Gracias por los comentarios, sigan comentando eso motiva a uno :) aca les dejo un nuevo capitulo, espero les agrade... Bienvenidas las nuevas lectoras...
CAPITULO 23
Ese jueves 14 de diciembre, prometía ser un día verdaderamente frío, inició con una lluvia intensa en la madrugada que se llevaba consigo la poca nieve que permanecía del día anterior, las fogatas de las habitaciones hacían crujir la madera que ardía para mantener el calor en la casa, Darcy a pesar del sueño pesado y del cansancio de la fiesta se levantó para colocar un poco más de madera, al volver a la cama Elizabeth somnolienta le dijo – Que hora es cariño?
-No lo sé amor todavía falta para que amanezca, sigue durmiendo-
-Está haciendo mucho frió- comentó envolviéndose un poco más en las cobijas
-Ya coloque más madera- dijo él al momento que se cobijaba a su lado
Pensó en el bebé y a tiempo que se levantaba dijo a un Darcy que la miraba confundido -Debo ir a ver a James-
-Abbie debe de estar con él no te preocupes- dijo invitándola a regresar a la cama
-Regreso en unos instantes – dijo saliendo de la habitación
En la habitación de Elizabeth donde dormía el pequeño también se encontraba durmiendo Abbie, en silencio para procurar no despertarlos Lizzie se acerco al niño, lo miro y suavemente constató que estuviera bien abrigado y no tuviera frío, luego coloco un poco más de madera a la fogata y salió de la habitación, al regresar se acurrucó al lado de Darcy, pero apenas pasaron unas horas cuando escuchó el sonido de la puerta y una voz suave que decía- Sra. Darcy, Señora despierte-
Elizabeth al escuchar inmediatamente abandono la cama dejando a Darcy completamente dormido, y se dirigió a la puerta contigua, al ver a la joven le dijo – Abbie¡ Esta James bien?-
-Si señora, disculpe que la despierte pero el niño ya despertó y no queda más reserva de su leche, por lo que debe amamantarlo-
-Está bien, puedes ir a descansar a tu habitación yo me hago cargo-
-Gracias señora- dijo la joven que luego abandono la habitación
Elizabeth se quedó amamantando al pequeño y atendiéndolo, este rápidamente se volvió a dormir luego de alimentado y atendido, Lizzie pese a que sentía un poco cansada sabía que no lograría conciliar el sueño, eran aproximadamente las seis y treinta de la mañana, sabía que todos dormirían un poco más dado que habían retornado tarde de la fiesta, sintió ganas de salir a caminar un rato pero continuaba lloviendo, por lo que tomo un libro y se acercó a la fogata para leer un rato, el cansancio la venció y se quedó dormida en el sofá.
A media mañana fue despertada por Darcy –Cariño por qué no vas a la cama?-
-Uhm…- dijo saliendo de su sueño
-Te has quedado dormida acá en el sofá, ven a la cama-
-Qué hora es?- dijo ella restregándose los ojos
-Son las nueve, ya estaba por bajar a desayunar-
-Oh… yo iré contigo, James debe de comer como en media hora-
-Tranquila el continua durmiendo, se le han pegado las sábanas hoy también – dijo Darcy sonriente
Ella se lavo un poco la cara y salió con Darcy hacia el comedor, coincidieron con Georgiana en las escaleras, quien con una pequeña sonrisa dijo – buenos días, por lo que veo todos dormimos un poco más hoy-
-Buenos días Georgi, si hoy el frio nos amarro un poco más a la cama- dijo Darcy sonriente
Todos rieron con el comentario y siguieron su camino al comedor donde la mesa les esperaba ya servida, comieron en silencio, y luego Darcy se quedó revisando el periódico que estaba sobre una pequeña mesa, al revisar la prensa observo el aviso de la obra "Criaturas de Prometeo", hoy empezaban las funciones y recordó había solicitado dos entradas, dejo el periódico y fue a su despacho donde probablemente ya debían de estar las entradas en conjunto con la correspondencia del día, una vez en el despacho reviso y encontró el sobre que contenía las mismas, sonrió para sí sabía que con ello agradaría a Elizabeth, ella había manifestado con mucho entusiasmo que quería ir a la obra, y él aunque en un principio dudo complacerla, había solicitado la reserva de su palco privado, el cual contaba con una de las mejores vistas del teatro, además había solicitado la reserva de los aperitivos preferidos por ella, definitivamente sería una agradable sorpresa pues ella ya no esperaba que irían dado que él no había hecho ningún comentario sobre la salida.
Observo también que había correspondencia de los Bingleys y la reviso con rapidez,
"Estimado Darcy
Espero todos se encuentren muy bien por su casa, por acá todos nos hallamos en excelente disposición para recibirlos mañana en la tarde para la cena a compartir con nuestra familia común y mis hermanas, que se encuentran llegando a la ciudad para pasar la temporada por lo que les daremos a su vez un pequeño recibimiento luego de estar fuera unos días en Norfolk, esta demás decir que a mi querida Jane y a mí nos agradaría la presencia de su familia y la de Georgiana.
Sin más que decir y esperando verle pronto
Charles Bingley"
Darcy mirando la carta pensó un poco en lo particular del encuentro, pues Caroline Bingley hasta donde sabía continuaba soltera, y desde que se casó con Elizabeth está ha tenido un comportamiento un poco hostil hacia su persona, en las cenas anteriores siempre se mostraba un poco huraña y ni decir que el trató con los Bennet no había mejorado mucho, al parecer le costaba mucho aceptar el casamiento de Bingley con Jane, pero poco podía hacer pues no contaba con su incondicional hermana Louisa, que en el pasado la apoyaba ciegamente en todo y la seguía en su comportamiento irritante y degradante de hacia los demás, para bien de Louisa esta había cambiado mucho a favor de Jane desde la llegada del pequeño Nathan, por lo que Caroline ciertamente resultaba marginada en las reuniones familiares.
Saliendo de su reflexión coloco la carta en el escritorio y ubicando el sobre que contenía los tickets en el interior de su abrigo se dirigió al jardín de invierno, allí se encontraba Elizabeth con James y Georgiana, al entrar observo las hermosas flores que aún cuando eran escasas por la época no perdían su hermosura.
-Por lo visto no tienes mucho trabajo hoy querido- dijo Elizabeth al verlo entrar
-Si tengo pero primero vengo a traerte un regalo- le contestó acercándose
Georgiana sonrío y volteo un poco dándole a la pareja un poco de espacio por lo que se puso a jugar con su sobrinito que se encontraba en el coche, Darcy le entrego el sobre a Elizabeth y esta procedió a abrirlo, cuando observó los tickets para la obra sonrío pero al mismo momento su mirada se entristeció y dijo – Muchas gracias cariño, pero creo que no vamos a ir-
Darcy confundido le dijo – Como? Porque? Tú tenías muchas ganas de ir querida-
-Sí, pero no creo que sea lo más prudente- dijo ella tratando de sonreírle para no decir más en el momento, Sin embargo Darcy poco convencido solicito -Podrías explicarte un poco más Lizzie-
Ella lo miro, luego le señalo la puerta, y seguidamente se dirigió a Georgiana – No te molesta quedarte con James un momento Georgi-
-No para nada, ve tranquila- dijo Georgiana sabiendo que iban a tratar algo que no querían que ella escuchara
Una vez fuera del jardín de invierno, Elizabeth moviendo las manos caminaba al lado de Darcy sin iniciar la conversación, este al notarlo con bastante seriedad le preguntó- Elizabeth que es lo que pasa?, por favor dímelo-
-Bueno ciertamente no sé cómo empezar…-esa actitud no era usual en ella por lo que Darcy se alarmo y le dijo
-Pues primero dime porque ahora no quieres ir a la obra-
-Es que no creo que sea lo más adecuado, no después de anoche-
-Anoche…? Que paso anoche?- dijo mirándole con mayor inquietud
-Lady Eleonor, anoche me hizo un comentario que me llamo mucho la atención, supongo que algún comentario le dijeron, o algo observo, exactamente no se pero…
Darcy continuó mirándola sin decir una palabra por lo que ella continuó - … bueno lo cierto es que algunas damas, estaban haciendo algún tipo de comentarios ofensivos sobre mi persona, o sobre nuestro matrimonio, lo que quiero decir es que si no estaba yo haciendo nada ofensivo y hablaban de esa manera, imagina nada más lo que ocasionaría si vamos a esta obra que ha causado tanto escándalo, eso solo dará pie a nuevos comentarios sobre mi mala influencia sobre tu carácter, o quizás sobre mi falta de juicio sobre la elección de eventos…-
Bastante serio y un tanto disgustado Darcy refirió- Estas sonando como Lady Catherine-
Elizabeth solo bajo su mirada, no quería hacer referencia al nombre de la mujer – Cariño, es solo una obra podemos quedarnos acá y disfrutar de otras cosas- comentó para tratar de bajarle el ánimo
-Dime con exactitud que personas hablaban y de que-dijo severamente
-No es necesario querido- casi en una súplica le dijo
-Elizabeth dímelo- exigió un vez más
-No lo sé mi amor, y por favor no vayas a preguntarle nada a tu tía- dijo ella mirándolo a los ojos
-No me pidas eso- dijo el dándole la espalda, estaba bastante ofuscado
-William, por favor, no es necesario de verdad-
-Sí lo es, nadie tiene que hablar mal de ti, no lo permitiré-
-Por favor, Will de verdad no me afecta-
-Como puedes decirme eso Elizabeth, es evidente que te afecta, tú querías ir a la obra, y aún cuando no estaba muy convencido, he decidido que vayamos y ahora por los comentarios de alguien más no quieres ir, necesito saber exactamente de qué se trataba, debo parar esto- dijo mirándola para luego caminar y solicitar su caballo
-Will, por favor corrió ella detrás de él, no es necesario, por favor no vayas con tu tía-
-Lizzie si iré- dijo con determinación
Ella lo tomó por las solapas del abrigo y le dijo con los ojos llenos de lagrimas – Como crees que me dejaras ante tu tía, he decidido no ir porque no quiero que injurien tu carácter, o hablen mal de nuestro matrimonio, pero no por temor a la sociedad – con una ira creciente dentro de sí le reclamó- Tú mismo evitas la sociedad, eres frío delante de ella, muestras una personalidad diferente, yo no le temo, ni me oculto, solo quiero evitar que tengas un mal rato por mi causa, y te exijo que no vayas con tu tía de lo contrario no te comentaré nada más en un futuro-
El la miró con detenimiento, sabía perfectamente que ella era capaz de eso, había recientemente vivido un distanciamiento por dudar y desafiar su palabra, no quería eso de nuevo, no después de todo lo que había sufrido por su ausencia, aún cuando no estaba convencido en dejar todo así, temió la reacción de ella si él seguía indagando sobre el asunto y actuaba fuera de su consentimiento, no podía arriesgarse, no cuando esos ojos estaban radiando una ira en crecimiento, ya no era una mirada suplicante era una exigencia, y no escucharla sería un desafío, dejo de mirarla y camino de un lado a otro, pensó en que decir mientras ella permanecía allí de pie mirándolo sin decir una sola palabra. Transcurrieron unos minutos y cada uno sentía al otro caminando y pensando, ninguno dijo nada, parecían dos leones acechándose mutuamente, conteniéndose, los minutos parecían siglos, Darcy sin soportar más y sintiéndose sin salida le preguntó – Qué quieres que haga entonces?
-Nada- contesto ella
El la miro una vez más – Es eso lo que quieres?
-Sí, no quiero que hagas nada-
-Qué hago entonces con eso?- dijo señalando los tickets que yacían sobre el suelo
-Puedes enviárselos a tu primo a él no creo que le objeten en la sociedad por asistir-dijo tranquilamente
Darcy respiro pesadamente – Está bien, si es lo que deseas- dijo caminando hacia su despacho. Elizabeth se quedó observándolo y luego tomo los tickets del piso, se acercó a una de las ventanas y decidió que saldría, fue y le dio indicaciones a Abbie de que atendiera al niño mientras ella se encontraba fuera, sabía que no podía alejarse mucho pero igual tomó su abrigo y salió.
Camino un rato en el jardín que lucía un poco triste y tenía varios charcos dejados por la lluvia de la madrugada, se acercó a un viejo roble y se sentó allí, necesitaba tanto respirar, pensar, su idea no era discutir con Darcy, pero ella era fuerte y no le agradaba que la trataran como una niña a la que debían cuidar siempre, sabía que la sobreprotección de su marido era solo por amor, pero eso la hacía sentir débil y frágil y no le gustaba, ella estaba preparada para hacer frente a la sociedad, sin embargo iba a escuchar el consejo de Eleonor, ella tenía sabiduría y era evidente que sus años le habían enseñado como lidiar con la sociedad, por lo que sentía que tenía la razón, Lizzie no temía de la sociedad, pero tampoco quería ser desafiante, sabía que muchas de sus relaciones eran frágiles, que había pasado muy poco tiempo en Londres como la esposa de Darcy, y que los negocios de su esposo podían ser perturbados por sus acciones, todo se lo debía a Lady Catherine y a su lengua mordaz, por lo que no podía darse el lujo de darle la razón, ella debía mostrarse a la altura, quería ser un orgullo para su marido, no una carga o una vergüenza.
Le preocupaban las cosas que podrían hacer sus hermanas menores, ya Lydia por si misma había hecho demasiado, y solo gracias a la influencia de Darcy habían podido solventar esa situación, confiaba en Mary siempre había sido prudente y ahora estaba prometida a el joven Boucher, por lo que no significaba ningún peligro, más no podía pensar lo mismo de Kitty, había mejorado mucho su comportamiento sí, pero era tan impulsiva como solía serlo Lydia, decidió entonces que Catherine regresaría a Longbourn por un tiempo, era lo mejor, sino insistiría en que fuera a estudiar era una idea que venía contemplando desde hace un tiempo y sabia que contaría con la aceptación de su padre, ella podían hacerse cargo del pagó de los estudios y con un año sería suficiente para que Kitty, perfeccionara por lo menos la música ya que había mejorado notablemente con la influencia de Georgiana.
Darcy en su despacho, se dedico al trabajo para despejar su mente, y luego se dispuso a escribir a su primo Fitzwilliam para enviarle los tickets de la obra, sin embargo al ir a enviar la nota recordó que no tenía los mismos, por lo que fue en busca de Elizabeth para que se los entregará, pues supuso que ella los había recogido del suelo una vez que él se marchó al despacho, al preguntar por ella los empleados le indicaron que había salido a caminar, a Darcy no le quedo de otra que esperar, tomo un libro para distraerse un rato y luego pensó en que era un día muy frío para salir, verdaderamente Elizabeth debía de estar molesta para salir bajo esas condiciones, observó un rato por la ventana y vio la lluvia que empezó a caer, por lo que bajo apresuradamente y decidió ir por ella, tomo su abrigo y salió de la casa en dirección a los jardines que eran bastante grandes, trato de recordar los lugares que a ella más le llamaban la atención pero no la hayo en ninguno de ellos, ya la lluvia había mojado gran parte de su abrigo, y por un momento pensó en que quizás había salido de la casa, pero a donde podía haber ido, al ver que la lluvia se intensificaba y notando que ya empezaba a mojarse decidió buscar resguardo en una pequeña edificación que estaba cerca.
Las gotas eran cada vez mayores y Elizabeth estaba sentada en un pequeño taburete de la edificación en la que se resguardaba por la lluvia, decidió quedarse allí de lo contrario se mojaría demasiado en su regreso a casa, escucho una persona que corría cada vez más cerca y esto la asusto un poco, la puerta de la pequeña edificación se abrió para develar a su esposo empapado por la lluvia. –Darcy- dijo un poco asombrada
-Elizabeth, vine en su búsqueda, me preocupo su partida en este clima-
Ella con una sonrisa le dijo – Te has tomado mucha molestia, ahora es por usted por quien hay que preocuparse, mírese nada más-
El consciente que estaba todo mojado sonrió al momento que se quitaba el ahora pesado y mojado abrigo, que ya no le servía de mucho, ella se acerco para ayudarlo y luego le dijo- Deberías de colocarte mi abrigo, usted puede enfermarse esta muy mojado y hay mucho frío-
-No es necesario- replico él
-Por favor no te hagas el fuerte, de verdad puedes enfermar- dijo quitándose el abrigo y colocándolo sobre su amplia espalda, el pasar sus manos sobre la cabeza de Darcy para colocar el abrigo, hizo que lo estrechara con su cuerpo y quedara a tan solo unos centímetros de su cara, Darcy no pudo evitar tocarle entre tanta cercanía y suavemente enlazo las manos por su cintura, luego mirando sus labios con una voz ronca que develaba su creciente deseo le dijo – Existen otras formas de calentar el cuerpo Señora Darcy-
Ella lo miró y le dijo – Se que mi abrigo le queda pequeño señor, sin embargo no se que más pueda hacer por usted- dijo reposando sus brazos en su pecho
-Puede hacer mucho más de lo que cree señora- dijo bajando su cara para besarla cálidamente, el beso poco a poco se fue transformando en uno más apasionado y las manos de Darcy empezaron a pasearse por su derrier, para luego ir buscando como desatar el corsé de su vestido – Cariño no creo que sea el lugar adecuado para esto- susurro Lizzie, él la miró y se detuvo un poco para luego preguntarle –Sí usted no lo desea no lo será-
-No es eso- contestó ella tocando su pecho – es el lugar-; él miró el lugar rápidamente pero con cierto detenimiento, era una bodega de almacenamiento él lo sabía, había un poco de suciedad y comprendió a lo que ella se refería, pero recordó que había un pequeño deposito donde se guardaban las telas de los toldos del jardín, la soltó y se dirigió hasta allí, ella solo lo miraba sin comprender que hacía, él tendió varias telas y luego se volteó y le dijo – Todo lugar es bueno- ella sonrió al ver que se acercaba nuevamente y entre besos la acerco hacía la tela que estaba colocada improvisadamente en el piso, continuo besándola a tiempo que soltaba su vestido, suavemente este fue cediendo para dejar expuesto su pecho al cual se dedico inmediatamente a atender, mientras él la besaba y acariciaba ella entre suspiros le ayudaba a sacar sus ropas que estaban ciertamente muy húmedas, ya una vez sin nada ella se dedico a regresar las atenciones que él le había prestado.
Sus atenciones mutuas les hicieron estar muy entrados en calor, por los que sus caricias aumentaron también y rápidamente ella olvido sus limitaciones sobre el lugar, su mente no podía pensar en nada más que no fuera el placer que él le proporcionaba, recorría su cuerpo centímetro por centímetro, dando especial atención a los lugares que a ella más le agradaban, él la tomo con mucha pasión, tanto o más que aquella tarde en la biblioteca, esa forma de amarla en el fondo a ella le agradaba, sentía que él la poseía, que era un hombre fuerte, que la dominaba, le gustaba la forma en que él necesitaba de ella, que la hacía suya.
Exhausto reposo su cuerpo sobre ella y consciente que se había desbordado en comparación con ocasiones anteriores, temió que ella pudiera sentirse mal por ello, no había emitido queja alguna y realmente sus gemidos y expresiones casi le aseguraban que para ella también había sido muy placentero, pero podía estarlo callando para no hacerlo sentir mal con su incomodidad o peor aún podía haberlo fingido, eso era algo común en la sociedad se acostumbraba a las mujeres a solo complacer a sus maridos, sin pensar en ellas mismas, él no quería que su relación fuera así y el reciente interés de su esposa de cumplir con los preceptos sociales no sabía cuanto podía estar afectando su personalidad, resumiendo sus pensamientos y con la respiración un poco más calmada, le dijo mirándole a los ojos – Liz, perdone usted si he sido un poco grotesco en mi tratamiento de usted en estos momentos, reconozco que he sido bastante impulsivo, si usted se ha sentido incomoda, por favor hágamelo saber-
Ella arqueó una ceja ante su declaración y luego sonriéndole le digo- No tengo nada que disculparte mi amor- trato de asegurarle con un beso que estaba completamente a gusto, sin embargo Darcy un poco terco insistió
-Realmente te sientes a gusto querida? No quiero que usted…-se detuvo buscando las palabras adecuadas-… Haga o diga algo que no siente o existe, solo para que yo esté a gusto-
Ella observando su turbación, supero la vergüenza que podía sentir por la declaración que iba a realizar, pero a fin de cuentas el era su marido y quien sino él para hablar abiertamente de ello – Will, te aseguro que te aseguro que todo lo que hemos vivido en estos momentos, ha sido una experiencia nueva desde que estamos juntos y me ha proporcionado tanto placer como a ti –
El aliviado sonrío y no le fue extraño que ella le hablara así, sabía que ella era una mujer audaz que emitía sus opiniones claramente y eso le agradaba, era quizás una de las cualidades que más le gustaban de su esposa – Te amo mi preciosa Liz- le susurro
-Yo también te amo Will- le respondió ella, como la lluvia no había cesado en su totalidad afuera, se quedaron allí mimándose un rato más. Pasaron ciertamente un buen rato en esa edificación, la obra de teatro quedo totalmente fuera de sus mentes, así como las preocupaciones y pensamientos que cada uno tenía, el frío que les parecía tan reacio fue olvidado también, solo había cabida para cosas agradables y placenteras.
