Capitulo 26
Nada más apropiado para agradar a una dama que una hermosa joya, el valor en este caso superaba lo económico era algo sentimental, tenía que ser algo apropiado para ella, algo romántico, elegante y hermoso, en su primer aniversario él le obsequio un libro, recordaba claramente la emoción de ella al verlo, era una novela de una escritora francesa, cuya letra era poco aceptada en la sociedad inglesa por su aguda forma de escribir, romántica si pero muy apasionada para los tiempos, pero así era ella de gustos poco comunes, empezando por su propio compañero, al cual no le importaba lo que costaba encontrar algunas cosas poco comunes, ni el valor que estas podían tener, y hoy en día poco le importaba la cara de asombro o cierta vergüenza que ponían aquellos a quien le encargaba dichos regalos, nada importaba mientras él pudiera agradarla y complacerla, ganar una hermosa sonrisa y ver sus ojos brillando de emoción y felicidad, eso superaba todo.
Esta vez mientras caminaba hacia la joyería se sentía inquieto, no eran pendientes para su hermana, o un collar de lujo, era algo especial para su amada esposa, quería ver nuevamente la emoción irradiando de sus hermosos ojos, indudablemente el diseño debía de ser único y que resaltara más su belleza, que le hiciera ver glamorosa y magnifica, debía ser perfecto.
-Bienvenido Sr. Darcy- entusiasmado dijo el joyero al ver al caballero alto y bien parecido entrar a su tienda, al tiempo que se acercaba para atenderle en persona, era uno de sus clientes poco frecuentes pero muy valioso.
-Buen dia Sr. Miller- contesto formalmente
-Espero se encuentre muy bien su hermana y su familia-
-Todos Bien gracias – dijo con aplomo, siempre había sido un hombre de pocas palabras con los demás, y no entraba en detalle a pesar de la insistencia de algunas personas.
-Supongo viene a encargar algunos regalos de navidad – continuo el joyero a medida que le abria paso hacia las mejores colecciones, mientras las damas que se encontraban en el lugar no perdían un solo detalle del caballero
-Ciertamente- contesto consciente de los muchos ojos que le observaban
-Algo especifico?- pregunto el joyero
-Algo único en realidad- dijo bajando un poco la voz
-Permíteme mostrarle entonces – le invito a pasar a otra pequeña sala lejos de los ojos de las damas que agudizaban para seguir detalle de lo que llevaría, además lo que iba a mostrarle dada la personalidad del caballero y lo solicitado era bastante reservado, una vez instalados el joyero empezó a buscar en los estantes, – Puedes elegir cualquier diseño para estas preciosas pues son únicas – dijo a tiempo que abría una caja aterciopelada que guardaba en su interior un par de diamantes rosados, una esmeralda y un rubí- Al verlas Darcy supo indudablemente que cualquiera de ellas era bastante costosa, pero no importaba, nada podía valorar todo la devoción que el sentía por su amada, el joyero continuo mientras las observaba – estas son traídas de Africa, esta otra es de Suramérica mientras que esta es de Oriente-
Eclipsado por el color que recordaba a los ojos de su amada con una pequeña sonrisa señalo – La esmeralda Sr. Miller-
-Excelente elección Sr. Darcy, es sin duda una piedra preciosa maravillosa, muy requerida por reyes y no solo representa la belleza sino que según la historia de sus indígenas es símbolo del amor y la eternidad- los pensamientos de Darcy se fueron a su hermosa esposa mientras el joyero hablaba y no pudo evitar sonreír, - En que prenda se ha de colocar señor, un collar, un brazalete, un broche o un anillo?
-Un sencillo y elegante collar considero lucirá muy bien-
-Muy bien prefiere algo ajustado al cuello o algo más suelto, en combinación con plata le sugeriría, para que se vea mucho más elegante- el joyero conocía sus gustos
-No muy justo y plata está bien- contesto
-Alguna figura en especial?- Darcy negó con la cabeza, -Entonces permítame mostrarle estos bocetos- Darcy observaba los diseños unos muy elaborados y entretejidos, mientras otros más delicados, finalmente el se decidió por una cadena de tejido sencillo y el diseño delicado floral para colocar la esmeralda, satisfecho termino de acordar los detalles para la entrega la retiraría el 22, tiempo suficiente ya que su aniversario era el 27 de Diciembre, realizo un deposito para empezar el trabajo, y luego salió dirigido hacia el despacho de su abogado para discutir las nuevas inversiones y la continuidad de la explotación minera en América.
Oh pero que hermoso ejemplar, nada más oportuno para mejorarme el día, pensó la dama cruzando la calle para saludarle, igualmente se arreglaba rápidamente para estar lo mas agradable posible a los ojos del caballero… -Que grata sorpresa , Sr. Darcy-
Levantando suavemente la mirada y deteniendo un poco su paso observo la mujer que le hablaba – Srta. Rumsfeld – dijo a tiempo que le ofrecía una pequeña reverencia, sin dejar de notar los ojos almendrados que lo miraban intensamente y el ligero movimiento de la dama para hacer notar mejor su figura.
-Muy bien y puedes llamarme Aylin querido - dijo a tiempo que le tomaba el brazo sin ser invitada, Darcy no pudo evitar tensarse y solo por no parecer descortés no le aparto de inmediato – Y hacia donde te diriges – dijo ofreciéndole una sonrisa
- Cosas de trabajo- dijo tratando de limitar el encuentro y pensando en cómo librarse de la mujer, porque para él no era una dama
- No es bueno tampoco trabajar tanto a veces hay que relajarse un poco- dijo tomándose un bucle castaño y mirándolo sugestivamente, esto realmente perturbo a Darcy era el colmo del descaro, que se supone estaba sugiriendo
-Caminemos un poco yo solo iba a ver las nuevas telas que llegaron, comentan que son preciosas, debería sugerirle a su hermana venga a verlas, las chicas siempre debemos estar actualizadas – dijo pomposa y sonriente
-Disculpe usted pero tengo algo de prisa señorita- dijo ya sin soportar un minuto más, y sacando de si con muy poca delicadeza el brazo de la dama
-Darcy!- dijo ella fingiendo ofensa, al ver que buscaba el distanciamiento
El solo respondió con una reverencia y procuro distanciarse de la mujer, ella solo suspiro, para continuar luego caminando con una sonrisa plena, fue breve su interlocución con el hombre pero estaba segura que cada detalle fue notado por el mismo, y segura que su belleza haría mella en el muy pronto, se sintió triunfal.
Caminando con cierto acelero Darcy ni siquiera quería dedicar un pensamiento a la mujer con que había tropezado, en realidad tenia cosas mejores en que pensar, pero no pudo, pensar en el descaro con que ella coqueteaba con él, estaba consciente que era un hombre casado y era feliz, entonces que pretendía, ciertamente otras damas en algún momento coquetearon un poco pero esta no tenia reparo alguno y era verdaderamente insistente. Finalmente llego a que su abogado, era importante discutir las inversiones, tenía que definir si debía viajar o no, porque de ser así debía planteárselo a Elizabeth, pues no era un viaje fácil ni una negociación cualquiera.
Las fechas decembrinas traían consigo el comercio, telas, frutos, animales y demas, ciertamente el invierno era fuerte por eso los comerciantes foráneos eran de corta estancia, Elizabeth estaba muy animada a ir a ver las mascotas siempre le habían agradado, ese día Georgiana se había levantado indispuesta por lo que decidió ir sin ella, tal cual niña camino hacia el lugar sin hacer reparo en el entorno, se detuvo unos minutos para encargar parte de las carnes que deseaba en el almuerzo de navidad, además pidió unas fiambres y quesos. Por fin llego al lugar y ciertamente había mucha gente, sonrió para adentrarse al lugar esta vez no iba con su padre y podía adquirir lo que se antojara.
No solo ella era la ilusionada con tal actividad el pequeño Jhon con su dulce voz revoloteaba sobre sus todavía dormidos padres- Mamá, mamá levántate llegaremos tarde…mamá-
-uhmmm… no me siento bien…- respondió quejumbrosa Lydia
-Pero mamá tu dijiste que iríamos- se quejo el niño – yo quiero ir…. – empezó a lloriquear
-No llores me duele la cabeza… George llévalo tú- dijo Lydia
-No estoy de humor- respondió Wickham, mientras el niño sollozaba
-realmente me siento mal….ya basta Jhon¡ iras con tu padre¡- dijo mientras se envolvía nuevamente en la frazada
-Papa por favor…- entre llantos continuaba
-Está bien, ve a alistarte- culmino George, el niño salió velozmente a terminar de arreglarse y George dejo a Lydia dormida para ir a tomar un veloz desayuno y prepararse para un largo día de padre-hijo.
Era típico que el mercado se volviera mas y mas pequeño para la cantidad de comerciantes que aprovechaban esas fechas, como era lógico no solo era lo común para llenar las dispensas lo que había ofertaban sino que la variedad de artículos de diversa índoles juguetes, adornos, telas entre otros llegaban al mercado para comercializarse, abundaban telas indias, pero la novedad para esta fecha eran las mascotas muchas de ellas exóticas se empezarían a comercializar hoy, por ello cualquiera si quería llevar la mejor debería asistir hoy al inicio de las jornadas.
Grandes y chicos, damas y caballeros, muchos de ellos de la clase alta y algunos de clase media caminaban para hacerse paso ante el callejón donde varios grupos de mercaderes acomodaban las jaulas, el canturrear inconfundible de las aves abundaba y llenaba el lugar, finalmente un hombre bastante alto de rasgos extranjeros se levanto sobre el grupo de personas e indico, -Aves a la derecha cuadrúpedos se encuentran hacia la izquierda, primates al frente y detrás de estos al final en la tienda se encuentran los reptiles, Se les recuerda como siempre prohibido tocar los animales o alimentarlos, no se acerque más de lo debido ni los moleste si le interesa pregunte por el precio a los encargados, sean Bienvenidos todos-
Corriendo salió el chiquillo cuando vio al hombre izado dando las instrucciones, sin escuchar a su padre que exigía se detuviera, era demasiada la emoción y mucha la curiosidad para detenerse, en plena carrera vislumbro una imagen conocida y observando que esta se encontraba cerca de la entrada a todo pulmón grito el pequeño- Tía Lizzie, Tía Lizzie-
Al escuchar su nombre se detuvo entre el grupo de personas que le acompañaban Elizabeth giro buscando la voz que le llamaba, y entre sus faldas se enredo bruscamente el pequeño Jhon que luchaba por alcanzarle entre las personas. Lizzie lo ayudo a componerse y le dijo un poco sorprendida – Jhon donde están tus padres, no puedes andar solo por allí-
El pequeño la miro y solo sonrió, rápidamente se apeno y solo murmuro – Déjame entrar contigo- mirándola con unos ojos llenos de ilusión y suplica, ella le sonrió pero no tuvo tiempo de responder cuando escucho a Wickham llamando al niño, por lo que tomando al niño de la mano indico a su acompañante – Ubique al Sr. Wickham por favor estaremos por los cuadrúpedos- siguió adelante con la doncella y el niño tomado de su mano
Fascinado iba el pequeño al iniciar por primera vez la exhibición de animales en venta, con una sonrisa Elizabeth se dio paso para recordar…Extravagante así fue calificado por su madre la osadía de su padre de llevar a sus dos pequeñas niñas a la exhibición de animales que desde hace mucho no llegaba a Meryton, fácilmente pudo recordar al padre hablándole –Mis pequeñas no tocar nada de lo que ven pero preguntar todo lo que quieran – su padre les advertía pero nunca de mala gana sino siempre con una sonrisa detrás de sus palabras, Jane se intrigo mucho al ver los lobeznos, pero se mostro encantada al ver las aves de hecho quería un pequeño petirrojo para sí, pero el padre no la consintió para el momento, Elizabeth se mostraba interesada en los cuadrúpedos habían hermosos felinos, el que capto su atención fue un Manx con ojos rallados y pelaje claro, que jugueteaba con una pequeña bola de lana, a pesar de la advertencia paterna Lizzie no pudo contener tocar al hermoso gato, sin embargo no alcanzo a hacerlo pues el felino brinco hacia el otro lugar y justo su padre tomo su mano y recordó -ver y preguntar Lizzie solo eso-
Sonriendo Lizzie contesto- Puede venir con nosotros?-
-Te fijaste que no tiene cola Lizzie?- respondió el padre
-Por favor papa- insistió ella
-No creo que se conforme con comer solo pequeños ratones y hay demasiadas niñas en casa para este pobre animalito- contesto Bennet y acaricio la cabeza de su hija
Lizzie fue insistir pero su padre ágilmente contesto- Fíjate que no hay 4 gatos mas para tus hermanas y a Jane no le agradan lo que resultaría un conflicto si llevamos también el pitirrojo, no es posible en esta oportunidad queridas mías-
Lizzie miro los gatos a su vez que reflexionaba que en aquel momento era un verdadero lujo llevar esa cantidad de mascotas a casa, su padre había sido tan prudente, no las hizo sentir menos económicamente pues con un juego de palabras las convenció que era mejor no llevarlos por el bien de toda la casa y de ellos mismos, observo a Jhon que estaba fascinado con un persa blanco que le ronroneaba.- Te gusta Jhon-
El asintió pero contesto a su vez – Pero no se irá a mi casa –
Lizzie comprendió que Jhon estaba siendo privado de muchas cosas por sus padres la mirada de nostalgia en su rostro era notoria, se entristeció por el no debía sentirse menos pero que podía transmitirle a este pequeño sus padres Lydia vivía en su propia fantasía y Wickham que decir de él…
-No volver a correr de mi lado nunca más- Escucho la voz cortante de su cuñado que se dirigía a Jhon y la saco de sus pensamientos giro su cabeza y suavemente contesto en reverencia – Sr. Wickham, espero se encuentre bien y sepa entender los actos de Jhon- miro directamente en la mano que sometía al pequeño con muestra de reprobación.
-Sra. Darcy…. no se ha de justificar- Su elocuencia estaba perdida por lo que prefería retirarse y no discutir con ella
-Vamos Wickham, que no es tan malo el solo corrió hacia mi yo soy su tía- le dijo con una sonrisa buscando justificar al pequeño
Wickham negó con la cabeza y coloco las manos en el bolsillo, -No inventar más Jhon- el pequeño solo asintió y miro por última vez al gato para colocarse al lado de su padre y caminar a su paso.
Elizabeth que prefería seguir su recorrido como inicio, y sin tener interés por compartir con su cuñado en consideración al pequeño ofreció – muy bien superemos esto y sigamos todos juntos el recorrido –
-Que así sea – respondió Wickham, que respiro pesadamente, precisamente encontrarse con su cuñada no hizo más que recordarle la tarde anterior, donde la voz estrepitosa de Lydia le reclamaba.
-Hasta cuando andarás con esa actitud?- le recriminaba
Wickham ya no soportaba la insistente necedad de su esposa, - ya basta Lydia- contestó él
-Sí ya basta, tienes varios días con una actitud sombría, ya casi ni hablas¡, que es lo que te sucede?, no paras de discutir con Evens¡ porque es que pelean tanto?- exigía Lydia una vez más
Por un momento tuvo la intención de desahogarse, pero ella era tan imprudente que lo mejor definitivamente era callar, ella no sabría manejar esa información, y realmente el ya no sabía que debía hacer con ella, sus pensamientos fueron interrumpidos una vez más.
-Te advierto que no pienso volver a casa en estos momentos, así debes de cambiar tu comportamiento, deberíamos irnos a casa de alguna de mis hermanas-
continuo Lydia
-Podrías dejarme en paz mujer- le dijo George irritado-
-Eso es todo lo que pides? No piensas en las consecuencias de tus acciones… no he logrado que mi familia acepte que nos quedemos cerca y te ayuden, es que acaso quieres irte a servir en el otro continente? y dejarme así nada más¡… yo no quiero volver a New Castle y mucho menos sola,…. no estás actuando conforme a los planes que traíamos¡, en vez de mantener tu amistad con Evens la deterioras cada día, a dónde iremos con esto¡, Elizabeth no nos aceptara en su casa, en casa de mi tía ha ya muchas personas, la única opción es Jane, pero no deberíamos agotar esa opción hasta asegurar que nos ayudaran para quedarnos, por lo menos en Longbourn, y odiaría volver allí¡…-
Mientras Lydia hablaba sin parar, los pensamientos de George iban y venían que era lo más conveniente, que debía de hacer, podría tener una salida triunfal o su pérdida para siempre, vale más que lo enviaran a América así no estaría envuelto en toda esta situación, su mujer no era de mucha ayuda y ciertamente volver a New Castle no era una opción, habían deudas acumuladas y no contaba con el dinero para cumplirlas, necesitaba despejarse por lo que se levanto y tomo su abrigo para salir, la voz de Lydia era solo un eco al notar que este se marchaba, ya su mente había partido y mecánicamente como en los últimos días se dirigía al bar de mala muerte donde iba a tomarse unos tragos y a ver a otras mujeres.
-Señor bienvenido- dijo la voz de una camarera que lo atendía
El apenas asintió y con su mano señalo al Barman que le sirviera, como iba con frecuencia ya no tenía que pedir el trago ya lo conocían, otra dama se acerco y suavemente le susurro – Hoy si estas decidido cariño – El sonrío pero negó con la cabeza, esa dama había insistido con frecuencia desde que iba al bar, pero el dinero que cargaba era para tomar, no lo gastaría en una mujer, luego no tendría para los tragos, además podía llegar y luego tomar a su mujer que a pesar de todo lo complacía en todo lo que él dijera, no era la mejor amante pero por lo menos no se negaba a sus peticiones, por ende no tenía necesidad de pagar, se dedicaría a lo que vino a tomar unos tragos en silencio, cosa que normalmente no hacía pues le agradaba ser el centro de atención, pero toda con toda esta situación lo único que quería era desaparecer.
Anteriormente había realizado acciones menos nefastas quizás, pero ahora había algo que le impedía continuar con toda esa farsa, el dinero sería mucho si pero algo le indicaba que no debía continuar, estaba decidido a no hacerlo pero no sabía qué rumbo seguir, como la mente no le daba para más decidió atiborrarla de licor, por lo menos así podría no pensar en nada.
Lydia lejos de poder entender a su marido, solo pensaba en como asegurarse en casa de alguno de sus familiares, sabía que su madre era su aliada, que Jane era muy noble, pero las demás no tenían que ofrecer, definitivamente tenía que conversar sobre pasar una temporada en Longbourn, era la salida más inmediata, aunque no la más agradable, regresar no era su deseo, pero en la casa solo estaba María, por lo que para nada sus padres iban a negarse, no le gustaba tener que regresar, ella quería tener su casa y presumir de ella, pero prefería eso a tener que volver a New Castle con un marido que probablemente se iría a América, y una diversidad de acreedores que le esperaban.
Los Wickhams siempre habían excedido sus gastos, nunca aprendieron a administrar lo que ganaba George en el ejercito, recurrentemente tenían que solicitar ayuda de alguno de sus familiares y habían vendido varias veces su casa, de hecho esta ultima la tenían en arriendo es decir ya no tenían casi recursos realmente, pero tenían muchas deudas en el pueblo, bien fuera por los excesos de Lydia en las telas, sombreros y demás o por las visitas de George a las tabernas y sitios de juego, el pequeño Jhon además significaba otro gasto para ellos, y lo que jamás esperaron estaba próximo a revelarse un nuevo niño vendría en camino y Lydia todavía no se había percatado del hecho.
Bastante tomado llego Wickham a casa de los Evens y Lydia lo esperaba bastante molesta, apenas entro a la habitación que compartían y empezó a recriminarle el estado en que se encontraba, George apenas podía entender sus reclamos pues esta vez había excedido su límite habitual de bebida, sin tomar en cuenta sus reclamos se lanzo en la cama con todo y ropa entrando casi inmediatamente en un sueño profundo… Lydia al ver que su marido no le tomo en cuenta se encontraba indignada, con mucho disgusto procedió a quitarle sus ropas y a revisar la misma, como lo hacía siempre que el salía a tomar, observo que no había olor a perfume de otras mujeres, ni cabellos, ni nada que reflejara que estuvo con alguna, solo un penetrante olor a alcohol salía de sus ropas y su cuerpo, no sabía que pensar sobre la actitud de su marido, era habitual que tomara pero ahora lo hacía con mayor frecuencia y en mayor cantidad, ella sabía que era mujeriego pero ahora solo tomaba, además no estaba actuando conforme a como habían pautado, por lo que la intriga era creciente, pues algo pasaba por la cabeza de George y era totalmente desconocido para ella…
Su mirada cautivante como siempre, como él la había grabado en su memoria, su sonrisa hermosa como aquella que le regalo cuando apenas la conocía, su piel suave que el siempre había deseado tocar, sus crespos sueltos como tantas veces los había imaginado, ese perfume de lavanda tan diferente a la fragancia rosal que continuamente le despertaba, estaba allí una vez más hermosa delante de él, solo accesible en sus sueños…
El roble en el cual se recostaba atenta escuchándole cautivada por su manera de hablarle hoy no estaba, la imagen de ella también estaba cambiada su mirada era de furia, de odio, de decepción, como aquella tarde cuando regreso casado, el rechazo era evidente pero hoy era mayor, no era indiferente como lo había sido a su regreso, sus ojos hoy le reprochaban sus acciones… normalmente sus labios solo le regalan una sonrisa, pero esta vez se separaron para preguntar ¿porque lo has hecho? Porque George?... él no podía responderle, cualquier razón que diera no podía justificar sus acciones… al no recibir respuesta ella se dio la espalda y empezó a escuchar unos cascos de caballo, ella lo estaba abandonando y esta vez parecía ser para siempre, su imagen era triste y el ya no podía tocarla ya no más, ni siquiera en sueños… con desespero empezó a pedirle perdón y suplicarle que no se fuera
En una creciente agonía suplico – Perdóname, perdóname, pero no te vayas- lo repitió varias veces
Lydia al escuchar a su marido con tanto desespero le toco y le dijo- que te sucede? No me he ido a ningún lado-
George al escuchar esa voz que era mucho más aguda salió de su sueño y miro sorprendido a Lydia que estaba a su lado, temió por un momento por lo que había dicho dormido… ella al ver su confusión le dijo – Que pasa George? Porque pides perdón?-
-No es nada, tenía una pesadilla- contesto el todavía abrumado
-Necesitas algo?- pregunto ella – Quieres un poco de agua?-
Él asintió mientras se incorporaba, mientras ella le servía el agua trato de reflexionar sobre lo que soñó, definitivamente el no podía dañarle pero como haría para evitar lo que ya era casi inevitable.
Mientras camino a su lado deseo por un momento todo fuera diferente, que fuera ella la que fuera su esposa, que ese niño fuera suyo, pensó por un momento si era solo el desear lo que otro tenia o que el sentía algo realmente por ella. Fuera lo que fuese la realidad era otra, una realidad que el quería cambiar para siempre.
Agradecida por la espera, espero les agrade la historia, pronto les publicare los próximos capítulos, espero sus comentarios eso siempre nos alenta a dar un poco màs...
