Mis disculpas a tod s por la ausencia, finalmente reestructure un poco la historia y me dispongo a continuarla, espero les guste, por favor emitan sus opiniones


capitulo 25

El evento en casa de los Thynne, fue todo un éxito, coincidieron allí con los Thorton, Maui, Stevenson, Fitzwilliam, entre otras muchas familias respetables, muchas damas de sociedad se mostraron verdaderamente afables con Elizabeth, estas aún cuando conocían a Lady Catherine, y habían escuchado todas las quejas sobre la nueva esposa de su sobrino de primera mano, sabían que podía estar exagerando en sus comentarios sobre la dama, de hecho ahora consideraban que eran totalmente erróneos, además estas no habían escuchado nada sobre el comentario de Aylin y las otras damas realizado en la fiesta Thorton, y si así hubiera sido gozaba de poca credibilidad pues para ellas esta señorita Rumsfeld tenía un comportamiento demasiado desmedido en sociedad; por ende varias de estas damas consideraron que Darcy había realizado una muy buena elección de esposa.

Georgiana lejos de coincidir con George Clapton como era su anhelo, encontró a Ludwing Hayes el joven con quien había conversado y bailado amenamente en la fiesta Thorton, observo que era verdaderamente atento con ella, y se permitió detallarlo un poco más, era un joven muy elegante y locuaz, de cabellos castaños, alto y de tez clara, con ojos almendrados, era bastante diferente a George que poseía cabellos negros, con ojos verdes, y era de una tez un poco más oscura, igualmente alto y pero menos elegante. Al ver que los comparaba sonrío al darse cuenta que no podía preferir a ninguno, pues ambos eran apuestos e inteligentes, de buenas familias y muy atentos, claro más conocía a George pero algo llamaba su atención hacia Ludwing.

La necesidad de hablar con alguien incito a Georgiana a preguntar si podría visitar a los Bingley esa tarde, luego que asistieran a los compromisos dominicales, como Elizabeth y Darcy no se opusieron, y los Bingley tampoco, luego de culminados los servicios Georgiana se fue a la casa Bingley, donde evidentemente converso a plenitud con Catherine sobre los jóvenes, sin embargo noto que esta se mostro un poco recelosa porque su situación era bastante diferente mientras Georgiana era atendida por dos jóvenes, ella ni siquiera había recibido una carta de Christopher, lo que la tenía evidentemente decepcionada, Georgiana al notar esto sugirió que podrían tomar el té en la casa Darcy e invitar a todos los jóvenes, así podrían compartir mejor con ellos, esta idea por supuesto dio alas a la imaginación de Kitty, quien empezó a planear como iría vestida y demás.

El día transcurría tranquilo para todas las Bennet y sus respectivas familias, Jane había recibido con mucha alegría a Georgiana en su visita y sabía que le haría bien a Catherine, María había partido a casa de los Gardiner luego de los servicios pues su madre insistía en discutir unos detalles de la boda. Lizzie y Darcy disfrutaban en casa de su hijo y conversaban amenamente sobre los hechos recientes y sobre el evento de navidad.

La emoción en cuanto a la organización del almuerzo de navidad tenia a Elizabeth como una niña con juguete nuevo, aún cuando era un evento más familiar la organización real recaía solo en ella, no estaba su madre como en Longbourn que entre sus nervios elegía lo que le parecía o lo que la moda decía, ahora la elección de los decorados, la comida, los vinos, los regalos, y sobre todo los invitados eran su responsabilidad, todo era importante ya que su esposo tenía una familia exigente y sus conocidos también lo eran, debía elegir cuales agregar para el bien de su familia, tanto económicamente como emocionalmente, pensaba tanto en Georgiana como en Catherine, ilusionadas y jóvenes, esperando candidatos para el matrimonio, Mary ya no era una preocupación estaba comprometida; así mismo pensaba en la tolerancia que podían tener los conocidos de Darcy con sus familiares, ciertamente no todos eran como Caroline pero tampoco eran tan afables como Lady Eleonor.

Pensando en lo decorados miraba la sala más amplia de su casa cuando su esposo la saco de sus pensamientos. –Estas pensando en rediseñar el salón querida- le dijo al tiempo que le abrazaba

-No cariño, solo pienso en que colores se verían mejor en él- respondió a tiempo que se acomodaba en su pecho.

-Y de que colores estamos hablando Lizzie-

Volteándose hacia su marido con una sonrisa pregunto – Desde cuando es un fuerte la decoración cariño?-

-Nunca ha sido una debilidad amor mío! – arqueando la ceja le respondió

Retándole le indico –Bueno! ilumíname entonces: fondo blanco con lazos rojos y moños dorados o fondo celeste con azul rey y plateado?-

-Realmente sugiero fondo blanco con azul rey y plateado, todos tradicionalmente usan rojo y dorado, pero mucho azul es muy masculino, así que no estarás ni muy tradicional ni demasiado a la moda.- dijo él con satisfacción evidente.

Un poco sorprendida ella contesto - Para no realizar fiestas y comidas en Pemberly, eres bastante asertivo, quien podría decirlo eres una caja de sorpresas querido-

Con una sonrisa y evidente picardía le dijo – Ciertamente puedo sorprenderte mucho más en otras materias querida mía - sin poder ella responder la beso suave pero sugerentemente y estrechándola contra su cuerpo le susurro – te gustaría que subiéramos-

No tuvo que sugerirlo dos veces Elizabeth obedientemente subió con él y apenas cerrada la puerta de su habitación se dejo atender amenamente por su apasionado esposo, el cual ciertamente una vez más acababa sorprendiéndole, no por la mesa de su despacho privado, ni por la cama improvisada del depósito, lugares poco comunes, si por la destreza con que sus manos y sus labios le proporcionaban gran placer, al escuchar sus gemidos como dulce cantar, le llenaba de atenciones que solo hacían aumentar su éxtasis, cuando noto que estaba por alcanzar la cúspide la volteo suavemente y trajo hacia el su derrier, tomándole en una nueva posición, que le permitía atenderle mejor, juntos culminaron y exhaustos se acomodaron en la cama para entre sus brazos quedarse dormidos plácidamente…

Con un clima bastante frío, James despertó a Lizzie con su llanto, no quería que Abbie lo acunara ni lo alimentara, por lo que Lizzie abandono la cama donde dormía con Darcy y se fue a la otra habitación para atender al bebe. Ya entrada la mañana se reunió con su esposo en el comedor quien aprovechando su ausencia leía el periódico en la mesa, amenamente le saludo – Buen día Sr. Darcy!-

-Buenos días cariño- le sonrió a tiempo que doblaba el periódico y se levantaba para darle un pequeño beso, sabía que a su esposa le desagradaba esa costumbre de leer en la mesa.

Al ver que no se encontraba Georgiana, le extraño y comento – Y Georgiana todavía duerme? - a tiempo que tomaba lugar en la mesa para desayunar con su esposo.

-Ciertamente es todo lo contrario, tomo un desayuno rápido y se excuso, según irá a la librería con tu hermana- dijo con tranquilidad suponiendo que Lizzy sabía del recorrido

Lizzy no pudo evitar extrañarse, y aun cuando trato de hacerlo notorio su esposo notó su inquietud, ella audazmente pregunto – Y ya han partido? Me gustaría encomendarles algo! – realmente lo que quería era evitar alguna estupidez sugerida por su hermana Kitty

-Creo que no, a menos que hayan ido caminando – sugirió Darcy que disimuladamente la observaba.

-Si me disculpas cariño, veré si puedo alcanzarles- Sin esperar respuesta Lizzy se levanto, dejando un desayuno servido y un esposo un tanto inquieto; -Que estará tramando Kitty? En la librería desde cuandó? Nunca le ha gustado leer realmente, y Georgiana nunca compra libros que yo recuerde, definitivamente ese no es su destino- se decía para sí misma Elizabeth, se topo con Georgiana en las escaleras, la cual se sonrojo furiosamente al verla y no atino a decirle nada – Buen día Georgi! De salida? – le dijo con una sonrisa leve

-Elizabeth! – dijo sin mirarle

Sin contestar Lizzie borro su sonrisa esperando una respuesta y trato de ser dulce pero firme con su hermana en ley

Georgiana al saber que estaba siendo interpelada con una voz muy suave y algo temerosa contesto – Catherine me espera para ir por unos libros –

-Sí y cuando los encargaron?- dijo Lizzie invitándola a seguir para encontrarse con su hermana

Georgiana realmente no sabía mentir y no respondió nada, pero camino a su lado. Lizzie al ver su silencio continuó – Puedes confiar en mí querida Georgi, sé que no vas a donde dices, aún cuando te gusta la lectura no sueles comprar libros y mi hermana no es aficionada a ella –

-Es una excusa pero solo íbamos de paseo, no es nada malo- dijo Georgiana a tiempo que estrechaba sus manos, al ver que Lizzie no parecía resuelta a abandonarla

Catherine se desespero al ver que Georgiana tardaba, pero menuda sorpresa tuvo cuando esta apareció acompañada de Elizabeth – Nooooo!, era tan sencillo! como no pudo escaparse- dijo para sí a tiempo que miraba a las damas que llegaron al hall de la casa donde esperaba

-Kitty que temprano te has levantado - dijo Elizabeth saludando a su hermana que trataba de ocultar su indisposición y miraba a Georgiana con reproche.

-Hola Lizzie- dijo con exasperación Kitty y una fingida sonrisa

Elizabeth la detallo lucia bastante arreglada, al igual que Georgiana, sin rodeos se dirigió a ambas – Entonces, hacia donde se dirigían? -

Georgiana miro a Kitty suplicante, pero está lejos de acercarse a lo acordado, decidió retar a Elizabeth - Solo se trata de un paseo por la ciudad con unos amigos, cual es el problema Lizzie? –

Los ojos de Georgiana se agrandaron y el rubor alcanzo su máximo, Elizabeth reprocho con su mirada a Catherine y con evidente molestia le recrimino – Dos señoritas simplemente no pueden andar por allí con unos amigos y menos sin notificar al respecto –

Cruzándose de brazos Kitty replico - Íbamos a Meryton sin mucho protocolo o ya no lo recuerdas –

-Esta es la capital Kitty, y nunca íbamos solas - le censuro Lizzie

-No nos dejaras ir?- replico

Georgiana casi rompía a llorar delante de las Bennet, y su hermana en ley término diciendo – No debería realmente, pero solo irán si yo voy con ustedes –

-Lizzie por Dios¡- agitando sus manos se quejo Kitty

-No estoy negociando Kitty – Firmemente dijo Elizabeth

-No tiene sentido entonces – dijo a tiempo que se daba la espalda

-Podemos ir con Lizzie- dijo inocentemente Georgiana a tiempo que se acercaba a Kitty, agitando la cabeza hacia los lados se negó Kitty

-Creo que entonces deberían subir y dedicarse a hacer otras actividades, te sugiero no mas inventos Kitty, hablamos luego – sentencio Elizabeth y se retiro del lugar

Las jóvenes impotentes no les quedo de otra que volver a la habitación de Georgiana donde Kitty, se quejaba por la intromisión de su hermana y reclamaba a Georgiana la falta de destreza, sin mucho que decir, Georgiana pregunto a una muy enojada Kitty – Porque no podíamos ir con Lizzie?-

-Porque crees?- contesto burlonamente

-Solo íbamos de paseo- dijo Georgiana

-No es igual, tú lo sabes, un enamorado no se comporta igual bajo los ojos de un vigilante-

Georgiana recordó su desamor con Wickman, ciertamente su acompañante estaba casi ausente – Apenas y pueden hablarte, ni siquiera puedes mirarlos libremente y menos acercarte – continúo Kitty, Georgiana la invadió la culpa ella no lo veía así como Catherine, aún cuando anhelaba poder compartir más con George pero no estaba preparada para permitirle tanta cercanía tal como detallaba su acompañante.

Elizabeth molesta apenas consumió algo antes de dedicarse a atender a James, al terminar lo coloco en el coche y se fue hasta el jardín de invierno y desde allí decidió escribir a Jane y Mary, las invitaría a tomar el té, pensó un momento en invitar a Lydia, pero dudo cuán bien podía hacer la visita a Kitty, sin embargo decidió hacerlo, pero pidió a Mary y Jane colocar especial atención a sus hermanas menores, estaba intentando con ello aplacar un poco a Catherine y ver cuál era la situación real de Lydia, las últimas reuniones le habían preocupado en relación a la situación de esta y su alegría domestica, aún cuando sabía que no era su responsabilidad sabía que si no intervenía poco harían sus padres, poco hicieron en el pasado y hoy que eran más mayores poco o nada serían sus acciones para corregir las menores Bennet.

Llego la tarde y con ella cada una de las hermanas Bennet a la casa Darcy, se unió a ellas una muy tímida Georgiana que apenas y se dedico a hablar un poco con Jane, prevaleció primero la excusa de la cena de Navidad y las últimas tendencias, los comentarios mordaces de Lydia sobre lo que podía comprar Elizabeth y ella no… sin embargo poco a poco la conversación varió y cayó en la próxima boda, para acercarse a la vida matrimonial

Desinhibida Lydia expreso bastante presuntuosa – Ojala logres encontrar no solo sustento sino un buen amante, como mi esposo – le indico a Mary

-Lydia!- dijo un tanto apenada Jane

-Vamos Jane, tú sabes muy bien que eso muy importante no tenemos la libertad que ellos se dan para poder encontrar placer en otro lugar- dijo sin pena alguna

Elizabeth y Mary casi momentáneamente censuraron el comentario de su hermana, ella solo se carcajeo para luego dirigirse a Kitty –Es cierto, el dinero es importante pero eso también - a tiempo que le picaba el ojo.

Mary no pudo contenerse por el evidente descaro de su hermana y le dijo – Es notorio que poco entiendes de una relación matrimonial, los deberes con los hijos y el bienestar familiar son superiores al placer individual –

Lydia como siempre poco atenta a las correcciones actuó como si nada y empezó a interrogar a Kitty sobre sus actuales pretendientes, aprovechando la distancia que existía de momento entre esta y Georgiana, Jane sin entrometerse mucho trato de prestar atención a lo que decían, mientras Mary se dedico a hablar de música con Georgiana, Elizabeth cautelosa al igual que Jane prestaba especial atención a Kitty y Lydia, lograron ver que Kitty pensaba en tratar de conquistar a Christopher y Lydia intentaría ver cómo le ayudaba, sin embargo hizo mucho énfasis en que no prometía una gran fortuna, pues o eran muy tacaños o realmente no estaban en una buena época, pues aun cuando había lujo en la casa Rumsfeld, no era tanto como aparentaban, sentencio entre todas las cosas que dijo; no falto el énfasis en la necesidad de Lydia porque sus hermanas mayores le beneficiaran de alguna manera, era notorio que no estaba bien en New Castle y para ella la única salida era que sus hermanas le ayudaran.