge de vuelta al interior de la tierra, y el pegaso siente que la comida se queda en su lugar.
—¿Cómo pudiste acostumbrarte a esto? —pregunta en broma el saqueador.
—Mi tío me ayudaba a soportar las pesadillas —contesta la bella.
Se ríen y contemplan la luna.
—Rarity, Twilight y Applejack nos invitaron a los dos a ir a ver a los Wonderbolts.
Reaver siente que se ahoga con su saliva. No podía decirle que a esa hora iba a estar robando, o como él dice "tomando lo que otros no ocupan y él necesita."
"¡Inventa algo rápido!"
—Yo no podré ir... porque..., em..., voy a participar..., en..., en... un concurso de cine..., sí, voy a participar en un concurso de cine mañana.
—¿Un concurso de cine? —ella lo mira, extrañada.
—Sí —susurra él, nervioso.
Dream Moon salta del tejado, extendiendo de punta a punta sus alas. Es hermosa y horrible vista desde abajo: una flor que creció bajo la hiedra, una piel que fue forma de la gárgola, un corazón en soledad por miles de siglos, una inocencia que floreció en las tinieblas.
Dream Moon la gárgola, tesoro negro, lágrima de alquitrán, vuela hermosa como una esbelta garza, y dulce es su sombra como un zafiro y es su monstruosidad como una seda espesa.
Y chilla feliz como una lombriz algo que pone aún más nervioso a Reaver:
—¡Aaaaaaaaaaaahhhhh! ¡Amigos del bosque! ¡Hoy un galán me llamó preciosa!
